22/1/14

de a a c sin pasar por b o como saltar y no bajar sin que alguien diga carajo aquí nadie se mueve! pero pensé que era salva y onomatopeya

Luego di varias vueltas y hacerlo se parecía un poco a conducir un auto por la mitad de una autopista en línea recta, sin variaciones de velocidad y con las manos tomando con fuerza el volante, pero en línea recta, y eso quería decir que las vueltas o el circuito de la pista era extremadamente amplio, tanto que no se sentía el cambio de dirección o el entrar en la curva, entonces en realidad no era totalmente recta y quizás el volante por momentos giraba ligeramente. Entre todas esas vueltas, en mitad de ese gran circuito, encontré muchos anuncios y muchos semáforos y todos tenían encendida una luz amarilla y los carteles anunciaban la próxima construcción de un edificio para la nueva escuela que llevaba por nombre a algún científico alemán de hace mucho tiempo quizás el dueño de Pzifer y en la foto o publicidad había un niño con una peluca de cabellos grises y un bigote también gris, y el niño miraba hacia la cámara y sacaba la lengua, y un lema acompañaba la foto, y uno no estaba muy seguro de si esa era la forma de relacionar futuro con pasado, a través de la ciencia, o si acaso los niños pronto ni siquiera necesitarían ir a la escuela, pues, al parecer, el conocimiento ya sería una cosa inalámbrica capaz de ser tomada y adherida a las paredes cerebrales como un capítulo de renhook y quizás los niños sacarían la lengua como diciendo las cosas que a veces a uno parecen escapárseles, algo como, que se yo, algo como Somos los niños, cuando llegues te daremos tu cocol. Por cierto que esa bebida debe tener algo adictivo, pues, mientras daba giros, encontré a muchas personas y muchos autos en mitad y a un lado de la autopista, y parecían esperar que un camión abriera sus puertas, y como no era navidad aún, ¿ya era? bueno, quizás en el camión, tampoco era semana santa, seguro habían bolsas blancas llenas de cocol, cocol en polvo, cocol en barra, cocol para beber, cocol para preparar y mezclar con mulgatol y fruta picada, y cocol de alto rendimiento pero esas cosas debían hacerse en sitios alejados, pero ahí estaban haciendo fila y había orden, pero no me quedé, pues, el auto seguía derecho sobre los invisibles giros de la ruta, y luego observé más carteles como unos rectangulares de color verde y letras plateadas que indicaban destinos como chimborazo, amaguaña, guayasamín, y también estaban impresos los promedios de los tiempos que podría a uno tomarle el salir desde aquel punto hacia cualquiera de estos lugares, y uno tenía ganas de conocer todos esos sitios y uno estaba tras de un volante y todas la agujas marcaban el punto más alto, o sea, que estaba a cien o ciento diez y los árboles pasaban por los cristales, rápidos, como masas o sombras o como cortinas o como árboles que protegían la montaña o como pirámides, y luego uno pensaba en que hacía falta el mapa de usted está aquí en este momento o ese de si usted estuviera aquí y en este momento, usted ya habría llegado y debería pensar en el regreso. Luego seguí derecho y pegado al parter en mitad de la pista y la línea amarilla me impedía y me avisaba en caso de desear pasar al otro lado, pero esa línea era concreto pintado con un color acrílico y era imposible que intentara tomar los otros carriles, además venían autos en sentido contrario y no podía arriesgarme a romper la suspención del auto. Un auto bajo, la serie SX de los SJ.

En realidad giraba en el séptimo piso y los carteles que encontraba eran los rostros de los otros talleristas que mostraban algo de sus futuros negocios y de sus próximas inversiones, y un poco caí en cuenta de que muchos se estaban convirtiendo en pequeños empresarios y ya existían planes para levantar edificios, es decir alquilarlos, para funcionar o fundar otras habitaciones y luego colocar unas sillas y luego una pizarra blanca, y empezar con eso de digan sus nombres, sus direcciones, sus planes, experiencias, sus vacíos y lagunas con el fin de desarrollar un sistema de empatía y de desarrollo transpresencial y estaban, parecían, de acuerdo y yo dije que alivio, y otros carteles me prevenían de riesgos ante el tiempo usado en la construcción de premisas, y otros carteles pensaban y mostraban un tiempo mejor, donde la tierra sola produce o produciría cosas y las cosas parecerían cortarse a sí mismas, como si ellas se bajaran de las ramas para luego subir a las mesas hasta sentarse sobre la porcelana, y viceversa hasta plantarse y hasta ir a a buscar al sol; creo, que solo faltaba un anuncio de árboles de salchicha, eso era gracioso, la imagen de un niño sembrando una salchicha descongelada y sin plástico, y luego el niño o en la misma viñeta, anuncio, arodillado pidiendo al cielo que por favor hayan más árboles de salchicha para acabar con el hambre mundial. Un tallerista miraba todo este despropósito y yo no puede más que preguntar en qué cosas no estaba de acuerdo, y hablar o escucharlo fue un poco como asistir a una clase en un centro con uno de los hombres de corbata azul, pero, que era, en realidad, como si mereciera llevar una corbata celeste, pero su posición era firme, eso trataba de demostrarlo, muchas veces, sometiendo sus propias ideas a sus propios criterios, como cuando dijo que no existían los despropósitos, pero también dijo que todo daba lo mismo, y creo que su contradicción era imperdonable, y también pensé que nada da lo mismo y que algo que tiene propósito es distinto de algo que no lo tiene, que es como hablar de singular y plural, y pensaba que la moral empieza a los dieciocho años, y yo asocié ser ciudadano con tener amigos que lo sometieran gritando el nombre de uno, y luego recordé que debía lavar los platos que llevaban amontonados varios días. Quizás soñé con santiagodechile y recuerdo que alguien hablaba de gimnasios ambulantes y para volver a dormir me dije que sin saberlo, muchos eran, en el mundo, una especie de gimnasio ambulante y luego estuve con las caras de los conocidos en santiagodechile y eran una especie de hombres con miraba larga y profunda y era como si estuvieran pegados al filo de la tierra, es decir, como si dentro de sus miradas hubiera una línea, el horizonte que se ve en los lugares planos, dibujado, grabado, y por lo demás muy normales, nada de vestidos extraños, y ellos, y los talleristas hablaban de ser necesarios, que los centros dependían de enseñar cosas como eso de la aptitud y eso de tener las cosas claras, y su presencia en las habitaciones era harto importante, y durante los tres años, varios talleristas tomaron sus cosas, y yo seguía soñando o estaba con eso de dormirme de repente, y sin decir hasta nunca federicolacroixe se iban borrando, y al día siguiente nadie notaba nada pero en el recreo o receso nos movía una especie de rumor. Vocaciones difiere un poco de vacaciones pero son horas de voacacionar. Tendríamos 23, 25 y a veces creíamos meter las cabezas justo cuando las papas quemaban y creo que esa era la forma de aceitarnos y teníamos como 23 o 25, y de espaldas lucíamos fuertes y luego M.B desaparecía en medio de dos hombres de corbata azul pero ya estábamos entre ellos, rogándoles que nos llevasen a todos, y ya éramos los gimnasios ambulantes, y era como si procuráramos poner en sus manos nuestras pesas que parecían rodar de sus manos pequeñas, y como nada era avisado uno se entretenía con sus buenas intenciones, y ya reíamos sin saber de qué se trataba todo, supongo era como hacer un poco de actividades entretenidas, lúdicas.

Todo podía caber dentro de un vaso con tapa de cartón a dos push de ser el planeta donde todos querrían vivir.

Luego rodé muchísimo y al caer estaba ya sentado sobre una de las sillas azules, y la habitación olía a kfc, y muchos huesos de pollo cargaban una caja de papas fritas y creo que se trataba de un cortejo de muertos; y ellos dieron una vuelta por toda la habitación, y nadie los miraba, y yo dije profesor hay huesos en el suelo, y el profesor los miró, sonrió y luego sin dejar de sonreír dijo ahora si nos buscan, ahora sí existimos, señores, SIEMPRE estuvimos, USTEDES, AUtoridades, son los que hoy están y mañana no se sabe, no lo olviden M I S E R A B L E S y luego dijo cosas sobre lo que se espera del centro, del diálogo público, de unas actualizaciones que no llegaba, y yo miraba a los huesos, que seguían su marcha hasta tomar rumbo por la puerta hacia el pasillo, y la gente hablaba de cosas únicas e imposibles como el diccionario dosmiltrece y los huesos seguían en dirección desconocida, y entonces un rayo cayó en mis manos y pensé emocionado que estaban yendo hacia el gran orificio. Luego hablaron de los deberes de unos y de las tareas como hombres de corbata azul, y las leyes nos quitaron los pueblos ancestrales y los boyscouts nos están volviendo militares. Estuve por ir hacia el agujero pero me quede cuando una tallerista dijo que le gustaban los militares, y como esa tallerista, era la única que me gustaba, como para que fuera la madre de mis hijos, le pregunté, pero fue como preguntar a toda la habitación si no quería mirar el cañon pues dentro estaban mis balas y una de ellas podía sacar de su útero un par niños que nos llamaran papá A.K y mamá M.B y también para que crecieran y nos dieran de comer sopa de acelga con pólvora pero ella se quedó callada, y además no era M.B, y seguro en la noche puso a alguien en aviso como para que sospechara de un tipo, que viste camisetas con la etiqueta hacia afuera como el actor de perdidos en tokio, en caso de que desapareciera, o la encontraran inconsciente, o le tomara horas conciliar el sueño o le llegara una deuda de préstamo quirografario con su nombre, como si fuera parte de la fila para sacar la clave. Me dieron ganas de ser militar, pero también pensé que ya lo era, y revisé mis documentos pero ahí solo decía que era latacungueño y de profesión estaba escrito algo sobre hacer películas largas y aburridas, y recordé que hace tiempo debía pasar por unas retenciones y luego dije que sería bueno ir a disparar en el desierto de riobamba a unos cuantos cactus o a las rocas, y luego llegar a casa, y también quise pensar más cosas pero luego alguien dijo que debíamos meterle con todo al cuestionario, y ahí estaban más de setecientas preguntas, y la prueba sería en dos semanas, pero para mí esas dos semanas estaban en otro lado, y estaba dispuesto a pasar de a a c sin pasar por b, y luego faltaban dos horas para el examen, y no había estudiado mucho, pero mientras salí por un marlboro dije que sería genial rodar mientras estudiaba y entonces rodé unos escalones, y luego creo estaba sobre los hombros de alguien, y estudiaba latín, y prefijos, y datos históricos y también miraba el borde de una acera o quizás era una calzada, y quizás estaba de cabeza pero ya faltaban dos horas para el examen de setencientas preguntas y si uno piensa que en dos semanas todo va a ser una mierda eso es lo que ocurre en dos semanas, solo que uno salta, y no importa quedar suspendido o como flotando, o como tirado por una cuerda.

Luego eres un mentiroso le daba sabor a los cuatro meses que faltaban antes de responder en mitad de la autopista, y eso ocurría en la pregunta trecientos y al entrar en la parte curva donde seguía pareciendo una línea recta. Pero eso, creo, fue en época de bolsas blancas y de un hombre con uniforme preguntando si queríamos, que alguien fuera a nuestra casa a enseñarnos a hornear pan con canela, y también habían árboles plásticos sembrados frente al estacionamiento. Pero luego eres un mentiroso.

