Televator
setmefriedfrize
Alguien
me estuvo preguntando que qué mierda andaba escuchando por esos días, y yo debí
responder kyuss, fatsolanding o impalagarcía…hasta ikaracolt, pero dije lo primero que se
me vino a la mente, y con una voz casi militar salió eso de Mars Volta.
Era verdad que no había dejado a esta banda, pero también, al tenerla en el
ipod la adelantaba, eso, a no ser que fuera la épica aegis, o quizás day
of baphomets, que son temas con los que uno desearía ver el fin del mundo,
esa gran llama violeta cuyo gas terrible derrite o derretirá las rocas, los
muros, y que luego volverá gas el mar. De todas maneras dije Mars Volta como si dejara que un caramelo desapareciera
debajo de la lengua.
Pensé que
la imagen de esos dos imbéciles serviría para que M.B tenga un par de
días para pensar en cosas (a todo el que odia lo llama el imbécil) y en la música, y quizás también se animase un poco
hasta dar con el trabajo solista de los
imbéciles. Con suerte o como resultado de su curiosidad debía encontrar los
filmes sin subtítulos: Chido, Sentimental
engine, y yo ya saboreaba las dudas que la asaltarían.
Los
recuerdo tocando en santiagodetocopilla. Por esos años intentaba
trabajar en la teve: conseguía trabajos eventuales seteando el switch master y eso estaba bastante
pesado con aquello de cam 0, cam 1, xlr out, mic activo, reverb, y bueno, pude
hacerme con un par de entradas: Natalia pasó sobre mis hombros una hora y el
show de los Mars estuvo bien, por momentos uno miraba algo inexistente, mares
y langostas, también la alegría del descubrimiento.
Eso cubrió
los días que pasaría con pasta y tomate, y en seguida recuperé la cansada y
acalambrada fe.
Varias
veces estuve estático en los pasillos de metrocentro,
recuperando a los Mars, trayéndolos en el ruido de los vagones que llegaba con
fuerza, que llenaba aquellos túneles y pasillos llenos de azulejos celestes. Era
otra cosa, y todas las cosas al mismo tiempo. Los Volta juntaron ese día
con los anteriores y con los que estarían por venir, y cada hombre y mujer
saliendo y usando los pasillos era producto de la electricidad, un flujo lento
e inesperado que empujaba masas de agua oscura. El mundo que aún estaba por
llegar ya no importaba; en esa burbuja el agua brillaría de roja y los hombres
y las mujeres serían en varios lugares, al mismo tiempo, rosados, y dentro de
la piel rosada de tortuga.
Imaginaba
un tortuga y encima el brillo rojo.
Ocurrió
en 2005. Ahora la banda se ha separado. No existe, no quiere, no gira, no toca,
no hace ruidos ni dice ya no estoy.
M.B dijo ah,
lujo, pero me pareció que solo estaba siendo amable, y luego nos quedamos
callados y no se preguntó nada más pero yo pensé que su tiempo era otro y que
un día nada de esto sería recuerdo.
Ikara: May B 1 day
in this weary place.
Para no
ponerme a llorar busqué una cinta y por suerte alguien, quizás la tallerista chaleconelson,
había dejado su maleta; encontré liquid sound y algo de Unida. Estaba
el Ouroborous con la
portada de échame a las tarántulas, plano, amarillo en mis dedos y
luego ya estuve con las tres suites interminables.
Luego El
frances, la muda.
Agradecí
en silencio mi camaradería y quise que chaleconelson
estuviera; un poco me puse a pensar en las tardes que paseábamos desnudos, en salachefuente, a media hora de latacunga:
tirados con las piernas abiertas y los brazos en equis, tomando sol en mitad de
un campo prestado. Llevábamos el trooper
de mamá pancha, luego bajábamos hasta
el río y el calor nos quitaba los pantalones, y los asientos se pegaban a las
espaldas pero al recostarnos sobre el pasto rojo -quizás observaran tras la
totora-, ya podíamos dar por terminada nuestra historia personal, la historia
con el hombre pequeño al que acabábamos de liberar.
