17/8/12

I die, you die

He conocido un nuevo amor. Él me levanta de la cama con una cortina en los ojos. Sabe lo que necesito para despertar, reconozco el ruido de sus dedos, el sabor de sus letras, él sabe ser entre el algodón y la electricidad.
La casa crece y respira y sé que estoy de regreso en el templo. Levanto la cabeza y siento las paredes que tocan y se elevan mudas hacia el cielo. Incluso Lupo lo nota, me lo repite al oído y yo le pido, ey Lupo, vuelve a tu silla, permanece otras horas en tu posición horizontal.
Los aviones que cruzan las nubes también escuchan a mi nuevo amor, hacen señas con sus turbinas y él y yo mantenemos los pies en el suelo, aunque desde el pasillo y a tantos pies parezcamos insectos, pero las puertas se abren y nosotros sin movernos las cerramos con los chasquidos que hacen nuestras gargantas secas, también dejamos algunas sin cerrar para cuando lleguen los que vuelven desde Lima. 
A ciegas busco otra canción de Numan, él dice ahora regreso y su nave, una con tres hélices y espacio para dos, cruza a centímetros de nuestras cabezas; tienes el pie digo pero ya la banda ha seguido sus gestos, inicia la programación, observo con los ojos como platos al reloj que recorre en sentido contrario y yo estoy feliz pues sostengo el botón para volver cuando lo desee.
Hoy el día durará hasta llegar a 1979. Mientras saltaré alejándome de espaldas hasta subir al auto.



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