En una pared estaba escrita la frase o palabras agonía eterna. En la pared que continuaba, cerca del sitio de administración, también estaba escrita la frase agonía eterna pero en esa pared la frase se repetía varias veces, cincuenta, cien, mil; tanta frase escrita valía la pena como para detenerse frente al muro y numerar y comparar dónde antes se había hecho algo similiar, luego estaba eso de estudiar el trazo y la forma en que el aerosol fue usado; quizás más, quizás menos, la cosa es que las mismas palabras habían sido escritas por la misma persona, varias veces, habían diferencias en cuanto a tamaños, frases que empezaban con mayúscula, palabras entrecortadas, otras con vocales alargadas o como gargantas que tragaban sílabas, letras que parecían sacadas de otras palabras, como si la mitad de una vocal o de sílaba se hubiera juntado a la mita de otra, cursivas, sílbas en negrilla, todas con un trazo similar o familiar. Quizás en ese momento frente al muro hubiera quedado un tono lúgubre o tipo violoncello más órgano de tubos, algo como Chiiiiiiiiiiiuuuuiiiiiiiiiiiiin. Supongo que un poco nos venían sucediendo éstas cosas, cada rincón parecía una grieta para encontrarme a mí mismo pero ese encuentro resultaba incómodo, en realidad, al ver esos muros quise creer que se trataba de lo que tenía dentro o pertenecía a otra persona; yo decía con aires de titán que esas cosas no son para mí, allá, que sufran o sufras, pidas o exijas, de algún modo eso es lo que noooooooooooooooos hemos buscado y es casi algo sobrenatural (y repetía esto, sobrenatural, como si usara un filo de acero brillante y ya estaba bien consciente del sitio endeble que pisaba) sobrenaturaaaal que la naturaleza nos lo ponga en el camino. Casi me sentía un dios con patas de cabra y reloj de pulsera y en mi interior me procuraba que algo similar a una llama consumiera el gas interno, un gas verde o azulado y yo sabía que era el alma que al fin se extinguía y decía es mejor quemar que haber sido quemado y la cama empezaba a levitar y las sábanas saltaban hacia el techo y entonces sus hombros aparecían, cercanos como dos montañas o como un puente y quizás golpeaban mi rostro pero también hacían un movimiento como si desearan ir hacia otro sitio y yo pensaba, sí, eso es, vámonos a otro sitio y allá matemos un buey y démonos un baño con sus vísceras y la boñiga y luego salgamos por díaadía por haganegocioconmigo y por el dispensador de la estación de tambillo y entonces creo que el alma se daba cuenta de que intentaba desaparecer y dejarla como un gas, como algo flotante cerca de lámparas y de las luces de los autos y por eso el alma se metía y se daba el trabajo de pensar y al rato ya decidía hacer cosas impresionantes, cosas como hincharme el pecho y yo dije debe ser abdón K. pero también pensé que era el espíritu de Félix V.V. bajando de san marcos para hacerse ver un poco pero el calor era insortable, una llama fría que parecía hinchar los huesos, llama que a uno le sacaba el jugo de los huesos.
Tenía ganas de colgarme como un murciélago, para qué voy a mentir, dije quizás la sangre en el cráneo logre embriagarme y también deseaba saltar de algún sitio pero fuera de mi ventana sólo había un fregadero de ropa y yo quería un salto triple ilimitado quizás en el espacio como en los filmes donde las personas pierden contacto con su nave y luego se vuelven algo como un naúfrago, naúfrago con una manguera amarilla como cola y diciendo cosas como central, voy a ciegas, repito voy a ciegas. Una de las talleristas, la más delgada de la habitación, decía que deje de pensar esas cosas y eso lo decía mientras yo piloteaba el challenger o sea que apenas tenía 26 o 28 segundos antes del bOm y ella decía cosas pero sin decirlas y yo decía lista para la foto y ella decía cosas sobre los hombros y sobre guayasybajarhaciaambato y todo era fatal, yo pedía que la cosa haga bOm pero la nave se dirigía hacia todas las direcciones, de izquierda a derecha de arriba a derecha de izquierda a izquierda y eso era confuso y apenas eran las dos de la mañana y ya debía estar reponiéndome pues jueves sería día de trabajo seguido y pensaba por favor, por favor, y luego pensaba en yanquis con banderas y decía yanquisconbanderas y luego pensaba en un desfile para una inerte barra de carbón y me parece que la nave había aterrizado pero parecía inclinarse, como si una nave tuviera rodillas y yo decía qué sucede, se fiiiniiii, astanuncaa a a a, dios no muere y no sé, no estoy seguro, su voz era fuerte y clara y no era parte de la radio porque habíamos perdido las baterías pero yo salté de la nave y no tenía oxígeno y luego empecé a flotar y luego a hincharme y miles de cabellos flotaron y tras de ellos otras partes más grandes y rojas, tiras o cubos de piel y ella decía tú preguntas demasiado y las palabras eras redondas por donde se las mirase y yo seguía una dirección extraña e intentaba reventar las palabras con un alfiler y algo me tiraba hacia abajo y recuerdo que al ver el reflejo de la luna sobre una de las partes cromadas de la nave dije, A.K. consigna el tiempo y logré tomar del espacio varias partes y poco a poco las colocaba dentro de una bolsa azul y las partes no querían quedarse allí y sobre todo fue difícil con los dedos que habían entrado en las narices de otros cuerpos que empezaban a llegar de otra explosión similar y eso era incómodo porque quizás ahora tengo los dedos de alguien más y quizás por ello creo que me sobran huesos pero luego pensé que todo iba a estar de maravilla, busca cinta adhesiva y creo que así fue.
