1/2/14

televator

Alguien me estuvo preguntando que qué mierda andaba escuchando por esos días, y yo debí responder kyuss, o tame impala, o ikaracolt, pero dije lo primero que se me vino a la mente, y con una voz casi militar salió eso de The Mars Volta. Era verdad que no había dejado a esta banda, pero también al tenerla en el ipod la adelantaba, a no ser que fuera aegis, o quizás day of baphomets, que son temas con los que uno desearía ver el fin del mundo, esa gran llama violeta cuyo gas derrite o derretirá las rocas y los muros y volverá gas el mar. De todas maneras dije themarsvolta y pensé que la imagen de esos dos imbéciles, serviría para que M.B tenga un par de días para pensar en esas cosas, y en la música, y quizás también se anime un poco hasta dar con el trabajo solista de ambos, y quizás también con los filmes del mexicano. Recuerdo que esa banda tocó en santiagodechile y yo por esos años intentaba trabajar en la teve, y conseguía solo trabajos eventuales cargando cables y eso estaba bastante pesado, y bueno, pude hacerme con un par de entradas, y el show de los mars estuvo bien, y por momentos uno miraba algo que aún no existía, y esos momentos valían por todos los cables y los días que comería solo pasta y tomate, y todo era nuevo, y todos estábamos estáticos, y la música era otra cosa y todas las cosas al mismo tiempo, los volta juntaron ese día, y ya otros, en otras fechas, el siglo pasado, el que se fue, con el mundo que aún estaba por llegar; y en ese planeta el agua es roja, y los hombres y las mujeres están en varios lugares al mismo tiempo. Eso ocurrió en 2005, ahora la banda se ha separado, no existe, no gira, no toca. M.B dijo ah, de lujo, pero me pareció que solo era amable, y luego nos quedamos callados y no se preguntó nada más. 

Para no ponerme a llorar, busqué una cinta y por suerte alguien, quizás la tallerista chaleco nelson, había dejado su maleta y ahí encontramos cintas de liquid sound y algo de unida. Uno de ellos era el tercer album ouroborous y tenía dos o tres de esas "suites" interminables y luego estaba sonando el frances, la muda. Agradecí en silencio ser camarada de la tallerista chaleco nelson, y un poco me puse a pensar las tardes que pasábamos desnudos y tirados, tomando sol en mitad del campo. Recuerdo que llevábamos el trooper de mamá, y luego estábamos junto al río y las ropas en los asientos, y nosotros, no sé por qué torpes impulsos, recostados sobre el pasto, y quizás no habían personas cerca, o quizás no se atrevían a acercarse, pero en realidad estuvimos desnudos de frente al cielo, y la sensación de peligro y verguenza no se iba, pero al mismo tiempo, y tras convencerme que nada peligroso sucedería, creía que mi cuerpo se cargaba, como una inflamación, y extrañamente me sentía invulnerable, y de hecho quería que alguien viniera y practicaba eso de mirarlo a los ojos, y luego sonreía, y todo era hacer cosas sin sentido junto a chaleco nelson, que supongo anda por mardelplata o quizás por el estado de tabasco, no se sabe, ella a veces dice mevoyavolver y eso lleva uno, dos años.

Bueno, al sonar la cinta comprobé por qué eran tan buenos y si alguien pensaba lo contrario tendía que dedicarse a escuchar música concreta, quizás sonidos midi o esas canciones en los karaokes. Sonaban bien y luego dejé una nota junto a la cinta, decía nosotros no estamos. atte. mars

Luego estuve pensando que los volta habían inventado el mundo. Nosotros seguíamos siendo los egoístas de siempre y supliqué que no vuelvan a reunirse; tuve el tema hasta cuando me acosté y me alegré de que nadie los conociera, o quizás me alegraba de acostarme sin despedirme de nadie.

M.B miraba hacia algún sitio, pero yo no estaba muy seguro, y mejor intenté quedarme inmóvil o quizás dije algo y luego alguien fue a dejarnos en casa, recuerdo que pasamos frente a una estación de combustible puma, y las luces eran demasiado intensas y yo dije algo sobre como la luz difuminaba los bordes de los objetos, y creo que nadie me escuchaba y luego que hacían preguntas y que deseaban ir hacia calderón o hacia esmeraldas; yo pensaba ojalá los volta nunca más regresen pero estaba seguro de que así sería, porque esas cosas son predescibles, era como  ver a dos niños enojados, y también pensé que en unos meses estarían más enojados.

