Al despertar, el grupo bebía su tercera ronda de Clausens. Te perdiste del bis, dijo Andrés, alcanzándome, luego de darme un golpe en la nuca, uno de los vasos de plástico blanco y húmedo. Estábamos en los parqueaderos del estadio, y al parecer por el ruido que hacíamos éramos los únicos a varios metros de distancia. De lejos miré a Andrés bromear junto a los otros sobre mi desmayo, así que cuando subí a la camioneta, nadie notó mi ausencia. Traté de encender el auto pero noté que mis llaves habían sido tomadas. Busqué debajo de la moqueta y encontré, la copia de la llave, que por fortuna, allí seguía intacta. Exitos dije y creo suspiré del alivio. Al darle la vuelta al encendido, por el costado izquierdo de la camioneta, escuché unos pasos, y mi instinto me llevó a tomar lo primero que encontrase a mano. Luego me di cuenta que había tomado la caramelera de cristal de Elena.
Qué haces?
En ese momento, Daniel levanta el brazo, con el firme propósito de abrazar a Ana. Ana mastica un puñado de maníes. En la pantalla gigante, Elena espera que Paulo no arranque el auto, mientras Paulo en la camioneta y Daniel frente a Elena, sienten de nuevo perder la respiración.
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