9/1/14

La charles de la flor

Un día o quizás hoy en unos minutos decidimos tomar todos los apuntes y todos guardamos nuestras cosas como las portátiles y apagamos los equipos o quizás solo los silenciamos. Luego miramos como el profesor perdía su paciencia mirando cosas en las páginas de una de esas publicaciones de los centros de investigación. Uno de los talleristas que aún no llegaba, en alguna charla había explicado su deseo de participar en grupos que duplicaran las gramáticas en la mitad de algún pueblo del brasil o de bélice o del congo o de cañar. En realidad creo que dijo que las brasileñas eran unas mujeres muy trabajadoras aunque me parece que dijo algo sobre lo echadas pa lante que eran. Luego se me mezclaron los conceptos cuando habló sobre su viaje al Maracaibo y sobre sus inolvidables romances y pleitos y negocios con jóvenes que le habían pedido quedarse en su país y trabajando para sacar a los pequeños adelante. Cuando habló, mi compañero, sobre los pequeños pensé en islas y arena y gente caminando con grandes charolas llenas de cosas fritas, masas y gente tostada por el sol y yo pensaba de dónde mierda iba yo a sacar tanta plata para que todas estar personas sigan haciendo las mismas cosas durante por lo menos treinta años. El tiempo que pensaba yo deberíamos trabajar. Luego pensé en ciclos de un sábado a la semana y luego pensé en cinco sábados a la semana y miraba a mi amigo con los pequeños de aquellas mujeres, con sus carnes al aire porque el tiene carnes en la cintura, él y los niños, unos niños delgados y la mirada de ellas en el mar o en las cabezas de los niños o en el fondo del mar, quizás caminando entre. 

También pensé que mi amigo tallerista quería casarse con una de las mujeres de corbata azul, una mujer que lleva bufandas y  que suele o solía hablar como un científico. Una vez dije buenas tardes y ella respondió buenas tardes. Una tarde ella junto a un hombre de corbata azul se acercaban al sitio en medio de una gran charla. En esa ocasión la escuché referirse a los problemas y distracciones de los contenidos semánticos, pero creo que se refería a sí misma o sea que estaban flirteando o se refería . El hombre de corbata azul era alto y llevaba un sombrero como de copa y cada vez que la escuchaba debía inclinarse un poco y era como ver una inerte barra de carbón doblándose.

Hace un men en un dibujo animado una inerte barra de carbón salvó a tres astronautas de un choque inminente.

Quise preguntarle eso si de verdad creía que las mujeres tienen ganas de trabajar o sí no se le había subido algo eléctrico a la cabeza o una tira del poliuretano pero ya sé había ido. Luego miré a S abrazado a S y luego miré que ambos se daban picos como si se trataran de aves o chimpancés. No se sabía sí reír o echarme un poco de combustible encima pero recuerdo que luego, antes de subir a la terreza los obligué a abrir la boca y a meter sus puños y gargantas dentro. Fue divertido porque sus rostros empezaron a tornarse azules y sus ojos parecían decirme más, más o alto, poreldios detente.

Hubo de todo pero nada que anotar y los lápices de gel por el momento seguían en sus sitios dentro de las maletas. Luego estuvimos discutiendo sobre la política pero nadie parecía realmente interesado. Un poco todos teníamos problemas definitivamente más importantes, cosas bien domésticas. A quién podía interesarle lo que sucediera con unas personas a las que nadie había hablado o mirado de cerca. Qué importancia tenía que los centros de investigación estuvieran desapareciendo y que el sitio aún tuviera los orificios dentro de los cuales debían estar instalados botones o paneles para dirigir las cajas. A decir verdad, o, pensando en el futuro nos veíamos dirigiendo quizás una habitación llena de treinta o cincuenta personas. Yo por ejemplo tenía muchas dudas sobre mi capacidad de dirección y de manejo de pequeños grupos y en realidad cada vez que tenía un ejercicio con grupos reales, nada simulado, sucedía cada lunes, sentía que el control no era absoluto. Menos el aprendizaje. Mi plan buscaba la colaboración del grupo o por lo menos su atención pero era inútil, era como ver estatuas y cabezas que miraban la pizarra pero con sus mentes en otro sitio, entonces, no se producía la experiencia. Además de eso y otras cosas invisibles, el uso de paliativos, serían o eran ya directrices o requisitos para ejercer al frente con sobrada o limitada ventaja. En realidad me vi desaprendiendo y más cuando el grupo que dirigía hacía una gran montaña con las bancas, en el fondo de la habitación, yo miraba la llama de un fósforo que acababan de encender, supongo luego ya estaba entre las llamaradas escuchando como esas dos horas que tenían recreo entre horas se llenaban de gritos y de los grupos que jugaban a los deportes en mitad de la habitación y con sus dedos tocando los balones y luego las cinturas de otros cursantes, allí en la ciudad y al mismo tiempo casi en la cráter de una montaña y del otro lado estaría manabí supongo.

