9/8/10

1956*

La niñita miraba fijamente a la lente mientras el fotógrafo retocaba la luz junto al parasol. Afuera el sol quemaba los techos de los autos estacionados en la calle y la gente transitaba con sus parasoles como protección. Mientras la niña sonreía, el fotógrafo sintió un fuerte apretón en su pecho, como si una mano aplastara violentamente y por repetidas ocasiones un globo lleno de agua. La camára empezó a disparar por repetidas ocasiones mientras el cuerpo del fotógrafo caía como una bolsa de arena sobre el piso. Ni la madre, ni la niñita, ni el hermano menor de la niñita pudieron dormir por tres noches.

Treinta años después la niña, ya grande acude con su sobrino a un nuevo estudio fuera de la ciudad. El fotógrafo, un hombre de contextura corpulenta, y menos años que el primer fotógrafo levanta al pequeño sobre un caballo de madera del tamaño de un caballo real. La mujer siente un ahogo en el pecho aunque logra desvanecerlo con un malboro que saca de su cartera.
La luz del flash hace boom mientras el niño, rojo como un globo sonríe y el fotógrafo hace tomas desde distintas posiciones. Al otro lado del galpón varios hombres apilan cajas amarillas y un hombre de jean y sombrero afina un viejo piano de tubos.
La mujer se termina el malboro, el niño la toma de la mano, ella pregunta cuánto es, mientras el fotógrafo mirándola de pies a cabeza, le dice que no puede ser, que la ha estado esperando, que ahora no se puede ir.
el niño asustado le tira de la mano a su tía. La tía comprende y lo suelta. El fotógrafo le invita un café.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

En el 56 vicente apenas conocía la letra M. Tal vez muera de cáncer al pulmón, o yo le induzca un quiste pancreático.

diegoncia dijo...

cerro carmen - vicente
cerro carmen - vicente