21/1/14

clama ama

Un día alguien dijo vamos a tomar algo, luego yo encontré a aquel tipo cargando su bidón y tras darle una patada en el estómago corrí hasta la puerta principal y habían muchos guardias y una cámara que filmaba a quien entraba y salía y sin embargo ni con ese vídeo pudieron dar con las continuas desapariciones de monitores y computadores portátiles que ya venían siendo una costumbre, un hábito de tomar cosas y ni siquiera decir ya regresamos o es para una buena causa, ya sabe, causita. Luego estuvo el G, el O, la Y, la U, el H y F y yo sentados en el balde de una camioneta blanca y parecía que iba a llover pero la música de radio mickey y las continuas bromas hacían que estuviéramos a salvo de las cosas que estaban encima del mundo. Quizás y era una de esas noches de luna llena pues, todos mirábamos continuamente al cielo y quizás buscábamos otro sitio u otra compañía pero poco a poco las cosas empezaron a surtir su efecto y ya nada nos importaba y pronto anduvimos con los teléfonos en la mano llamando a personas que no sabíamos que existieran o que anduvieran cerca, era una cosa de no creer pues pedimos prestado teléfonos y luego debían andar tras de nosotros para que la llamada se realice solo dentro de la ciudad, así, durante algunos minutos y yo quería saber qué diablos pasaba y nadie parecía tener ganas de hablar de cosas serias y entonces dije es hora de quemar el centro y un poco de diesel y luego el cercado metálico empezó a dorarse y encenderse y era una llama mínima, y supongo no tenía a quien llamar pero la llama era pequeña y suficiente como para mirar los rostros de los otros talleristas que luego de haber dicho las cosas que querían, empezaron a inventarse eso de los pasos de baile, y yo los miraba, y ellos me empujaban y también empujé a un par de personas y sobre el balde de la toyota se produjo una cosa de paso atrás paso arriba y era chistoso ver como algunos intentaban no caer y usaban sus brazos abiertos como las alas de un aeroplano, y el aire era hermoso pero faltaba un ruido, y ese ruido era el que hacía el modem o la operadora, un sonido eléctrico que perturbaba los oídos para que luego uno soñara con cosas raras y esas cosas le hablaran y en sueños uno pensara que ha perdido toda la voluntad.

Luego alguien tomó una pilsener, no sé de dónde chuchas salió o quizás fui yo, y luego la estuvo o la estuve rompiendo en mi cabeza, eso fue rápido y mi cabeza ni sentía el cristal estallando y toda la agüita amarilla me bañaba y los gritos y la locura y luego dije beban de mi cuello y dije también al fin siento esa cosa del tiempo búlgaro más los colmillos del conde pero en realidad ya estaba en la cama o metido entre otros talleristas con eso de este tipo es peligroso y desde ese día las cosas eran hasta un punto y ya, o era eso de pero mejor si solo algunos, pero también pensé que era cosa de hacer ciertas apariciones especiales como en los programas de comedia cuando un actor ya tomado por retirado aparece como el familiar perdido o como el tío al que algunas veces lo vieron con la maleta en el hombro y vestido según los dictados de la moda, bastas anchas, jeans rotos, pantalones sin bastas, casimir con tres pinzas.

Luego dije es buen tiempo para subir y bajar los escalones, pero entonces estaba ocupado hablando sobre la tarea que nos quedaba y me dio un poco de rabia, pues, a esas horas uno debía tener ánimos para correr por toda la simón bolívar intentando que cualquier cosa pasara para terminar debajo de un camión conducido por un tronco o un árbol, pero en realidad uno había logrado tomar las curvas de tal forma que era ya imparable, involcable. Y además estaba eso de solucionar las tareas cuya nota era promedio principal. Nunca invitamos a uno de los hombre de corbata azul a buscar el fondo de la verdad oculta bajo la cebada, pero, quizás de eso dependía que las tareas proximamente tuvieran más tiempo para elaborarlas.

Quise entrar y acostarme en el asiento de la camioneta pero solo dejaron que me sentara en los muslos de las talleristas y ellas estaban ya dormidas o quizás solo roncaban y sus ronquidos parecían sugerir que la vida iba a ser larga y redonda, como el orificio de los túneles hacia la bota y las termas. Yo pienso que es mejor cerrar los ojos y dejar que las pesadillas vengan solas aunque parezcan el producto de un terror elemental como cuando a mitad de la noche se deja la carpa para ir a descargar y uno va con el pie a ciegas pegándole a cualquier cosa que lo pueda morder de sorpresa. La última vez descargué frente a un muro en mitad de un conjunto residencial y una pareja cruzó por la calle y yo levanté la cabeza y luego agité mi pollín para que vieran que era un poco considerado y porque no quería tener problemas del tipo usted está destruyendo el barrio. Mi descarga fue abundante, mi carpa era un auto estacionado y con las luces encendidas y creo que pensé que era injusto arruinar las calles adoquinadas; varios perros andaban a esa hora, saltaban de la calle a las aceras y uno dijo muy bien A.K. espero llegues completo y yo dije mejor dile a tu mamá que me preste su alfombra y luego ambos estuvimos mirando el pasto y una mujer de cabello oscuro nos traía botanas o papas fritas y algo de queso y yo dije no hay problema, es mi terapeuta pero ella dijo algo sobre la hora y sobre un programa que miraba en teve mientras preparaba lecciones. Me di cuenta de ser el último ya que el resto, los otros talleritas habían decidido esfumarse como las nubes y yo estaba pensando en ellos pero ellos sabiamente habían dejado de pensar en cualquier puta cosa y las cosas me empezaban a pasar como un tren a pesar de la pilsener, la alfombra, y el cielo con sus luces de programa de teve con lecciones para perder la razón. La mujer me dije, parece conocerme mejor de lo que yo mismo me conozco. Casi no me miraba y cuando lo hacía reconocía en mí a varios niños y a la vez a alguien a quien se debía tener cerca, eso es, pensé. Luego, al cruzar por la kenedy, los buses alimentadores no dejaban de sacar personas de su interior y yo quería que salieran pintados de verde pues ese era el color de los buses pero más bien salían y era como si dijeran hola chao día noche lunes sábado diego andrés amparo canción solentina de barcelona.

Luego estuve pensando en vídeos oscuros con huesos blancos bailarines.

Al bajar los escalones creí ver algo de la noche, pero, era un tarro de pintura en mitad de la puerta del baño y varias personas pagaban con reales y la luz era clara y suave y le entraba a uno las ganas de ser inteligente como para montar dentro del orificio y decir cosas para que el orificio al fin desapareciera o incluso para que respirara, eso de que podía ser un gran pulmón. Esto del orificio nos apasionaba, a veces, y nos obligaba a intentar definir su función y origen y algunos hablaron sobre dar clases en talleres de instrucción secundaria y muchos llevaban consigo una serie de documentos que serían, dijo alguno, la base de las nuevas relaciones didácticas. Yo empecé a observar materia muerta en todos los rincones inmóviles del centro y estuve cerca de tirar mi maleta hacia uno de los charcos en el piso siete y dije qué importancia tiene, si igual un día, iba a regresar impreso, y dentro de un libro que tú y yo íbamos a memorizar. Alguien me miraba, y luego empezó a preguntar si teníamos listas las diapositivas y yo repetí no que odiábamos las diapositivas y alguien más intentaba calmarnos, y añadí no vuelvas nunca A.K pero me callé para escuchar que ya decían eso de das pena y entonces hablaron de lo que ocurriría en el futuro y de escribir con cierto compromiso y de pensar en el lector.

Al rodar vi pies, y muchos cuadernos, y muchos apuntes, y la clase era una cosa seria y la materias debían ser aprendidas para no tener que luchar tras fabricar ayudas extras, y me ví como una estatua mirando al pizarrón, y al profesor, y era la pesadilla de perder toda voluntad, y las cosas ocurrían y uno las añadía, como asteriscos, para luego ponerlas en carpetas o para reciclarlas para otros talleres, y para dictarlas, aunque eso era harto complicado. Muchas clases, y cursos, y todos los zombies, y uno con el cerebro abierto y preguntándose qué cosas habrían del otro lado.

Luego soñé con un hombre de corbata azul y él decía que debían terminar los rumores.

Luego eres un mentiroso y al día siguiente un avión aterrizando o despegando a las doce de la noche y luego eres un mentiroso y luego el fondo de la cebada, haciendo blurrpps pero de la garganta salía soylent green y alrededor había eres un mentiroso.

Luego rodé y creo que estaba en los hombros de alguien que se había agachado, pues, miraba y pude ver bordes o una acera gris y luego vino eres un mentiroso.

Creo que ví mi cabeza clavada en un escalón, un sueño, porque eran como las diez de la mañana y yo tomo talleres a las dieciocho, fue eres un mentiroso poniendo cosas para que la noche sea memorable, puente entre tres décadas. Mi cabeza, la frente, empotrada perfectamente en un escalón de concreto y mis ojos cerrados; parecía que dormía, pero eran las diez de la mañana y yo tomo talleres a las dieciocho. Loco, ¿no? La esquina desapareciendo en la frente y encima otros escalones y apenas un hilo rojo y mis ojos cerrados pero no dormía porque yo tomo talleres a las dieciocho y parecían ser las diez.

Hear My Mole A Coming

Un día me puse a gritar su nombre por todo el sitio. En realidad me acerqué a una puerta y llamé, luego levanté algunas rocas del material que se había tirado a un lado del sitio, junto a unos motores bien grandes como si hubieran sido los motores de un barco, y llamé; luego encontré una habitación llena de equipos para transmitir notas y artículos de opinión y sobre una mesa cubierta con una franela verde como la de las mesas de billar había un micrófono y luego de encenderlo volví a llamar y el sonido no salió de la habitación porque nada estaba conectado y faltaban algunos transistores en la radio. Junto a la puerta principal, un negocio de alquiler de llamadas teléfonicas y esas cosas de la cobertura inalámbrica tenía encendido seis computadores y eran pentium cuatro con windowsxp y alquilé cada una durante dos minutos y en total pagué un dólar y veinte centavos por las seis porque salió menos de quince minutos y en ellas usé el skipe para llamar y llamé de la misma cuenta pero previamente cerrándola pues no permite usarse en distintas máquinas al mismo tiempo y eso debe ser porque no tengo una cuenta premiun y también le pedí a una tallerista de pantalón azul que me recordaba a un pitufo que llamara y luego estuve en el parqueadero pero antes al caminar por los pasillos encontré varias motocicletas estacionadas y algunas tenían los cascos negros o pintados de naranja sobre sus asientos y les pedí que llamaran pero no tenían las llaves así que quité la tapa de los tanques de combustible y llamé dentro y luego varios talleristas empezaban a llegar a clase de las cuatro y a todos ellos los llamé parándome en mitad de su camino pero parece que tenían apuro y otros andaban con varias carpetas verdes debajo del brazo aunque un par de talleristas llevaban bolsas blancas de cartón y parece que en ellas habían botas con tacos larguísimos o quizás bufandas y llamé dentro de una de esas bolsas de cartón y luego dentro de una de las botas de cuero y luego llamé a una tachuela que sostenía el taco a la la suela, y también llamé al cuero y era cuero de verdad.

Luego estuve llamando dentro de los tubos de escape de un auto citroen y los citroen son autos que siempre me han gustado porque me dan la impresión de que con uno podría vivir en latacunga o en carchi o en salcedo y el citroen siempre estaría a mitad de la mañana en mitad del patio y solo tendría que preocuparme por francia y el tema de los impuestos pero intentaría cambiar el aceite con frecuencia al igual que el filtro de gasolina aunque luego me dí cuenta de que llamaba desde el tubo de escape de un fiat y los fiat son buenos pero ya nada es como antes y mejor me alquilo un lugar cerca a la gasca o a la pp que es lo mismo que jj, o sea, no es patricio paredes ni julio jaramillo entonces buscar algo en la pp que es la pablo palacio o la jj que no es julio jaramillo sino jais joplin, digo, joaquín jerez y regresar del centro caminando e ir al centro cuando falten cinco minutos y me olvido del citroen y no gasto en bujías o en el disco de embrague, ni me meto a participar en esa promoción de cambio de aceite de por vida pero luego dije mejor llamo en aquel ford aunque esos ford parecen autos resistentes al agua y por eso me fui a un baño a llamar desde el grifo y luego desde la máquina que sirve para secarse las manos pero sin encenderla y aproveché para llamar desde la jabonera o máquina de shampo o jabón líquido y desde un desagüe en mitad del piso pero también llamé a los focos o luces que colgaban y también al interruptor.

