29/8/14

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Cam pan

El orificio nos miraba como si nosotros fuéramos los encargados o como si nosotros lleváramos la gran caja. La gran caja, pensamos, debía ser una cosa grande y pesada como un elefante y de un color similar pero brillante, suponíamos gris como el acero. Luego recordé los paseos en el galpón y en la sección herramientas para el hogar y entonces venía la imagen brillante de bols y de grandes cucharas como para servir la sopa y también los juegos de cuchillos y las sierras y otros con puntas redondas, y todo colgaba de unos paneles que simulaban los muros de una cocina de verdad. Alguien comentaba que ya debía traer a su familia para darles un paseo a través de los siete u ocho pisos del sitio, y creo que en realidad no lo dijo, solo lo pensaba, y creí que eso era fundamental, quedaba bien un paseo pues la guardería que abrieron cerca de los talleres dejaba un par de horas antes de volver a casa. Varias veces solíamos ir hacia los cursos básicos y eso para molestar a los talleristas que vestían su ropa para deportes. En el segundo piso y al ver un grupo numeroso de talleristas preguntábamos ¿a qué hora regreso por el niño? y yo llevaba colgado del brazo un paraguas y luego lo mostraba como diciendo es un demonio pero en el fondo buen muchacho y añadía que necesita lo entretengan pues los padres debían rendir examen de semántica, y luego un caballero, muy buen mozo, nos invitaba a salir pero mi esposito y yo corríamos a la mitad del salón y esposito, sí esposita, llovió, sí, llovió y sobre el piso nos movíamos y retorcíamos como gusanos y el paraguas hacía como un bebé, bebés los tres con zapatos limpios y camisas lavadas con mimosín y el babero Larousse porque ya sabíamos que eso sucedería, y entonces nos miraban con enormes ojos hasta que se volvían como enormes luces y decíamos juguete, hambre, teta, cama, juyo, medos, naahhh, mama, mamm, mama.

Era muy divertido llorar, y luego nos cargaban sobre sus piernas y parecíamos dibujos animados, y nuestros ojos eran pequeños como dos cortes, como dos rajitas o como dos botones de muñeco de felpa y sus brazos eran enormes y llenos de pelos, y en realidad parecía que descansábamos sobre una gran cama pero además se percibía en el aire una cosa dulce, una mezcla de aceite tibio con algo de coco y detergente ambiental de pino, y no podíamos desear más porque el día en el taller era agotador, pero bajar bajábamos a los cursos básicos, y a veces no había espacio y estaban llenos con hombres de corbata azul que enseñaban los asuntos de dirigir un salón para niños o efebos, y eso de las discusiones sobre sus padres y sobre aquellos que mientras terminaban la escuela.
Conclusión: no discutir con padres de familia. De ser necesario hacerlo a través de un comité.

Ser dibujo animado tenía sus ventajas, como por ejemplo estaba eso de la inmortalidad, y eso de tener muchos amigos y muchas amigas y muchos autos para viajar porque los dibujos animados casi no ocupan espacio, y siempre hay gente viajando sola hacia la ciudad en autos con los tanques llenos y con música moderna, y nosotros también teníamos tiempo para dormir en los brazos afrodaysimouse que vestía con ropa deportiva antes de subirnos en la parte de atrás de un auto rojo para pasar el fin de semana tomando el sol y eso ocurría en treinta minutos.

El orificio seguía ahí y cada tanto alguien se acercaba a olfatearlo o a conocerlo mejor y luego comprendí o quise creer que solo se trataba de dos orificios en la mitad del sitio, eso de juntar los nueve pisos; y luego me pareció que estaba hablando o examinaba las paredes de una nariz. El interior tenía una textura irregular a diferencia de los suelos ya tratados y que simulaban el paño de una mesa de billar. Se podía ver largos surcos o largas costuras que subiendo de la planta baja como si en el orificio las dos mitades del sitio resultaran de juntarlas o pegarlas como dos pedazos de cartón, como dos cajas alargadas, pegadas pero al apuro, el empate no resultaba perfecto o limpio. Además, ¿Qué era una figura de cartón totalmente recta o regular? ¿La continuación del galpón? Pensé que sería buena idea mover una de la mitades pero luego la gente empezó con eso de abrir las ventanas para salvarse en vuelos largos, salvación acompañada de un alarido como ah ah ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, y ¡diosnomuere!, o cosas semejantes, entonces dejé de mover las mitades pero era inútil y abajo los pequeños cuerpos se sacudían en el suelo con sus pequeños brazos adoloridos, brazos como pies de tandacuchi, y los miramos por la ventana pero también parecían grupos animados o gente que resume las cosas que han visto esos días en un círculo y usando un lenguaje gestual, como disfrutando del tiempo y del aire que frena la caída, pero en realidad observaban y pensaban cómo prestar ayuda, en las buenas y sobre todo en las malas y esas cosas son harto imposibles de hacerlas a la vez porque son cosas que uno debe venirlas repitiendo hasta que un día solo salen, nada de uno las piensa o qué sucede y cómo actuar si de repente un tallerista cae en la mitad del patio y a dos metros de tus pies. En realidad iba a ser lluvia de ¿Quién sos?
Luego mejor dejé de mover y sacudir el edificio y luego pensé que era mucho dibujo animado de seis de la mañana y supongo que nada pasó, o yo estaba obsesionado con eso de las fallas tectónicas o los versos y los encabalgamientos que no coincidían del todo con el motivo principal sobre todo entre lo parnasiano y el texto colectivo.

