30/8/14

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Se vende informes al

Hoy encuentro muy borracha a gente que generalmente suele estar bien borracha pero no tanto como ahora, hoy están todos pasados. Incluso sucedió que al abrir la puerta la persona luego la dejó así sin cerrar y del pasillo se coló un gusto absolutamente conocido, y entonces dije: diablos, alguien acaba de bañarse en una deliciosa tina llena hasta el tope con azul, y apenas si ha traído una toalla pues el pasillo empieza a marear.
Creo que estuve a punto de inventar que debía salir a buscar algo, y eso fue, y miré en mi maleta pero no había cargado mi copa larga y tampoco el vaso de cartón que se dobla para parecer un portavasos o una libreta de periodista. También pensé que la ansiedad de ya tener el cuerpo sobre el colchón estaba haciendo que mi olfato inventara cosas, pero luego observé que alguien en el pasillo se tambaleaba y al mismo tiempo se paraba sobre la punta de los pies y luego colocaba la cabeza que era como una esponja absolutamente mojada y la colocaba sobre el vidrio de la puerta, y pensé que más bien yo ya tenía el deber de felicitarme.

Creo que nadie notó lo que ocurría en el pasillo pero todo fue hecho con brevedad de modo que luego el sitio quedó desierto. Pasó que alguien colocó una mano sobre el hombro de aquel tipo, y luego con algo de presión o por un empujón bastante inesperado las cosas no terminaron en pedidos ni en eso de usted caballero métase en sus asuntos. Al parecer aquel tallerista, es decir, ambos eran viejos o casi importantes (camaradas) compañeros de clase, intentaba persuadirlo, y el otro no lo reconocía o definitivamente había empezado eso de la desaparición. Llevaba una chaqueta, chaqueta de una o dos tallas más grandes y el otro llevaba una barba de varios días que lo hacía lucir como el hombre que viaja en el metrobusparadaelejido a las diez de la mañana, aquel homeless de gafas oscuras que carga los olores de todos los hombres que duermen en la estación, eso, despierto antes de que los autobuses sean lavados con espuma y los chorros a presión, y a veces ese hombre me miraba y yo no quería pero terminaba sintiéndome su espejo, y eso era en laalameda o en elejido y cerraba con fuerza los ojos pero el hombre viajaba dentro por lo menos hasta lacolón. Sentí que mi obligación era impedir que se lo llevaran pero también dije que era hora de repetir y memorizar y ya con la materia reproducida del enciclopédicoocéano y ya dentro los talleristas conectaban el equipo para las siguientes dos horas, empezaron con eso de estrategias de dirección en escuelas con recursos cerrados de cinco cifras y cómo atender a los representantes de un alumno que asiste a clase los días en que la escuela está cerrada y casos para una evaluación distrital. Talleres para distraer y talleres afines a las prácticas de vinculación con la comunidad, eso durante el último semestre. Luego todos olvidaron las cosas y al finalizar la clase parecía un día más de marzo.
Supongo que muchos queríamos un puesto dentro de una institución fiscal pero dada nuestra avanzada edad ya no pensábamos puestos directivos y menos en ser parte de los grupos de intervención y de organización académica, pensar en esto nos deprimía pero igual manteníamos nuestras reservas y acaso no dejábamos de actuar de modo violento o inaccesible. Muchos tenían familias grandes, las cuales eran como una máquina fuera de borda con los manuales e instructivos perdidos en cajas que nunca llegaron, como cuando se trae electrónica del norte y para aligerar el bulto se dejan ciertas cosas en el aeropuerto. Yo por ejemplo tenía dos hijos, y todos los días esperaban que les explicara las cosas que descubrían y me entraban ganas de ser isabellacatólica para mandarlos unos años al océano luego de empeñar las joyas. Había listas llenas de tareas, tareas tanto en el centro como las que nunca terminaban en el hogar, y casi que estaba por renegar de todo y sobre todo de haber regresado al centro luego de diez años, empezaba mi mantra y repetía como besuño: convencido de la ciencia y sus bondades, convencido de la ciencia y sus bondades.
Muchos hombres de corbata azul elevaban sus voces como si fueran grandes gallos franceses subidos al árbol del despertador del martes y lo hacían para subrayar la importancia de nuestra actividad, y muchos incluso tenían tiempo y anécdota para hacer pública su adherencia o su respaldo a muchos (no demasiados ni a quienes merecían, quizás por antipatía o por un examen previo, no aprobado, de conocimientos generales de historia general de la sociedad andina y los hábitos en el siglo ilustrado) de nuestros talleristas, un ejercicio para motivar en el campo de proyectos relacionados con el lenguaje, el uso y la producción de nuevos escenarios. Se hablaba (el favorito de los hombres de corbata azul) de que Paver formaría parte de la nueva escritura, aquella que se estaba produciendo tras horas de lectura crítica, (comercial o publicidad para la técnica de ideas comparadas) por jóvenes que compartían pasiones, aquellos que entronizaban a Hugo Mayo y a JoanneRowling, los mismos que no soportaban a Carrión por su supuesto aplanamiento metageográfico, aquellos que pensaban en significantes que podían y debían ser reinterpretados, discípulos de Baudrillard y de la hiperlotería. Otro hombre de corbata azul pensaba que debíamos especializarnos en dirección estratégica hacia mejora de recursos decía como si no quisiera contárnoslo que ya era muy común que la función pública escogiera a talleristas que apenas si egresaban, ellos, decía, con su fortaleza de los sin partido, alegoría de la transformación histórica y su correspondiente axiología, además el puesto requerirá de jóvenes que cumplan y critiquen los requisitos propios del trabajo colegiado: prestancia, competencia, sabotaje, capacidad directiva, rapidez, vigilancia, ludismo, reformas de autor, capacidad de réplica, SEO de redes temporales. No faltaba quien aprovechaba las lisonjas y ya guardaba el rostro en el regazo de alguna tallerista, y en realidad la tallerista no prestaba verdadera atención, y ya preocupada de algo empezaba con eso L es lo mejor o J será rector junto a U y yo les doy mi aplauso, y eso me dejaba enfermo y al verme de ese modo se acercaba y colocaba su mano tibia en mi estómago y luego yo deseaba cosas que no entendía cómo pedirlas.