Exagero, pero
desnudos de frente al cielo y al ojo amarillo la vergüenza y el peligro eran
como el sexto elemento, como dormir y estar despiertos para ver que dormíamos.
No se
iba. Niccy Casper subía al mismo tiempo que Ike y uno levantaba los brazos pero
la llama esperaba, como procurando que todo esté en su sitio; y luego una carga,
mirar con los ojos cerrados el agujero, bajar por él y obligarlo a respirar.
Luego
sonreía; todo era hacer cosas sin sentido junto a chaleconelson. Ike, amigo
Ike.
Supongo
anda por mardelplata, quizás por tabascopuma.
No se
sabe, a veces dice mevoyavolver y eso le lleva uno, dos años.
Bueno, al
sonar el golpe de la cinta saltando en el viejo
sanyo comprobé por qué me llenaba el furor, y si alguien pensaba lo
contrario debía dedicarse a escuchar sus huesos: el rumor de la electricidad
componiendo su pensamiento, quizá sonido midi, canciones de karaoke. Simple y
necesaria y obligatoria preparación, dos años.
Sonó. Luego
dejé una nota bajo la cinta, nosotros te estamos en adelante. AK
Luego
estuve pensando en una gran punchh, el
momento que inventaron el mundo. Nosotros seguíamos siendo los egoístas de
siempre y supliqué que no vuelvan a llamarnos o a reunirnos; tuve el tema hasta
cuando me acosté, me alegré de no reconocer nada, de vibrar entre cavernas. Que
nadie los conociera, me alegraré de acostarme
sin despedirme, dije.
M.B
miraba hacia algún sitio pero yo no estaba muy seguro, mejor intenté quedarme
inmóvil o quizás dije algo, y luego alguien fue a dejarnos en casa. Recuerdo
que pasamos frente a una estación de combustible pumas, y las luces eran
demasiado intensas. Dije algo sobre cómo la luz difumina los bordes de los
objetos para hacerlos más firmes, reales, y creo que esperaba que diera
vuelta. Luego pasamos rótulos con tiempos de viaje y ya deseaban ir hacia
calderón y hacia esmeraldas; pensé ojalá nunca más regresen y ya me voy con
ellos, pero, también estaba seguro de que así sería; esas cosas son predecibles
y ocurren ni tarde ni temprano, como dos niños enojados que deciden seguir
hasta acabar con el tanque; también pensé que en unos meses estarían bien
molestos.
Luego
estuve con varios temas en el ipod, la verdad parecía un tipo extraño, con los
pies jugando a tocar el escritorio, las manos agitándose en el aire, dentro, en
un autobusazul. Fue un día que viajaba alatacunga.
En realidad solo, en el penúltimo asiento. Los asientos o espaldares eran altos,
visto desde la puerta el interior del bus estaba desocupado. Dos mujeres con
lentes bien gruesos miraron, intentaban reconocerme, también las miré pero serían
visitantes. Luego me resultaron absolutamente desconocidas. El haber dejado alatacunga me había vuelto un poco un
turista, y eso no estaba mal, y además sin querer ya había alcanzado esa
sensación de anonimato, bajo perfil que hace de la vida un placer y un acto
prohibido, un acto por romper o por romper esconderse. Todos los días otros
rostros, calles que no cambiaban que solo perdían en intensidad.
Seguí jugando
a que tocaba unas cajas invisibles; y todo simultáneo, acompañado por la
velocidad recta del autobús. Bajábamos en Tambillo, luego frente aMachachi
¡zoom! como un maldito proyectil que volaría el peaje, los dedos de
la mujer con las monedasazules haciendo hic
hic hic como musarañas, y por qué no, al mismo Cotopaxi: cóndores y nadar en
chalupas.
Eso era
el vértigo, un gas guardado en botellas diminutas que andaban durando desde el
2004.
Un día Cedric dijo que yo debía terminar las
oraciones con un punto final.
Esa
madrugada escuchaba a dos equipos de fútbol cinco y creo que llevaban sus propias
barras haciendo eso de animar la cumbre, madrugada de “jugadas maestras".
