10/9/14

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The ostartofthenocturn
alemission

La cabeza a veces colgaba del cuerpo, apenas sostenida por el cuello, dentro parecían convivir insectos o cosas alargadas y llenas de patas, redondos como dedos, cosas que tras respirar lograban que la frente se inflamase; y esto era harto incómodo, porque era bien difícil andar con la cabeza limpia, y clara, y uno andaba con la sensación de patas o pelos o antenas, y la idea de que algo, eso, aquello, bien pronto iba a perforar los huesos de la frente como una luz caliente para dejar que una masa fucsia, o rojiza y brillante y tibia saliera de ella como el relleno de un pastelillo rojo, solo que un relleno caliente y eso en medio de la frente.

Luego uno solo tenía fuerzas para desarmar la cabeza y con el fin de quitar las cosas que estaban dentro y entre los pliegues y bajo rocas. Esto lo hacía en un lugar limpio y procurando que nadie se enterase. En realidad esperaba quedar como nuevo, para que ya los talleristas confiaran un poco más en las cosas que estaba por decir.
Por ejemplo, notaba que ellos siempre mantenían distancia, y seguro ya vieron las patas de los insectos que llevaba dentro saliendo o buscando calor y sol, y por ello preferían mirarme de lejos, y eso en esencia no me importaba. Luego me empezó a preocupar y luego ya era como demasiado, como si uno no pudiera tener una vida normal, y esto era hablar con otros por lo menos durante cinco minutos seguidos.
Un poco yo me comparaba con otros talleristas y aunque digan que es nocivo yo lo hacía, y a veces me sentía mejor, pensaba cómo otros tipo llevaban eso de convivir con cosas, y eso ocurría en sus brazos, y debajo de la lengua, y alrededor de los testículos, y también pensaba en talleristas que cambiaban el rostro y los labios por el de un insecto azul y luego pensaba que saldrían en mitad de la portada de la revista de los domingos, con el titular y algo como como hombre antes como hombre y ahora ve insecto; y luego sin diferencias y todos los editores y correctores y fotógrafos y diseñadores se llamarían diseñador insecto, y corrector insecto, y editorial insecto, y fotografía estudio insecto y ya no sería literatura sino lainsectoratura. Luego supongo que ambos salimos en una nationalgeographic, eso tras mi lucha para ser delgado, y tan insecto, luego de empezar con eso de comer lo que cabe en el hueco de mis manos.
Y el rostro parecía alargarse, y más bien tenía un aspecto yonqui, yonqui con los brazos levantados, pero igual suponía que iba a salir en una portada de revista científica, sería famoso y todos me irían a buscar y yo diría no hay satori definitivo y solución final.
De todas maneras a veces decía a los talleristas que estaban bien y que mejor se quedaran en casa, y ellos que ya dejara de ser gay reprimido, en realidad nadie hacía caso, y entonces nos mirábamos, nos doblábamos de la risa y luego ya estábamos todos muy cerca, casi rozándonos las entrepiernas hasta que aparecía una tallerista y un poco montábamos otra escena y todos estáticos. Recuerdo que llevábamos las botas del trabajo, que eran esas botas con punta de acero y redondas; por un momento lucíamos como verdaderos obreros y eso era increíble porque era como llevar trajes que nos cargaban con los superpoderes.

Igual tuve que buscar una habitación limpia para iniciar el trabajo y un poco dejé advertido que si no aparecía me buscasen en el piso diez. En el piso diez existían unos laboratorios y muchas veces uno se topaba con talleristas vestidos de blanco y mujeres de corbata azul usando también mandiles largos y llenos con pantallones, y esas máscaras blancas y uno quería que en esas habitaciones existiera todo tipo de frascos y quizás los exoendoesqueletos, una variedad de aliendosyalientres o libélulas y una mezcla de ambos; el laboratorio debía llamarse laboratorio sirriddleyscottlema, pero en esos sitios se trataba con gérmenes invisibles o por lo menos con cosas que apenas si ocupaban el fondo de un tubo de ensayo, manchas, fluidos, saliva seca. 

Luego pude escuchar elSleepless, eso mi hizo sentir bien, y tenía ganas de que muchas personas supieran que escuchaba ese disco que entre todos es el disco que no es una cosa ni otra, y a veces a esos libros, u obras, o edades o periodos se los llama detransición, como si una banda buscara un sonido, algo sobre lo cual detenerse, para mí, la piedra para arrastrar.
En todo caso era un gran disco aunque supongo que habrá cientos de álbumes con foto de thorgerson, ya resulta desmotivador intentar que una persona sienta las cosas que otro tiene, sobre todo en expertos, doomers y en cosas más nuevas y actuales.
Lo que pasa es que estuve recordando a Ll, su poco entusiasmo y quien nada parecía complacer. Por lo general hablábamos pero también pronto éramos extraños y uno siempre pensaba, ¿lo hago bien? ¡Qué tortura! y luego como si trabajáramos un viernes o un sábado por la noche, como si colgáramos de un hilo para atar medallones; supongo que la única vez que acordamos fue sobre elSleepless aunque no nos hemos vuelto a ver y ahora al escuchar elSleeples siento que ese día nos intercambiamos los brazos, quizás un día nos busquemos sin buscarnos como en 1966 en parís, quizás vamos por ahí dando abrazos, como abrazos dobles.
Toco el muñón y veo pelusas o pedazos o moléculas de otras ropas y de otras cruzrojas, eso es un poco desagradable o tierno y azul pero no tengo idea de qué hacer.