Había una cuadro hecho con fideos colgado de una de las paredes de los pasillos y llamé parado frente al cuadro con varias talleristas caminando detrás y muchas llevaban flautas dulces en las manos y me parecieron familiares y dije llamen, oee, llamen, y ellas iban con la flauta en las manos y buscaban una habitación y una mujer de corbata azul las dirigía hacia una habitación oscura y pensé que debía recordar esa habitación así, oscura, y mejor me fui a llamar a otro pasillo y llamaba, gritaba su nombre y llamaba y en la ventana de las fotocopias había mucha gente haciendo fila y solo una persona atendía y al pasar tras de ellos, llamando, todos se congelaron pero mejor seguí, no vaya a ser que después me pongan un palo de helado en la cabeza, el cuadro en el pasillo estaba hecho con eso y con avena y formaba el nacimiento de un niño dios y el niño dios me miraba desde abajo de un palo de helado que era el techo o la puerta de su choza.

Luego seguí llamando por todo el sitio pero de nuevo estaba en un estacionamiento y pensé esos ford podrían flotar en una laguna y luego llamé desde un vitara y era ese modelo que parece jeep de guerra koreana cruzado con ambulancia y luego un guardia dijo algo y yo le pedí que me prestara su walkietalkie y llamé pero el aparato antes hizo ushhhhhhhh, ushhhhhhhhhh y luego encontré un marlboro en mitad de mi bolso para portátiles y con el llamé, o en él llamé, la cosa es que lo tomé con los dedos y al acercarlo a mis labios dije su nombre.

Luego dije que mejor me voy a sentar y en el octavo encontré una banca sin usar y quizás llena de polvo y con la poca iluminación todo era posible, por si acaso ahí también llamé. Luego me dio mucho sueño y como pensaba entrar a las siguientes clases dije esa es, eres pez. Me tiré en la banca y al cerrar los ojos creí que los miembros empezaban a desarmarse. En algún momento de mi improvisada meditación pude ver el centro de mi frente y ese era un punto brillante y lejano, un poco más allá de la punta de mi nariz pero con una forma similar y además había que esforzarse para observarlo, pero igual ese momento creo que sin querer o queriendo logré eliminar todo, y solo creo que yo ya flotaba como el conejo de los jefferson, y casi me pongo a cantar eso de feed your head, fid ur jead pero todo era sobrenatural y apenas un rumor y un minuto de aquel estado era como haber dormido dos horas en mitad del día y eso quería, dormir un minuto que pareciera ciento veinte y aproveché para llamar por si acaso y usé los miembros y de paso los atraje antes de que algún vértice se los tragara, y con la mugre debajo de las uñas pronuncié su nombre y con el bizcocho que cuelga entre las piernas en mi boca también llamé, un poco intentando inflarlo, y haciendo una bola al cabello para que no se lo tragara un gato también llamé y usando las rodillas y me entraron ganas de decir o decirme hiiiijo de la rodilla y también llamé y lo mismo metiendo el centro de la frente que era como la punta de una pirámide en los oídos y el botón arrugado del culo y en unos bazos que andaban por ahí cerca flotando y pero en los intestinos no quise, así que allí solo miré y también en un músculo que parece que va en la parte interna del muslo.

Y llamé y llamé con todo y en todo lo que encontraba.

Al rodar por las gradas o eso fue otro día, ya no recuerdo, llegué a casa y en casa, sobre la almohada había un libro de pastas rojas, parecía un diccionario, además tenía un membrete blanco pegado en la pasta, en el centro, cerca del borde superior. Me gustó ese libro, parecía un diccionario.

Luego vino eso de eres un mentiroso y luego mejor me puse a buscar cómo se escriben algunas palabras usando el wordreference y el google pero estaba a punto de aburrirme y no por las palabras o por buscar sino porque necesitaba escuchar algo y mejor puse

Jimi Hendrix - Midnight Lightning (Full Album) 1975 

pero estaba aburrido como casi todos los discos de jimi aunque jimi es bueno, pero, a veces es como muy... pero bueno luego vendría otra vez eso de eres un mentiroso. Pero ya sería en casa y posiblemente se pensaría que está ocurriendo en un lugar lejano y mientras pasara su tiempo hasta que estudiaran las direcciones quizás yo ya estaría en mitad de un sueño o casi cubierto y a salvo como un topo y los topos en los dibujos animados eran como pequeños neuróticos que gritaban denme mi oro, denme mi oro con voz de loco como en esas películas del conocimiento el valor y la sabiduría donde hay uno al que llaman mi precioso pero acá el topo decía denme mi oro y el cielo era estrellado y el dibujo animado usaba mucho los tonos púrpuras sobre todo en el cielo y a la noche y se supone que estaban en un asteroide en mitad del universo y quizás el tercer planeta es un gran asteroide y seguro luego vendría el eres un mentiroso pero espero ya estar en la mitad de la frente y esta canción sí está buena es el minuto 10:47 y luego leí que los científicos descubrieron que vivimos en mitad de un hoyo negro y eso es normal y por ello se desprenden partículas de la piel y llamé pero era que estaba llamando en un agujero dentro de otro agujero.

18/1/14

Papel del papel

Aquella tarde el sol reventaba sobre los cristales aunque también el cielo brillaba anaranjando lo que quería significar que apenas si luego necesitaríamos encender todas las bombillas. Yo la verdad andaba con todas las ganas de tirar piedras hacia las bombillas en la acera, así que pronto empecé a actuar de un modo ambiguo. Lo gracioso era que nadie pensaba que lo hacía en serio aunque intentaba ser y mostrar una veta violenta y más bien pronto estaba rodeado de talleristas que me metían las manos en el cabello y talleristas que se subían a mis hombros y empezaban, sobre ellos, a cantar, o gritar pero supongo que hacían una especie de llamado como el que haría un tipo de mandril, uno de esos códigos en medio de zamora o del napo, si las habitaran mandriles. Luego di varios pasos en medio de las bancas y lo hacía retirando a uno que otro tallerista que se había sentado sobre las mesas o que leía algún libro de pie, interrumpiendo el paso. Las lecturas más comunes por esos días eran los de una pequeña colección del sello tusquets, libros de autores como w. allen, h. hesse y m. kundera. La portada del libro de kundera me produjo expectativa y en realidad sentía una especie de agradecimiento para con la editorial pues al fin se había hecho algo medio decente y ya las páginas del libro no eran simple y costoso papel bond. Por lo general se podía encontrar parejas leyendo en el sitio, sentados en el piso y con la cabeza arrimada en el hombro; a veces sucedía en el piso siete, a veces en el nueve, y mirar a otros talleristas y de otras escuelas con un libro en mano era extraño. La mayoría de veces que uno caminaba entre escuelas y viceversa o desde un auto hacia otro o desde una moto o desde la estación seminario y entrando por la europa hacia la puerta principal del centro pues, raro, imposible, todos o muchos parecían talleristas excesivamente apurados o excesivamente entretenidos pero los libros no parecían ser una prioridad u objeto de ocio. Con esto de los libros me refiero a una persona que abre un texto que no sea parte del pensum de su especialización o uno propio y que haya salido de la biblioteca y mejor si no se trataba de una fotocopia. En realidad todos parecían  tener otras cosas que hacer. Creo que nuestra especialización le estaba dando una importancia casi irreal al libro de papel y era porque nosotros aún pertenecíamos a una sociedad o gueto que compraba, leía, vendía, intercambiaba, robaba, cortaba o incluso intentaba hacer sus propios libros, una especie de sociedad muda y rara que parecía disfrutar de su anonimato. 

El culto nos llegaba tras varios años de lo mismo, o sea, algo así como vivir en la costumbre. Con ratos de ocio nada como sumergirse y a veces esas cosas que uno leía se volvían bien fuertes, bien certeras que borraban el piso y uno debía someterse a una especie de caída sin momento de inicio y mucho menos de finalización o a veces era que las cosas como un piano o un ascensor parecían caerle a uno. Era bueno, pero a veces uno debía volverse una especie de araña para no ser asaltado sin previo aviso. Por ejemplo al leer cosas como la de los siete fantasmas que regresan a casa y la encuentran limpia y ordenada, uno tenía para pensar en todas las historias del hombre que se pierde o que sufre alguna especie de amnesia y entonces uno sabía que tarde o temprano terminaría salpicado por una de esas oraciones del tipo oración de aprendizaje. También era interesante pensar las historias de aquellos hombres que se terminan traicionando tras regresar a mirar hacia algo que se ha ido, cuyos cuerpos terminan intoxicados por un virus que no les deja espacio y luego son una cecina que se despedaza en 150 páginas. Eso lo ha escrito DeLillo, lo ha interpretado Bardem y lo viven muchos de los pequeños traficantes que por ahora andan comparando cosas sobre los hombres del rey y algo sobre el hombre que se dedicaba a vivir de las rentas de una máquina para hacer cómputos cuya patente y derechos se la debe a su padre, de quien también deriva el nombre de la fábrica que produce esa máquina para calcular. De todas maneras al libro lo hemos vuelto un objeto inexplicable pues al tiempo que responde ciertas cosas se da los modos para dejarnos varios agujeros.

El libro hecho de la piel de esa serpiente que se come su propia cabeza y el interior del libro es la serpiente respirando.

Yo intentaba no rodar demasiado y por ello en un momento decidí quedarme de pie y encender un marlboro y a fin de cuentas uno podía hacer muchas cosas en el sitio pero uno estaba dejando cosas para el final. También quería borrar aquellos muros en los que aparecían mis nombres acompañados de escritos repetidos de manera desordenada e irreal que pronosticaban sitios en los que pronto estaría. Uno de ellos era berlín y esa ciudad me llamaba pues sentía o creía que allá viviría algo irrepetible o, quizás también podía ser que me tocara repetir las cosas que llevaba percibiendo y que creía eran los sueños de otro. Creo que pensaba con emoción que allá sería imposible hacer muchas cosas y estaba seguro que todo iba a ser como ir en contra del mundo. Esta idea puede estar derivada de una sensación de orfandad o de un tipo de aislamiento. Recuerdo que para consultar sobre esta futura idea, llamé a X pero X dejó que mi llamada pasara al cajero automático. Su personal ATM. Luego llamé a C y C tenía la línea apagada o quizás, pensé, me ha colocado en desvío de llamadas. Luego continué llamando, en realidad a toda la fila de letras que seguían en la agenda; a x y c, y luego usando una portátil o sea era presionar en orden V B N M ; : _ shift y todos andaban en sus cosas o supose habrían cambiado sus números o dejarían la línea y las maletas y sus viandas tupperware en casa. Luego quise hacer un amigo nuevo, si aún quedaban viejos, pero mi aspecto siempre dejaba cosas y cabos por atar y en realidad uno respiraba del tamaño de dos aerostáticos y luego era mejor dormir y dejar que las cosas huyeran y luego era mirar al techo y hablarle hasta que un nuevo cansancio me contaba que no le era indiferente que le hablara cuando estaba en el techo. Cansancio que salta del cuerpo hacia el techo. Daba igual estar o respirar o bailar o tocarse el vello en los muslos y luego empecé con los cálculos pues dije que era buen momento para comprar un auto amarillo para salir todos los sábados, siempre y cuando llevara una chaqueta militar, un perro al que le guste traer cosas de vuelta y un pequeño revolver marca Schoereder.

