Jelte
Skeletar, dont
leave
mebreakyou
Casi
podía ver su cara y era como si dentro, debajo de la carne hubiera más
talleristas pero especialmente uno que ahora cursaba o laboraba en un centro de
pueblosatélite, eso, a unos trescientos
kilómetros de Kito yendo por la
carretera a losBancos. Luego pensé
que iba a ser ideal rentar uno de esos pequeños autos y quizás aprovechar y
llevar a pasear a Paco. Paco nunca había hecho un viaje y era buen plan que
saliera un poco y que olfateara los postes desatélite
antes de orinarlos, y eso de buscar entre el kikuyo o entre la basura, aunque satélite estaba bien organizado y ya el
pueblo era también atractivo turístico, pero de manera especial tenía su sitio
en los mapas y eso importa suponiendo al progreso como la presencia de pueblosatélite en los mapas de educación
básica. También pensé que todo era una maldita locura y que no estaríamos fuera
por menos de tres días, eso sin contar que las cosas podían resultar distintas
y ¿qué tal si el tipo intenta retenernos? pero también estaba la posibilidad de
que ambos -BM y el tipo- decidieran darse aquello de un nuevo tiempo, todos
los días son lunes y en ese caso yo estaría de regreso al otro día luego de
haber dormido pero seguro cogía mis tereques y terminaba con todo y con las
cuatro llantas en la arena, dormido con la mano estirada. La verdad que entendía
bien por qué estaba metido en el lodo de aquella situación pero quise creer
cosas románticas como que la diversión siempre estará sobre la carretera.
Ahora, recuerdo que ella solo dejó su maleta de tallerista y luego dijo A.K
necesito que me lleves a satélite y yo dije ¡cómo así! Y lo
dije con una sonrisa oculta, pero ella añadió con sus manos largas que rayaban
el suelo que deje de ser un hijo de puta y que arrancara y me dedicara a conducir
y por favor, no dejara entrar a la carretera.
Luego
estuve mirando un auto amarillo y el tipo dentro dijo que necesitaba un
documento que me respaldara y dije bueno, tengo una tarjeta y el
tipo eso puede servir, y lo miraba detrás de los cristales de la pequeña
oficina y esa oficina era la que el hombre utilizaba para firmar o imprimir
permisos, lo pude ver yendo a pie de extremo a extremo y su sonrisa parecía la
de un grinch, un elfo en febrero o algo como eso, algo de bosque y de mágico
hubo.
Nada
faltaba y que el tipo levitara sobre el suelo.
Al pasar
por ella un hombre del tamaño de un armario, alto como las mujeres negras que
una noche me golpeaban hasta que despertaba, miró desde los escalones de pie frente
a la puerta principal. Luego el tipo se acercó pero de cerca se veía bien joven
e incluso parecía I y dijo algo sobre si esa es la mierda en la que pensábamos
viajar, y yo dije seguro, la mierda de satélite nos espera, y él sonrió con
ganas y dijo algo sobre seresnecios. Una franela roja y otra blanca
ondeabas amarradas en los extremos del jardín y las huellas de auto marcaban el
sitio donde guardaban un auto, y un niño caminaba por la acera y luego el niño
desapareció al girar la esquina pero también era como si el kikuyo se lo tragara pero esas son cosas que se saben, y esperando
que sacara sus maletas me sentía un tipo libre, como lejano de mí mismo o como
un desconocido que tiene tiempo y modos para hacer cualquier cosa y eso éramos,
y eso significaba que las cosas avanzaban por el camino indicado.
