28/1/14

Pore se ha vuelto hacia fuera y antisana en la frente

Esa tarde había decidido hacer eso del uno dos uno dos. Al tomar mi aparato celular pude ver que ya tenía más de treinta años y que varias de las teclas para oprimir y llamar a otra persona habían perdido el color y la impresión del número que les correspondía, entonces al llamar, alguien que sí tenía gas y otras dos personas hablaron sobre temas domésticos y algo sobre el arreglo que terminó volviéndose obra. La verdad nunca antes había escuchado sobre estas cosas y me pareció casi imprescindible u obligatorio mantenerme un rato al teléfono, aunque, luego dije queda poco tiempo y luego pensé que a ese paso sería imposible llegar al otro siglo, a menos claro que desarrollara mi máquina sónica, en todo caso dije por favor, no terminen ni vayan a colgar hasta mi regreso y un silencio parecía enredarse entre ellos, y alguien gritaba pegado o pegada a un muro, se escuchaban sus palabras arrastrarse sobre la pared antes de llegar al parlante, y luego pensé que mejor bajaba y tomaba uno de esos bloques que funcionan con dos monedas. Del otro lado las cosas estaban apretadas, lo que quiere decir que tocaba intentar, quien sabe, por unos minutos o varios años. Ya andaba medio desesperado con eso de dejar las cosas para luego y la verdad empezaba a creer que tenían razón y que un día alguien se encargaría de desaparecerme en mitad de la noche, aunque, específicamente, tipo tres o cuatro de la mañana.

No sabía la inteligencia que había adquirido pero ya era algo sobrenatural y pronto me di cuenta de la importancia de ser peterparker. Eso de ser especial acarreaba una infinidad de posibilidades y las muertes llegaron para regresar luego con los cuerpos pálidos y luego los hombres hablando sobre las cosas que empezaban a desaparecer o a formarse entre los ladridos de los perros y eso era paralizante, pues, en varios momentos pude ver lo que miraban ellos, sus ojos se aferraban a la imagen de la luna, una luna brillante pero que al mismo tiempo era difusa; me parece sobre todo por una cuestión del tiempo, el clima, eso de las nubes, y además el perro sobre la casa no dejaba de dar pasos, pasos que parecían precisas y seguras y firmes pisadas, como habrá sido hacia mucho tiempo atrás. Eso de los hombres pálidos era ya una característica. Con un poco de suerte pude salir aunque, no del todo ileso, sin embargo, algunos estamos ahora, o al regresar, combatiendo al virus a través de sustancias o antibióticos y vitamina B6, y nos vemos en la necesidad de elaborar nosotros mismos el compuesto que apenas si alcanza para una semana pero si la cosa es apretada entonces para par de días. Ahí es cuando todo se vuelve lento, y seguimos dentro de uno de los perros que pasean como olfateando las sombras en mitad de la calle y sobre la terraza. Recuerdo que sobre la terraza de techo amarillo era imposible encontrar animales pero eso mientras pasábamos en ella, y presumo que las cosas deben ser distintas en fechas como febrero o marzo, y luego creo que es bueno mirar a las nubes a ver si resulta una nueva imagen una de esas que despierta y evoca y aterra el nervio del animal; química hecha de luz y gas. Bueno, eso de la inteligencia de pronto estaba ligado a esto de mirar a través de los animales y con el tiempo deseé que todo tipo de especies caminaran cerca de mi sitio antes de dormir. Yo buscaba en la noche sus ojos o sus párpados cerrados. A veces encontraba pasajes extensos que eran cubiertos en segundos, como si un gran tubo me aspirara para volver hacia lo que tenían delante, casi siempre personas, desconocidos que intentaban eso de saltar una milla, luego dos millas, luego seis millas en saltos enormes, imposibles, en paisajes llanos y de tonos marrones. Creo que empecé a tomar y guardar varias cosas de esas visitas y luego creo que decidí abrir unos pequeños espacios, unos como cortes para futuras presencias, y luego, al entrar y verlos salir golpeaba sus narices y era delicioso sentir la roja salpicando y no nos estremecíamos, de hecho éramos varias personas dentro y al mismo tiempo y por poco empezábamos una reunión y faltaba estirar nuestras colas y apretar un cigarro entre los dientes, y dábamos vueltas en la terraza, y alargábamos el cuello, y sobre nosotros estaba la luna, clara, aunque tapada y las nubes eran gases que viajaban empujadas por un viento desconocido que llenaba los muros y la ciudad era plana como un disco y nosotros le hablábamos, aullábamos, y arriba la luz era amarilla.

