21/1/14

clama ama

Un día alguien dijo vamos a tomar algo, luego yo encontré a aquel tipo cargando su bidón y tras darle una patada en el estómago corrí hasta la puerta principal y habían muchos guardias y una cámara que filmaba a quien entraba y salía y sin embargo ni con ese vídeo pudieron dar con las continuas desapariciones de monitores y computadores portátiles que ya venían siendo una costumbre, un hábito de tomar cosas y ni siquiera decir ya regresamos o es para una buena causa, ya sabe, causita. Luego estuvo el G, el O, la Y, la U, el H y F y yo sentados en el balde de una camioneta blanca y parecía que iba a llover pero la música de radio mickey y las continuas bromas hacían que estuviéramos a salvo de las cosas que estaban encima del mundo. Quizás y era una de esas noches de luna llena pues, todos mirábamos continuamente al cielo y quizás buscábamos otro sitio u otra compañía pero poco a poco las cosas empezaron a surtir su efecto y ya nada nos importaba y pronto anduvimos con los teléfonos en la mano llamando a personas que no sabíamos que existieran o que anduvieran cerca, era una cosa de no creer pues pedimos prestado teléfonos y luego debían andar tras de nosotros para que la llamada se realice solo dentro de la ciudad, así, durante algunos minutos y yo quería saber qué diablos pasaba y nadie parecía tener ganas de hablar de cosas serias y entonces dije es hora de quemar el centro y un poco de diesel y luego el cercado metálico empezó a dorarse y encenderse y era una llama mínima, y supongo no tenía a quien llamar pero la llama era pequeña y suficiente como para mirar los rostros de los otros talleristas que luego de haber dicho las cosas que querían, empezaron a inventarse eso de los pasos de baile, y yo los miraba, y ellos me empujaban y también empujé a un par de personas y sobre el balde de la toyota se produjo una cosa de paso atrás paso arriba y era chistoso ver como algunos intentaban no caer y usaban sus brazos abiertos como las alas de un aeroplano, y el aire era hermoso pero faltaba un ruido, y ese ruido era el que hacía el modem o la operadora, un sonido eléctrico que perturbaba los oídos para que luego uno soñara con cosas raras y esas cosas le hablaran y en sueños uno pensara que ha perdido toda la voluntad.

Luego alguien tomó una pilsener, no sé de dónde chuchas salió o quizás fui yo, y luego la estuvo o la estuve rompiendo en mi cabeza, eso fue rápido y mi cabeza ni sentía el cristal estallando y toda la agüita amarilla me bañaba y los gritos y la locura y luego dije beban de mi cuello y dije también al fin siento esa cosa del tiempo búlgaro más los colmillos del conde pero en realidad ya estaba en la cama o metido entre otros talleristas con eso de este tipo es peligroso y desde ese día las cosas eran hasta un punto y ya, o era eso de pero mejor si solo algunos, pero también pensé que era cosa de hacer ciertas apariciones especiales como en los programas de comedia cuando un actor ya tomado por retirado aparece como el familiar perdido o como el tío al que algunas veces lo vieron con la maleta en el hombro y vestido según los dictados de la moda, bastas anchas, jeans rotos, pantalones sin bastas, casimir con tres pinzas.

Luego dije es buen tiempo para subir y bajar los escalones, pero entonces estaba ocupado hablando sobre la tarea que nos quedaba y me dio un poco de rabia, pues, a esas horas uno debía tener ánimos para correr por toda la simón bolívar intentando que cualquier cosa pasara para terminar debajo de un camión conducido por un tronco o un árbol, pero en realidad uno había logrado tomar las curvas de tal forma que era ya imparable, involcable. Y además estaba eso de solucionar las tareas cuya nota era promedio principal. Nunca invitamos a uno de los hombre de corbata azul a buscar el fondo de la verdad oculta bajo la cebada, pero, quizás de eso dependía que las tareas proximamente tuvieran más tiempo para elaborarlas.