Bajé para colocarme sobre sus hombros de líneas tan delicadas y perfectas y sobre todo rectas y creo ahí encontraba mi gusto por mirar filos y bordes de muros sobre el fondo azul del cierlo y era como si llevara un par de tijeras sobre los homóplatos y quise que me decapitara al cerrar sus brazos, tras saltar hacia una pileta pero antes diría quiero ver que hay dentro de esas dos piscinas y las piscinas tendrían varios filmes con escenas como esa en la que el ojo de la bruja tuerta muestra como un adolescente muere tras hacerse varias pajas sosteniendo una playdude de 1969 de portada blanca, letras rojas y con mis mayo tocando los tobillos y sonriendo a cámara y en las dos piscinas yo ya tenía pensado ver mi cuerpo levantando la espuma y luego la espalda doblada y formando un ángulo y el agua subiendo en un movimiento eternamente aletargado y también escenas aburridas como en esos filmes donde uno debe poner ff para que parezca un filme de velocidad normal. De todas maneras y al desplazarme sobre sus hombros, creí que buscaba algo en el suelo pues pude ver unos bordes que debían ser la acera y también unos pies que parecían avanzar con prisa. Yo quería seguir sobre los hombros mirando alrededor y el clima era casi fantástico porque el cielo era una cosa anaranjada y pensé lloverá algo dulce y levanté la boca esperando el refresco. Podía estar de ese modo durante varios días, yendo, regresando, perdiendo los sentidos en mitad de la calle o sobre una acera y contando las cosas más graciosas que podía inventar o que otros habrían vivido y eso de mirar bordes y tener la sangre bajando por el cuello hacia la frente. Luego dije, tengo uno y empecé con eso de  

Estaba una pizza llorando en el cementerio, llega otra pizza y le dice:
¿Era familiar?
No, era mediana...

Al parecer luego perdí la cabeza pero creo que fue cuando uno de los autobuses azul cerró sus compuertas.
Luego llegó eso de eres un mentiroso y quise creer que sabía los significados pero muchas cosas venían cambiando desde hace mucho tiempo y yo ya no inventaba nada y tampoco lograba asociar muy bien. Luego pensé que eres un mentiroso me conocía. Todo lo era y todo lo conocía y uno era bajo eres y cono ciento cuatro y cinco y doce. Luego repitió eres un mentiroso.

17/1/14

Hacela cortita

La droga es más peligrosa que el diablo. Recuerdo esa frase pronunciada por el poeta peki en una de sus interpretaciones como hombre de sombrero, revólver, traje azul y mirada de todo está perdido y no intenten estas cosas en casa niños. Miro que muchos de los talleristas se han vuelto pequeños traficantes, unos, los menos, llevan las cosas en orden y con bien bajo perfil pero otros empiezan a actuar y lucir como verdaderas granadas y al mismo tiempo andan buscando sus seguros para no hacer bOm. Cómo es eso? Pues es como salir de casa llevando el refrigerador en la cabeza o quizás como manejar un maserati con los ojos vendados y desde el asiento de pasajero con un palo de escoba y con unas sogas amarradas al volante o también como disparar una ráfaga usando un M16 y con los ojos vendados y luego el braammmm brammmmaammm acaba con los pequeños bulldogs de un criadero en cumbayá y en uyumbicho y en calacali y esa noticia pasa en el noticiero con la romero aguantando el llanto.

Titular del día siguiente: Buenas noches don psicópata, respuesta: Buenas tardes paramédico.  

Hijo de puuuutaaaa dijo él y tras de mí venían talleristas y luego entraron a la habitación empujándose entre ellos y mirándose las caras sin saber si callar o buscar a alguien o quedarse curiosos a escuchar esas cosas y otros talleristas miraban al hombre que seguía de pie en el pasillo con eso de dar las buenas noches y creo que intentaban entenderlo o quizás ya lo conocían pero no querían ni podían volver a creerlo y empujaron y luego ya ocupaban las sillas azules.

En algún punto todos tiritaban, era cosa de acercarse para notar que sus cabezas vibraban de lado a lado como esos juguetes que suelen colocarse sobre el tablero de algunos autos. Una cosa rara e imperceptible pero que estaba ahí, igual sus cuellos, sus manos, todo en realidad, un cuerpo gelatinoso. Qué más? decía yo, y uno de ellos me saludaba colocando su mano en mi hombro y era gracioso y algo parecido al terror sentir cómo esa mano pronto se desvanecía. Bueno, esto había empezado ya hace mucho tiempo, ya las cosas habían pasado de los hechos presenciados por pocas personas a rumores dichos en voz muy baja y de allí a una especie de laboratorio para poner a prueba las teorías y todos éramos bien observados, todos culpables. Aquellos pequeños traficantes solían actuar en clase y talleres de un modo singular, y a veces respondían custiones que nadie aún había realizado. Viajaban al futuro. Alguien dijo que ellos eran demasiado impertinentes o demasiado desubicados o un producto de los vicios de la ciudad y de la calle y todo sonaba medio tendencioso. Yo solo pensaba al verlos entrar en la habitación, que la cosa iba a ir de patas o que por favor nadie dijera algo que pueda ser asociado, cosas de la educación dialéctica, pero siempre era demasiado tarde y luego pensé que lo mejor sería sentarse y observar, escuchar y tomar el viaje y alguien comentaba algo y las sensiblidades extremadamente rojas aullaban como un gato que ha comido pero que piensa que puede o debe o que nunca comió y maaauuuuuuuuuuuu. Esas eran las granadas. El bOm. Algunos hombres de corbata azul se permitían un silencio o simplemente dirigían el asunto hacia un sitio pleno y sobre todo imparcial, es decir, se volvían doctores y toda la habitación una especie de hospital.

Durante algunas semanas las cosas caminaron de manera distinta y ese clima duró quizás algunos meses. Ya no ocurrían los escándalos mínimos pero empezaron a florecer los pequeños acosos entre talleristas. Se iba de un sitio a otro pero nunca se estaba en el mismo sitio y eso era saludable, pero alguien quería que creyéramos que habían cosas que estaban desapareciendo y que había gente que nunca más iba a volver. Algunas talleristas respondieron a la lista pero luego nunca más regresaron y luego alguien añadió que ya que no aparecían era porque se las llevaron a La Maná. Allá se conoce de traperías y de gente que vive de embriagar al país mediante una distribución de la que no se sabe mucho y quien sabe, es un territorio hostil pero eso fue solo un rumor. Durante esas semanas los pasillos tras el final de la clase, solían llenarse de tipos que generalmente solían estar dentro de la habitación o fuera de ella pero en otros sitios, y en otras escuelas. Ahora, es decir, esas semanas muchas personas charlaban de un modo alegre y desinteresado y eficazmente ambiguo, creo que fue un buen tiempo para tomar coquitacola debajo de una higuera cargada o en el balde de una camioneta mazda. Los talleristas parecían saber lo que hacían y quizás las personas que empezaban a retirarse estarían por volver, quizás cuando los pasillos volvieran a ser el lugar acogedor de los primeros años. quizás todo era un rumor y solo enfrentábamos un saudade.

Luego empezarían cosas bastante escandalosas y luego ya habían tipos que parecían dejar un rastro de la arena que los había cubierto y además llevaban hacia todo lado unos bidones llenos de combustible. El día en que uno de ellos intentó encenderse en vivo fue una especie de punto sin retorno, quizás un punto sin retorno falso, aunque ahora las cosas andan sospechosas y todos somos de algún modo un grupo sin ningún tipo de organización política. Aquella noche varios poetas como el crisisnoroña, como el guaytambo oñate o el guaytambo oquendo o la pelirroja lasso leían sus cosas frente a un auditorio poblado en su mayoría por futuros maestros de secundaria y otros de lengua para el bachillerato. Entonces como por una coincidencia tras la lectura del gilgilbert, entró en el salón el antiguo espíritu de mal. Antes ya habíamos hablado, eso ocurrió en el momento en que algunos buscamos nuestros marlboros y de repente fuimos tres más el espíritu, outsiders tapando la puerta principal, y junto a la puerta, en una placa dorada decía: Salón Principal del Centro 3 de Investigación. Ahora que lo pienso son muchas las razones para que sean pocos los proyectos y muchos los Por qué no se puede prestar el salón del centro 3?. Uno de ellos se abrió paso por el pasillo donde no había nadie, porque estábamos en las bancas mirando al escenario y entonces tras repetir las palabras de gilgilbert el hombre alzó el bidón dejó que su ropa absorbiera la cosa y luego del pooooooooooooom venía el tschhiiiiss y luego el oooaohohhhhhoiiiiiiiiiii o algo así como el monje en la portada de RATM. Pensé y luego escribí: La poesía sigue siendo una versión mística y romántica de lo que usted jamás conocerá a menos que baile "Estaba en llamas cuando me acosté".

Alguien saltó encima del espíritu del mal y casi hubo tschhiiiisss pero al final no lo hubo y ambos se besaban sobre el pasillo. Luego empezaron con eso de todos me parecen culpables y creo que todos ustedes se van a la UPC. Luego, o ahora, pasamos o estuvimos debajo de los tumbados húmedos y creía que de verdad muchos de nosotros teníamos alguna responsabilidad. Luego pensé que era importante y peligroso andar haciendo cosas que no se podían y en realidad no se debían explicar. Eso. Todos ahora debemos cientos de explicaciones y quedan los talleres prácticos para ello.

Oreja de efebo.

Luego vino eso de eres un mentiroso.


Nelson se ve bien cuando lleva su chaleco nelson

I kill you!… Chicken, Chicken, Vietnam! Cuando recordaba estas palabras dichas por Bonavena, me daban ganas de entrar en Alí y sí, dejar que el gaucho tire sus ráfagas y luego hacer que Alí levantara las manos y mirar los puños y las pies volar y girar pero con la velocidad yo ya suponía que toda la situación se volvería imposible y entonces Chicken Chicken diríamos ambos, yo colgado de sus hombros y el gaucho tirando puños al hígado y luego yo balbuceando con una sonrisa lánguida en los labios, casi como si Yo-Alí estuviera hecho de cera y la cera empezara a correrse.

Luego miraría al gaucho, su rostro, un rostro buscando en mi cuerpo inconsciente todas las certezas. Lo menos que se puede esperar de un tipo que ha acabado de recibir una paliza es que sostenga una sonrisa enorme y triste en su rostro! el gaucho entonces saltaría, pensaba yo, sobre mi cuerpo y sobre la lona e intentaría borrarme a gritos la dicha-locura-orgullo, o, quizás de pie, sobre la lona, como la sombra de pie de Yo-Alí nockeado, sería levantado por uno o diez fanáticos y en hombros y con la bulla de la gente y con el cuello girado me miraría buscando en el rostro inexplicable de sad+happy: sappy, restos de CMB, efedrina, KimbandaBokor, alguna, cualquier respuesta, o por lo menos una larga y dramática exhalación.

Extrañamente el tipo nockeado gana al ser nockeado.
Perder es el nuevo ganar?

En verdad perdí el round? Perdía mi nariz y quizás ganaba todo al dejar que me la partiera y sobre todo tras mirarlo bajar y buscar la inconsiencia. La mejor parte del box ocurre cuando miras la lona pegada a la cara y luego todo es oscuridad.