Ya era inteligente, y esa era la cosa que me hacía pensar y me ponía a asociar la noche con los perros en medio de la autopista, pero eso también me estaba volviendo un hombre tonto. Creo que en algún momento del día alguien había sacado huesos de mi cráneo, y luego de hallar una fuente de agua mineral empezaron con eso de la distribución, y eso de poner comerciales y vallas y pronto ya éramos marca líder, y luego nos cambiaron los envases por botellas de cuello alargado y de cristal, a veces de un cristal azul o uno verde y yo me sentía muy a la moda y pensé que podría iniciar una carrera en eso de enseñar a otros como hacer la diferencia en un mundo de fuentes minerales a las cuales solo falta derramarlas, eso, y luego todo era agradecer o agradecerme cada día, con algo similar a la fe ciega. Sin embargo, tenía aún que solucionar las cosas pendientes y eso estaba denso, pues, cada vez la fuente se alejaba un poco más, y a alguien brillante se le ocurrió la idea de altura, de poner un refugio permanente y luego ya era un sitio obligado, y muchos decían que en efecto es... fascinante y otros decían que lo verían cuando alguien lo ponga en un calendario que quepa en el bolsillo de un levis, y yo quería un pantalón lee, que no pisen mucho al entrar al refugio que estaba en mitad de mi frente, y un par de clases de francés para sorprender a la profesora Amalfitano, aunque, ya sabía que eso iba a durar menos de un día y luego miraba a la profesora pero yo ya estaba dormido, y esas cosas le hacen a uno querer ser parte del mundo, pero el mundo es una cosa que funciona siempre desde los botones de un control de dos o tres botones, y sin embargo luego vi que estaba apretando el lugar en donde se colocaban las baterías, y eso era extraño, porque el pequeño espacio estaba cubierto por una tapa, la cual a su vez estaba asegurada por un tornillo y no tenía más que un poco de uñas y mejor no me arriesgaba y mejor lo dejaba para abrirla al hallar quizás un cuchillo para pan, pero los botones estaban bien, y creo que estaba hecho de if y luego puse el disco de las altas esferas o altas esperanzas o altas emergencias, y aunque odiaba todo ese sonido, no quedaba sino acostarse para que la ventisca dejara otras camas y otros glaciares, aunque, quizás no era viento y quizás nadie estaba en el hielo pero me han dicho que uno debe creer en eso de los sentidos y yo decía claro, tiene su lógica. 

La tarde caía y el sonido era un círculo del infierno que giraba y sonaba como si estuviera por estallar, y en las noticias hablaban de la tecnología y además debíamos escoger un alcalde, y en la teve sugerían que nos íbamos a quemar como el petróleo y nada era claro, disparaban y varios mig hacían piruetas, y en el canal ocho bailaban con antorchas en la arena. No sabía como sería dormir en mitad de un autopista y luego estaba con una toalla blanca para manos dándole a los bichos pero los bichos se perdían sobre una pared también blanca, y dije esta noche tocará meter la cabeza en latacunga y en hotel y ya me sentía perdiendo la respiración y dije mierda, debo tomar más agua de la fuente imperial pero dormir en mitad del colchón era buena idea, pues, pensé recibir todos esos datos como el hombre de vitrubio y ya estaba asistiendo a varias jornadas de uno dos uno dos y luego el refrigerador y uno sabe que mejor con agua del antisana.

La tarde caía y yo estaba metido de cabeza y la cabeza era un cráter y además pronto estaría escribe y repite, pero las teclas empezaban a marcar a otros lugares, y al caminar y tomar los escalones la cosa empezó a ir al revés, y luego yo estaba en el escalón 4 del escalón 76 y eso era una cosa para motivarse, y pensaba que pronto sería un gran hombre rodeado de mapas y situaciones del tipo bienvenido, pase, usted... es usted verdad?, y sobre todo de lugares con un par de sillas desocupadas y con trajes grises porque gris es el nuevo rojo. Luego quise ser director de un instituto que realizaba textos para cubrir la nueva demanda en el sector de lo tecnológico, pero, me ofrecieron algo en el área de actualización y luego miré mis manos, la cara anterior y dije mierda, se cagó todo porque antes tenía más años y ahora ya la cosa está echada y mañana tendré 25 menos un día. Por si acaso igual me felicité, un poco temiendo que nunca más tendría oportunidad y dije de qué sirve eso de tener eso de los refugios capaces de dirigirse hacia arriba cada vez que entrabas en los ojos y paseabas por la azotea, y el perro aulló y vi con sus ojos una nube, y eso era nuevo, y eso era lo mejor que nadie creería que podía suceder, porque, ya lo habían dicho una vez y alguien miraba el canal diez. 

Luego caí y mientras, solo miraba, y vi que eran muchos escalones y luego vi muchas ventanas y todas estaban hechas con arena y con pies.

Alguien dijo eres un mentiroso y la cosa se puso en los pantalones y luego estuve mordiendo la cosa y luego se quedó un poco entre los dientes y la saliva era espesa.

Luego alguien dijo eres un mentiroso y yo dije que qué debía decir? pero lo dije sin querer y eso fue peor porque salió o salí como empujado y luego eres un mentiroso.



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