Macdeep
Pensando en macdeep, deseando que pronto el
agujero esté en funcionamiento y también llenándolo como si pensar en eso ayudara;
aunque ya no se había visto hombres de casco amarillo cargando cajas pero sí
estaban que subían con las carretillas y también apoyados en el muro, conversando
mientras el agua se filtraba, como si protegieran que los charcos no cambiaran,
para mantener el tamaño, las dimensiones irregulares, la profundidad necesaria.
Macdeep debía estar cerca, por eso los extraños e inexplicables
acontecimientos, esas nuevas y viejas caras de persona que un día está cerca y
al siguiente no contesta; extraño, todos debíamos firmar varios documentos y al
mismo tiempo era salir y al mismo tiempo entrar pero en realidad uno estaba del
otro lado por un empujón y zaaamm
pero supongo todos los documentos estarían ya perdidos, en ambos extremos, en
ambos lados.
Eso de macdeep era un referencia a las
novelas del colombiano, sitio satisfecho y donde las cosas ocurrían o se las
explicaba con mapas sobrenaturales; y la influencia futura, el guiño u homenaje
era evidente aunque muchos la negaran e incluso la despreciaran por aquello de
las fechas.
¿Cómo puede un tallerista realizar o finalizar la
investigación sin tomar o considerar a los primeros enfermos e insomnes de la
Hispanoamérica?
De todas maneras eso había sido hace ya tantos
siglos pero con eso de que las cosas apenas estaban sucediendo y todo aún
estaba por hacerse, a uno le quedaba claro que apenas si acababa de despertar; por
la ventana recortado un helicóptero para dos personas haciendo ziim tacatatacataca realmente bien y
rápido, y de paso eso del sobrevuelo y entonces solo faltaba que alguien
encendiera una teve o que alguien se lanzara con versos eléctricos del tipo indignados los hijos de y ya esperaba
que el agujero funcionara para adaptarle un botón con el SY08 grabado, y
eso de SY08 me parece aún una profundidad ideal, oscura, sin posibilidades
de escape, y ya podía ver al gran agujero y la gran caja metálica y a todo lo
que viajaba dentro cruzando como rayo en SY08 SY13 SY18, y preguntándome
qué era lo que hacía pero y ya con la caja de regreso.
Luego correr las puertas, y bueno, cubiertos
con el acero del sol, sol negro y láminas brillantes y frías; ecos, acero o
roca.
Ya era sitio para dejar allí el insomnio; pronto seríamos
bienvenidos en todas las casas, mimados y abrazados. Ahora la excepción; pasábamos
por un tiempo salvaje en el que cada gesto tenía y cobraba excepcionales sumas,
poco a poco e hipotecado hasta de las cortinas, del cristal catedral para las
puertas del piso de abajo, la ropa y su brillo y sobre todo las medicinas, el
grano azul. A veces, y en ocasiones siniestras el fuego debidamente escondido.
Con el tiempo algunos intentamos formar una especie de sociedad e
intercambiamos las cosas que nos resultaban útiles: licor por talco para el
cuello, masajes en los hombros por fruta que no era bien fresca; llegamos a la
conclusión de que más valía embriagarnos y quedarnos en grupo y lo mismo para
realizar tareas, sobre todo en cuestionarios. Luego la habitación con un olor
fortísimo o rancio; los objetos personales rodaban días sin que nadie reclamara
pero también aparecían abiertas y con las esquinas dobladas las estadio,
las pekes, las cometa,
ediciones remotas y amarillas de fontanaenelcentro, textos para ser leer o recortar y así
como aparecían viceversa y yo llevándolas a casa y quizás por eso luego la
sociedad fracasó.
Eso de endeudarse fue el terror. Mirar la esfinge
que espera y mira sin respirar, y de algún modo aprendimos formas y lo
siniestro de sobrevivir.
Quizás no tuvo otra opción sino vender la esfinge y
el precio de tres mil años de pie. Esas cosas andaban demasiado viejas y solo
las levanté y eso con una pluma que había tomado prestada de lacolón junto
al reinodejehová y es cierto, entonces la esfinge intentó morderme, pero
ya estaba con unas antorchas en las manos y creo que era el año 2007 porque se
escuchaban éxitos de thatisall, y ella intentaba ponerme al tanto de sus
propios sabotajes; pensé que era un buen tema, lo debía cantar con MM, quizás
hacerlo un poco más noise y eso le daría dos décadas más, dije ozzman, arráncale la cabeza a la esfinge,
ahora tenemos prohibido entrar al tierras santas.
Tuve que vender una vieja colección de c-des con todas las presentaciones de ozzman
y thatisall enfrancia, también enbélgica, algo de boots enescocia, algo encánadá, encalifornia,
en sainttormg, encopenage, enbahiabrasil,
enlyon de nuevo, en1985, en1991, en1997 junto aanthrax, junto ajake elee,
junto alaesfinge antes de lo de su
cabeza, en mitad o detrás delálamo,
frente a un almacénsony, y eso era
destrozar la herencia de la mitad del país, ya no quería tener hijos, pensaba
que si la destruía qué mierda iba a dejar.
Luego pensé que ellos pagarían mis actuales deudas, eso además porque yo ya era
su padre, deudas de las casas inundadas y negocios rotos, mujeres enfermas y
delgadas como palmeras; de eso dependería y dejar música con el fin de que
adoptaran un alto compromiso con las cosas que no tenían sentido: la fotografía
a suelos recién pintados, la construcción de habitaciones llenas de estática
por conexiones eléctricas no aisladas, quizás hacer una película con una sola
escena repetida cien veces, cinecienminutos filmado desde cien posiciones.
