Clama ama
Un día alguien
dijo vamos a tomar algo; luego encontré a aquel tipo cargando su bidón, tras
patearlo en el estómago corrí hasta la puerta principal. Había guardias y una
cámara que filmaba a quien entraba y salía sin embargo, ni con eso de rebobinar
dieron con las desapariciones, ni monitores ni portátiles y ya venía siendo costumbre,
un hábito ese de tomar cosas y ni siquiera ya regresamos o es para
una buena causa, yasabe, causita. Luego estuvo el G, el O, la Y, la U, el H
y F, todos sentados en el balde de una camioneta blanca y parecía que iba a
llover pero la música de radiomickey más el nopare de bromas primitivas nos puso a salvo de las cosas, eso que
está encima del mundo. Quizás y era una de esas noches de luna llena y queso y aullar pues todos mirábamos continuamente al
cielo, quizás buscando nuestros días u otra compañía pero de poco las cosas
empezaron con eso de surtir su efecto y ya nada nos importaba y pronto
anduvimos con los teléfonos en la mano llamando a fantasmas llenos cubiertos
con talco que andaban cerca como las heladerías en agosto, era una cosa de no
creer pues pedíamos prestada la electricidad y luego ya andaban tras de
nuestras chispas -que la llamada sea para
todos-, así, durante minutos de alfombra y yo quería saber qué diablos pasaba y
nadie parecía muy conmovido ni con ganas de cosas serias y entonces hora de
quemar el centro y un bidón de dieselazul y luego el cercado metálico y
alto empezó a dorarse y encenderse como un árbol amarillo y era una llama
mínima y del tamaño de un televisor sony trinitron de 21, y supongo no tenía a
quien llamar pero la llama era pequeña y suficiente como para mirar el futuro,
una suerte de talleristas dichosos inventando pasos de baile, y yo los miraba,
y ellos empujaban y también empujé a manolo
y a Felipe sobre el balde de la Toyota,
eso de paso atrás paso arriba paso abajo paso paso, chistoso.
Vi
intentos pero igual caían desde un puente y usaban sus brazos abiertos como las
alas de un hipopótamo, y el aire era hermoso pero faltaba un ruido de Toyota 2200
y ese ruido era el que hacía el modem o la operadora, un sonido grave y
profundo como dentro de una bóveda que perturbaba los oídos y eso para que
luego el sueño de palabras fuese el ritmo de la voluntad.
Luego
alguien tomó una pilsener, no sé de
dónde chuchas salió o quizás fui yo, y luego la estuvo o la estuve
rompiendo en mi cabeza, eso fue rápido y mi cabeza ni sentía el cristal estallando
y toda la agüita me bañaba, ni los gritos de la calentura alrededor del cuello
y dije beban de los dedos y también al fin el tiempo búlgaro más los
colmillos del pero en realidad ya estaba en las cobijas o metido entre
otros talleristas con eso de este tipo es peligroso y chubby y desde ese
día las cosas eran hasta un punto y ya, o era eso de pero mejor si solo
algunos, pero también pensé que sería cosa de hacerme famoso con un par de
ciertas apariciones especiales, como en los programas de comedia posalmuerzo
cuando un actor cucho aparece inesperadamente y eso de tíocarlos, tíoalberto,
la adidas del hombro y vestido a la moda del refrigerador, banchas, billyjeanes,
casimiringlés.
Luego
dije es buen tiempo para subir y bajar los escalones pero entonces me des
compliqué hablando sobre de deberes y obligaciones y me dio un poco de rabia
pues a esas horas uno debía animarse a correr por la simónbolívar
intentando que cualquier cosa, que todo pasara y al fin debajo de un camiónazulllenodenaftachilena
conducido por un tronco y un árbol, pero en realidad uno lograba las
curvas de tal forma que era ya, eraya. Y además estaba eso de las tareas
cuya nota sería promedio. Nunca invitamos a uno de los hombres de corbata azul
a buscar la verdad bajo la cebada, quizás debíamos tomar apuntes.
Manía ecuatoriana
de los noventas.
Quise
entrar y acostarme en el asiento de la toyota2200 pero entré y metí mi cara en
los muslos de la tallerista y ellas dormían chateando en la luz azul y sus
ronquidos decían golosinas; soñé sus sugerencias que eran murmullos a las 22
para alcanzar una vida larga y redonda como el orificio de los túneles hacia llanochic
y las termas.
Pienso
que es mejor cerrar los ojos y dejar que las pesadillas entren solas aunque
parezcan el producto de un terror elemental, como al dejar la carpa para ir en
descarga; y uno va con el pie a ciegas pegándole a todo y siempre esperando lo
peor.
