28/8/14

-



Beckenbahuer

Luego expliqué, con las manos un poco apretadas una junto a otra, que a veces no necesitaba trabajar pero cuando lo hacía procuraba hacerlo en un sitio que quedara cerca de casa. Luego recuerdo que perdí la casa, también que estuve dos o tres días dentro de un galpón y muchas personas llegaban al mismo tiempo, y luego vestían uniformes blancos y boinas también. En este sitio, que además tenía cuatro ascensores y solo dos plantas, o quizás había estacionamientos y algo sobre una nomenclatura para entender sobre una especie prehistórica, algo en elbasement, los hombres pagaban con monedas redondas y éstas tenían grabadas por ambos lados un pez espada.
Yo, miraba con atención cada una de las perchas ¿Por qué lo hacía? Bueno, en algún momento imaginé una casa llena de grifos dorados, con tinas de mármol sobre patas de rinoceronte que a su vez estarían llenas de agua tibia y agua jabonosa y claro, la imagen arquetípica y el incienso y la mirra y la luz baja y la ropa tirada; eso de tengo la cena lista, hay una gran botella de uvas negras, (negrísimas como las bolas de deantoniparks), vino que brillaría debajo de la casa como hielo oscuro, y todo eso como una cortina fría y recóndita, remota. Mientras miraba el porcelanato y los bordes de algunas perchas no pude dejar de pensar en que debía construir unbasement, y eso era lo mismo que construir otra casa. Para eso de combinar y guardar secretos soy como un árbol, y una de las chicas de camisa roja me dio varias sugerencias, realmente útiles, eso, mientras se arreglaba el cabello y yo pensaba que las chicas entonces colocaban sus dedos entre mis dientes o que intentaban entrar y bajar para quitarme la comida que tenía dentro del estómago, y ya era hora de salir, y no sé, parecía un día jueves.

Todos esos días sirvieron para proveerme del material suficiente antes de dibujar la nueva cocina y los muebles y la parrilla eléctrica de 220. La cocina anterior tenía las paredes húmedas, y con el tiempo la tubería simulaba ya a un viejo motor, toda llena de vetas verdes que salían hacia el platillero, y creó que también a veces buscaban (las vetas como tentáculos) la comida  que quedaba en las ollas. Antes de iniciar aquella remodelación, recuerdo haber colocado una silla junto al lavabo, ahí sentado escuché el discurso y los consejos que daban los codos, el desagüe, el pvc, las aguas estancadas cada semana. Por lo demás un discurso increíble, una de esas cosas que lo motivan a uno mantiéndolo entretenido durante varios días, ahí, pegado, con la oreja contenta, la sonrisa enorme y un placer digno de una sonrisakolynos; a veces pensaba que un tipo griego, uno de esos hombres del mar había decidido volver, volver solo para demostrar que todo era posible.

Eso hacía la tubería y las aguas servidas; me otorgaban un poder, mirar y escuchar cosas que no existían o que desaparecían. Luego, y pensando en cambiar y remodelar, supongo, que ya empezaba a extrañar esas vetas llenas dueñas de la historia, y a la grasa en forma de cubos y de rocas, pero, quedaba la radio, y en la radio ya existían programas y estaciones que jamás dejaban de transmitir, sobre todo aquellas que hablaban dejesús, conocidos y exprofesores, alguien del sanBernardino, instructores lasallanos, gente delrotario, y solían repetir que aquello por hacer solo esperaba ser hecho.

Luego olvidé todo, es decir, ya no tenía ganas de pensar y de observar que qué sería de mí fuera del taller y tampoco me quedaba nadando y menos nadando en todas las direcciones. Pensé que mi cuerpo cabría perfecto dentro de un traje de goma, y luego estuve tras de una escafandra y por unos años (ya con la escafandra) me dediqué a trabajar con un grupo de personas que limpiaban las alcantarillas de ciudaddeMéxico, y para eso debía usar un traje de goma, y abajo era imposible observar pero igual recibía smss, y luego duchas con agua a presión con una manguera conectada a un autobomba. Esa ciudad estaba entre mis mapas y ahora no sólo la respiraba sino que la podía escuchar. Lo salvaje estaba en cada rincón, en cada puesto de anilinas, y un poco recordé que quito y en general todo el país se dirigía en esa dirección, a prisa y como sin querer; queriendo y como quien no se da cuenta, con eso de que las cosas tenían que hacerse a las buenas o a las malas. Creo firmemente que nuestro tiempo se ha agotado y que en realidad vivimos con un tiempo prestado, no histórico, uno que no terminará de irse nunca porque no tiene dueño.
Recuerdo a un hombre al cual solía colocar entre mis rodillas mientras su esposa lo miraba detrás de unas gafas, y yo creía que aún no era parte de las cosas sagradas y entonces me agradó llevar jeans rotos, la camisa sucia porque fue ocasión para volverme cenizas, zip zap, como un rayo. Su esposa y yo nos lo comimos como se comería una barra de cacao, y su esposo reventaba como chispas sobre los labios y era tibio y tierno, como masticar un grano tostado. Entonces, su cabeza entre mis rodillas guardaba silencio, y los labios se le ponían azules, y ella cantaba algo sobre detener un vagón y dejar que salga con diez destinos a las diez de la mañana y parar y dejar tres y que suban cinco, marlboros, aros de de tagua, ¿cuántos días quedan para que el tren regrese? ¿Quién recuerda el yute?