Quise entrar y acostarme en el asiento de la camioneta pero solo dejaron que me sentara en los muslos de las talleristas y ellas estaban ya dormidas o quizás solo roncaban y sus ronquidos parecían sugerir que la vida iba a ser larga y redonda, como el orificio de los túneles hacia la bota y las termas. Yo pienso que es mejor cerrar los ojos y dejar que las pesadillas vengan solas aunque parezcan el producto de un terror elemental como cuando a mitad de la noche se deja la carpa para ir a descargar y uno va con el pie a ciegas pegándole a cualquier cosa que lo pueda morder de sorpresa. La última vez descargué frente a un muro en mitad de un conjunto residencial y una pareja cruzó por la calle y yo levanté la cabeza y luego agité mi pollín para que vieran que era un poco considerado y porque no quería tener problemas del tipo usted está destruyendo el barrio. Mi descarga fue abundante, mi carpa era un auto estacionado y con las luces encendidas y creo que pensé que era injusto arruinar las calles adoquinadas; varios perros andaban a esa hora, saltaban de la calle a las aceras y uno dijo muy bien A.K. espero llegues completo y yo dije mejor dile a tu mamá que me preste su alfombra y luego ambos estuvimos mirando el pasto y una mujer de cabello oscuro nos traía botanas o papas fritas y algo de queso y yo dije no hay problema, es mi terapeuta pero ella dijo algo sobre la hora y sobre un programa que miraba en teve mientras preparaba lecciones. Me di cuenta de ser el último ya que el resto, los otros talleritas habían decidido esfumarse como las nubes y yo estaba pensando en ellos pero ellos sabiamente habían dejado de pensar en cualquier puta cosa y las cosas me empezaban a pasar como un tren a pesar de la pilsener, la alfombra, y el cielo con sus luces de programa de teve con lecciones para perder la razón. La mujer me dije, parece conocerme mejor de lo que yo mismo me conozco. Casi no me miraba y cuando lo hacía reconocía en mí a varios niños y a la vez a alguien a quien se debía tener cerca, eso es, pensé. Luego, al cruzar por la kenedy, los buses alimentadores no dejaban de sacar personas de su interior y yo quería que salieran pintados de verde pues ese era el color de los buses pero más bien salían y era como si dijeran hola chao día noche lunes sábado diego andrés amparo canción solentina de barcelona.

Luego estuve pensando en vídeos oscuros con huesos blancos bailarines.

Al bajar los escalones creí ver algo de la noche, pero, era un tarro de pintura en mitad de la puerta del baño y varias personas pagaban con reales y la luz era clara y suave y le entraba a uno las ganas de ser inteligente como para montar dentro del orificio y decir cosas para que el orificio al fin desapareciera o incluso para que respirara, eso de que podía ser un gran pulmón. Esto del orificio nos apasionaba, a veces, y nos obligaba a intentar definir su función y origen y algunos hablaron sobre dar clases en talleres de instrucción secundaria y muchos llevaban consigo una serie de documentos que serían, dijo alguno, la base de las nuevas relaciones didácticas. Yo empecé a observar materia muerta en todos los rincones inmóviles del centro y estuve cerca de tirar mi maleta hacia uno de los charcos en el piso siete y dije qué importancia tiene, si igual un día, iba a regresar impreso, y dentro de un libro que tú y yo íbamos a memorizar. Alguien me miraba, y luego empezó a preguntar si teníamos listas las diapositivas y yo repetí no que odiábamos las diapositivas y alguien más intentaba calmarnos, y añadí no vuelvas nunca A.K pero me callé para escuchar que ya decían eso de das pena y entonces hablaron de lo que ocurriría en el futuro y de escribir con cierto compromiso y de pensar en el lector.

Al rodar vi pies, y muchos cuadernos, y muchos apuntes, y la clase era una cosa seria y la materias debían ser aprendidas para no tener que luchar tras fabricar ayudas extras, y me ví como una estatua mirando al pizarrón, y al profesor, y era la pesadilla de perder toda voluntad, y las cosas ocurrían y uno las añadía, como asteriscos, para luego ponerlas en carpetas o para reciclarlas para otros talleres, y para dictarlas, aunque eso era harto complicado. Muchas clases, y cursos, y todos los zombies, y uno con el cerebro abierto y preguntándose qué cosas habrían del otro lado.

Luego soñé con un hombre de corbata azul y él decía que debían terminar los rumores.

Luego eres un mentiroso y al día siguiente un avión aterrizando o despegando a las doce de la noche y luego eres un mentiroso y luego el fondo de la cebada, haciendo blurrpps pero de la garganta salía soylent green y alrededor había eres un mentiroso.

Luego rodé y creo que estaba en los hombros de alguien que se había agachado, pues, miraba y pude ver bordes o una acera gris y luego vino eres un mentiroso.

Creo que ví mi cabeza clavada en un escalón, un sueño, porque eran como las diez de la mañana y yo tomo talleres a las dieciocho, fue eres un mentiroso poniendo cosas para que la noche sea memorable, puente entre tres décadas. Mi cabeza, la frente, empotrada perfectamente en un escalón de concreto y mis ojos cerrados; parecía que dormía, pero eran las diez de la mañana y yo tomo talleres a las dieciocho. Loco, ¿no? La esquina desapareciendo en la frente y encima otros escalones y apenas un hilo rojo y mis ojos cerrados pero no dormía porque yo tomo talleres a las dieciocho y parecían ser las diez.

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