23/8/14

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seissexiessadies

Alguien cantaba en la terraza del edificio. Su voz sonaba bien, comprarétudisco pensé. Luego estuve mirando cómo el resto del grupo improvisaba sobre sus instrumentos.
Quizás cinco, seis de la tarde.

Luego quise, rogué por otra bajista; luego pedí más volumen o más platillos. Cuando el sol quemaba sobre las partes cromadas y sobre los cabellos rojos, el brillo anaranjado entró por nuestros ojos iluminándonos el interior y de paso quemando la piel y la sangre y eso también dentro, en los forúnculos. Algunos talleristas mirábamos con asombro la forma en que nuestros corazones abrían y cerraban al igual, o al mismo ritmo y voluntad que un pulmón. También observé una gran moneda de hierro que brillaba en el interior del estómago de un hombre de corbata azul, eso fue evidente, un punto azul como de algodón, un algodón azul. Un poco sentí remordimientos de hacer este tipo de cosas, cosas que divertían al resto de talleristas pero que, quizás en el fondo no los divertía del todo.
Luego buscaba para poner mi cara más seria: un rostro duro, sin rastros o atisbos de felicidad ni tampoco las muecas onanísticas: casi unas líneas de no saber qué día es hoy. Sin embargo, el resto, y al mirarme, empezó con eso de exigir que me callara o que dejara de preocuparme; extrañamente yo ya estaba haciendo preguntas extrañas o lo que era peor, actuaba como si algo estuviera por venir o como si lo atrajera .

Nopiensohacernadamás dije, pero ya la banda tocaba uno de esos temas lentos, ya todos giraban o rebotaban abrazados y los que no habían empezado con eso de bajar y buscar lugares libres antes de que los talleres fueran ciento por ciento goma (a pesar de que nunca llenaban) levantaban la voz y especulaban de todas las cosas y de todos los días. Esa letra era sobre un joven que reclamaba algo, algo como father,youleaveme,youwillneedme, cosas así, cantadas o exigidas sobre una base lenta y pesada de batería y tooms, crashhzZ y tOoms, y como apoyada por un melodía cómica en el piano. El cantante me parecía muy conocido y decidí que debía ser uno de esos hombres que llenaban las portadas en las revistas yanquis y en esas de músicaformusicians, eso cuando todo el mundo vestía de militar y llevaba el cabello rojo y los titulares decían habla sobre Sarly: Sarlysontodos o adoramoselolordechanclaporlamañana

Luego me puse a bajar y a bajar y en eso estaba sobre cada uno de los escalones, y para hacer más tiempo los escalones no terminaban, y para que no me cansara cada escalón estaba hecho o contenía unos diminutos bien pequeños cinco escalones, y entonces yo pensaba que bien podía uno quedarse sentado y esperar que alguien más subiera para que luego regresara y contase cuantos escalones quedaban por bajar.
Luego pensé que también podía hacerme bolita, como esas bolitas de miga que se les quita a las palanquetas que venden en laambateña, una bolitabaguete, y luego pensé que abajo me esperaba una gran taza de café con una cuchara brillante en el centro, y decidí rodar los escalones intentando caer como en el basketball dentro de la taza, haciendo saltar el café caliente en los muslos, y eso, sobre las mesas en la zona donde terminaban las escaleras.
Pero me arrepentí, o las tazas estaban vacías.
También pensé que sería más divertido que alguien bajara con un marlboro en la mano y que también me invitase a buscar cualquier cosa, cosas como un encendedor, y ya me veía diciendo algo como nojodassextoperiodo o regresaconelmarlboroencendidoantesdelasdos o avísameymejordejaelmarlboroylárgate o noregreseshastacuandotellamen, pero, o inexplicablemente ya me hallaba con un tallerista, y como pagando con pequeñas monedas el valor de los dos, y además comprando algunas mentas sueltas y preguntándome de dónde sacábamos el dinero.

Luego encendieron el cigarro con una llama que no quería quemar, y era una llama que tampoco servía para saber si eso ocurría, la ponía bajo mi palma y la llama continuaba del otro lado de la mano. Luego encontré una caja amarilla en mi chaqueta, y luego tiramos las cenizas y el orificio parecía no tener fondo; a nuestras espaldas se levantaban varias cruces que gracias a la luz del sol o al reflejo en las partes cromadas resultaban en figuras cálidas y antiguas, y por un momento pensé que era importante (también me sentí parte) y sobre todo que formábamos algo, no solo del taller, sino, como también lo es una tilde que cuelga encima de la palabra café (en un envase con tapa roja lleno con algo dorado, quizás miel) o como si fuera un calcetín y una alfombra dentro de una bolsa de plástico, eso, en un patio junto a una generalelectric y todo dando vueltas y luego los brazos en alto y la ropa recortada. También una capa de detergente que se ha vuelto espuma y burbujas y agua oscura y moscas oscuras con las patas al sol, unas patas pequeñas y trémulas.