Luego yo volvía a casa que quedaba ensatélite y bebía de la botella azul con verdadera fruición y las cosas primero eran felices y luego eran del color del mango de goma de un machete y luego el machete brillaba, dorado y transparente, y parecía y llamaba con reales y escudos, pero ¿habránsalido? ¿Era que también llamaban y ahora está Héctor en el patio vistiendo overol?

En clase me recuerdo interrumpido varias veces, y a mis interrupciones las recuerdo como motivos para que los talleristas buscaran sus marlboros en sus maletas o los mandaran a traer, pero en realidad o quizás buscaban sus viandas con cangrejo y rábanos azules, y luego ya estaban gritando quién va para la seis a traer un mazo o usan la cabeza para romper las patas. AnacristinaMo, la estrella deFender me pidió un autógrafo, y luego dijo que no la siguiera porque ya regresaba y traería unos formatos para la financiación. Luego estuve junto a Leóngieco pero me dieron tantas de ganas de darle una patada, a él y al hombrepizza pero ya eran las ocho. Los hombres de corbata azul andaban por las habitaciones con eso de dedoacompañadedo, esas cosas de lo paranormal vía kant. Se notaba que todos habían acampado junto a una montaña por más de tres días esperando la llegada decástor.
Mis zapatos brillaban de tal forma que me sentí una ficha del monopoly de los parkerbros. Luego hice un orificio, llamé por teléfono y todos del otro lado supieron que yo era un especulador porque tras un hola yo perogrullaba sobre por qué un hombre usa el teléfono para decir soy un gusano pero tenemos la oportunidad de conocernos un lunes pero tenía tiempo y eso era bastante para ser alguien que acaba de bajar del monorriel y era para contarle que me gustaba el olor a humedad y sobre todo que disfrutaba de bajar los escalones sentado, ¿le gusta arriba o prefiere ir a pie? Supongo que el orificio dijo que ya parara de tanta cosa y sería que yo le pedí que se vaya un poco a hacer más grande sus muros y que en unos días estarían por llegar los barcos con las cajas y cuidado durante diez o quince meses, se acomodaran y no tocaran u olvidar el pulmón o el bazo.

…Detrás de la caja podrás al fin decir lo que intentabas o lo que andas buscando. Luego quiero que repitas soy incorrecto. Tú andas por ahí pero ahí no anda por allá, y exageraste y cuando suceda ya estará lleno con días y pasados o antesdeayer.
…Eres suficiente y las cosas tienen su sitio y tú necesitas dejar los marcos y las rupias, (con forma de estrella según has dicho) dentro del velador porque tienen linternas incandescentes y además están el silva, el ulloa y ellos te dirán hasta dónde y con qué mirar, pero te toca estar allí si quieres dormir o prefieres terminar entre las sábanas escuchando todas las noches que faltan dos dedos y la insistencia pues no deja de llover, y respirar eso lo hace a uno ser el ulloa, pero te falta, y rezo, y luego tienes hasta el diesysiete de agosto y luego, y luego desaparecerá y no está sucediendo, y ha llegado el momento de maldecir y digo ¡maldito te maldigo! te tiro sobre la acera y espero que alguien te encuentre lo despiertes a medianoche y todos ¡entranomás! pero maldito antesdeayer, y tiromondo un tarahondo cada cosa sobre la alfombra, suena la mano sobre el azulejo y dices paco y no está, y no puedes decir y escucho y tampoco lo que se avance, y un y las piedras y los muros y te destruyes, solo estoy destruyendo.

El orificio dijo que se quedaría allí hasta que llegaran los barcos y que si debía cambiar de dimensiones deberían traer una gran máquina porque él estaba con ganas de más, y un poco eso de sentir la bomba, booboom nena. Por él entraban varias corrientes al mismo tiempo y también por varias ventanas que parecían abiertas al mismo tiempo pero en pisos distintos, y el aire hizo formas, como figuras de atletas olímpicos que quizás eras antiguos griegos o antiguos hombres jugando al soccer, soccer entre dos o tres como eso del metegolgana y también los infaltables penalitos y las mamaditas porque ya tocaba volver a tomar café.
Luego todos jugamos a los árbitros, y en mitad del pasillo empezamos a sacar tarjetas a los talleristas porque querían entrar a las otras habitaciones, y a veces los mandábamos a correr dos vueltas a la montaña y también pedíamos que al regresar lo hicieran trayendo una funda con pan porque el agua estaba saltayarde y nadie tenía, ni quería bajar, y era para que volvieran en dos o tres años, o sea ya.

¿Eso es cierto? preguntaban, ¡lo haremos hasta que sea cierto! Lo decíamos como sin ganas pero tampoco abusando. Luego despertaba y mi cara seguía pegada a la mesa.


En el muro apareció la frase eresunmentiroso.

No hay comentarios: