16/8/10

Tú mi junkie

Ella mira de costado. 45 grados después ella mira de frente. Mira en un espejo redondo, mira en espejo de mano, mientras mira ella estudia, en su reflejo encuentra que su rostro aún continúa desordenado. Entonces, ella toma las tijeras, toma una hoja azul de afeitar, toma un jabón y sobre este vierte medio litro de agua caliente mientras tararea una canción. Mientras, a través del espejo redondo, ella mira su cabeza reflejada, su cabello húmedo, la cama pulcramente ordenada, las almohadas sobre la cama, el vestido y la caja de zapatos junto a las almohadas mientras mira su cabello, mientras tararera una letra, mientras se mueven sus labios, mientras corta su cabello. 45 grados después ella mira satisfecha.

Ya sin cabellos, ella, que ya no luce como era ella, decide disfrazarse, decide ser niña, decide jugar a ser muñeca. Ella pinta unas cejas exageradas, coloca una peluca hecha con cabello de muñecas y viste un vestido de cuero negro. Vestido, cuero, peluca y cejas que combina sobre unos tacos rojos, altos, firmes como dos estacas. Antes de salir, ella coloca dentro de su bolso un revólver, las llaves en el llavero de Scooby doo, dos monedas de 100 pesos, cada una para los taxis y un teléfono celular al que lo tiene en modo de silencio. Entonces, ella mira el espejo girando, dando vueltas, mira, dice en voz alta, que no te canses de mirar. Gira 180 grados, coloca llave, detiene un taxi, sube, dá una dirección.

Ya en la calle es posible observar a niños manejando autos, autos hechos de madera y con dudosos sistemas de frenado.

El taxi cruza una calle. La calle termina en otras calles.

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