Jean Paul Belmondo es el perfecto Pierrot. Ferdinand dice él, Ferdinand como aclarando, Ferdinand como negando. Jean Paul es Pierrot, Ferdinand es Le Fou, Ferdinand es quien se vuelve un loco.
En esta road movie el joven Godard nos ofrece un proyecto de historia entre dos jóvenes y su amor desbordado. Un amor que tiene como premisa la autodestrucción. Una autodestrucción lenta, casi médica, cuasi heróica, la vida después de todas las otras vidas. Godard un loco de los otros lenguajes, nuevamente hace uso de una astucia rebel way, mezclando y educando al público a nuevas interpretaciones, a sus mutantes de varias cabezas, a su cine mezcla de Griffith con Tin Tan, a esa erudicción literaria y a la vez pop, a ese sentido del ritmo, de la melodía, a esa manera de no contar historias sino de cantar películas. Ese joven Godard prototipo del revolucionario que encarnara una posición antibelicista, un verdadero agitador. Ridículo sería no hacer una lectura dadas las circunstancias y el delirio de la época. Mr, dice Ferdinand, Mister, John Wayne, Marlon Brando, Mister, y el delirio parece ser el de todas las épocas.
Anna Karina, la femme Marriane es como una invitación, como si crecer fuera algo que no tuviera razón. Lejos de ese mundo aburrido que Ferdinand y Marianne dejan, lejos de toda responsabilidad, lejos, contando cuentos dice Marianne y Fernidad Pierrot, se disfraza, arma el acto, sabe que nunca le van a faltar aplausos.
Morrison Hotel
Morrison Hotel por muchas razones. Por el arte de portada, portada sucia, portada homenaje al poco suceso de The soft parade. Por ese himno para cantar por las mañanas, por que el rock sucede in el Roadhouse blues. Por Waiting for the sun, ese regreso derrotado al cabaret y a la juerga, ese sol negro que quema. Por you make me real, doors make real tha punk, por Land Ho! pudo llamarse in a gadda Ho, por The spy, come to the house of love, por el desierto, el descapotable, por la road, road baby road, por Indian summer, por los buenos y antiguos tiempos.
Por que Maggie M´Gill es la mejor canción de los Doors. Canción deliciosa, Morrison disco bastardo.
El enemigo necesario
por Marco Martínez Zúñiga
El enemigo necesario se mueve entre la violencia, late, en cada página, es un corazón negro, un corazón hinchado del tamaño de un puño, un corazón que a cada latido explota, que viola con sus palabras. El enemigo necesario tiene una estructura salvaje, un yo pyscho, un narrador y un espejo trizado, un espejo hecho añicos. El enemigo necesario es la vuelta de tuerca que aisla el tornillo, la gota que derrama el vaso, una novela diminuta, breve, una novela pequeña y derramada, un acierto, el enemigo necesario es la bala pega, la bala que desangra.
El enemigo necesario ganó el Medardo Ángel Silva en el 2007. El Medardo es sólo un premio, El enemigo es el Medardo.
La tercera. La adulta. La de a de veras.
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