8/2/12

A propósito de pescado. Desatormentándonos.

El recuerdo no ha servido de mucho, de hecho se ha multiplicado. Frente al público, entre ellos me incluyo, se levantan como de un libro de solapas tres habitaciones con cada una de sus puertas. Presiento, dije, que tras la puerta de la primera habitación hay un reino al que le urge encontrar una princesa, una camarera, una azafata de cabello rojo y una coleccionista de bóxers talla 42. La habitación a mi parecer hizo un gesto, la habitación responde pensé, como si ya vivieran en ella todas esas imágenes. Adentro, mientras tuve un momento para iniciar mi intromisión, pude ver como las luces continuaron apagadas. Sentarse sería lo más preciso, me dije, no sin preguntarme cómo fue eso, esa y esta son y fueron imágenes sacadas de la historia: llanto, al dragar ríos y ríos el continente sumergido hizo su inesperada aparición. Entre las familias y sus pobladores y sus carnes y sus huesos se formaron represas como en las tierras donde no suceden desbordamientos. Desde mi asiento pude ver el perfil del piloto. Humedades antes de aterrizar, antes del tentempié, copas llenas de hielo junto a cubos de mantequilla. Mientras, la familia de carne y huesos jugando a las escondidas, prófugos a tres mil pies. El río, su rumor, es decir él o sea yo, cubierto de litros ignorando que sería parte de la ruta acostumbrada a existir solo después del regreso. En él, el río, las postales serían parte de libros y revistas y enciclopedias, no como áreas, ni como párrafos, más bien desde afuera, externamente, como extremidades magnéticas o prótesis o extensiones o centímetros extras, es decir, como instrumentos. En el reino, aquel de la primera puerta, entre sus límites, tras los pasillos, bajo las boinas, junto a las escarapelas, coches de hojalata, pares Grecos de nylon, una primera cortesana, para una delgada religiosa, el plan: tostada y un cubo de grasa y una cucharada de fruta acaramelada. Muerte al cinturón, esquimales por los altoparlantes instruyendo en lingua franca, empañando los cristales. Parte de un relato, lectura y fractura del matasello en tinta negra, la postal y los cinturones y los niños girando como en una feria junto a una iglesia. En el estómago, dentro de aquella luciérnaga, la gente levantada sobre sus asientos, !no te escucho mamá!, !soy el dueño del rumbo!. El del bote, o sea yo, pidiendo en voz alta que le den martillos. Atractivo, hora de la pesca, palideciendo, en picada y remando con martillos, ¿atractivo?, qué es uno si no lleva de vestido un uniforme, era, fui, pienso, al mismo tiempo quien controlaba los tacómetros y el grado alcohólico de primera clase; también estuve, hice fila para saltar en reversa, desde la superficie hacia el helicóptero. Salpicando, tantos asientos libres, cómo no caer, la nave derretida, me dije, entonces el embarque, la sala, el exceso de primeros ministros, vista hacia el Cayambe, diapositiva de Lima, duty de las Guyanas, el estómago mudo, apto para el traslado y aquel desplazamiento que nos devolvería por fin de regreso al futuro. Aquella mañana donde se practicaron todos los deportes sobre el mar, los pilotos fueron también pasajeros, aquella escala me dio la posibilidad de pensar en certezas. La oportunidad de presenciar todas las leyes físicas, no las que dividen, no las de las manzanas despertando a los genios, me mantuvo dormido, incluso ahora, incluso cuando solo existía el sol. Entonces al fin de nuevo la segunda puerta.

6/2/12

E. Elias Begotten

Él mira a través, sus ojos alcanzan el objeto, uno de sus costados, el círculo es dividido por un conjunto de grafías, de símbolos curvos. La luz natural impide la entrada de los ruidos, lo logra porque ella ocupa la habitación, ella empuja al resto de objetos hasta cuando todos parecen colgar de los pulgares, como si fueran pianos o tractores que cuelgan de un hilo dorado del grosor de un cabello; el ruido, obligado a esperar fuera de aquel escenario sonríe mostrando y dejando escapar su aliento, pues cual polisson empaña ciertos objetos, pronto se respira un aire no a través de los poros; la curva puede ser una prolongación, el cuerpo enrollado sobre o entre sí mismo, a través él observa dos cadenas que se abrazan, al quitar la mirada otro él prueba a montar un juguete y el abrazo se vuelve un torniquette. 
Qué tonos acuden desde el sótano y sin salir sin él. Una ciénega oscura inflama las baldosas. Como una imagen predilecta dice, y al cerrar la puerta, al hacer tic tac toe. Una pizarra verde y de piedra sirve de plato donde se sirven los círculos. La tiza deja polvo en las yemas.