Eso era a las 2 o 2 y 30. Luego pensé que no era posible que jugaran al fútbol
cinco hasta tan tarde; al mirar a la ventana me encendieron las luces del
reflector, luces intensas, inmensas, blancas y tibias como para iluminar el
culo de laluna y de paso filmar la
odisea 2001 otra vez.
Luego
dije que seguro alucinaba, que lo que escuchaba era parte de las horas del día;
un poco y con algo de temor intenté dormir, creo que pasó media hora. Soñé que
alguien me llamaba christiankiller; no era como si dijera que christian
es killer, no, más bien El Christian
killer.
En medio
de la madrugada me puse a relacionarlo todo con personas cercanas, pensaba en tipos
nuevos, quizás un o una tallerista de otro centro.
Al día
siguiente intenté hablarle a G.D de aquel sueño, la contestadora confirmó que
era martes, su día libre, o que la llamara al dar jueves. Lo decía con una voz
eléctrica y no ella, que pudo o no grabar el mensaje.
Fue como
llamar al servicio técnico del ietel-1996.
Al día
siguiente recibí correo. G.D comentaba del trabajo, y también me había incluido
unas fotografías, algo al pasar por sanmigueldelosbancos. Vías abiertas como cortar por la mitad una piña.
En todas sonreía, abrazaba a Ernesto, nuevoviejo, teamoodio, una casa
por devastarse, salones y ceniceros. Pensé que estaba. Intenté que
interpretara a christian killer;
primero recibí un correo en blanco. Luego de quince minutos otro con dos frases
contundentes: tomarse tiempo, respirar cuarenta veces si ataca insomnio. Luego
no escribió más o dijo ya regreso. Supuse que no podía hablar; luego entendí
por qué me había escrito y adjuntado las fotos.
Revisé
otro correo -entregar retenciones-. El mensaje estaba marcado como urgente.
Llevaba tiempos
haciendo foto para un ministerio y luego pensé que las fotos quedaban bien. Al
ver la fecha supuse que no era urgente, “prioridad”. Luego G.D escribió que Memo
buscaba a “alguien” libre. Lo pensé, luego recordé que Guillermo trabajaba
haciendo logos con su empresa lafacEquis.
lafacequis: dibuja o muere
decía en letras azules una tarjeta que guardaba en la billetera; a veces
necesitaba especialistas y también contrataba sin preguntar.
Luego lo
llamé pero conectó con el buzón. Colgué el aparato y también olvidé eso de
asesino de cristianos.
Al día
siguiente estuve en el centro, y muchas caras se volvían para mirar. En todos
los rostros creía reconocer a alguien; saludaba, y respondían asentando la
cabeza, como si no debiera o no esperaran verme allí. Luego de pensarlo me dije
que debía de preocuparme más por mí. El que algunos contestaran me hacía pensar
un siglo atrás, faltaba que las campanas sonaran al mismo tiempo, luego estuve de
pie frente a los escalones.
Tanta
campana pero nada de activar la falla sobre la que crece aquito.
En el estacionamiento,
dos hombres que no parecían tener prisa; en realidad debían ser cinco.
Algunos funcionarios
llevaban días infiltrados en los centros, un poco mirando el día a día y
planificando y transcribiendo lo que se dejaba de hacer.
Entrar al
centro era como comerse un pan: quienquiera pasaba por autoridad, era llevar
traje y corbata azul o traje y corbata roja.
También
sucedía que nadie hacía preguntas, como si los guardias tuvieran orden de
preguntarlo todo, pero también como si por experiencia hubieran decidido
ignorarlo todo.
Como si saber no cambiara las
cosas. Así
estábamos todos, dormíamos con el enemigo, pero lo importante es que ya sería
mayo.
Luego
rodé por los escalones. Sobre los hombros de alguien observé las cámaras del
circuito dos; maquetas siguiendo los movimientos y los autos. También vi un
borde, y unos pies, supuse era la acera. Luego esperamos la luz verde.
Eresunmentiroso
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