The ostartofthenocturn
alemission
La cabeza
a veces colgaba del cuerpo, apenas sostenida por el cuello, dentro parecían
convivir insectos o cosas alargadas y llenas de patas, redondos como dedos,
cosas que tras respirar lograban que la frente se inflamase; y esto era harto
incómodo, porque era bien difícil andar con la cabeza limpia, y clara, y uno andaba
con la sensación de patas o pelos o antenas, y la idea de que algo, eso,
aquello, bien pronto iba a perforar los huesos de la frente como una luz
caliente para dejar que una masa fucsia, o rojiza y brillante y tibia saliera
de ella como el relleno de un pastelillo rojo, solo que un relleno caliente y
eso en medio de la frente.
Luego uno
solo tenía fuerzas para desarmar la cabeza y con el fin de quitar las cosas que
estaban dentro y entre los pliegues y bajo rocas. Esto lo hacía en un lugar
limpio y procurando que nadie se enterase. En realidad esperaba quedar como
nuevo, para que ya los talleristas confiaran un poco más en las cosas que
estaba por decir.
Por ejemplo,
notaba que ellos siempre mantenían distancia, y seguro ya vieron las patas de
los insectos que llevaba dentro saliendo o buscando calor y sol, y por ello
preferían mirarme de lejos, y eso en esencia no me importaba. Luego me empezó a
preocupar y luego ya era como demasiado, como si uno no pudiera tener una vida
normal, y esto era hablar con otros por lo menos durante cinco minutos
seguidos.
Un poco
yo me comparaba con otros talleristas y aunque digan que es nocivo yo lo hacía,
y a veces me sentía mejor, pensaba cómo otros tipo llevaban eso de convivir con
cosas, y eso ocurría en sus brazos, y debajo de la lengua, y alrededor de los
testículos, y también pensaba en talleristas que cambiaban el rostro y los
labios por el de un insecto azul y luego pensaba que saldrían en mitad de la
portada de la revista de los domingos, con el titular y algo como como hombre antes como hombre y ahora ve insecto;
y luego sin diferencias y todos los editores y correctores y fotógrafos y
diseñadores se llamarían diseñador insecto, y corrector insecto, y editorial
insecto, y fotografía estudio insecto y ya no sería literatura sino lainsectoratura. Luego supongo que ambos
salimos en una nationalgeographic, eso tras mi lucha para ser delgado, y tan
insecto, luego de empezar con eso de comer lo que cabe en el hueco de mis
manos.
Y el
rostro parecía alargarse, y más bien tenía un aspecto yonqui, yonqui con los
brazos levantados, pero igual suponía que iba a salir en una portada de revista
científica, sería famoso y todos me irían a buscar y yo diría no hay satori
definitivo y solución final.
De todas
maneras a veces decía a los talleristas que estaban bien y que mejor se
quedaran en casa, y ellos que ya dejara de ser gay reprimido, en realidad nadie
hacía caso, y entonces nos mirábamos, nos doblábamos de la risa y luego ya
estábamos todos muy cerca, casi rozándonos las entrepiernas hasta que aparecía una
tallerista y un poco montábamos otra escena y todos estáticos. Recuerdo que
llevábamos las botas del trabajo, que eran esas botas con punta de acero y
redondas; por un momento lucíamos como verdaderos obreros y eso era increíble
porque era como llevar trajes que nos cargaban con los superpoderes.
Igual
tuve que buscar una habitación limpia para iniciar el trabajo y un poco dejé
advertido que si no aparecía me buscasen en el piso diez. En el piso diez
existían unos laboratorios y muchas veces uno se topaba con talleristas
vestidos de blanco y mujeres de corbata azul usando también mandiles largos y
llenos con pantallones, y esas máscaras blancas y uno quería que en esas
habitaciones existiera todo tipo de frascos y quizás los exoendoesqueletos, una
variedad de aliendosyalientres o libélulas y una mezcla de ambos; el
laboratorio debía llamarse laboratorio sirriddleyscottlema, pero en esos
sitios se trataba con gérmenes invisibles o por lo menos con cosas que apenas
si ocupaban el fondo de un tubo de ensayo, manchas, fluidos, saliva seca.
Luego
pude escuchar elSleepless, eso mi hizo sentir bien, y tenía ganas de que muchas
personas supieran que escuchaba ese disco que entre todos es el disco que no es
una cosa ni otra, y a veces a esos libros, u obras, o edades o periodos se los
llama detransición, como si una banda buscara un sonido, algo sobre lo
cual detenerse, para mí, la piedra para arrastrar.
En todo
caso era un gran disco aunque supongo que habrá cientos de álbumes con foto de
thorgerson, ya resulta desmotivador intentar que una persona sienta las cosas
que otro tiene, sobre todo en expertos, doomers
y en cosas más nuevas y actuales.
Lo que
pasa es que estuve recordando a Ll, su poco entusiasmo y quien nada parecía
complacer. Por lo general hablábamos pero también pronto éramos extraños y uno
siempre pensaba, ¿lo hago bien? ¡Qué tortura! y luego como si trabajáramos un
viernes o un sábado por la noche, como si colgáramos de un hilo para atar
medallones; supongo que la única vez que acordamos fue sobre elSleepless
aunque no nos hemos vuelto a ver y ahora al escuchar elSleeples siento que ese día nos intercambiamos los brazos, quizás
un día nos busquemos sin buscarnos como en 1966 en parís, quizás vamos por ahí
dando abrazos, como abrazos dobles.
Toco el
muñón y veo pelusas o pedazos o moléculas de otras ropas y de otras cruzrojas, eso es un poco desagradable o
tierno y azul pero no tengo idea de qué hacer.
De todos
modos y luego de la banda encontré una mesa, parecía que ya nadie iba a acercarse.
Un poco me acomodé y luego até mi cuerpo con unas correas y eso en caso de que
quisiera levantarme y ahorcarme a mí mismo, como le sucedió al dr.frankenstone.
Luego yo ya era dos A.K, el uno atado sobre la mesa y el otro con guantes de
goma y sosteniendo algo que parecía un serrucho que brillaba de lo nuevo, y
todo se veía muy sangriento y gore.
Luego
recordé algunos temas de Thesilent enigma y eso me dió valor; no era muy
seguro en quien sonaba ese disco, si en el A.K de la mesa o en el de la sierra,
y luego hubo una confusión y ahora no sabemos cuál resultó encendido y lo mismo
de siempre, cuál de ambos habla y escribe, es decir el A.K que habla ahora
puede ser uno de los dos, y ambos, un programa con recuerdos y materialmente existe
enTokio. De todos modos tomé la sierra
e hice ligeras perforaciones y zigzag zugg,
o sea, apenas si un corte por allí, un hueso más allá. Luego estuve mirando por
todos los lados aquella materia rosada y tibia y haciendo ussshhh. Mientras, en la mesa redonda el tipo se retorcía y un poco
sus brazos y sus piernas se encogían, sobre todo como si alguien le hiciera
unas cosquillas enormes y como si un poco disfrutara, su rostro del pánico, a la
satisfacción como de alguien que acaba de ir de a hacia c sin pasar por b.
Diez,
quinientos segundos, no lo sé, supuse que eso lo alteraría permanentemente y
más bien toqué un nervio; eran las seis y eso lo puso a dormir. Su rostro es
inolvidable, es más común recordar un hombre de aspecto animal que a un animal
imitando a un hombre.
A.K sobre
la camilla fue muchos zoológicos al mismo tiempo.
Era curioso
que tras abrir la cabeza varios recuerdos empezaran con eso de llenar el salón
y era como tener un juego de luces y una novena o como presenciar uno de esos
espectáculos holográficos. Muchos hombres vestidos con uniformes miraban hacia
los muros y me parece que eran militares, algunos con grandes mostachos y con insignias
y alasdoradas, y otros similares, con los rostros alargados o derretidos como
las obras de esechino, de kwangho,
y a a veces sin pasar por c, esos hombres llevaban gafas y lentes y marcos amarillos
y redondos y no el tipo de militar que sale o el retrato de los hombres de
guerras franquistas, menos todavía esos locos que disparaban a mujeres y
ancianos desde un helicóptero mientras gritaban ¡CharlieCharlie! y sentándose sobre sus cascos para no hacer auuchhh. Entre otros hologramas estaban
los de mamíferos y delfines, los de un bosque azul y bastante espeso que
parecía uno tropical de un país como Costarica;
había un cartel que invitaba a dejar de fumar.
Algunas mujeres
ocupaban una porción del suelo con sus cuerpos horizontales y tenían algo rojo
encima, la misma luz blanda de otros hologramas, roja y intensa y el cuerpo cubierto
como huyendo en la luz blanda nociva, un poco cansadas y un poco como si ya las
cosas no tuvieran soluciones.
También
vi armas o granadas, y junto perros en adopción y el fondo con papel tapiz amarillo;
no sé sí se trataba de equipos para dispararse pintura o 1975.
En otro
holograma una mujer que pregunta cuántas personas vivían en aquella casa, una
encuestadora de nombre omar fuentes zonal
3; esa mujer llevaba una gorra azul estampado con un sello del INEC, y ese
holograma tenía sonido; como en los filmes, y el holograma luego saltaba como
un acetato rayado, el cuerpo repitiendo su movimiento, y una y otra vez la
mujer preguntaba cuántas personas vivían allí, como escuchar y mirar la
superficie de un disco rayado.
Luego
estaban otros recuerdos, y luego más bien coloqué la tapa en su sitio y pensé
que nada había sido abierto o cortado, por lo tanto debía funcionar como
siempre y más bien serví dos vasos conaguardiente
y elaguardiente hacía izzzzzz y abracé a A.K, fue o era como
abrazarme a mí mismo, en realidad era abrazarme y luego entré en A.K. o A.K
entró en mí, o los dos nunca estuvimos separados ni teníamos entrada o salidas;
luego soñamos con varios sombreros rojos para celebrar cumpleaños.
En las
paredes leí o leímos eresunmentiroso.
Luego
rodamos algunos escalones, o rodó A.K o rodé yo solo hacia la terraza pero antes
los tubos con saliva seca.
Estuve o
estuvimos o estuvo A.K montado en los hombros de alguien. Caminaban hacia la
calle a través de una de las aceras del centro que iba de la ciudad al centro y
A.K o yo o ambos mirábamos a otros talleristas, y era como caminar sin tocar el
suelo y un poco esa era la sensación favorita de A.K, o era mía, o la de ambos,
un poco andar en las nubes o sobre los hombros y elefante largo y en alguien
que camina por una acera. Eso pasó, no sé si se dio cuenta, o nos dimos, quizás
nos permitió o le permití a A.K que fue como si me lo permitiera a mí.
Luego eres
un mentiroso.
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