Beckenbahuer
Luego
expliqué, con las manos un poco apretadas una junto a otra, que a veces no
necesitaba trabajar pero cuando lo hacía procuraba hacerlo en un sitio que
quedara cerca de casa. Luego recuerdo que perdí la casa, también que estuve dos
o tres días dentro de un galpón y muchas personas llegaban al mismo tiempo, y
luego vestían uniformes blancos y boinas también. En este sitio, que además
tenía cuatro ascensores y solo dos plantas, o quizás había estacionamientos y
algo sobre una nomenclatura para entender sobre una especie prehistórica, algo
en elbasement, los hombres pagaban
con monedas redondas y éstas tenían grabadas por ambos lados un pez espada.
Yo,
miraba con atención cada una de las perchas ¿Por qué lo hacía? Bueno, en algún
momento imaginé una casa llena de grifos dorados, con tinas de mármol sobre
patas de rinoceronte que a su vez estarían llenas de agua tibia y agua jabonosa
y claro, la imagen arquetípica y el incienso y la mirra y la luz baja y la ropa
tirada; eso de tengo la cena lista, hay una gran botella de uvas negras, (negrísimas
como las bolas de deantoniparks),
vino que brillaría debajo de la casa como hielo oscuro, y todo eso como una
cortina fría y recóndita, remota. Mientras miraba el porcelanato y los bordes de algunas perchas no pude dejar de pensar
en que debía construir unbasement, y eso
era lo mismo que construir otra casa. Para eso de combinar y guardar secretos
soy como un árbol, y una de las chicas de camisa roja me dio varias sugerencias,
realmente útiles, eso, mientras se arreglaba el cabello y yo pensaba que las chicas
entonces colocaban sus dedos entre mis dientes o que intentaban entrar y bajar
para quitarme la comida que tenía dentro del estómago, y ya era hora de salir,
y no sé, parecía un día jueves.
Todos
esos días sirvieron para proveerme del material suficiente antes de dibujar la
nueva cocina y los muebles y la parrilla eléctrica de 220. La cocina anterior
tenía las paredes húmedas, y con el tiempo la tubería simulaba ya a un viejo
motor, toda llena de vetas verdes que salían hacia el platillero, y creó que
también a veces buscaban (las vetas como tentáculos) la comida que quedaba en las ollas. Antes de iniciar
aquella remodelación, recuerdo haber colocado una silla junto al lavabo, ahí
sentado escuché el discurso y los consejos que daban los codos, el desagüe, el pvc, las aguas estancadas cada semana. Por
lo demás un discurso increíble, una de esas cosas que lo motivan a uno mantiéndolo
entretenido durante varios días, ahí, pegado, con la oreja contenta, la sonrisa
enorme y un placer digno de una sonrisakolynos;
a veces pensaba que un tipo griego, uno de esos hombres del mar había decidido
volver, volver solo para demostrar que todo era posible.
Eso hacía
la tubería y las aguas servidas; me otorgaban un poder, mirar y escuchar cosas
que no existían o que desaparecían. Luego, y pensando en cambiar y remodelar,
supongo, que ya empezaba a extrañar esas vetas llenas dueñas de la historia, y a
la grasa en forma de cubos y de rocas, pero, quedaba la radio, y en la radio ya
existían programas y estaciones que jamás dejaban de transmitir, sobre todo
aquellas que hablaban dejesús, conocidos
y exprofesores, alguien del sanBernardino,
instructores lasallanos, gente delrotario, y solían repetir que aquello por hacer solo esperaba ser hecho.
Luego
olvidé todo, es decir, ya no tenía ganas de pensar y de observar que qué sería de mí fuera del taller y
tampoco me quedaba nadando y menos nadando en todas las direcciones. Pensé que
mi cuerpo cabría perfecto dentro de un traje de goma, y luego estuve tras de
una escafandra y por unos años (ya con la escafandra) me dediqué a trabajar con
un grupo de personas que limpiaban las alcantarillas de ciudaddeMéxico, y para eso debía usar un traje de goma, y abajo
era imposible observar pero igual recibía smss,
y luego duchas con agua a presión con una manguera conectada a un autobomba. Esa ciudad estaba entre mis
mapas y ahora no sólo la respiraba sino que la podía escuchar. Lo salvaje
estaba en cada rincón, en cada puesto de anilinas, y un poco recordé que quito y en general todo el país se
dirigía en esa dirección, a prisa y como
sin querer; queriendo y como quien no se da cuenta, con eso de que las
cosas tenían que hacerse a las buenas o a las malas. Creo firmemente que
nuestro tiempo se ha agotado y que en realidad vivimos con un tiempo prestado,
no histórico, uno que no terminará de irse nunca porque no tiene dueño.
Recuerdo
a un hombre al cual solía colocar entre mis rodillas mientras su esposa lo
miraba detrás de unas gafas, y yo creía que aún no era parte de las cosas
sagradas y entonces me agradó llevar jeans
rotos, la camisa sucia porque fue ocasión para volverme cenizas, zip zap, como un rayo. Su esposa y yo
nos lo comimos como se comería una barra de cacao, y su esposo reventaba como
chispas sobre los labios y era tibio y tierno, como masticar un grano tostado.