Algo entendíamos sobre aquellas estrategias pero en el fondo nos costaba aplicarlas y casi siempre estábamos, quienes volvíamos de talleres, gritando a los otros o explicándoles de una forma ruda cómo debían hacerse las cosas. En realidad  creo que nos costaba ponernos en el plano experiencial y muchas veces cuando queríamos hablar de nosotros, esa cosa personal, lo hacíamos utilizando como referencia a los chicos y era casi como hablar de un radiador o del grifo de casa por el cual el agua estaría ese rato corriendo. Y también nos quejábamos, cuando el hombre de corbata azul quizó dar una opinión muchos interrumpimos para quejarnos de los hombres de corbata roja y del servicio postal, también se escucha de fondo una canción de therión. Luego todos reíamos con verdadero amor y todos nuestros dientes paseaban por unos minutos tomados de sus pequeñas manos y lo hacían sobre un hilo verde estirado entre nuestras bocas y un aliento de frescura, una brisa se colaba antes de recordar que quedaba una hora de taller.

Luego nos enteramos que varias personas estaban muriendo y muchas lo hacían con cuentas por pagar o con tomos pesados de enciclopedias en sus manos. A veces en las fotos por publicarse ellos aparecían con unos tomos de pastas duras y amarillentas. Muchas páginas estaban separadas por tiras de papel un poco como cortadas a mano, tiras de bordes irregulares pero también tiras largas y uniformes como reglas de cartón.

Luego vino eso de fumar y salir un poco a recobrar el aire y algo de las cosas que habían sido absorvidas durante el intento que tuvimos de contestar aquel extenso cuestionario. Eso sucedió tras reír y debíamos reír con las encías, la bulla era molesta. Yo por lo menos guardé cosas que ellos no sabrán. Mas de trecientas preguntas y muchas referidas a lenguas muertas de las cuales por un trabajo de traducción, podría ser una especie de antropofagia, seguimos utilizando. Palabras y significados y fechas de nacimiento y posibles causas de desapariciones. En verdad teníamos los ojos colgando de los rostros y los dedos de las manos ya tocaban el piso y ya se habían llenado de otras colillas y algo de carbón se había pegado a las uñas. Luego el marlboro me pareció más pequeño como si le hubieran quitado por lo menos un centímetro, y casi tuve que llorar pensando que otra vez debería sentarme a tratar de responder esas cosas que dije en voz alta por qué no nos las llenan. El marlboro debió apenarse tanto que antes de encender decidió durar algunas bocanadas más y yo lo sostuve entre mis labios para agradecer su sacrificio ya que apenas si sabía que éramos como chiflados con tendencias a saltar hacia el tumbado. Luego me lancé por una de las ventanas, quise abrir los brazos como un pájaro pero la verdad ya estaba muy harto de salvarme cada vez que lo hacía pero luego alguien me estaba llevando hacia algún sitio montado sobre mi hombro o ya no recuerdo si era yo quien se había subido al hombro de alguien más chico pues se observaba de cerca los pies de otros talleristas que subían o bajaban los escalones y también observé herramientas de construcción y las llantas de goma que era una carretilla y un tubo o lápiz con gel casi transparente enrollado en una esquina como una serpiente, todo estaba cubierto por una película de un polvo amarillo. 

Luego estuvo eso de eres un mentiroso y entonces recordé la manguera o gel enrollado y luego el agua salía con forma de eres un mentiroso y cuando encendí mi segundo marlboro el fuego también salió con forma de eres un mentiroso. Luego al encontrar un escalón sentí que las piedras sobre las que estaba sentado también tenían la forma de eres un mentiroso. Cuando el marlboro tuvo gusto a eres un mentiroso me dio ganas de engañarme y entonces empecé a llamarme RT, luego me dije Qué tal RP! y luego las cosas dejaron de ser eres un mentiroso y comenzaron a verse como rtunmenrttiroso o quéhacesrt. Luego me dije qué era eso de eres unrt quemertirosotalrt y mastiqué mis brazos y mis hombros y mis estómagos, han sido dos, y con lo que quedaba mastiqué mi rostro y luego cuando me acabé no pude limpiarme los labios y el hombre de la tienda fruit ya se había ido.

Tenía sabor de eres un mentiroso y algo de marlboro. Eso no era sabor. Supongo que supe a algo contrario al agua pero también cercano al sabor de un plato de rayos eléctricos o al sonido de un puñado de carrizos soplados en mitad de un sócalo.

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