Al salir
dijo algo sobre dinero y el tipo le entregó una bolsa y pensé que podía
tratarse de un paquete lleno con filetes o quizás fueran pares de calcetines enrollados
y en el fondo serían todas esas cosas y también ella dijo que no olvide que lo
amaba, o algo similar, supongo es así como ahora quiero recordarlos, los dos hermanos
mónacodegrecia o cuando troya dijo chau. Yo acababa de despertar y era como
volver de un sitio a horas de distancia y quizás llevaba dormido solo cinco
minutos y el asiento era cómodo y ese barrio calmado como una hacienda. Ella
subió al auto y también dijo quiereshacerlotú y al mismo tiempo me
alcanzó un pote de nutella con una cuchara plástica parada en la mitad. Claro
dije mirando su boca que colgaba roja como una uva y tome algo de nutella,
apenas como si metiera mis dedos en su ombligo y luego hice como si nada
importara y encendí el auto, ya pasábamos por la mitad del barrio y había
negocios abiertos con rótulos azules de locutorio y maxikiosko y dos efebos
realizaban recargas y un perro los miraba y era como si el perro no supiera si
esperar o ladrar, eso, ya la salida estaba a tres calles y la hacienda empezaba
a fundirse con la autopista y atrás quedaba la casa y la calle de un sentido y
el jardín con las marcas de neumáticos y las puertas altas refrigeradoras y
entonces las curvas y unas cuestas y dos rompevelocidades, y un edifico de
apartamentos de un color parecido al del taxo, ni amarillo ni verde, todo similar
a una cuidada maqueta o un collage de recortes de revistas y yo creía que
avanzábamos por el camino correcto.
BM leía
una vistazo y luego la vi con esa revista que sale los domingos y en la portada
una mujer llevaba atadas unas plumas azules, y esa era una de las revistas que
dejé de consultar tras entrar en el centro y también porque a veces le publicaban
a mi padre el escritor, en realidad allí tenía una columna llamada sociedad y
sus análisis no alcanzaban nunca a identificar las cosas que diferencian a un
hombre de un velador (sería su tema y luego su nación) y atrás tenía un anuncio
amarillo con neumáticos y aros rin 16 y una mujer similar a una langosta se
estiraba o se recostaba en toda la página.
Luego
mucha montaña y mucha roca y apretar el freno, el acelerador, el freno y ella
pidiéndome bajarle al volumen y su rostro pegado al asiento mientras en mi
cabeza conducía a juliettelewis y a anitaekberg, y también conduciendo
como si acabara de comprar un auto.
Todo el
piso había sido inundado y el agua empezaba a filtrar y los tumbados tenían
largas manchas oscuras y en algunos sitios uno tenía que colocarse un poncho
amarillo pero también algunos llevaban sus sombrillas abiertas. El sitio llevaba
varias semanas en reparaciones y se
respiraba un clima húmedo e inhóspito y varios hombres de corbata azul llevaban
pañuelos atados al rostro o bastaba con levantar la mano y era como caminar en
medio de seres enfermos y uno también cubría la nariz con la manga de la
chaqueta, y quizás todos ya pensábamos que era demasiado, y mucho más porque debíamos
subir y bajar los pisos, varias veces al día. Las corrientes de aire llenaban el
sitio y era como si lo sacudieran desde adentro y como si abrieran las ventanas
al mismo tiempo pero también las habitaciones tenían sus puertas abiertas y los
talleres empezaban a las siete, y uno de los hombres barría y uno sabía que
apenas si acababan de ser desocupadas. Muchos pensábamos que ya era demasiado
tiempo con eso de las reparaciones, sin saber que apenas entrábamos en la fase
más crítica y era común encontrarnos con siete u ocho hombres con casco
amarillo, dos o tres o incluso el grupo detenido que miraba mientras saltaba el
serrín de cobre, eso de soldar y de encajar las rieles dentro del gran
orificio.
Algo hubo
de doom y de windows 95.
Sería el
clima pero muchos empezaron a llevar sus propias botanas y sus propias
conservas y uno de los talleristas en mitad de la clase tomó de su maleta un
abrelatas, y entonces giraba los duraznos y luego colocaba dentro de un pequeño
cristal dos o tres mitades y a veces se regresaba a mirarnos y hacía el gesto
de invitarnos de cristal sus duraznos que brillaban de amarillos y parecían
bastante buenos, pero era mi época de andar siempre con los dientes recién
rearmados y prefería decir gracias pero me acabo de reparar los dientes.
Luego el jugo de la lata impregnaba el sitio de perfume bastante fresco y la
habitación que a pesar de ser bien amplia recordaba un pequeño bar o un negocio
en mitad de Bangkok, pero la gente que empujaba seguía allá y con
sus frituras y nosotros allí en la extensión de lamichelena. En realidad éramos un grupo colorido y pronto uno de
los hombres de corbata azul empezó a llamarnos el curso de talleres folk.