Luego todo sería bajada para Alí y entonces recuerdo que tomaba o dábamos arranque a uno de sus descapotados y me largaba a correr pavimento frente al mar y entre paredes de roca por carreteras largas e infinitas y poníamos un cartucho con algo de Juanito Efectivo y Juanito cantaba temas donde alguien pedía cosas pero recibía noes como respuestas y Juanito insistía y uno, tras el volante decía cómo puede Juanito pedir si lo que Juanito debe hacer es solo cantar, porque así como algunos solo pueden tomar cosas de los otros, tipos como Juanito solo pueden poner cosas en otros, canciones que dicen cosas como vámonos pal otro lado que aquí ya somos demasiados o cosas como cuando despiertas y tus pies tocan el suelo siento que el mundo se inclina porque sabe que luego sigue martes. Y así durante horas, frente a un mar que de lejos parece una mancha detenida y una vibración, pero los autos no flotan y sin embargo uno también dice capaz de tirar todo en la siguiente curva y ya se ve uno cortando el aire con las luces encendidas y luego el Splasshhhhhhhhhhh Splash! en letras rojas y fondo amarillo y luego todo el interior oscureciéndose y Yo-Alí encendiendo las plumas y los parlantes y luego ellos haciendo drummnnmmn y algo de Blurrpp bllurrpp y todo yendo al fondo, y todo azul y azul es el mar y todas las canciones hacen bluurrrpppppp.

Noticia de lunes: "Todos los domingos son días para clavarse y para regresar en un clavado en reversa luego de meter la reversa en la caja de tres cambios."

Luego vino la tallerista con el chaleco de nelson. Ella llevaba muchos años de no tomar clases pero aún vestía como los talleristas o sea de manera que uno la confundía y le estaba ya preguntando si había regresado y también diseñaba prendas para otros y para algunas mujeres de corbata azul. Pocas, no eran demasiadas y la mayoría usaba esas prendas para salir hacia los sitios del centro y una vez bailé con una de ellas algo de lisandromesa pero eso cuando los bares cerraban al día siguiente y ahora los bailes se hacían en casas particulares o en bares donde nos encerraban y ponían todos los candados mientras nosotros seguíamos ya no con lisandro pero dale que nos coge andrés, dale que nos quieren ver.
La tallerista hablaba sobre su hermana y yo imaginé que su hermana sería una mujer alta como ella y tendría los ojos como balas que daría miedo mirarlos y luego le dije tienes una foto y su hermana se paró frente a una mesa y era más bien pequeña y más bien de piel cenicienta y más bien algo regordeta como una pequeña trufa de chocolate o como una monjita que toma un taxi y dije, ah, tiene compromiso, y ella no entendió lo que decía y quise explicarle pero ella tenía un aspecto extraño pero su chaleco nelson era genial y dije oye, hazme un chaleco nelson, te pago lo que pidas y ella dijo que para eso necesitaba un pantalón que yo ya no usara y dije, tengo algunos, es cosa de venir puesto y que luego vos me lo quites y ella sonrío pero no porque se divirtiera sino, porque quizás, ya se imaginaba mirándome la bolas y pensando que mierda ahora seguro quedaremos pegados otra vez por unos meses.
Estaba preocupada y esos días todos nos preocupábamos demasiado y dije ya ha de volver pero en el fondo yo decía lo primero que se me ocurría y quizás ni siquiera era su hermana y más bien añadí que deberíamos salir otra vez los tres e ir a buscar problemas del tipo ey, acá tengo dos hermanas y las estoy vendiendo muy barato a ver si alguien se anima que las dos tienen licencia y además fabrican cosas con las manos y además las dos tienen los dedos completos, puedo pedir el auto a mi padre el escritor, dije, aunque últimamente creo que lo andaba usando para ir demasiado de un sitio a otro porque las llantas andaban medio gastadas recordé, y eso era malo porque ya empezaría con una de sus nuevas viejas novelas donde todos somos víctimas hasta que descubrimos que él era yo y el viaje es una excusa, pero ella dijo que no sabía dónde o cuándo estaría libre y pensé que sería de película decirle, oye, yo te ayudo a buscarla y se lo dije y ella se levantó, me dio un beso en la mejilla, y siguió mirándome y dijo que me vería en dos o tres días o quizás dijo algo sobre prometer cosas que vas a poder recordar.

Luego estaba yo bajando algunos escalones mientras miraba unas pinturas de revelo y de rocíolozano y de díaz recalde y por supuesto de pérez irusta y antes de caer en la planta baja pensé que esas imágenes eran el sur, un sur plateado y brillante como la superficie de una moneda que parecía entender mejor ¿dedóndeyo, venía?, aunque también pensé que Ya era eso y que solo era cuestión de retirar todo lo que sobraba.
Sobre el suelo hice algunas acrobacias y dije hola soy un incesticide y eso no era bueno porque las patas empezaron a doblarse hacia adentro en lugar de seguir su dirección habitual y luego escuché varios pasos en el piso de arriba y creí que esos pasos eran de personas que no tenían zapatos porque sonaban como los pies de alguien que apenas lleva calcetines y dije, mierda, ponte unos zapatos, puto díazrecalde y alguien ya me llevaba en hombros y todos miraban sin verme y quise que alguien me lanzara una manzana a la cara pero solo tiraron una caja de zapatos que estaba vacía y todos miraban y al mismo tiempo debían creer que yo estaba muerto porque la caja había cubierto mi rostro como un sombrero y yo eché la cabeza hacia atras y tenía gans de reírme pero solo dije dios no muere, y eso me dio gusto porque ese loco y su patíbulo hacían fila para comprar unas hojas para rendir una materia que tenían suspensa.

Luego estaba en medio del galpón y extrañamente tenía ganas de comprar flores y chocolates y una caja de lavativas y una revista playdude y unos cohetes ilegales y una botella de whisky pero la puta que lo parió, rayos! pensé que hubieran dicho en la pampa y últimamente me acordaba demasiado de la pampa pero del apuro me dispuse a rodar por los escalones antes de tomar la billetera así que prefería guardar un puesto pues habían dos mil personas y todas hacían fila para comprar croquetas para sus pescados, ron para el pavo, caramelos y gomitas de colores para meterse en el ano, entradas para metálica sin newsted, papas fritas precocidas y otras revistas playdude y una vistazo con estéfaniespín y baterías triple A. Luego ya estaba yo doblándome y luego ya solo era la cabeza la que andaba por ahí como en los dibujitos esos donde una cabeza habla desde el interior de un cilindro con agua pero yo andaba por ahí, quizás sí en el futuro, arrancado del cuerpo pero en un cilindro sin agua y dije oh, falta o2 pero ya era imposible y luego alguien barrió los cristales y luego estaba sobre un cochecito metálico con llantas rojas y un hombre de uniforme blanco dijo en voz alta si alguien deseaba que fueran a su casa a enseñarles cómo preparar pan con canela y limón y nadie contestaba y todos miraban las filas que avanzaban en silencio y sin escándalos aunque al entrar recuerdo que pasaron dos hombres con camisas rojas y dos mujeres vestidas de negro y dije que hermosos, todos, porque parecen dos mantequillas que han salido de un congelador lo que demuestra que la electricidad funciona y su campo atrae y luego sonó una campana y todos avanzamos de nuevo y recuerdo que ya tenía la cabeza en los hombros que no servían para nada y alguien pagó por dos con el tema de los descuentos y luego me metieron en una bolsa blanca con una letras rojas que desde el interior podían leerse como 3102 tsalpiloP ne oserpmI. Los autos giraban sobre la calle con las luces encendidas sobre mis ojos  y luego ya estaba al otro lado junto a un semáforo.

Luego dijo algo sobre eres un mentiroso. Ambos caminábamos de espaldas o quizás era el pavimento o quizás fue que alguien me arrancaba para llevarme como acordeón de derecha a derecha y de izquierda a izquierda. Era como ver algo que camina como alejándose.

16/1/14

Grave H

En una pared estaba escrita la frase o palabras agonía eterna. En la pared que continuaba, cerca del sitio de administración, también estaba escrita la frase agonía eterna pero en esa pared la frase se repetía varias veces, cincuenta, cien, mil; tanta frase escrita valía la pena como para detenerse frente al muro y numerar y comparar dónde antes se había hecho algo similiar, luego estaba eso de estudiar el trazo y la forma en que el aerosol fue usado; quizás más, quizás menos, la cosa es que las mismas palabras habían sido escritas por la misma persona, varias veces, habían diferencias en cuanto a tamaños, frases que empezaban con mayúscula, palabras entrecortadas, otras con vocales alargadas o como gargantas que tragaban sílabas, letras que parecían sacadas de otras palabras, como si la mitad de una vocal o de sílaba se hubiera juntado a la mita de otra,  cursivas, sílbas en negrilla, todas con un trazo similar o familiar. Quizás en ese momento frente al muro hubiera quedado un tono lúgubre o tipo violoncello más órgano de tubos, algo como Chiiiiiiiiiiiuuuuiiiiiiiiiiiiin. Supongo que un poco nos venían sucediendo éstas cosas, cada rincón parecía una grieta para encontrarme a mí mismo pero ese encuentro resultaba incómodo, en realidad, al ver esos muros quise creer que se trataba de lo que tenía dentro o pertenecía a otra persona; yo decía con aires de titán que esas cosas no son para mí, allá, que sufran o sufras, pidas o exijas, de algún modo eso es lo que noooooooooooooooos hemos buscado y es casi algo sobrenatural (y repetía esto, sobrenatural, como si usara un filo de acero brillante y ya estaba bien consciente del sitio endeble que pisaba) sobrenaturaaaal que la naturaleza nos lo ponga en el camino. Casi me sentía un dios con patas de cabra y reloj de pulsera y en mi interior me procuraba que algo similar a una llama consumiera el gas interno, un gas verde o azulado y yo sabía que era el alma que al fin se extinguía y decía es mejor quemar que haber sido quemado y la cama empezaba a levitar y las sábanas saltaban hacia el techo y entonces sus hombros aparecían, cercanos como dos montañas o como un puente y quizás golpeaban mi rostro pero también hacían un movimiento como si desearan ir hacia otro sitio y yo pensaba, sí, eso es, vámonos a otro sitio y allá matemos un buey y démonos un baño con sus vísceras y la boñiga y luego salgamos por díaadía por haganegocioconmigo y por el dispensador de la estación de tambillo y entonces creo que el alma se daba cuenta de que intentaba desaparecer y dejarla como un gas, como algo flotante cerca de lámparas y de las luces de los autos y por eso el alma se metía y se daba el trabajo de pensar y al rato ya decidía hacer cosas impresionantes, cosas como hincharme el pecho y yo dije debe ser abdón K. pero también pensé que era el espíritu de Félix V.V. bajando de san marcos para hacerse ver un poco pero el calor era insortable, una llama fría que parecía hinchar los huesos, llama que a uno le sacaba el jugo de los huesos.