Yo me imaginaba, mientras todos esperaban que la clase diera inicio y antes de correr las cortinas, que quizás sería un buen mérito terminar con el centro y luego dedicarme a una especie de periodismo de investigación y divulgación, o eso de la crítica artística y la publicación de estudios basados en la teoría andina. No entendía muy bien eso de investigar pero creí que podría componer cosas a partir de hechos irrelevantes, y eso al mismo tiempo podría servirme o servir para encender un poco las ideas y esas cosas que últimamente parecían provenir del mismo sitio. Pensaba, debería divulgar cosas como las que guardan las alfombras entre sus pliegues, (lo que no llega a ser adecentado) y dije que sería genial hablar del polvo o de las partículas que estarían flotando alrededor de nosotros llenando la habitación, cosas que a veces solo se observaba bajo determinadas luces o sobre líneas que en realidad eran testimonios y reflejos que no eran fieles al objeto. Pero bien pronto me desanimé porque pensé que en estas revistas y en estos diarios donde trabajaban algunos artistas y académicos y también funcionarios, últimamente todo estaba entregado al comercio de datos y de información y sobre todo al recuento de tablas y cifras y la verificación de ecuaciones o de proyecciones, eso de la economía comparada y público desmotivado, las butacas vacías para las cosas del estómago.
Además, que medio y ya estaría en unos meses dispuesto a publicar acerca de un cable que cuelga de un poste, y sobre una pared en ruinas que se puede comer sin que mamá nos vea, o la nota sobre escombros de ascensores pero sobre todo me motivaba el título escogido para un primer texto Pared ed eed o El llano hace 500 arres.