No sé si fue un modo amable de nombrarnos o un modo de decir ustedes son como
esos casos donde todo estuvo perdido, el caso anecdótico del sitio gris,
pero a veces me sentía en la obligación de creer que debía intentar el nuevoviejo
orden, recuperarlo pues llevaba perdido más de mil años. Durante el intermedio
entre una u otra clase intentábamos terminar la tarea y esos días pusimos
dedicación especial al cuestionario de las setecientas preguntas y eso nos
tenía llamándonos a medianoche o enviando pesados archivos mediante el wildwilddress.
Imaginaba que ese nombre daba cuenta de la naturaleza salvaje reducida por la
electricidad y se me ocurrió jurar que usaría el dispositivo solo en emergencia
y luego llegaron fotos de michelle y textos como los estudios de deepakrushdie.
El
cuestionario mencionaba la historia de las palabras o era una genealogía y a
veces las preguntas empezaban por cosas evidentes como antónimos y sinónimos y
luego venían los asuntos del significado y la función de la sintaxis:
traducción de ad libitum o de veni vini victi, eso si obviar las
reglas del espíritu áspero, y yo pensé, ¡por qué no, itche!. Por suerte
RO había trabajado de manera imposible, ecuador
1990, cuando europa era un continente menos civilizado -pero ahora en la
tele no pasaban historias de lucha y sacrificio, cada vez se habla de los
paisanos que triunfan dentro de sus pequeños territorios y en sus fortunas del
tipo este es mi hogar, este es mi
trabajo, este es mi tiempo recuperado- y ella fotocopio un texto escrito
a mano y eso sirvió para que ella compartiera su breve introducción a términos
básicos del romance, y por un momento pensé en ellocoK y me alegré de decir en su honor de haber sido romano hubiera
disfrutado eso de azotar a Jor-El.
Al salir
bajé pronto las gradas y me topé con talleristas que acaban de estrenar sus
nuevos cartones, y ellas subían a las habitaciones y tenían varias cosas que
hablar y muchas de ellas a quienes recordaba como talleristas grises o
introvertidas ahora hablaban de mí y decían cosas amorosas como …cuando una
mamá quiere para su hijo lo mejor y piensa en cómo debe ser su futuro y su
educación y la manera en que los profesores debían influir en las
actitudes del estudiante para que todos empecemos a preocuparnos un poco más
pero todo esto lo decían usando más palabras y en un tono familiar y yo dije esto
es extraño, solo porque ahora visten esos pantalones oscuros de tela o
gabardina o no sé y solo porque ahora llevan chaquetas con cierres metálicos y solo
porque usan lentes y solo porque se han recogido el cabello y también veía
a una gorgeous katiekox sentada
detrás del escritorio con el cabello recogido en un moño y con un par de
anteojos bastante delgados para ocultar apenas sus pómulos duros como esquinas,
y ella tenía una pluma en la boca, y luego ya estaba con eso de las tareas atrasadas;
pero también todo era imposible y luego las imaginé con sus parejas y dije basta
A.K y me entró ganas de decirles dejen de hacer esas películas, me están
doblando el cerebro pero ellas ya charlaban con un hombre de traje azul y
en la charla se veía algo único e imposible de repetir, y creí que nunca sería
un buen director y menos alguien capaz de llevarse bien con otros talleristas o
alguien vestido de traje y menos capaz de decir o responder algo motivante ya
sea una joven que intentara saber más sobre algo o a quien por primera vez
decide actuar como por una inexplicable o desconocida fe.
Pensé que
muchas cosas se estaban quedando en el camino pero quise creer que alguien me
las vendría a entregar, eso tras golpear y decir hola, pasaba por aquí, sé
que son sus cosas, tenga más cuidado, de verdad, tómelo con calma, si no lo
hace nadie lo hará.
Al llegar
al séptimo un hombre de corbata azul pasó frente a mí y yo llevaba los pies
empapados pero dejé el casco amarillo colgando de la mesa.
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