Tenía ganas de colgarme como un murciélago, para qué voy a mentir, dije quizás la sangre en el cráneo logre embriagarme y también deseaba saltar de algún sitio pero fuera de mi ventana sólo había un fregadero de ropa y yo quería un salto triple ilimitado quizás en el espacio como en los filmes donde las personas pierden contacto con su nave y luego se vuelven algo como un naúfrago, naúfrago con una manguera amarilla como cola y diciendo cosas como central, voy a ciegas, repito voy a ciegas. Una de las talleristas, la más delgada de la habitación, decía que deje de pensar esas cosas y eso lo decía mientras yo piloteaba el challenger o sea que apenas tenía 26 o 28 segundos antes del bOm y ella decía cosas pero sin decirlas y yo decía lista para la foto y ella decía cosas sobre los hombros y sobre guayasybajarhaciaambato y todo era fatal, yo pedía que la cosa haga bOm pero la nave se dirigía hacia todas las direcciones, de izquierda a derecha de arriba a derecha de izquierda a izquierda y eso era confuso y apenas eran las dos de la mañana y ya debía estar reponiéndome pues jueves sería día de trabajo seguido y pensaba por favor, por favor, y luego pensaba en yanquis con banderas y decía yanquisconbanderas y luego pensaba en un desfile para una inerte barra de carbón y me parece que la nave había aterrizado pero parecía inclinarse, como si una nave tuviera rodillas y yo decía qué sucede, se fiiiniiii, astanuncaa a a a, dios no muere  y no sé, no estoy seguro, su voz era fuerte y clara y no era parte de la radio porque habíamos perdido las baterías pero yo salté de la nave y no tenía oxígeno y luego empecé a flotar y luego a hincharme y miles de cabellos flotaron y tras de ellos otras partes más grandes y rojas, tiras o cubos de piel y ella decía tú preguntas demasiado y las palabras eras redondas por donde se las mirase y yo seguía una dirección extraña e intentaba reventar las palabras con un alfiler y algo me tiraba hacia abajo y recuerdo que al ver el reflejo de la luna sobre una de las partes cromadas de la nave dije, A.K. consigna el tiempo y logré tomar del espacio varias partes y poco a poco las colocaba dentro de una bolsa azul y las partes no querían quedarse allí y sobre todo fue difícil con los dedos que habían entrado en las narices de otros cuerpos que empezaban a llegar de otra explosión similar y eso era incómodo porque quizás ahora tengo los dedos de alguien más y quizás por ello creo que me sobran huesos pero luego pensé que todo iba a estar de maravilla, busca cinta adhesiva y creo que así fue.

Los ojos colgaban dentro de una caja junto a una cruz de acero. Aceeeeeeeeeeeeeeeeeero. Diablos, no hallaba mi riñón y tenía muchas ganas de ponerme violeta y quería que el agua entrara por la boca y luego brotara de los ojos hasta un jarrón chino para otra vez volvérmela a tomar hasta quizás quedar dormido sobre un charco de agua de jarrón. Además tenía ganas de volver a aquel muro pero no había nave ni tampoco tenía el riñón y era posible que a mitad de camino me desmayara o me cayera la cruz encima y también pensé con mucha tristeza que era una mierda porque ni siquiera sabía la dirección del muro y era importante volver pero ya sabía que nunca lo lograría. La ciudad era una horrorosa cosa alargada como el moco de un pavo y en cada vértice habían nuevos vértices desordenados y que crecían en todas las direcciones y pensé que eso era una mierda y que todo era por no saber hablar y entonces me puse a repasar sobre la cama diálogos que siempre terminaban en disputas y siempre alguien estaba culpádome de su fracaso con unos socios, de una esposa muerta, de un hijo perdido en Irán o en Camboya o en otro país de nombre más extraño como SantiagodeChile que vende secretos o trafica con cuentas del gobierno, cosas que yo desconocía pero respondía al aire como si con él hablara sabrás disculpar pero todo era inútil. No se me daba eso de decir cosas porque siempre decía otras cosas, quería pensar pero terminaba hablando y era el horror, horror escribía, perdón también decía y luego la pronunciaba sin H o con H y escucha un devuelve la H, creo, uno de los talleristas que repetía materia. Me gustaba la cruz de acero, era dorada y yo quería que alguien la calentara y luego la colocara sobre la mesa de plástico o en la puerta de una de las habitaciones y luego pensaba en el loco de jesús y luego en eso de los templarios y en tesoros debajo de las pirámides, toda esa cosa y me ví de rodillas siendo bautizado con el fuego del challenger de 1986 o algo que me durmió o me quitó las capas que empezaban a formarse alrededor de la masa dentro de la cabeza.

Luego rodé por los escalones y creo que en cada escalón fui perdiendo un poco de huesos y luego alguien puso una pegatina en los muros y la pegatina decía algo sobre unas charlas a realizarse el próximo día lunes en el salón Numa Pompilio a las 17h00. Pensé que ojalá la clase esté invitada y pensé que quizás esos talleres eran para personas con intereses en aprender y dije mejor no nos inviten y tras esa pequeña parada volví a rodar muchos escalones más, creo que unos ochenta y tres escalones hasta llegar a la planta baja pero por si acaso me quedé un rato en el suelo esperando que los huesos llegarán en especial los de la cara y sobre todo los de la frente pues me decía no es justo luego como voy a usar sombreros o amarrarme una venda en caso de que me rompiera la cabeza pero no llegaban y creo que alguien me levantó o alguien había evitado que rodara porque ví unos hombros y luego unos pies y creo que en realidad estaba sobre los hombros de algún tallerista pero también parecía ser que él/la tallerista caminaba hacia algún sitio y mientras lo hacía decidió agacharse porque me pareció ver unas líneas o bordes y quizás era una acera y también creo que ví algo que caminaba, quizá sus pies pero luego ya estaba mirando hacia el patio y habían varios grupos y esas personas estaban hablando y miraban a alguien recostado en medio de ellos y parecían contentos porque agitaban los brazos llamando a otros grupos y yo dije que bueno que los talleristas tengan estas relaciones propias de los centros pero en verdad no sabía nada de nada y nunca quise creer lo que decía, por ejemplo, aquella tallerista que ahora fabricaba muebles bajo pedido aquello de tú o yo nunca vamos a aprender pero ya era tarde porque ya eran más de las seis y el sol brillaba pero también el cielo parecía incendiarse.

Luego vino eso de eres un mentiroso y todo se fue a la mierda y nunca más podré dormir dije, o nunca más quiero vivir, y parecía un niño huérfano.

15/1/14

Jelte Skeletar, dont leave mebreakyou

Casi podía ver su cara y era como si dentro, debajo de la carne hubieran otros talleristas pero especialmente uno que ahora cursaba o laboraba en un centro de pueblo satélite, eso, a unos trecientos kilómetros de Kito en la carretera a los Bancos. Luego pensé que iba a ser ideal rentar uno de esos pequeños autos y quizás llevar a pasear a Paco. Paco nunca había hecho un viaje y era buen plan que saliera un poco y que olfateara los postes de satélite antes orinarlos y eso de buscar entre el kikuyo o entre la basura, aunque, satélite estaba bien organizado. También pensé que todo era una maldita locura y estaríamos fuera por lo menos tres días, eso sin contar que las cosas podían resultar distintas y qué tal si el tipo intentaba retenernos pero también estaba la posibilidad de que ambos decidieran darse aquello de un nuevo tiempo, manda al tipo a volar y en ese caso yo estaría de regreso al día siguiente pero seguro cogía mis tereques y terminaba con todo y las llantas en la arena. La verdad que no sé por qué estaba metido hasta el lodo en aquella situación pero quise creer cosas románticas como que la diversión siempre estaba sobre la carretera. Ahora, recuerdo que ella dejo su maleta de tallerista y luego dijo A.K necesito que me lleves a satélite y yo dije cómo así pero ella decía que deje de ser un hijo de puta y que arrancara y me dedicara a conducir y porfavor, no dejara de ser la carretera.

Luego estuve mirando un auto amarillo y el tipo dijo que necesitaba un documento que me respaldara y dije bueno tengo una tarjeta y el tipo dijo eso puede servir detrás de los cristales de la pequeña oficina que el hombre utilizaba para firmar documentos, lo pude ver, y su sonrisa parecía la de un grinch en febrero o algo como eso. También faltaba que el tipo levitara sobre el suelo.

Al pasar por ella, un hombre del tamaño de un armario como las negras con las que una noche soñé que me golpeaban, miró desde los escalones justo frente a la puerta principal. Luego el tipo se acercó pero de cerca se veía mucho más joven, incluso parecía otro tallerista y dijo algo sobre la mierda en la que pensaba viajar seguro a la mierda de satélite, y dijo algo sobre es necia. Una franela roja y blanca ondeaba a un lado del jardín y las huellas de un auto marcaban el borde y luego la acera, quizás un auto que acababa de irse o que había desaparecido entre el kikuyo que asomaba desde el patio de atrás, pero esas cosas se saben, y nadie dijo nada y parecíamos libres de nosotros mismos o desconocidos y eso éramos, y las cosas parecían ir por el camino indicado.

Al salir dijo algo sobre dinero y el tipo le entregó una bolsa o un paquete o quizás un par de medias hechas una pelotita y también ella dijo que no olvide que lo amaba, o algo similar, supongo así es como ahora quiero recordarlos. Los hermanos Mónaco. Yo acababa de despertar porque esperé casi cinco minutos o quizás más y el asiento era cómodo y ese barrio desconocido era bastante calmado. Ella entró al auto y dijo quieres y me alcanzó un pote de nutella con una cuchara plástica en el medio. Claro dije y tome algo de nutella y luego encendí el auto y pasamos por la mitad del barrio y habían varios negocios abiertos como locutorios y centros para usar el internet y muchos sitios donde realizar recargas, eso ya a la salida que estaba a dos calles y el barrio empezaba a mezclarse con el siguiente y atrás quedaba la casa y la calle de un sentido y el auto que acababa de irse y las casas con pequeños jardines y puertas grandes como para que pasaran dos refrigeradoras juntas o un ascensor y sus botones y luego empezaban unas curvas y unas cuestas y dos rompevelocidades y un edifico de apartamentos con un color parecido al del taxo luego todo parecía una gran maqueta o un gran collage de recortes de revistas vistazo o de esa revista que sale todos los domingos en ese diario que dicen fue de quienes quemaron al patas saladas y en donde publican imágenes de modelos que ya no me llaman como antes o a las cuales dejé de ver tras entrar en el centro y también a veces publica mi padre el escritor con su columna sobre las cosas que nos convierten en hombres y las cosas que nos diferencian de un velador y cosas como anuncios amarillos con filos negros y llantas y aros rin 16 y juegos extra de aros rin 16 y mujeres con sobrepeso y luego mucha montaña y mucha roca y luego yo apretando el freno, el acelerador, el freno y ella diciendo algo sobre no levantes mucho el volumen y luego su rostro pegado al asiento y yo manejando como si llevara a nelsonmadela o a sandrabullock, conduciendo como si acabara de comprar un auto.

Todos los pisos habían sido inundados y el agua empezaba a filtrarse y los tumbados tenían largas manchas oscuras y en algunos sitios uno tenía que usar un poncho amarillo para aguas pero también algunos llevaban sombrillas abiertas en mitad de los pisos. El agua parecía furiosa pues llevaba varios días cayendo y el sitio además estaba lleno de un clima inhóspito y varios hombres de corbata azul llevaban un pañuelo atado al rostro o en la mano para cubrir su nariz pero en realidad todos pensábamos que era demasiado eso de subir y bajar el sitio varias veces al día. Además unas corrientes de aire llenaban el sitio y era porque todas las ventanas habían sido abiertas pero también porque muchas habitaciones tenían sus puertas abiertas a pesar se que las clases empezaban a las siete y de que muchas habitaciones empezaban a estar desocupadas. Muchos pensábamos que ya era demasiado tiempo con eso de las reparaciones sin saber que apenas estábamos entrando en la fase más crítica y a veces nos encontrábamos con siete u ocho hombres con casco amarillo pero también podían ser dos o tres o incluso un grupo que parecía detenido o dos o tres hombres que miraban a uno solo mientras este intentaba cortar un pedazo de hierro sobre el suelo con una gran máquina que quizás descargaba un golpe sónico, como esa armas que se usaba en doom en la versión para windows 95.

