14/1/14

Me facones

Una vez más nos hallábamos en medio del pasillo hablando de muchas cosas y a mí me iluminó la idea de que yo hablaba de muchas cosas sin haber de qué diablos estaba hablando. A veces creo que me reía de pura pena o porque creía que estaba a punto de llorar y cerca de convertirme en uno de los personajes de Qué risa cómo lloramos! Qué risa! dije y los talleristas daban pequeños pasos y otros empezaban con sus giros o caminaban sobre una círculo invisible pintado sobre el nuevo piso con una pintura amarilla. Alguien pasó entre nosotros con bastante prisa y todos regresamos a ver al interior de la habitación de un modo autómata. Luego alguien empezó con eso de cambiarle los títulos a las cosas y por ejemplo alguien dijo que si nos presentabas a tus primas alguien podría escribir algo llamado Memoria de tus primas tristes y la verdad, si en lugar de cocoa y sanduches, hubiera sido ron y narcocorridos, la historia no habría terminado, a las 5 pm en mitas del pasillo, día martes. Yo quise ser un poco distinto a como soy y por eso charlaba y decía más cosas y en el fondo pensaba en eso de los orificios y luego pensé que nadie se daba cuenta y seguí y dejé de reírme para luego admirarme pero me arrepentí cuando dije dejen de asustarme. Varias personas pasaban por allí como pequeños turistas de los talleres cercanos y ellos también llevaba prisa pero luego publicaban sus cosas y nuestras cosas combinadas e incluso escuché que el taller de lenguas se había vuelto parte de los contenidos para los talleres de aplicación o sea que formábamos parte de otras habitaciones y estábamos en sus fotocopias.

Un poco sentí que me daba rabia esto de formar parte de algo y también sentí la pérdida de la piedra de la locura y dije maldición me han extraído la piedra. Puse cara de ekeko con sonrisa triste y empecé a buscar la roca pero todo era oscuro porque la cocoa tenía varias gotas de vainilla. Ahí estuve buceando y encontré cosas perdidas como el primer juguete de tortuga inflable que hundí con mi cuerpo de morsa y también encontré una canción que hablaba sobre un hombre que pedía que se olvidaran las cosas y para ello él y alguien más, debían cerrar algun trato en que alguien lo atrapaba entre sus muslos y un genio luego los llevaría a donde todos habían perdonado. Adentro escuchaba cómo los otros en mitad del pasillo seguían con sus historias infinitas y dickenianas y las chimeneas y luego creo que encontré un pedazo de carbón guardado como una pieza o una joya en mitad de una caja de acero o plomo o eso creí pues mi vista de rayos xónicos no estaba activa pero preferí dejarlo para cuando cumpliera un millon de horas o para cuando bajara con el equipo correcto.

Luego el resto del cuerpo seguía funcionando y posiblemente se deba, dije a que ya estaba formado por demasiadas partes y sobre todo a las continuas intervenciones. La parte que había tomado control era menos pasiva y un poco noté que alteraba la situación para que el tiempo se alargara y cuando el hombre de corbata azul dijo que pasáramos hacia la habitación, nos hablaron sobre las funciones de los alumnos y los deberes de la familia nuclear y todos nos quedamos sorprendidos y callados y el hombre de la corbata azul hizo una mueca o intentó una sonrisa y la puerta de la habitación se cerró y el resto de talleristas dijo algo sobre ir hacia el día miércoles y también buscaban las tareas para el día jueves y otros dejaron la cabeza sobre las mesas. En realidad buscamos la verdad dije desde el fondo, pero la voz salió en forma de dos burbujas y dimos media vuelta y dejamos el muro donde estaba y el pasillo se hizo más chico y tras de nosotros quedaron cuatro cajas de acero o de plomo, cajas del tamaño de un parlante y quizás tenían un carbón dentro. 