En las paredes se había escrito frases torpes como Anna amaa Miguel deUnammuno y no digan que ser y no ser es nacer porque yo elijo que no es un dilema pero desde hoy es mi lema o Miguel deberá tomarse las cosas con mucha más calma. También se repetían exe exe exe una debajo de otra y alineadas como número y para ser sumadas y entonces quedaba añadir un signo más y una línea y el resultado daba otras tres palabras exe, exe, exe que luego volvía a sumar y resultaba otras tres exe exe exe que separadas por la línea de resultado daba otras tres exe exe exe y frente a ese muro esperaba la entrada al salón principal donde se presentaba cada quince días programas para entender el arte y su relación con la historia y varios cuadros de sueños y simetrías que colgaban como verdaderas piezas o joyas y eso era por la iluminación de las dicroicas y generalmente los organizadores del evento llevaban trajes oscuros y las talleristas vestían con vestidos tan oscuros y tan cortos que uno pensaba que fue buena elección eso de tomar talleres, y luego también uno guardaba silencio y esperaba sin prisas que la exposición terminara, y una tallerista gritaba, en realidad levantaba una ceja indicando que quedaba una sola cereza de pastel y ella mismo llevaba una charola vacía en la mano y al despertar por suerte solo quedaban escritores y huelepedos, todos tomando de largas copas, y entre ellos siempre mi padre, el escritor, pero yo me ponía la capucha pero con la capucha me veía como el demente de LastActionHero pero ya era bien tarde, y mi hacha cortaba el aire y abría troncha y las cortinas ya no eran suaves, y luego decían esunimbécil pero yo estaba lejos y ya nada de volver.

Luego estuve buscando una de esas cabinas, y luego estuve dentro de mi maleta contando cuánta moneda quedaba y no había talleristas, había cinco filas y cinco hombres de uniforme blanco pero yo era muy torpe, y no podía manejar tantas cosas al mismo tiempo, en una mano sostenía el auricular y con la otra intentaba marcar el número, y con una tercera mano que no sabía si era mía o de algún guardia o del dibujo de las trece horas antes de veinteycuatro horas, la mano del reemplazo de tictocthompson para la función benéfica, contaba las rupias azules pero supongo que era uno de los hombres de corbata azul, y yo dije gracias y la mano hizo una señal afirmativa y ese lenguaje me pareció haberlo en el cine y la mano se asustaba y desaparecía como quien ha sido cachado infraganti y alcancé a decir mano tráeme un café y la mano hizo otra señal como si preguntara si lo quería cortado o expreso y yo dije que no importaba pero eso no ocurrió, pues, una cortina nos separaba. 

Varias veces escuché el sonido de interconexión pero nadie levantó el auricular del otro lado. 

Luego quedaba eso de escuchar eresunmentiroso y luego dije sí, A.K es un mentiroso pero no sabía cómo me llamaba y balbucí cosas como akate o ka dos o dosdeoese y eso era como mirar la cara de un hombre arrugado y también como escuchar una música para bailar bien pegadito y como desmayarse con una gran sonrisa frente al canal cuatro. Una teoría sobre el uso de términos para separar las cosas de los objetos ideales vino hacia mí pero yo no quería parecer inteligente y menos serlo solo para dejar de pensar eresunmentiroso.

Quise suponer y creer que eresunmentiroso debía volverse el pan de cada día, y nada mejor que probar el pan durante algunas horas todas seguidas. Cuando llegó, le tomó algo así como quince minutos a eresunmentiroso para demostrar que esos minutos equivalían a dos horas, eso de lo que no quiere irse. Con cuanta furia odiaba yo eso de aquí suceden cosas y esas cosas me motivaban una serie de direcciones y planos y lugares y me rompía las bolas y las uñas y los libros de la colección alianzacien pensando en las entradas y las salidas de esos campos contenidos dentro de otros campos, eso servía para olvidar y para andar como una bicicleta desarmada. Yo quise que eresunmentiroso fuera un propósito y una prueba para entender mejor si yo ya era un hombre capaz de dirigir clases en la educación formal, o acaso eso nunca sucedería, pero la acción de eresun era mucho más fuerte, sobre todo experimental. Apenas tuve tiempo para no ser atraído por su acción o eso campo capaz de volverme luz, o, hasta que llegara la desaparición del pulso y la putrefacción. De modo que luego fuimos encontrándonos como dos materiales nuevos, eres un y AK. Creo que fue mucho más eficiente, entendiendo la acción y la velocidad del movimiento de estos campos sometiendo el significado de eresunmentiroso y asociándolo con un olvido voluntario, corriendo entre la acción, el nacimiento y el choque. Otros intentaban expandir el perímetro resultante del choque, volverlo tres campos, y otros intentaban producir un campo negativo, resultado de colocar uno frente a otro pero en sentido opuesto, pero yo seguía en la histeria, una cuestión lingüística y budista, y pensaba debesserelmentiroso, y me refería a algo inmaculado y santo.

Pero, era un mentiroso porque eresunmentiroso decía que yo era un mentiroso.

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