Debía ser el clima pero muchos empezaron a llevar sus propias botanas y sus propias conservas y uno de los talleristas en mitad de la clase tomaba de su maleta un abrelatas y entonces giraba los duraznos y luego en un pequeño cristal colocaba dos o tres mitades y a veces se regresaba a mirarnos y hacía el gesto de invitarnos sus duraznos que parecían bastante buenos pero yo siempre estaba con los dientes recién rearmados y prefería decir gracias pero me acabo de reparar los dientes. Luego el jugo de la lata que parecía bastante fresco impreganaba el sitio y a la habitación que a pesar de ser bastante amplia parecía un pequeño bar o un pequeño negocio en mitad de una plaza de bangkok o incluso de la michelena pero sin tanta gente empujando y con  menos frituras y menos farmacias. En realidad éramos un grupo colorido y pronto uno de los hombres de corbata azul empezó a llamarnos el curso de talleres folk. No sé si fue un modo amable de nombrarnos o un modo de decir ustedes son un caso perdido, el caso exótico del sitio gris, pero a veces creía que sería genial intentar el nuevo orden que ya estaba perdido desde hace más de mil años. Durante el intermedio entre una u otra clase, intentábamos terminar alguna tarea pero esos días pusimos dedicación especial al cuestionario de casi setecientas preguntas que nos tenía llamándonos a medianoche o enviando pesados archivos mediante un nuevo dispositivo llamado wildress. Imaginaba que ese nombre se debía a que la naturaleza, lo salvaje, estaba siendo cada vez un poco más reducida y también juré que intentaría usar lo menos posible esos dispositivos que enviaban cosas, fotos, textos de un modo que parecía no ser físico como pasa con los estudios de dephrackrushdie. Ese cuestionario mencionaba la historia de las palabras o era una genealogía y a veces las preguntas empezaban por cosas evidentes como palabras antónimas y sinónimas y luego se iban a asuntos del significado y sintaxis y qué es ad libitum o veni vini victi, que podía ser pronunciado obviando las reglas latinas, y yo pensé, por qué no bitche. Por suerte una de las talleristas había trabajado de manera increíble, o sea, ecuador 1990, en las europas cuando ese era un continente bien administrado pero ahora en la tele ya no se contaban historias de lucha y sacrificio sino que cada vez más se hablaba de los paisanos que triunfaban y que habían logrado formar esas fortunas del tipo acá se come lo que allá comemos y consuma folclore hecho por nosotros los paisanos de paisa. Obviamente ellos habrán sido en sus días contemporáneos de la tallerista y entonces son quienes sobrevivieron a la misma hoguera de las noches de marzo escrituras en mano. La tallerista nos brindó una breve introducción a términos básicos y por un momento dije de haber sido romano quizás y hubiera disfrutado eso de azotar a Jor-El.

Al salir bajé pronto las gradas y me topé con talleristas que acaban de estrenar sus nuevos cartones y ellas subían a las habitaciones y tenían varias cosas que hablar y muchas de ellas a quienes recordaba como talleristas grises o introvertidas ahora hablaban de mí y decían cosas amorosas como cuando una mamá quiere para su hijo lo mejor y piensa en cómo debe ser su futuro y su educación y la manera en que los profesores debían influir en las actitudes del estudiante para que el orden natural no sea afectado y para que todos empecemos a preocuparnos un poco más pero todo esto lo decían usando más palabras y en un tono familiar y yo dije esto es extraño, solo porque ahora visten esos pantalones oscuros de tela o gabardina o no sé y solo porque ahora llevan chaquetas con cierres metálicos y usan lentes y también me parecía estar viendo a una actriz yanqui sentada detrás del escritorio con el cabello recogido en un moño y con un par de anteojos bastante delgados para ocultar apenas sus pómulos duros como esquinas  y con un pluma en la boca, y luego eso de tareas dirigidas; pero eso era imposible y luego las imaginé con sus parejas y dije basta A.K y me entró las ganas de decirles dejen de hacer esas películas que me están doblando el cerebro pero ellas ahora charlaban con un hombre de traje azul y en la charla se veía algo único e imposible de repetir y creí que nunca sería un buen director y menos alguien capaz de llevarse bien con otros talleristas vestidos de traje o decir o responder algo motivante a una joven que intentara saber más sobre algo, que quizás por primera vez, la está motivando. 

Pensé que muchas cosas se estaban quedando en el camino pero quise creer que alguien me las vendría a entregar tras golpear y decir hola, pasaba por aquí, sé que son sus cosas, tenga más cuidado, de verdad, tome las cosas con calma, si no lo hace yo lo haré.
Al llegar al séptimo un hombre de corbata azul pasó frente a mí y yo llevaba los pies empapados pero dejé el casco amarillo colgando de la mesa.

Laranja nona gorgeous lovely Van

Me pareció que estaba diciendo muchas tonterías y luego diseñé un modo de decir todas esas tonterías en una sola tontería y muchos de los talleristas reían pero uno de ellos solamente cruzaba frente a nosotros y quizás era de algún modo alguien religioso o quizás, tenía obligaciones para su salud pues, al hacerlo, llevaba la cabeza echada sobre el pecho y creo que escuché que balbuceaba algo como una oración y los ruidos también era como los de tragar o ingerir algo. Quise deternerlo pero solo pude levantar la mano y casi que solo alcanzo a hacer un gesto como de imposición pero en el aire, al apuro, y ese tallerista quizás me observó o me observaba con sus oraciones o sus oraciones eran para mí pero luego ya está saliendo del pasillo con su cuerpo un poco como tambaleándose hacia los lados y creo que llevaba algo dentro pero no estoy seguro y también miré su chaqueta y supuse que en los bolsillos interiores el tipo cargaba quizás botanas y vasos de cartón o quizás dos camineras doradas y llenas de ron o de aguardiente pero esas cosas suelen percibirse bien a la distancia y él pasó por mitad de nuestro círculo y quizás, dije, no se trata de un hombre religioso ni de un loco o un ciego, se trata dije, de un asesino y luego salí de allí y ya no lo encontré por ningún lado, y recuerdo haber dicho en voz alta que hay pocas personas y dos habitaciones con las luces apagadas y los hombres de cascos amarillos bajan llevando carretillas con pedazos de muro y luego corrí tras de uno de ellos, como en los filmes y luego lo empujé y el material de desecho caía haciendo un estruendo enorme que también levantaba una nube de polvo y en medio de esa polvareda y sin mirar levanté su casco y al terminar la nube descubrí que es un hombre, en verdad muy joven, casi un niño que me mira un poco asustado y luego ese joven alcanzó a decir Viernes? y luego yo coloqué su casco en su sitio y dí media vuelta y dije, sí, ya es viernes y luego volví como al principio y él sonríe y yo camino hacia el pasillo pero en mi cabeza se han metido ideas extrañas y el deseo de sentarme tras de un escritorio a pensar que todo es inútil mientras en la calle se escuchan disparos o también la idea de lanzar algo por las ventanas pero sé que no haré nada de eso, así que camino despacio y las cosas y los talleristas alrededor, los pocos con sus maletas dicen cosas pero yo ya no asocio nada con nada y supongo ahora yo parezco el hombre religioso.

Luego tenía una canción en la cabeza, esto quizás fue el día en que intentamos resolver un cuestionario de más de doscientas preguntas, era un tema de faith no more y su estribillo salvaje me hacía desear aporrear una batería y al mismo tiempo cantar y creía que así me acercaba a la elegancia del loco ese de Mickeymousep, tipo salvaje y tipo de rostro particularmente hermoso al que recuerdo retratado por A.A, y cuando lo miré en su casa dije no puede ser y lo miré estudiándolo y dije este tipo es cool y detrás de él había una pared llena de colores o de grafitis y el hombre posaba y se dejaba llevar o la llevaba a A.A y su rostro detenido aparecía de frente, de perfil, de tres cuartos y A.A decía que él le había pedido un favor, que era francés y pensaba largarse para Chile donde tenía más oportunidades de actuar y yo dije claro, seguro respondiste yo te hago todos los favores que quieras y A.A se enojó muchísimo pero en sus ojos habían luces y los grafitis del muro y luego me sentí sucio y dije oye A.A me siento como Porky, démonos una ducha pero A.A dijo hazlo tú, y no dejes mojado el piso y en la ducha dije A.A está ahora pensando en Mickeypatton y entonces dije felicitaciones Mickeymouse mientras lavaba mi cabello y la espuma corría por mi cuello y luego dije de esto se trata mouth to mouth y luego canté mouth to mouth, mouth to mouth, y repetí to mouth , to mouth, to mouth, to mouth.

Pero en la clase coloqué los auriculares y me dejé llevar y pronto golpeaba el piso y faith no more era la banda del año y decían algo asobre alguien que estaba a punto de irse porque sentía que era feo y eso ocurría cada vez que él despertaba, feo cada mañana, creo que así se llamaba el tema pero en realidad tenían un disco más poderoso pero dije ese lo cargo el fin de semana y creo entendí que la fe se trataba de algo como convencerse a sí mismo de que lo falso puede ser cierto y entonces dije talleristas el profesor dijo que no viene y entonces cerremos la puerta y empecemos con eso de saltar por la ventana y todos me miraron raro y faith no more seguía tocando como el lolapaluza de chile cuando se fue la electricidad y nadie se detuvo pero creo que nadie respondió y también añadí muy bien yo empezaré y al subirme a la ventana tres talleristas dijeron yeah A.K, si saltas todo estará bien y me empujaron o yo levanté la mano antes de arrojarme y yo dije o pensé en eso de dios no muere porque había pensado hace unos días que esa era una excelente frase antes de partir con rumba inconcierta y dije dios no muere y luego estuve caminando de nuevo por los escalones y eso estaba algo pesado. 

A veces me sentía como un tipo realmente joven y a veces estaba en medio de gente realmente joven que por ejemplo charlaba animada sobre cosas que parecían estar pasando en algun sitio que ellos miraban y yo la verdad daba la vuelta pero no encontraba a tal sujeto ni la vez que llenaron los bolsillos con azúcar o algo de valdez pero ellos también guardaban silencio y era extraño que luego de tanta voracidad ellos se calmaran como los monitos de la película del loco kubrick, y yo decía la vieron? pero ellos no habían visto a los monitos ni a la roca y no era su culpa pues esas cosas tienen más de cuatrocientos millones de años y en esos tiempos los cines acá debieron ser espacio para tardes montadas con john wayne o para el loco mariomor. Entonces dije que los invitaba a ver la película de los monitos y dos talleristas respondieron que cuánto costaba y yo dije acá debe haber una copia ilegal y entonces uno dijo mi casa está más cerca y tengo nuevos parlantes y yo dije eso es ideal, y luego ya pensaba en el sonido y en el ruido de las naves viajando en medio del espacio y el ruido que harían los hombres al respirar dentro de esos trajes y esos cascos que parecían restarles vida y energía y pensaba qué lujo es conocer a alguien con la casa aquí no más y con un equipo capaz de sonar de manera decente y agradecía a mis padres por darme algo de dinero. Ese tipo se llamaba P.S y de cariño lo llamábamos Patito o Pateto y en realidad era peyorativo porque cuando queríamos echarle la culpa de algo a alguien decíamos fue culpa de Pateto o cuando no podíamos decir nada inteligente decíamos eeeeel pateeeeetoo!, y lo hacíamos como alargando la palabra como si nosotros mismos a través de él y de cómo lo pronunciábamos nos volvíamos hombres o niños down, y empezábamos a empujarnos mientras decíamos paateeeeeeetoo.
Muchos ya estaban dormidos tras los primeros diez minutos y alguien en un momento del filme que denotaba la complejidad y genio absoluto del locok dijo que tenía que irse y yo quería que se quedara pero al ver sus ojos dijo que esto no estaba en sus planes y que mejor se iba un poco a perderse de sí misma porque con ustedes sigo siendo yo y el plan de ver una película es un poco olvidarse y entregarse al spleen pero con una buena película y no con esto que está similar a las cosas que le gustan a un tipo y que al mismo tiempo es el tipo con el cual llevo un año y eso que ambos lo planificamos y todas estas cosas me están doblando el cerebro porque yo creía que sería diferente y además ustedes no aprenden nada en los talleres, pero eso me tiene mejor ya que avanzamos juntos y para colmo estuve otro tipo y pensé que podría resultar divertido, bueno, es una forma de decir, y también es una forma de decir que alguien debería hacer algo, tú, A.K, pero ahora siento que extraño esas cosas y luego estás otra vez con tus películas y yo pensé que todo era un montaje para estar cerca pero veo que de verdad te interesa la película del locok y lo odio porque me refresca esas cosas y mejor me largo, quizás busque a P.A y le contaré algo y él dira algo violento y bueno, ya nos olemos al rato o no se volverán robots o cualquier otra cosa  y luego salió de la casa, Pateto la acompañó a la puerta, hubo un sentido abrazo, y yo dije que mierda, uno trae algo hecho con un mínimo de ingenio y estos giles desean que en las películas hayan personas y que esas personas se vean jóvenes, quizás como nosotros mismos y además de eso quieren que a las personas les sucedan cosas, que les ocurran problemas o que intenten casarse o alcanzar la felicidad a través de otra persona que no le corresponde o que se yo, eso de los asaltos y eso de hablar y actuar como personas inteligentes y listas y dije también que mierda de películas son esas donde hay personas luchando para alcanzar algo y también dije que mierda que son esas películas de personas donde lo único que hay es personas y a esas personas les están pasando o les van a ocurrir cosas como accidentes o sorpresas como por ejemplo que un día llegue una carta explicando que debe ir a kansas porque alguien ha enfermado o esas, por ejemplo, tenemos una tallerista nueva alguien por favor muéstrele el lugar y dije qué hora es y luego Pateto me dijo tranquilo A.K, yo te entiendo mijín, esa era frase propia de Patito, tranquilo mijo y me pasaba el brazo por el hombro y yo decía de leyf, y él decía está de lujo tu película, sé que debe haberte tomado full viajar hasta la luna para filmarla y más con eso del ministerio de cultura va a desaparecer pero, así es la vida y tú no debes dejar que eso te quite el sueño, tu dale, dale y sigue viajando, filma en el planeta que quieras, y con los monitos que quieras. Luego pateto me decía ya te vas a largar? ...ah, ya mijín, darás cerrando la puerta. Y yo ya estaba en la calle y miraba una extensa calle que cruzaba por todo el centro de la ciudad y esa ciudad era plana y extensa y las calles tenían piedras.