De todos modos y luego de la banda encontré una mesa, parecía que ya nadie iba a acercarse. Un poco me acomodé y luego até mi cuerpo con unas correas y eso en caso de que quisiera levantarme y ahorcarme a mí mismo, como le sucedió al dr.frankenstone. Luego yo ya era dos A.K, el uno atado sobre la mesa y el otro con guantes de goma y sosteniendo algo que parecía un serrucho que brillaba de lo nuevo, y todo se veía muy sangriento y gore.
Luego recordé algunos temas de Thesilent enigma y eso me dió valor; no era muy seguro en quien sonaba ese disco, si en el A.K de la mesa o en el de la sierra, y luego hubo una confusión y ahora no sabemos cuál resultó encendido y lo mismo de siempre, cuál de ambos habla y escribe, es decir el A.K que habla ahora puede ser uno de los dos, y ambos, un programa con recuerdos y materialmente existe enTokio. De todos modos tomé la sierra e hice ligeras perforaciones y zigzag zugg, o sea, apenas si un corte por allí, un hueso más allá. Luego estuve mirando por todos los lados aquella materia rosada y tibia y haciendo ussshhh. Mientras, en la mesa redonda el tipo se retorcía y un poco sus brazos y sus piernas se encogían, sobre todo como si alguien le hiciera unas cosquillas enormes y como si un poco disfrutara, su rostro del pánico, a la satisfacción como de alguien que acaba de ir de a hacia c sin pasar por b.
Diez, quinientos segundos, no lo sé, supuse que eso lo alteraría permanentemente y más bien toqué un nervio; eran las seis y eso lo puso a dormir. Su rostro es inolvidable, es más común recordar un hombre de aspecto animal que a un animal imitando a un hombre.
A.K sobre la camilla fue muchos zoológicos al mismo tiempo.

Era curioso que tras abrir la cabeza varios recuerdos empezaran con eso de llenar el salón y era como tener un juego de luces y una novena o como presenciar uno de esos espectáculos holográficos. Muchos hombres vestidos con uniformes miraban hacia los muros y me parece que eran militares, algunos con grandes mostachos y con insignias y alasdoradas, y otros similares, con los rostros alargados o derretidos como las obras de esechino, de kwangho, y a a veces sin pasar por c, esos hombres llevaban gafas y lentes y marcos amarillos y redondos y no el tipo de militar que sale o el retrato de los hombres de guerras franquistas, menos todavía esos locos que disparaban a mujeres y ancianos desde un helicóptero mientras gritaban ¡CharlieCharlie! y sentándose sobre sus cascos para no hacer auuchhh. Entre otros hologramas estaban los de mamíferos y delfines, los de un bosque azul y bastante espeso que parecía uno tropical de un país como Costarica; había un cartel que invitaba a dejar de fumar.
Algunas mujeres ocupaban una porción del suelo con sus cuerpos horizontales y tenían algo rojo encima, la misma luz blanda de otros hologramas, roja y intensa y el cuerpo cubierto como huyendo en la luz blanda nociva, un poco cansadas y un poco como si ya las cosas no tuvieran soluciones.
También vi armas o granadas, y junto perros en adopción y el fondo con papel tapiz amarillo; no sé sí se trataba de equipos para dispararse pintura o 1975.

En otro holograma una mujer que pregunta cuántas personas vivían en aquella casa, una encuestadora de nombre omar fuentes zonal 3; esa mujer llevaba una gorra azul estampado con un sello del INEC, y ese holograma tenía sonido; como en los filmes, y el holograma luego saltaba como un acetato rayado, el cuerpo repitiendo su movimiento, y una y otra vez la mujer preguntaba cuántas personas vivían allí, como escuchar y mirar la superficie de un disco rayado.

Luego estaban otros recuerdos, y luego más bien coloqué la tapa en su sitio y pensé que nada había sido abierto o cortado, por lo tanto debía funcionar como siempre y más bien serví dos vasos conaguardiente y elaguardiente hacía izzzzzz y abracé a A.K, fue o era como abrazarme a mí mismo, en realidad era abrazarme y luego entré en A.K. o A.K entró en mí, o los dos nunca estuvimos separados ni teníamos entrada o salidas; luego soñamos con varios sombreros rojos para celebrar cumpleaños.

En las paredes leí o leímos eresunmentiroso.

Luego rodamos algunos escalones, o rodó A.K o rodé yo solo hacia la terraza pero antes los tubos con saliva seca.
Estuve o estuvimos o estuvo A.K montado en los hombros de alguien. Caminaban hacia la calle a través de una de las aceras del centro que iba de la ciudad al centro y A.K o yo o ambos mirábamos a otros talleristas, y era como caminar sin tocar el suelo y un poco esa era la sensación favorita de A.K, o era mía, o la de ambos, un poco andar en las nubes o sobre los hombros y elefante largo y en alguien que camina por una acera. Eso pasó, no sé si se dio cuenta, o nos dimos, quizás nos permitió o le permití a A.K que fue como si me lo permitiera a mí.

Luego eres un mentiroso.

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