Los ojos colgaban dentro de una caja junto a una cruz de acero. Aceeeeeeeeeeeeeeeeeero. Diablos, no hallaba mi riñón y tenía muchas ganas de ponerme violeta y quería que el agua entrara por la boca y luego brotara de los ojos hasta un jarrón chino para otra vez volvérmela a tomar hasta quizás quedar dormido sobre un charco de agua de jarrón. Además tenía ganas de volver a aquel muro pero no había nave ni tampoco tenía el riñón y era posible que a mitad de camino me desmayara o me cayera la cruz encima y también pensé con mucha tristeza que era una mierda porque ni siquiera sabía la dirección del muro y era importante volver pero ya sabía que nunca lo lograría. La ciudad era una horrorosa cosa alargada como el moco de un pavo y en cada vértice habían nuevos vértices desordenados y que crecían en todas las direcciones y pensé que eso era una mierda y que todo era por no saber hablar y entonces me puse a repasar sobre la cama diálogos que siempre terminaban en disputas y siempre alguien estaba culpádome de su fracaso con unos socios, de una esposa muerta, de un hijo perdido en Irán o en Camboya o en otro país de nombre más extraño como SantiagodeChile que vende secretos o trafica con cuentas del gobierno, cosas que yo desconocía pero respondía al aire como si con él hablara sabrás disculpar pero todo era inútil. No se me daba eso de decir cosas porque siempre decía otras cosas, quería pensar pero terminaba hablando y era el horror, horror escribía, perdón también decía y luego la pronunciaba sin H o con H y escucha un devuelve la H, creo, uno de los talleristas que repetía materia. Me gustaba la cruz de acero, era dorada y yo quería que alguien la calentara y luego la colocara sobre la mesa de plástico o en la puerta de una de las habitaciones y luego pensaba en el loco de jesús y luego en eso de los templarios y en tesoros debajo de las pirámides, toda esa cosa y me ví de rodillas siendo bautizado con el fuego del challenger de 1986 o algo que me durmió o me quitó las capas que empezaban a formarse alrededor de la masa dentro de la cabeza.
Luego rodé por los escalones y creo que en cada escalón fui perdiendo un poco de huesos y luego alguien puso una pegatina en los muros y la pegatina decía algo sobre unas charlas a realizarse el próximo día lunes en el salón Numa Pompilio a las 17h00. Pensé que ojalá la clase esté invitada y pensé que quizás esos talleres eran para personas con intereses en aprender y dije mejor no nos inviten y tras esa pequeña parada volví a rodar muchos escalones más, creo que unos ochenta y tres escalones hasta llegar a la planta baja pero por si acaso me quedé un rato en el suelo esperando que los huesos llegarán en especial los de la cara y sobre todo los de la frente pues me decía no es justo luego como voy a usar sombreros o amarrarme una venda en caso de que me rompiera la cabeza pero no llegaban y creo que alguien me levantó o alguien había evitado que rodara porque ví unos hombros y luego unos pies y creo que en realidad estaba sobre los hombros de algún tallerista pero también parecía ser que él/la tallerista caminaba hacia algún sitio y mientras lo hacía decidió agacharse porque me pareció ver unas líneas o bordes y quizás era una acera y también creo que ví algo que caminaba, quizá sus pies pero luego ya estaba mirando hacia el patio y habían varios grupos y esas personas estaban hablando y miraban a alguien recostado en medio de ellos y parecían contentos porque agitaban los brazos llamando a otros grupos y yo dije que bueno que los talleristas tengan estas relaciones propias de los centros pero en verdad no sabía nada de nada y nunca quise creer lo que decía, por ejemplo, aquella tallerista que ahora fabricaba muebles bajo pedido aquello de tú o yo nunca vamos a aprender pero ya era tarde porque ya eran más de las seis y el sol brillaba pero también el cielo parecía incendiarse.
Luego vino eso de eres un mentiroso y todo se fue a la mierda y nunca más podré dormir dije, o nunca más quiero vivir, y parecía un niño huérfano.
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