4/8/10

En el séptimo día

Cuando un hombre y una mujer estaban a punto de llegar a un orgasmo, Dios con un martillo comenzó a romper las figuras de porcelana de un elefante, un cerdo, una ballena y un pinguino. Junto a Dios, un niño vestido de rosado colocaba discos de acetato en una rocola conectada a la cola de un pescado gigante dormido. Cuando el pescado despertó hechó de su cuerpo un fluído cristalino mezclado con globos que el niño de rosa tomó y colocó dentro de una boca que encendía una luz roja que marcaba un puntaje que subía con la cantidad de globos que guardaba esa boca. Dios desecho y con la ayuda de Shiva y el Sol, cayó rendido y empezó a soñar que conducía un aeroplano con los ojos cerrados, mientras una lluvia de paracaidistas caían sobre él. En la cama, el hombre y la mujer descansaban abrazados uno del otro. De repente el niño de rosado despertó a Dios, quien miró que la cama del hombre y la mujer volvía a moverse. Entonces tomó un teléfono rojo, una guia en llamas he hizo una llamada de larga distancia.
El niño tomó al pez gigante y salió llorando de la habitación.

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