1/2/12

Réplica

Él de lejos tiene un cierto aire, piensa ella. La luz alarga la sombra, en la pared el cuello del hombre de aquel aire toma la forma de una L, creo se dice ella, pero no disfruta de la búsqueda, aunque llegue a sus sentidos a través del olfato; el hombre de aquel aire es diferente aunque pueda llamarse Roy Orbison. Los autos convierten la imagen en un filme de tres dimesiones. Ella, sin embargo, o sin querer, hace un esfuerzo mientras los autos, violentos y lentos y tortuosos también hacen de cortina, cortan, hacen de él, el hombre de aquel aire, un ser tridimensional dentro y entre un escondite. Ella, prueba a lanzar los dados, a mirar en lo profundo de su vía láctea; de cada lado surten una multiplicación de reuniones, ella frente a una cámara de pestañas desconocidas con los brazos en alto, ella frente a un plato lleno de recortes de fotografías de spaghettis, ella, que pronto cree haber dado en el clavo piensa que aquello es inútil, imposible e inútil y decide que al trabajo le ponga ritmo , que se yo, se dice en voz alta, que lo haga el semáforo. Entonces, al fin, sin querer, la identidad perdida sin hedores o sustantivos propios se presenta de sorpresa, lo sorprendente, piensa ella, que aquello haya sido hace un año: tú qué ves, mucho, vuelve a decir ella, sin principio, solo fin

Cuando el semáforo deje lugar al paso, piensa ella, cuál paso se repite: el muñeco agita sus brazos, intenta apretar la luz bajo sus pies, paso 1 a -1. Ya con los pies o más bien, con la vereda a la altura del calzado, ella busca el lugar donde termina su sombra, qué ves dice en voz alta, mientras el hombre de aquel aire repite anygunuwant, anygununeed.

25/1/12

Aniversario

El cristal estalló. Antes, hubo un segundo de duda en que se midió la fuerza con la que el acto debía ser ejecutado. El brazo hizo un remolino, aquel radio quedó dibujado, seguirá siendo visto a través como una marca de agua. Sin duda, el sonido de aire cortado en condiciones como aquellas pudo servir para actividades didácticas, resultado de un oído precavido, divididas por las mínimas partes. Al igual con el ruido aunque todo haya ocurrido antes de llegar a la pared, una elipse afilada, seguida de varias repeticiones hasta separar lo que pudo ser el fémur, es decir, homenaje a Hanzo. Intentar reproducir la separación equivale a desafiarse, o sea es una doble traición. Sobre esa superficie descansan las moléculas y varias páginas como en un calendario. En un vistazo ella observó, cuatro o cinco o seis copas, el arcoiris ebrio. Pudo ser el vodka, pudo ser el hábito, ya venían hablando, ya venían riendo.

13/1/12

Andrés Cronm

La lectura podía darse por finalizada, al fin, entonces con la mano sobre la solapa, y con la mirada clavada en el techo, un techo alto y hecho de cristales, él juró. Al cerrar la puerta bebió y pensó que era mejor no pisar la calle, ni siquiera recordarla, por lo que las semanas siguientes los ruidos en la casa lo ensordecieron todo. Una vez que el cuerpo había caído en ese extrañamiento de olvidar sus funciones, el sueño comenzó a producir más cansancio, como si llegara con el propósito de zarandearlo. A las dos de la mañana de un reloj con números luminosos era posible verlo de pie con un jarro negro lleno de agua. Al llegar el día, con la luz y los golpes a la puerta aquel lugar era fácil de confundir con un convento, un espacio de retiro. Cada puerta de tamaño normal, es decir, a la medida de un hombre del siglo XX parecía, en su estrafalaria actividad, rechinar, como si los siglos hablaran a través de las bisagras. Las cortinas, aquellas redes parecidas a las medias con que cubrían en la guerra sus piernas las esposas de los soldados bien podían no solo tomar la luz y dividirla y desplazarla o concentrarla en una sola esquina o debajo de las mesas como si bajo las sillas o bajo el comedor existiera un sol, sino también que la eliminaba, como eliminaban las colchas, la madera, la alfombra, el desayuno. Y a pesar de los golpes, y la insistencia, él permanecía despierto, de pie con el jarro en la mano, si a aquello podía considerárselo como estar en pie, con la mano en el índice del libro y la mirada clavada en el techo, mirando el paso de una nube, guardando silencio.