Luego escuchaba eso de eres un mentiroso y me sentía extraño y nauseabundo sobre todo porque durante esos ocho o diez minutos sentí que varios mesías en caballo cruzaban delante de mí o sobre mí, además, decían es mesías, es mesías y luego me sentí como si fuera VanVanlarge aunque mi cara era más un Chopan y ese era el camino que debía seguir antes de iniciar el advenimiento hacia Ludwing Van pensé y luego escuché de nuevo eres un eres un y sacudí las manos en el aire como una mosca y empecé a volar y me dieron ganas de pararme sobre un pastel o sobre la cereza del pastel que cargaba en una charola vacía la otra, tarde una tallerista con vestido negro pero solo encontré una caja de cinamon y luego los talleristas me perseguían con periódicos en las manos y yo pensaba que tontos son los talleristas y esto lo demuestra como que todo suma más suma más y porque es casi imposible matar una mosca con un periódico, con matamoscas te creo y creo que alguien escuchó porque empezó con eso del matamoscas y yo hacía biiiiiiiiiiiiiissssssssddddddddddddd y luego de nuevo dijo eres un mentiroso.

14/1/14

Me facones

Una vez más nos hallábamos en medio del pasillo hablando de muchas cosas y a mí me iluminó la idea de que yo hablaba de muchas cosas sin haber de qué diablos estaba hablando. A veces creo que me reía de pura pena o porque creía que estaba a punto de llorar y cerca de convertirme en uno de los personajes de Qué risa cómo lloramos! Qué risa! dije y los talleristas daban pequeños pasos y otros empezaban con sus giros o caminaban sobre una círculo invisible pintado sobre el nuevo piso con una pintura amarilla. Alguien pasó entre nosotros con bastante prisa y todos regresamos a ver al interior de la habitación de un modo autómata. Luego alguien empezó con eso de cambiarle los títulos a las cosas y por ejemplo alguien dijo que si nos presentabas a tus primas alguien podría escribir algo llamado Memoria de tus primas tristes y la verdad, si en lugar de cocoa y sanduches, hubiera sido ron y narcocorridos, la historia no habría terminado, a las 5 pm en mitas del pasillo, día martes. Yo quise ser un poco distinto a como soy y por eso charlaba y decía más cosas y en el fondo pensaba en eso de los orificios y luego pensé que nadie se daba cuenta y seguí y dejé de reírme para luego admirarme pero me arrepentí cuando dije dejen de asustarme. Varias personas pasaban por allí como pequeños turistas de los talleres cercanos y ellos también llevaba prisa pero luego publicaban sus cosas y nuestras cosas combinadas e incluso escuché que el taller de lenguas se había vuelto parte de los contenidos para los talleres de aplicación o sea que formábamos parte de otras habitaciones y estábamos en sus fotocopias.

Un poco sentí que me daba rabia esto de formar parte de algo y también sentí la pérdida de la piedra de la locura y dije maldición me han extraído la piedra. Puse cara de ekeko con sonrisa triste y empecé a buscar la roca pero todo era oscuro porque la cocoa tenía varias gotas de vainilla. Ahí estuve buceando y encontré cosas perdidas como el primer juguete de tortuga inflable que hundí con mi cuerpo de morsa y también encontré una canción que hablaba sobre un hombre que pedía que se olvidaran las cosas y para ello él y alguien más, debían cerrar algun trato en que alguien lo atrapaba entre sus muslos y un genio luego los llevaría a donde todos habían perdonado. Adentro escuchaba cómo los otros en mitad del pasillo seguían con sus historias infinitas y dickenianas y las chimeneas y luego creo que encontré un pedazo de carbón guardado como una pieza o una joya en mitad de una caja de acero o plomo o eso creí pues mi vista de rayos xónicos no estaba activa pero preferí dejarlo para cuando cumpliera un millon de horas o para cuando bajara con el equipo correcto.

Luego el resto del cuerpo seguía funcionando y posiblemente se deba, dije a que ya estaba formado por demasiadas partes y sobre todo a las continuas intervenciones. La parte que había tomado control era menos pasiva y un poco noté que alteraba la situación para que el tiempo se alargara y cuando el hombre de corbata azul dijo que pasáramos hacia la habitación, nos hablaron sobre las funciones de los alumnos y los deberes de la familia nuclear y todos nos quedamos sorprendidos y callados y el hombre de la corbata azul hizo una mueca o intentó una sonrisa y la puerta de la habitación se cerró y el resto de talleristas dijo algo sobre ir hacia el día miércoles y también buscaban las tareas para el día jueves y otros dejaron la cabeza sobre las mesas. En realidad buscamos la verdad dije desde el fondo, pero la voz salió en forma de dos burbujas y dimos media vuelta y dejamos el muro donde estaba y el pasillo se hizo más chico y tras de nosotros quedaron cuatro cajas de acero o de plomo, cajas del tamaño de un parlante y quizás tenían un carbón dentro. 

En la pantalla pudimos leer los textos del hombre de la pampa y varias fotografías de campo y pampa y de naturaleza y en esos sitios solo habían extensiones enormes de campo y pampa y sol y en realidad otras imágenes eran dos líneas horizontales una pegada a la otra a pocos centímetros del borde inferior de la fotografía y uno pensaba que no había nada en la naturaleza más propio e indefinible que una línea horizontal muy cerca de otra que a la vez estaba a poca distancia del borde la fotografía. También unos hombres de apariencia cenicienta miraban el horizonte desde sus caballos y parece que el clima era agresivo porque debajo de sus chales o ponchos ellos cargaban en sus cinturas los facones y estos brillaban pues sus empuñaduras tenían piedras incrustadas y ese brillo era sobrenatural, pues, ya había caído la tarde y quizás podían ser los ojos de animales nocturnos y quizás eran los fantasmas de los indios que habían sido asesinados pero creí que en ese caso debían ser por lo menos dos millones de facones o un millón de pares de ojos, pero, luego dije o pensé que los fantasmas nunca andaban en grupos de más de siete. El clima de esos campos le llamaba a uno a tomar la maleta para vaciarla en la ventana hasta que todo cayera sobre las mesas que iban a ser recicladas para luego tomar el tren con el destino más largo, quizás uno de tres meses. Luego sobre las rieles y pegado a una ventanilla, yo, sabía que el tiempo haría el favor de no volver. Pensé que primero serían estaciones, luego algunas casas con la pintura rota, luego una zona industrial y varias chimenas de fábricas en paro y luego quizás esa vegetación exótica donde los helechos parecen seres acuáticos o barcos encallados y luego quizás al fin las casas pequeñas y luego una que otra granja y así durante varias horas porque Chile es como un moco de pavo y luego la noche y luego la oscuridad. 

A.A.G.G.

Las iniciales estaban prohibidas pero alguien encontró que debajo de la mesa el territorio era de quien lo bautizara. Yo estaba debajo de la mesa buscando unos documentos pero luego me quedé debajo pensando en la grandeza del espíritu y también en que quería ser un pescado para llenar los platos de los comensales en el filme ese del gran buffet y también hablé con una cabeza de chancho que tenía la piel crujiente y cada vez que la cabeza decía algo la piel alrededor de su hocico se cuarteaba un poco y yo pensé que debíamos llamar para que nos trajeran bebidas o algo de vino pero luego pensé que todo era importante. Mira, iniciales, A.A.G.G, me dije, como estudiando, odio los números pares dije para no decir lo que en verdad pensaba y lo que en verdad pensaba tenía mucho que ver con el dejar de convertirme en una especie de agente triple que encuentra iniciales grabadas debajo de la mesa. Luego transcribí A.A.G.G en un papel para no olvidarlas y entonces encendí un pequeño monitor y me dispuse a llamar a algunos conocidos pero nadie sabía su significado pero lo peor fue que nadie intentó explicar algo. Por lo menos sobre el tema de lo doble, el tema de la repetición o la forma del grabado y eso de la grafología. Tampoco me sirvieron de mucho las dos páginas en las que me había puesto a asociar cifras enteras con equivalencias decimales y era porque en ambas páginas, sobre la pantalla, las cifras se volvían una E.

El orificio tenía los muros pintados de color blanco. La luz del sol o quizás algún reflector artificial servía para que los hombres de casco tuvieran una mejor idea de sus dimensiones pero también era que lo estaban adecuando y ya bastante tiempo del moho, que tras arrancarlo llenaba varios sacos de yute, y la humedad se pegaba en los huesos de quienes nos acercábamos a mirar los muros pintados de blanco, pintura que también podía ser respirada y eso ocurría en los siete o nueve pisos, aunque, quizás no en el séptimo porque sigo creyendo que ese piso no existe, pero definitivamente no en la terraza, donde todo estaba cubierto de una capa amarilla pero también había un mapa colgado junto a la única puerta, que explicaba algo sobre buscar las partes que no habían sido pintadas. En casa la ropa tenía adherida el ruido del orificio y todo luego lo metí en una caja antes de oprimir los botones para que cayera el agua y la ducha hiciera eso de ussssssssssssshhhhhhhhhhhhhs
hhhhhhhhhh
shhhhhhshhhhhshssssssssshhs
hhhhhhhhhshhhhshs

Luego escuché eso de eres un mentiroso y dije algo y no pasó nada y luego volví a decir algo y luego me senté sobre un escalón y en todo el sitio las ventanas habían sido abiertas al mismo tiempo aunque creo que fui a buscar mis cosas y creo que estaba subiendo hacia zootecnia o idiomas pero también seguía sentado sobre un escalón.