Luego sentí pánico y el pánico es un punto en un lugar entre el corazón y la entrepierna.

Luego pensé que los chicos en las clases simuladas intentaban que yo diera media vuelta para luego ellos mirar la cancha por la ventana. Luego encontré que varios pares de ojos me recorrían como si yo fuera un pedazo de tarta de manzana brillante o como si fuera un sorbete que gira en la mitad de un jarro con miel y eso sobre una dorada y crujiente piel acompañado de fruit, o metido dentro de un vaso de gaseosa fruit roja.

Luego pensé que yo era una manzana y luego me comí a mí mismo, y luego tiré las cáscaras a las que apenas había chupado y los labios tenían un dejo de azúcar y alguien había dejado un pedazo de hoja en el sillón junto, y yo lo doblé para darle la forma de un pequeño basurero rectangular y allí puse la piel roja de la manzana, y un hombre molesto dijo que ese no era lugar para masticar y menos cuando está por empezar Carmen, laópera, fue un jueves, cerca de abril y como parte de los actos de aniversario, y luego dijo que dejáramos de hacerlo y volteé para mirarlo, y en verdad estaba molesto y más bien tomé lo que quedaba de piel y la puse en el pequeño basurero de papel, y se la pasé a la tallerista que tenía junto y dije toma, usa el basurero y callé pero mostrando rabia, y esperé que el hombre la levantara del cabello, pero estábamos en un salón rojo del centro y esas cosas ya no pasan, y el hombre se fue o ya estaba tras las cortinas, y todos parecíamos tenerle ganas, o era que se nos daba por ser cáscara de manzana.

Luego quise tomar un poco de leche y bajé rodando los trecientos cinco escalones, y luego fui dando saltos largos como ardilla o como liebre hacia el interior del galpón y en el galpón las puertas estaban cerradas, así que tuve que ir hacia una ferretería. Recuerdo que junto a la ferretería FerreteríaGatito había un letrero de sevende el negocio y también un almacén de calzado ofrecía varios pares a mitad de precio, pero en la ferretería me dijeron que no les quedaba ni leche entera, ni leche descremada ni leche sin lactosa ni la rica leche tibia de soya, y me dio ganas de llorar porque cómo iba a calentar mi garganta de ecuatoriano obrero ecuatoriano a las seis de la mañana en la mitad de laOfelia, y quizás era porque estaba por la diez de agosto.

¿Quéhacer?
Ya el vendedor atendía a una mujer y la mujer pedía un kilo de riñón y además media libra de clavos con punta de acero para colgar cuadros en los muros y esos clavos eran buenos porque entraban sin romper el enlucido.

Entonces dije que por favor me diera dos tarros de pintura blanca y al caminar alguien dijo que no debía beber eso pues eso era para pintar los muros, y además había un hombre al que acababan de conocer y del que se decían cosas y esas cosas había que escribirlas en los muros, y yo ya estaba con mi moneda de veinticinco y miraba la foto de una mujer en el tarro, y en la foto la mujer lavaba un pantalón, y estaba de espaldas, y el sol pegaba de lleno en su espalda y su espalda era como un pedazo de nube o como si nunca hubiera jugado baloncesto en el colegio, y era también de piel similar al papel bond pero eso no había en el tarro, solo lo imaginé, y ya en casa tomé un jarro de porcelana y coloqué la pintura y luego coloqué colacao y con la chocolatada en la mano me fui a ver una película sobre Stomp442 y luego me dormí y junto a mí estaba la mujer de la espalda, y su espalda era como papel bond y también dije que dejara de salir en los tarros de pintura, y ella dijo que yo era un imbécil.

También recuerdo que eresunmentiroso dijo que yo me había vuelto un mentiroso y que dejara de mirar las espaldas de mujeres porque en los tarros solo habían indicaciones de uso o en caso de ingerir hacer que

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