7/1/12

Ponj, continental dep.

Viva América leyó desde la pantalla.

Él cerró los ojos. La mirada perdió su tamaño. Las aspas continaron girando, es decir, licuando el calor, luchando entre guerrillas, liberando la pequeña atmósfera, peinando las secuelas. Las aspas continuaron girando, sus ojos pronto fueron dos transparencias, además de dos bombas, aquello se propagaba, tomaba como suyo al cuerpo, es decir, los dedos también se hincharon, los rincones y las esquinas hablaban bajo códigos en forma de ruidos, estirones como escándalos evitados la mayor parte del tiempo, hey, haw, croop, excepto en los momentos para hurgar, o pellizcar o refrescar entre las comisuras, entre los pliegues, entre los móviles y los ángulos. Hubo un chispazo. La estática conquistó esa piel de algodón, las aspas levantaron, cada partícula jugando a acercarse, sus ojos, las bombas, tomando cada haz, cada fotón, sin necesidad de murmullos, ni de las largas charlas luego de encendido el micrófono, su presencia era, de manera eficaz, diminuta, improbable, cercana, cada cabello colgando de la piel cargada, cada pelusa salida de entre unos colmillos y un estómago, como copo, como algodón. Entonces él tocó su oído, aquellos vértices ya estaban cerca del hule. Sus dedos largos y arrugados apretaron las huellas, la piel muerta.

2/1/12

Bacon Sutherland K.

Él toma asiento junto a una serie de mesas rojas, libres, desocupadas, al abrir el bolso, al buscar el monedero, al introducir ambas manos dentro de aquella cerradura levanta la vista y encuentra un par de ojos que lo miran, que han estado sobre él, sobre su pantalla, sobre sus dedos que sostienen una moneda de plata, sobre su cuerpo que permanece detrás de la mesa cuadrada, roja, con los bordes de franela. Él mantiene sus ojos sobre el otro hombre haciendo un esfuerzo, es decir, evitando levantar uno de los pesados sillones, procurando no decir palabras como tanque, o calavera, fortaleciendo sin aparente movimiento los lóbulos de aquella masa que evita usar. Entonces alcanza la moneda a aquella camarera vestida del mismo rojo que las mesas quien mirándolo a los ojos responde ahora vuelvo con su ticket. Él refresca su garganta con la bebida, al mismo tiempo que observa una imagen ya cargada en la pantalla, del otro lado del salón una pareja cruza entre las mesas hacia las escaleras cargando en sus espaldas maletas de estudiantes negras y amarillas llenas de laptops, cuadernos universitarios y una charola roja con sobras y papeles de servilleta arrugados. De dos sorbos en la mesa continua un hombre corpulento y calvo termina un vaso enorme con la marca de pepsi impresa en su material de cartón, al quitarle la tapa de plástico los hielos caen dentro de la  descomunal boca del descomunal hombre como dos píldoras azules, o transparentes, el autobus ecológico cruza la avenida lo que le toma diez segundos a pesar de la ausencia festiva de tráfico. Dos camareras que llevan algunos minutos de pie colocan un líquido blanco sobre las mesas, levantan el brazo, sacuden el envase, cierran los ojos, los aprietan como si el líquido fuera un veneno, o como si tuviera mal sabor, o como si ya lo hubieran probado y le tuvieran un cierto recelo, aunque luego deban tocarlo con sus manos que han procurado no llevar guantes. Él toma su bebida negra, la deja del lado izquierdo de su pantalla, procura hacer de aquel perímetro un parque, o un estadio, o más bien un refugio, un búnker subterráneo con vista a un mar que ha descendido al nivel de los sótanos, de los subsuelos, un mar o un colchón sobre el cual flota o flotan los edificios y con ellos los salones y los manteles y las máquinas de freir y las bolsas llenas de lechuga y las canastas plásticas que han reemplazado al mimbre, que llevan escritas códigos y fechas y las camareras que llevan su nombre colgado de su uniforme rojo. Un hombre golpea su mano contra el puño del hombre calvo quien no ha dejado de beber pepsis de un nuevo vaso de varios litros del cual divide en porciones que llena en vasos más pequeños pero iguales al vaso de varios litros, el vaso que llamaré del padre coronel. La pajilla que usa el hombre que sostiene al padre coronel jamás alcanzaría el fondo del padre coronel pues simplemente porque el padre coronel es como un balde pica y la gaseosa negra bañaría el rostro y la pajilla nadaría si tuviera brazos para no ahogarse.