Ya no podíamos entrar al desierto.
Tanto estar en eso de la caja y eso del orificio y
eso del piso SY08 y eso de pagar en todo lado como si tuviera tres vidas,
como los militares y nuestros triples modus vivendi, me estaba volviendo bien
ecuatoriano y vivía en lunes siendo mayo. Me figuré o sorprendí con el dedo
levantado hacia el cielo, dije o decía
aquí estoy tapando el sol con un dedo y era chistoso porque el dedo tenía
un orificio justo donde iba la huella digital, y, aunque tenía levantada la
mano y mi pulgar intentaba tapar el sol era imposible, porque había un orificio
donde iría la huella digital; el sol pasaba con toda su fuerza, mi dedo era su
marco y nada de estarahíentreel asfaltoy
elgas; estaba donde no hubo.
¿Dónde estaba la huella?
Al rodar los escalones recordé que ser así no
estaba mal y quise agradecer a alguien y en realidad terminé felicitándome a mí
mismo, como quien puede convertirse en un ser doble para salir un poco de uno
mismo, o como quien atraviesa una puerta, luego da un giro de 180 y entonces frente
a frente como en un espejo procede a levantar los brazos hasta lanzarse con los
brazos abiertos sobre sí mismo; un bien sentido abrazo. Así estaba, cruzándome
como una puerta y abrazándome antes de decir bien hecho A.K. Debí pedir a A.K que trajera algo para comer
y quizás un litro de cola de naranja pero siempre en estas ocasiones me quedaba
también estático y quizás al ser un doble ocurriría lo mismo, nada sucedía, luego
sí necesitaba ver un montón de teve para conciliar los descansos, eso entre
comerciales.
Recordaba las palabras de mi padre el escritor,
decía cosas sobre la electricidad, algo sobre juntarla al deporte y creí que
intentaba que yo conectara una de esas luces a mi bicicleta, esto es un recuerdo
de 1994, odiaba estas luces porque su esfuerzo era inútil, la bici estaba hecha
para correr, y la luz era mínima y luego salía solo por las tardes. No para
hacer ejercicio sino para correr, cuesta abajo, además la luz, ese dínamo de
acero era una taza para medir lácteos pero en realidad era inútil; pues en la
noche miraba teve y mi padre decía algo sobre las noticias, sobre manta,
sobre un hombre pelado que acaso era como su jefe, apenas apareció pequeño y
con escarapelas empezó con eso de cazar al león; no creo en la violencia, pero
ya no entiendo, capaz que mi padre nunca fue escritor, sino agente para las
compañías de dínamos, agente de luces para bicicletas, quizás eso demanta, el pelado y las escarapelas era
porque querían colocar dínamos en la pista o en las ruedas de los kafires, eso significaba menos
velocidad, más pista, toneladas de combustible azul.
Luego de agradecerme creí que aún me debía cosas; apuré
el paso a ver si me fumaba un marlboro aunque ya varias personas andaban con eso
de que debía dejarlos. Noté que mis dientes tenían un poco esa coloración
desagradable, entonces recordé a Naranjo, dije ese man sí está cagado algo similar al caramelo brillaba entre sus
labios, ya me sentía más tranquilo aunque con ganas de un marlboro. La señora
dijo gracias, yo guardaba mis monedas y por la ventana el sol era de locura y
el cielo empezaba a reventarse. El cielo era anaranjado y todo tenía ese aire
de todo va salir de maravilla porque el
día nunca se va a terminar. También de
tu vida pasará largo los doscientos años. Los talleristas hablaban de los
cuestionarios y de resolverlos sin asistencia virtual, yo creía que una vez
resueltas las cosas podríamos intentar otros temas, pero luego me lancé a
quejarme de eso de la facilidad, de sacar copias, en realidad eso los mandó a
callar, era como si mejor me dedicaba a quedarme en cybersilencio aunque ya
sabía que todas las respuestas de selección múltiple nos convertían en malos
profesionales. El reto podía ser el descubrir los sitios donde se lo permitía,
antes de ninguna medida, observación, informe y reforma, quedaría por aplicar y
elaborar una vez que el mapa estuviera claro.
¿Cuál entre a b o c?, esperaba que un tallerista me divirtiera con entre a b y c escogería la coma, o mejor, una virgulilla.
Luego me pidieron que entrara a un hospicio, y
luego a uno de esos sitios para mejorar la autoestima.
Así estaban las cosas pero también creo que exagero.
Pero siempre querían que entrara a uno de esos sitios y a veces me lo decían
sin intención, y otras como si esa fuera la respuesta a la crisis de partidos, relevos
generacionales, insomnios y electricidad solar.
En realidad la respuesta a todo estaba en los
talleristas y eso era satisfactorio y a la vez insólito y había que licuar
talleristas para mantener una buena alimentación.
Luego pensé que sería mejor abrir uno de esos
centros de apoyo, un poco fabricar habitaciones cubiertas por colchones; quizás
hacía falta un poco que nos amarrasen y nos dejaran libres para correr a
chocarnos contra los muros.
¿Quiénes amarrarían? Eso sería definido luego por
competencias pero me gustaba la idea de tener un grupo de futuros capataces,
como en las bodegas de la zona 16; gente capaz de hacer las cosas sin pensarlas
demasiado.
Un poco dirían tómenlo
de los brazos, o cosas como ya, ya
puede retirarse.
eresunmentiroso. Pero no era capataz ni tallerista ni podía tomarme
de los brazos. eresunmentiroso. ¿Quién
diablos anda escribiendo en las paredes que no podías retirarte?
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