La droga es más peligrosa que el diablo. Recuerdo esa frase pronunciada por el poeta peki en una de sus interpretaciones como hombre de sombrero, revólver, traje azul y mirada de todo está perdido y no intenten estas cosas en casa niños. Miro que muchos de los talleristas se han vuelto pequeños traficantes, unos, los menos, llevan las cosas en orden y con bien bajo perfil pero otros empiezan a actuar y lucir como verdaderas granadas y al mismo tiempo andan buscando sus seguros para no hacer bOm. Cómo es eso? Pues es como salir de casa llevando el refrigerador en la cabeza o quizás como manejar un maserati con los ojos vendados y desde el asiento de pasajero con un palo de escoba y con unas sogas amarradas al volante o también como disparar una ráfaga usando un M16 y con los ojos vendados y luego el braammmm brammmmaammm acaba con los pequeños bulldogs de un criadero en cumbayá y en uyumbicho y en calacali y esa noticia pasa en el noticiero con la romero aguantando el llanto.
Titular del día siguiente: Buenas noches don psicópata, respuesta: Buenas tardes paramédico.
Hijo de puuuutaaaa dijo él y tras de mí venían talleristas y luego entraron a la habitación empujándose entre ellos y mirándose las caras sin saber si callar o buscar a alguien o quedarse curiosos a escuchar esas cosas y otros talleristas miraban al hombre que seguía de pie en el pasillo con eso de dar las buenas noches y creo que intentaban entenderlo o quizás ya lo conocían pero no querían ni podían volver a creerlo y empujaron y luego ya ocupaban las sillas azules.
Titular del día siguiente: Buenas noches don psicópata, respuesta: Buenas tardes paramédico.
Hijo de puuuutaaaa dijo él y tras de mí venían talleristas y luego entraron a la habitación empujándose entre ellos y mirándose las caras sin saber si callar o buscar a alguien o quedarse curiosos a escuchar esas cosas y otros talleristas miraban al hombre que seguía de pie en el pasillo con eso de dar las buenas noches y creo que intentaban entenderlo o quizás ya lo conocían pero no querían ni podían volver a creerlo y empujaron y luego ya ocupaban las sillas azules.
En algún punto todos tiritaban, era cosa de acercarse para notar que sus cabezas vibraban de lado a lado como esos juguetes que suelen colocarse sobre el tablero de algunos autos. Una cosa rara e imperceptible pero que estaba ahí, igual sus cuellos, sus manos, todo en realidad, un cuerpo gelatinoso. Qué más? decía yo, y uno de ellos me saludaba colocando su mano en mi hombro y era gracioso y algo parecido al terror sentir cómo esa mano pronto se desvanecía. Bueno, esto había empezado ya hace mucho tiempo, ya las cosas habían pasado de los hechos presenciados por pocas personas a rumores dichos en voz muy baja y de allí a una especie de laboratorio para poner a prueba las teorías y todos éramos bien observados, todos culpables. Aquellos pequeños traficantes solían actuar en clase y talleres de un modo singular, y a veces respondían custiones que nadie aún había realizado. Viajaban al futuro. Alguien dijo que ellos eran demasiado impertinentes o demasiado desubicados o un producto de los vicios de la ciudad y de la calle y todo sonaba medio tendencioso. Yo solo pensaba al verlos entrar en la habitación, que la cosa iba a ir de patas o que por favor nadie dijera algo que pueda ser asociado, cosas de la educación dialéctica, pero siempre era demasiado tarde y luego pensé que lo mejor sería sentarse y observar, escuchar y tomar el viaje y alguien comentaba algo y las sensiblidades extremadamente rojas aullaban como un gato que ha comido pero que piensa que puede o debe o que nunca comió y maaauuuuuuuuuuuu. Esas eran las granadas. El bOm. Algunos hombres de corbata azul se permitían un silencio o simplemente dirigían el asunto hacia un sitio pleno y sobre todo imparcial, es decir, se volvían doctores y toda la habitación una especie de hospital.