30/12/11

Oraciones interrogativas

ORACIONES INTERROGATIVAS TOTALES

Párrafo mixto

Facebook

Es posible husmear, mirar dentro de todos su logros, enredarse en cada uno de sus fracasos, ser engañado, es decir creer que sus vidas han tomado un rumbo propio y digno de la venia, de la felicitación y del aplauso. Cada vez es más común encontrar a viejos conocidos, familiares, ex novios, amigos, vecinos a los que no se ha visto en muchos años en este gran recolector de rostros, en este infinito Care libro, o en inglés, facebook. ?Usted ya ha creado su perfil? Yo lo he hecho, yo he husmeado en la vida de conocidos y de varios, intereantes desconocidos. Queda recomendar, quedar pedir que si queire ser estudiado no pierda tiempo, son pocos los pasos que debe dar para entrar en este club, el más grande en la actualidad, nada más llenar una ficha, colocar datos referentes a sus intereses, a su formación y claro una foto actualizada para que al ser buscado, para que cuando alguien de los muchos que habemos coloquen su nombre en algún buscador, den con las arrugas, la calvicie, la rinoplastia o el debido tuneo, que tanto y tan poco nos ha costado alcanzar.

ORACIONES INTERROGATIVAS PARCIALES


Párrafo sintético

La lectura

Leer es comprender un mensaje escrito, descifrar, interpretar, relacionar las ideas, las emociones y los sentimientos de un autor, reaccionar aceptando o rechazando estas ideas. Lees es una actividad profundamente relacionada con el acto de escuchar, hablar, ver y escribir. Recordemos que la lectura es un proceso de comunicación, es decir, está compuesta por un emisor que es el autor, un canal que es el papel impreso, un receptor que el lector y un código que en el caso de nuestro continente es por mayoría el español. La lectura afronta una serie de problemas como la falta de interés de parte de las generaciones jóvenes a causa de distracciones y la falta de tiempo. Otro problema que afronta la lectura es la sobreoferta de información, de títulos y de libros que solo en España son como 40 mil títulos nuevos al año. La pregunta ante este mundo donde la cultura es la información equivale a ¿Qué temas han tratado los libros que ha leído?

ORACIONES INTERROGATIVAS PROPIAS

Párrafo analítico

Respuestas

¿Cuál es la mejor respuesta? Las respuestas breves son utilizadas mayormente en casos de selección múltiple, verdadero o falso, o en pruebas que permiten completar la oración. Es muy posible, para casi un 90% de los alumnos, obtener resultados positivos en sus evaluaciones de respuestas cortas, debido al trabajo de previo de evaluación y memorización. Las respuestas largas suelen venir acompañadas de reflexiones esquematizadas muchas de las veces a manera de ensayo corto, de donde se expone una serie de subtemas alrededor de una idea principal que suele ser el núcleo del tema contestado. Estas respuestas llevan más tiempo por lo que que a veces combiene contestarlas en primer lugar, ya que además, al ser más complejas suelen ser calificadas de una manera distinta, empezando por otro valor, mayor, y por la sintaxis y la precisión a la hora de juntar y contraponer ideas. Este tipo de respuestas suelen ser característica de los exámenes finales donde a veces resultan en exposiciones orales.