En la pantalla pudimos leer los textos del hombre de la pampa y varias fotografías de campo y pampa y de naturaleza y en esos sitios solo habían extensiones enormes de campo y pampa y sol y en realidad otras imágenes eran dos líneas horizontales una pegada a la otra a pocos centímetros del borde inferior de la fotografía y uno pensaba que no había nada en la naturaleza más propio e indefinible que una línea horizontal muy cerca de otra que a la vez estaba a poca distancia del borde la fotografía. También unos hombres de apariencia cenicienta miraban el horizonte desde sus caballos y parece que el clima era agresivo porque debajo de sus chales o ponchos ellos cargaban en sus cinturas los facones y estos brillaban pues sus empuñaduras tenían piedras incrustadas y ese brillo era sobrenatural, pues, ya había caído la tarde y quizás podían ser los ojos de animales nocturnos y quizás eran los fantasmas de los indios que habían sido asesinados pero creí que en ese caso debían ser por lo menos dos millones de facones o un millón de pares de ojos, pero, luego dije o pensé que los fantasmas nunca andaban en grupos de más de siete. El clima de esos campos le llamaba a uno a tomar la maleta para vaciarla en la ventana hasta que todo cayera sobre las mesas que iban a ser recicladas para luego tomar el tren con el destino más largo, quizás uno de tres meses. Luego sobre las rieles y pegado a una ventanilla, yo, sabía que el tiempo haría el favor de no volver. Pensé que primero serían estaciones, luego algunas casas con la pintura rota, luego una zona industrial y varias chimenas de fábricas en paro y luego quizás esa vegetación exótica donde los helechos parecen seres acuáticos o barcos encallados y luego quizás al fin las casas pequeñas y luego una que otra granja y así durante varias horas porque Chile es como un moco de pavo y luego la noche y luego la oscuridad. 

A.A.G.G.

Las iniciales estaban prohibidas pero alguien encontró que debajo de la mesa el territorio era de quien lo bautizara. Yo estaba debajo de la mesa buscando unos documentos pero luego me quedé debajo pensando en la grandeza del espíritu y también en que quería ser un pescado para llenar los platos de los comensales en el filme ese del gran buffet y también hablé con una cabeza de chancho que tenía la piel crujiente y cada vez que la cabeza decía algo la piel alrededor de su hocico se cuarteaba un poco y yo pensé que debíamos llamar para que nos trajeran bebidas o algo de vino pero luego pensé que todo era importante. Mira, iniciales, A.A.G.G, me dije, como estudiando, odio los números pares dije para no decir lo que en verdad pensaba y lo que en verdad pensaba tenía mucho que ver con el dejar de convertirme en una especie de agente triple que encuentra iniciales grabadas debajo de la mesa. Luego transcribí A.A.G.G en un papel para no olvidarlas y entonces encendí un pequeño monitor y me dispuse a llamar a algunos conocidos pero nadie sabía su significado pero lo peor fue que nadie intentó explicar algo. Por lo menos sobre el tema de lo doble, el tema de la repetición o la forma del grabado y eso de la grafología. Tampoco me sirvieron de mucho las dos páginas en las que me había puesto a asociar cifras enteras con equivalencias decimales y era porque en ambas páginas, sobre la pantalla, las cifras se volvían una E.

El orificio tenía los muros pintados de color blanco. La luz del sol o quizás algún reflector artificial servía para que los hombres de casco tuvieran una mejor idea de sus dimensiones pero también era que lo estaban adecuando y ya bastante tiempo del moho, que tras arrancarlo llenaba varios sacos de yute, y la humedad se pegaba en los huesos de quienes nos acercábamos a mirar los muros pintados de blanco, pintura que también podía ser respirada y eso ocurría en los siete o nueve pisos, aunque, quizás no en el séptimo porque sigo creyendo que ese piso no existe, pero definitivamente no en la terraza, donde todo estaba cubierto de una capa amarilla pero también había un mapa colgado junto a la única puerta, que explicaba algo sobre buscar las partes que no habían sido pintadas. En casa la ropa tenía adherida el ruido del orificio y todo luego lo metí en una caja antes de oprimir los botones para que cayera el agua y la ducha hiciera eso de ussssssssssssshhhhhhhhhhhhhs
hhhhhhhhhh
shhhhhhshhhhhshssssssssshhs
hhhhhhhhhshhhhshs

Luego escuché eso de eres un mentiroso y dije algo y no pasó nada y luego volví a decir algo y luego me senté sobre un escalón y en todo el sitio las ventanas habían sido abiertas al mismo tiempo aunque creo que fui a buscar mis cosas y creo que estaba subiendo hacia zootecnia o idiomas pero también seguía sentado sobre un escalón.

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