La última
vez descargué frente a un muro y era la mitad de un conjunto residencial en llanochic
y una pareja cruzaba la calle y me vieron levantar la cabeza y agitar mi pollín,
mi manera de mostrarme considerado y porque evitaba cosas del tipo quién? usted destruye el barrio. Mi salida fue abundante, mi iglesia
el auto estacionado de mi padre el escritor y creo que pensé en injusticias y
adoquines rojos. Los perros andaban a esa hora, saltaban de la calle a las
aceras como deportistas sin pista y uno dijo bien A.K espero llegues y
yo dile a tu mamá que me preste su alfombray que soytumejor amigo y
luego ambos mirábamos el pasto y una mujer de cabello oscuro trajo botanas y
algo de quesoazul y dijo hay problema, mi terapia pero volvimos, había
que trabajar el viernes, igual dijo que miraba teve mientras preparaba
lecciones; ¡era viernes, 5 am!
Me di
cuenta y era el último; el resto, había decidido esfumarse como las nubesazules;
y yo estaba pensando en ellos pero ellos sabiamente dejaron de pensar en
cualquier puta cosa y las cosas me empezaban a pasar veloces como lleno de
pilsener y haciendo vapor de malta; la alfombra y el cielo con sus luces de showdelucy con lecciones para desconfiar
de la razón.
La mujer me dije, parece conocerme
mejor de lo que yo mismo me conozco. Casi no miraba y al hacerlo reconocía
mis varios niños huérfanos y a la vez a alguien a quien ella debía tener cerca.
Eso es, pensé enjugándome una lágrima, a quien debía tener cerca. Luego y al cruzar por la kenedy,
los buses alimentadores mágicamente sacaban personas de su interior azul y yo
quería que salieran pintados de azul pues ese era el color pero más bien salían
y era como si hola chao día noche lunes sábado diego andrés amparo canción
solentina barcelona francisca panza huerfandad frenemies javier geométrica
abadón
Luego pensaba en vídeos oscuros con huesos blancos bailarines sobre un fondo.
Al bajar
los escalones creí ver algo de la noche entrando confiada; un tarro de pintura
en mitad de la puerta del baño y varias personas pagaban con reales y la luz ya
fue clara y suave y le entraba a uno las ganas de ser inteligente como para
montar dentro del orificio y decir cosas para que el orificio devolviera los
reversos. Esto del orificio nos apasionaba, a veces, y nos obligaba a intentar
darle una función y un origen en el mapa de la historia y algunos hablaron
sobre dar talleres de instrucción secundaria y muchos aventurados a llevar
consigo documentos, que serían, dijo uno, la base de relaciones didácticas. Yo
empecé a alucinas materia muerta en los rincones inmóviles del centro y estuve
cerca de tirar mi maleta hacia el piso siete y qué importancia tiene, un día
regresará dentro de un libro que tú y yo odiaríamos.
Alguien
me miraba y luego preguntó si teníamos listas las diapositivas. Y: odiamos
las diapositivas. Alguien calmaba y añadió asco A.K pero me
callé pues seguía das penahombre. Lo que ocurriría en el futuro, y eso
de escribir con cierto compromiso y de pensar en el lector, y asííí hasta
cuatro y cinco.
Al rodar
vi pies y muchas envolturas de barrilete; y la clase era una cosa seria y la
materia debía ser aprendida para no tener con eso de las luchas y las ayudas
extras, y me vi como una cera mirando al pizarrón y al profesor y era la pesadilla
de perder aire. Las cosas ocurrían y uno las añadía al tiempo digital,
asteriscos, luego las carpetas o el reciclajegriego pero dictarlas, eso era harta
memoria y contorsión. Muchas clases y cursos y todos los uniformes.
Luego
soñé con un hombre de corbata azul y él decía que no estamos asistiendo.
Luego eres
unmentiroso y al día siguiente un avión aterriza o despega a las doce y
luego eres unmentiroso y fondo de cebada haciendo blurrpps pero
empezaba redondo y luego berrp.
…rodé y
creo que estaba en alguien, pues, miraba y vi bordes o una acera gris y luego eres
un mentiroso.
Creo me doblé al clavar la cabeza en un escalón; un sueño, era diez de la mañana y yo tomo talleres y colacao a las dieciocho, fue eres unmentiroso poniendo cosas para que la noche sea memorable, puente entre décadas. Mi cabeza fue la frente, empotrada perfecta en el concreto geométrico y mis poros cerrados; parecía o dormía, pero eran las diez de la mañana y yo tomo talleres a las dieciocho. Loco, ¿no?
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