ORACIONES INTERROGATIVAS IMPROPIAS

Párrafo mixto

FIN DE AÑO

El fin de año es representado por medio de monigotes con forma humana, de héroes del cine y los cómics, de villanos o seres venidos de otros planetas y también de animales mitológicos, y de aquellos que habitan las profundidades de la tierra, del  mar o de la selva. Es posible encontrar estas representaciones acompañadas de carteles que escritos de manera clara y breve que suelen parodiar, vulgarizar o ridiculizar hechos o frases dichas que por su importancia y su repetición han calado en el imaginario popular, aquel que recuerda a las figuras públicas tanto por sus buenas como por sus malas actuaciones u obras. ¿Los monigotes aprendieron a hablar? Estos monigotes y sus frases o diálogos escritos sobre cartón son cobijadas por un techo de paja aunque la tradición mande a buscar en los parques más cercanos la consabida rama de palmera, de palma africana que tan bien se da en estas latitudes con la que no solo se realiza el techo sino también las paredes, las gradas y los sótanos de aquella morada para el monigote-año viejo. Este treinta y uno de diciembre se celebra el fin de año en todos lo países abrazados por la cultura cristiana y de ascedencia occidental, o regidos por el calendario gregoriano.

ORACIONES INTERROGATIVAS DIRECTAS

Párrafosintético

Desarraigo

Según el diccionario que no es de la lengua española lo explica como la falta de interés por el medio en que se vive. Es posible no percibirlo, dejarlo ser como dice la letra de una vieja canción, incluso verlo pero hacer de ojos gordos, de ojos ciegos, hacer de tripas no solo en corazón, hacer de tripas el ombligo, la piel, el ánimo, las emociones más humanas de empatía, de identificación, es decir, cambiar los músculos por acero, los orgános por circuitos o placas o bombas que funcionan a gracias a sistemas de engranajes, gracias a descargas o explosiones alejadas de la esencia que nos hace, nos hizo nos ha declarado como animales, animales que reaccionan y luego como humanos, humanos que colaboran. Es una introducción para nada breve, más bien prepara el terreno para la pregunta, es decir, peina el terreno con el fin de dejarlo blanco, fértil, apto para ser contestar esta simple pregunta: ¿Quién es usted?

ORACIONES INTERROGATIVAS INDIRECTAS

Párrafo analítico

Cine

No entiendo cuál es el secreto. Esta línea es parte de uno de los cómicos diálogos presentes dentro de la nueva pélicula dramática del conocido director búlgaro Alexander Jodorosky. El drama sucede entre dos amigos homosexuales que deciden convertirse en pareja durante el conflicto armado de la guerra fria en su país. Este disparador sirve para contar las vidas complejas del círculo vicioso que los rodea, traficantes de armas, negociantes que cambian víveres por joyas u obras de arte por debajo de la ciudad en un submundo, es decir, bajo la ciudad que despierta sin saber que bajo sus cimientos hay una vida subterránea donde se deciden las vidas de aquellos que han decidido no llorar por la guerra, ni pelear en ella. Mientras tanto en la superficie y bajo el dominio del estado y de sus máquinas de censura y clausura vestidos de verde y protegidos por sus fusiles, dos amigos de la infancia, parecidos en la crianza y con gustos por las ciencias exactas esconden hasta donde se les permite sus verdaderas inclinaciones, libran una guerra interna, donde mueren cada noche para despertar y volver a poner el pecho a la bala, aquella bala disparada por un supuesto Valentín.

ORACIONES INTERROGATIVAS NEGATIVAS

Párrafo analítico

Nadar

¿Nadar no es el ejercicio más completo? El cuerpo se estira, los brazos se convierten tentáculos, los pulmones cual dos branqueas oxigenan la sangre, los riñones, dan un nuevo impulso al destemplado coarazón. La grandeza de aquel deporte no estriba en la profundidad del lugar donde se desarrolla esta actividad. el cuerpo, el nadador, lo que principalmente necesita es un remanso de aguas tranquilas, profundas o no, pero tranquilas es decir donde sienta que sus extremidades no van a ser devoradas por los animales que interrunpen la rutina, léase pirañas o lagartos viejos como dinosaurios. Nadar es el ejercicio más completo porque involucra el movieento completo de cada músculo del cuerpo, desde aquellos que controlan los dedos más diminutos de los pies, pasando por el del abdómen que pronto será como la piel de un pez martillo hasta los faciales que con la velocidad adquieren formas sobrehumanas, a veces de estiran, otras como una ventosa parecerían dispuestas a adheririse a la superficie del agua que van separando. Nadar es el ejercicio más completo ya que va contra la naturaleza normal o sin obstáculos, hace del agua un factor externo a a vencer, es la lucha contra la corriente.