Luego estuve con varios temas de los volta en el ipod y la verdad parecía un tipo extraño, con los pies jugando a tocar la batería y con las manos agitándose en el aire, dentro de un autobus, eso fue un día que viajaba a latacunga. En realidad iba solo en el penúltimo asiento, y los asientos o espaldares eran tan altos que, visto desde la puerta, el interior del bus parecía vacío. Dos mujeres con lentes gruesos miraron, y creo que intentaban reconocerme, y yo también las miré, pero nunca las había visto en la ciudad y luego me resultaron absolutamente desconocidas. El haber dejado latacunga me había vuelto un poco como un turista, y eso no estaba mal, y además sin querer yo había alcanzado esa sensación de anonimato y bajo perfil que hace de la vida un placer o un acto prohibido, un acto por romper. Todos los días rostros nuevos a través de unas calles que eran las mismas desde hace décadas. Luego seguí jugando a que tocaba una batería invisible, y todo era acompañado por la velocidad del autobus que bajaba hacia Tambillo, que luego correría frente a Machachi como un maldito proyectil que volaría el peaje y por qué, no, al mismo Cotopaxi, cotopaxi con todo y cóndores y con las truchas azules que nadan dentro de chalupas; y eso era el vértigo, un licor que habían guardado en botellas diminutas que yo andaba bebiendo desde el 2004.

Un día Cedric me dijo que yo debía terminar las oraciones con un punto final. Esa madrugada estuve escuchando a dos equipos de fútbol cinco, y creo que habían llevado sus propias barras que animaban cada "jugada maestra". Eso era a las 2 o 2 y 30 de la mañana. Luego pensé que no era posible que la gente jugara al fútbol cinco hasta tan tarde, y al mirar a la ventana me pareció observar las luces de los reflectores, una luz intensa, o inmensa, blanca, como para iluminar el darksideof la luna y de paso filmar la odisea 2001. Luego dije que seguro estaba alucinando y que lo que escuchaba era parte de un sueño, y un poco y con algo de temor intente dormir, y creo que pasó media hora, y luego soñé que alguien me decía christian killer, y no era como si dijera que christian es un killer, no, decía, christian killer. En medio de la madrugada me puse a relacionar esas palabras con personas a las que había tratado, pensaba en alguien nuevo, quizás un o una tallerista de otro centro. Al día siguiente intenté hablar con G.D de aquel sueño, pero la contestadora dijo que era su día libre o que la llamara el jueves. Ojo, eso lo decía la contestadora, una voz eléctrica, y no ella, que pudo o no grabar el mensaje. Fue como llamar al servicio técnico del ietel.

Al día siguiente recibí algunos correos y entre ellos uno de G.D. Decía cosas sobre el trabajo, y también me había incluido unas fotografías, algo de su paso por sanmigueldelosbancos; en todas ellas sonreía, sería porque abrazaba a ernesto, su nuevoviejo, teamoodio novio. Como pensé que estaba,  intenté que respondiera sobre mis sueños christian killer; primero recibí un correo donde hablaba de tomarse tiempo, luego no escribió más y luego dijo ya regreso. Supuse que no podía hablarme y luego entendí por qué me había escrito y adjuntado esas fotos. Revisé otro correo y me pedían unas retenciones, el mensaje estaba marcado como urgente. Yo llevaba un tiempo haciendo fotografías para un ministerio y luego pensé que las fotos habían quedado bien, y al ver la fecha supuse que no era muy urgente. Luego G.D escribió que Guillermo buscaba a alguien libre. Lo pensé bien, y luego recordé que Guillermo trabajaba haciendo logos para empresas, dibuja o muere era, algo así como su lema, y a veces necesitaba fotógrafos y también contrataba sin preguntar. Luego lo llamé pero conectó con el buzón de mensajes; luego colgué el aparato y luego también olvidé eso de asesino de cristianos.

Al día siguiente estuve yendo al centro, y muchas caras se volvían para mirarme, y era extraño, en todos los rostros reconocía a alguien; saludaba, y ellos me miraban desconfiados, bueno, luego de pensarlo, algunos contestaban mi saludo y creo que regresamos unos siglos atrás, y solo faltaba que las campanas sonaran al mismo tiempo. Pensé que tanta campana en tanta iglesia podría activar las fallas sobre las que crecía la ciudad, y quizás un volcán podía encenderse. En el estacionamiento habían dos hombres, pero no parecían tener prisa, eran quizás las cinco. Algunos funcionarios llevaban varios días infiltrados en los centros, y en los normales, un poco mirando el día a día y planificando y transcribiendo lo que debía reemplazarse. Entrar al centro era como comerse un pan, cualquiera pasaba por autoridad, bastaba llevar traje y corbata azul o traje y corbata roja. También sucedía que nadie hacía preguntas, y era como si los guardias tuvieran orden de preguntarlo todo, pero también como si por experiencia, hubieran decidido no hacerlo, como si saber no cambiara las cosas.  Así estábamos todos, dormíamos con el enemigo.

Luego rodé por los escalones. Sobre los hombros de alguien observé las cámaras del circuito cerrado; las cámaras parecían seguir los movimientos de los autos. También vi un borde, y unos pies, supuse era la acera. Luego esperamos en una esquina la luz verde.

Eres un mentiroso


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