Durante algunas semanas las cosas caminaron de manera distinta y ese clima duró quizás algunos meses. Ya no ocurrían los escándalos mínimos pero empezaron a florecer los pequeños acosos entre talleristas. Se iba de un sitio a otro pero nunca se estaba en el mismo sitio y eso era saludable, pero alguien quería que creyéramos que habían cosas que estaban desapareciendo y que había gente que nunca más iba a volver. Algunas talleristas respondieron a la lista pero luego nunca más regresaron y luego alguien añadió que ya que no aparecían era porque se las llevaron a La Maná. Allá se conoce de traperías y de gente que vive de embriagar al país mediante una distribución de la que no se sabe mucho y quien sabe, es un territorio hostil pero eso fue solo un rumor. Durante esas semanas los pasillos tras el final de la clase, solían llenarse de tipos que generalmente solían estar dentro de la habitación o fuera de ella pero en otros sitios, y en otras escuelas. Ahora, es decir, esas semanas muchas personas charlaban de un modo alegre y desinteresado y eficazmente ambiguo, creo que fue un buen tiempo para tomar coquitacola debajo de una higuera cargada o en el balde de una camioneta mazda. Los talleristas parecían saber lo que hacían y quizás las personas que empezaban a retirarse estarían por volver, quizás cuando los pasillos volvieran a ser el lugar acogedor de los primeros años. quizás todo era un rumor y solo enfrentábamos un saudade.
Luego empezarían cosas bastante escandalosas y luego ya habían tipos que parecían dejar un rastro de la arena que los había cubierto y además llevaban hacia todo lado unos bidones llenos de combustible. El día en que uno de ellos intentó encenderse en vivo fue una especie de punto sin retorno, quizás un punto sin retorno falso, aunque ahora las cosas andan sospechosas y todos somos de algún modo un grupo sin ningún tipo de organización política. Aquella noche varios poetas como el crisisnoroña, como el guaytambo oñate o el guaytambo oquendo o la pelirroja lasso leían sus cosas frente a un auditorio poblado en su mayoría por futuros maestros de secundaria y otros de lengua para el bachillerato. Entonces como por una coincidencia tras la lectura del gilgilbert, entró en el salón el antiguo espíritu de mal. Antes ya habíamos hablado, eso ocurrió en el momento en que algunos buscamos nuestros marlboros y de repente fuimos tres más el espíritu, outsiders tapando la puerta principal, y junto a la puerta, en una placa dorada decía: Salón Principal del Centro 3 de Investigación. Ahora que lo pienso son muchas las razones para que sean pocos los proyectos y muchos los Por qué no se puede prestar el salón del centro 3?. Uno de ellos se abrió paso por el pasillo donde no había nadie, porque estábamos en las bancas mirando al escenario y entonces tras repetir las palabras de gilgilbert el hombre alzó el bidón dejó que su ropa absorbiera la cosa y luego del pooooooooooooom venía el tschhiiiiss y luego el oooaohohhhhhoiiiiiiiiiii o algo así como el monje en la portada de RATM. Pensé y luego escribí: La poesía sigue siendo una versión mística y romántica de lo que usted jamás conocerá a menos que baile "Estaba en llamas cuando me acosté".
Alguien saltó encima del espíritu del mal y casi hubo tschhiiiisss pero al final no lo hubo y ambos se besaban sobre el pasillo. Luego empezaron con eso de todos me parecen culpables y creo que todos ustedes se van a la UPC. Luego, o ahora, pasamos o estuvimos debajo de los tumbados húmedos y creía que de verdad muchos de nosotros teníamos alguna responsabilidad. Luego pensé que era importante y peligroso andar haciendo cosas que no se podían y en realidad no se debían explicar. Eso. Todos ahora debemos cientos de explicaciones y quedan los talleres prácticos para ello.
Oreja de efebo.
Oreja de efebo.
Luego vino eso de eres un mentiroso.
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