Luego miré el cristal y la ciudad a los lejos, en realidad tan lejos como si la viera a través de un microscopio; seguía allí, idéntica tras siete años, (eso, quizás un diciembre) concreto y asbesto y el sol rebotando como en una lucha perdida. Luego vi en azul y era como ser policía y luego extendían los brazos y decían mire, antesfuemuñón y al mismo tiempo sobrevolábamos las terrazas pero antes cortábamos los hilos y varios temblores dejaron fuera a personas y ellos llevaban desde la mañana sus uniformes oscuros.
El cielo también crecía como una larva; los dos rizomas.
El centro del espagueti era la colilla encendida y el humo éramos nosotros, o los dedos o las ramificaciones intraepidérmicas.

Nosotros esperábamos que al terminar el marlboro también terminara la jornada y que quizás alguien de sexto o noveno bajara corriendo y tropezara hasta romperse la cabeza mientras fuera informando que debemos traer un trabajo final de cien hojas para el viernes pero el trabajo final tiene una calificación que equivale a más de la mitad de la nota pero el trabajo final será un tema escogido por el curso, y el curso escogió que el tema sea la calificación de un trabajo final y al final decidimos que ningún trabajo debería presentarse. Supongo que de su boca debían saltar partículas: saliva y fragmentos de dientes y el maíz dorado masticado mientras bajaba con apuro, y antes de que la bolsa saltara de sus manos, (y su cuerpo saltara por la bolsa) y nos viera como un pájaro mientras terminábamos el marlboro y mirábamos su sombra como una cruz, ya empezaba con debemos traer un trabajo final de cien hojas para el viernes pero el trabajo final tiene una calificación que equivale a más de la mitad de la nota pero el trabajo final será un tema escogido por el curso, y el curso escogió que el tema sea la calificación de un trabajo final y al final decidimos que ningún trabajo debería presentarse.
Luego llevamos su cuerpo al salón principal en aquel piso, o alguien ajeno lo hizo, y mientras pensamos que era bueno saber que eso iba a pasar porque en realidad nada había sucedido, y también para que nadie se lastimara rápidamente miramos hacia otra dirección hasta que alguien del quinto se colocó en mi cuello y yo escuchaba y decía eso de soytusojos, soytucuello, (y luego pensé que lo hacía sin sonidos) y ya había perdido mis zapatos y casi que me que pongo a bajar por el orificio, pero luego los escalones me indicaron que debía pisarlos y seguirlos o continuarlos o usarlos y vi que eso era ir hacia la planta baja.

También sucedió que varias veces estuve haciendo fila en varios galpones al mismo tiempo, y alguien me preguntó cuál era el mejor día de la madre y yo contesté quetepartaslamadre pinchecabrónycomemuchoqueso, y lo vi maravillado y guardando silencio hasta que uno de los de camisa blanca se acercó para preguntar si deseaba algo más y el hombre dijo que era todo pero bien podía reservarle dos sitios. Luego el hombre, en realidad todos, cargábamos en las manos muchas bolsas blancas y otros también llevaban bolsas azules o blancas o algodones con largas aves o algo como aves que levantaban sus alas o lo que quedaba de ellas, bueno, pocas, la mayoría llevaban las alas congeladas al cuerpo, y hacían gestos obscenos y también se metían sus alas en sus culos, unos anos rosados y diminutos como botón, y era de verlos frotándose por dentro de sus cuellos lánguidos y arrugados, como si tragaran agua, o mocos de pavo. 
aladentrodecuello.
Luego paré a uno de los hombres de uniforme blanco y boina roja (o ya era blanca) (creo que entonces usaba o miraba con mis ojos en blanco y negro o solo en blanco como una estatua frente al mar) y dije que acá nadie es mentiroso y los mentirosos no pueden hablar y tampoco usan oxígeno porque ellos son personas que viven debajo descomponiendo el hidrógeno pero sucede que en ciudad la canela es limón y cuando no están en todas partes la lluvia está haciendo mucho ejercicio y de allí sacan limón porque dios es limón. Supongo que hablé como un acusado, y pensándolo mejor creo que ya todos lo sabían y también nadie dijo nada; tampoco se apuraban por callarme. Añadí que esto (ese sitio) era un galpón y no la tienda de granadas que todos creían, (querían) pero ya entonces las filas habían sido reemplazadas por taxis o por autos de bomberos con sirenas y árboles rojos, y entonces pensé en la caja y el cubo de acero y busqué paneles para oprimir pero tuve que contentarme con acercarme a una mujer que era Lennon y el de uniforme blanco dijo que debíamos pagar seissexyssadies.
Varias personas se acercaban, y luego estuvimos delante de los parqueaderos con muchos autos girando y eso, eso, esperábamos para salir antes de que lo hiciera el bus azul; y luego empezó con eso de eresunmentiroso, y eso que yo ya subía con el marlboro en la mano, pero también pasaron quince minutos y yo seguía pensando que era un mentiroso.

Luego miré que tres personas subían a una camioneta ford100, y subían llevando monedas de hierro en sus estómagos, eran unas monedas que también parecían conchas, esa cosa del guayas, eso de espondylusvíalima y algo así como treintashells.

Luego estuve viajando en la ford 100 o 101 y sería que pasábamos los 101 y no era divertido, y tampoco entendí eso de la caja de cambios o las tres velocidades.

Y, eres un mentiroso.

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