Entonces, su cabeza entre mis rodillas guardaba silencio, y los labios se le ponían
azules, y ella cantaba algo sobre detener un vagón y dejar que salga con
diez destinos a las diez de la mañana y parar y dejar tres y que suban cinco, marlboros,
aros de de tagua, ¿cuántos días quedan para que el tren regrese? ¿Quién
recuerda el yute?
Luego yo
volvía a casa que quedaba ensatélite
y bebía de la botella azul con verdadera fruición y las cosas primero eran
felices y luego eran del color del mango de goma de un machete y luego el
machete brillaba, dorado y transparente, y parecía y llamaba con reales y
escudos, pero ¿habránsalido? ¿Era que también llamaban y ahora
está Héctor en el patio vistiendo overol?
En clase me
recuerdo interrumpido varias veces, y a mis interrupciones las recuerdo como
motivos para que los talleristas buscaran sus marlboros en sus maletas o los
mandaran a traer, pero en realidad o quizás buscaban sus viandas con cangrejo y
rábanos azules, y luego ya estaban gritando quién va para la seis a traer un
mazo o usan la cabeza para romper
las patas. AnacristinaMo, la estrella deFender me pidió un
autógrafo, y luego dijo que no la siguiera porque ya regresaba y traería unos
formatos para la financiación. Luego estuve junto a Leóngieco pero me
dieron tantas de ganas de darle una patada, a él y al hombrepizza pero ya eran las ocho. Los hombres de
corbata azul andaban por las habitaciones con eso de dedoacompañadedo,
esas cosas de lo paranormal vía kant.
Se notaba que todos habían acampado junto a una montaña por más de tres días
esperando la llegada decástor.
Mis
zapatos brillaban de tal forma que me sentí una ficha del monopoly de los parkerbros. Luego hice un orificio, llamé
por teléfono y todos del otro lado supieron que yo era un especulador porque
tras un hola yo perogrullaba sobre por qué un hombre usa el teléfono
para decir soy un gusano pero tenemos la oportunidad de conocernos un lunes
pero tenía tiempo y eso era bastante para ser alguien que acaba de bajar del monorriel
y era para contarle que me gustaba el olor a humedad y sobre todo que
disfrutaba de bajar los escalones sentado, ¿le gusta arriba o prefiere ir a
pie? Supongo que el orificio dijo que ya parara de tanta cosa y sería
que yo le pedí que se vaya un poco a hacer más grande sus muros y que en
unos días estarían por llegar los barcos con las cajas y cuidado durante diez o
quince meses, se acomodaran y no tocaran u olvidar el pulmón o el bazo.
…Detrás
de la caja podrás al fin decir lo que intentabas o lo que andas buscando. Luego
quiero que repitas soy incorrecto. Tú andas por ahí pero ahí no anda por allá,
y exageraste y cuando suceda ya estará lleno con días y pasados o antesdeayer.
…Eres
suficiente y las cosas tienen su sitio y tú necesitas dejar los marcos y las
rupias, (con forma de estrella según has dicho) dentro del velador porque
tienen linternas incandescentes y además están el silva, el ulloa y ellos te
dirán hasta dónde y con qué mirar, pero te toca estar allí si quieres dormir o
prefieres terminar entre las sábanas escuchando todas las noches que faltan dos
dedos y la insistencia pues no deja de llover, y respirar eso lo hace a uno ser
el ulloa, pero te falta, y rezo, y luego tienes hasta el diesysiete de agosto y
luego, y luego desaparecerá y no está sucediendo, y ha llegado el momento de
maldecir y digo ¡maldito te maldigo! te tiro sobre la acera y espero que
alguien te encuentre lo despiertes a medianoche y todos ¡entranomás! pero
maldito antesdeayer, y tiromondo un tarahondo cada cosa sobre la alfombra,
suena la mano sobre el azulejo y dices paco y no está, y no puedes decir y
escucho y tampoco lo que se avance, y un y las piedras y los muros y te destruyes,
solo estoy destruyendo.
El
orificio dijo que se quedaría allí hasta que llegaran los barcos y que si debía
cambiar de dimensiones deberían traer una gran máquina porque él estaba con
ganas de más, y un poco eso de sentir la bomba, booboom nena. Por él
entraban varias corrientes al mismo tiempo y también por varias ventanas que
parecían abiertas al mismo tiempo pero en pisos distintos, y el aire hizo
formas, como figuras de atletas olímpicos que quizás eras antiguos griegos o
antiguos hombres jugando al soccer,
soccer entre dos o tres como eso del metegolgana y también los
infaltables penalitos y las mamaditas porque ya tocaba volver a tomar café.
Luego
todos jugamos a los árbitros, y en mitad del pasillo empezamos a sacar tarjetas
a los talleristas porque querían entrar a las otras habitaciones, y a veces los
mandábamos a correr dos vueltas a la montaña y también pedíamos que al regresar
lo hicieran trayendo una funda con pan porque el agua estaba saltayarde y
nadie tenía, ni quería bajar, y era para que volvieran en dos o tres años, o
sea ya.
¿Eso es
cierto?
preguntaban, ¡lo haremos hasta que sea cierto! Lo decíamos como sin
ganas pero tampoco abusando. Luego despertaba y mi cara seguía pegada a la
mesa.
En el muro apareció la frase eresunmentiroso.
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