ORACIONES INTERROGATIVAS RETÓRICAS

Párrafo sintéctico

Música popular

La música nos conduce no solo a través de pasajes claros y bien planificados, la métrica, el compás, la melodía, sino además y esto es lo más importante a través de las conexiones epistemológico-emocionales de sus autores. Al regresar la mirada al siglo XX podemos indiscutiblemente afirmar que la música, aquella manifestación abstracta y matemática alcanzó cimas impensables, gracias al desarrollo tecnológico y producto también del inconsciente colectivo y sus bien armadas voces. Ya en la década de los 60 bandas como los Beatles cambiarion no solo la forma de hacer música, la industria y la logística sino también el modo de componer canciones. Tras esa explosión autores ingleses desarrollaron un sonido que pronto sería conocido en medio mundo, plagado de tonadas y arreglos que pronto serían conocidos como pop, que no es más que un diminituvo de popular. En esa camada de artistas populares e influenciados por el sonido inglés sería Syd Barret quien se destacara por juntar a la sencillez de lo radial con lo complejo del tema espacio, tema clave pues la conquista del espacio era un hecho, de allí que su música fuera en principios conocida como space rock, esto a finales de la década mencionada. Entonces tras esta explicación no sería propio afirmar en forma de pregunta que ¿No ha sido la música un producto cultural?

21/12/11

Jung Dolphin

Entonces veo una singular cantidad, luego, es decir, al mirar dentro del líquido. Un cuerpo desciende, es absorvido junto a sus partes y sus esquinas y casi puedo atraparlo, detenerlo pero su paso y sus palabras construidas sobre plomo equivalen a bajar, a sumergirse tras varios cortos rastros. Esas sustancias que explotan colorean la superficie, aterrizan de retro y terminan aunque no lo quieran, brotan, prolongan el reflejo, hay una vibración, dentro, entre el esternón y la maleta del colegio, la maleta colgada adelante, pero al poner el oído, al ser y permitir los ruidos la recámara; ni alturas, ni pánicos, o quizás, es posible, solo entonces, ya con la figura en la sombra, ya con el mar que ha retrocedido vuelvo a la costa, esta vez guardo de atravezar, entonces la superficie, entonces ella arriba yo por debajo. Puedo y quiero, pienso, volver a ver Cocoon, vivir entre rocas, abrir los ojos sin lentillas, es exacto digo, de como lo dejé hace treinta y cinco años, el cabello es inútil, las uñas pronto serán una nuez, apenas cubro unos metros, me toma siglos llegar a otro vecindario, recuerdo a otros bañistas con las piernas blancas dentro, con sus partes colgadas y sus angoras flácidas, eureka pienso, ¡entonces he regresado!, o es que el invierno ha derretido el continente, o es que por brasear y patalear dejando una línea tras toneladas y litros y aún con dos pulmones, aún dentro de una caverna, por más que lo persiga, y baje con un ancla amarrada a las muñecas solo presencio los rastros de otro aterrizaje, entonces el rostro, entonces algas. 

20/12/11

Mejor no hablar de ciertas cosas.

Él sube al autobus. Él pone un pie sobre la grada, él levanta su rostro, su cuerpo sigue a su rostro, él entra en el pasillo, el autobus se detiene, el autobus abre sus puertas, el pasillo está cubierto por luces azules, el pasillo lo contiene a èl, él atravieza el pasillo, él deja la calle, la puerta tiene hojas de vidrio, la puerta es automática, varios botones hacen un ruido mientras las hojas se abren, él tiene la mitad del rostro iluminado, la luz es azul, la luz se pierde dentro de la cabina, su rostro tiene una tonalidad azul, el semáforo está en rojo, la alfombra del pasillo es pisada, él atravieza las luces azules del pasillo, el bus se detiene ante la luz roja, las gradas mantienen la huella, las huellas parecen huellas de autos más chicos, los botones activan las puertas, el semáforo tiene tres ojos, él atravieza las hojas.