
El Captain Beefheart afirmaba en su canción My human gets me blues, que hacía tiempo se había vuelto un desconfiado, o lo que en castellano vendría a ser un a vos no te creo nada. El Captain beefheart no sería ni el primero, aunque si el más excéntrico.
John Lennon cantó Help! y años después repetiría que por nada ni nadie, lo verían volverse a subir al tren Beatle. Hasta 1981 lo cumplió.
Marilyn Manson, heredero del grunge, describiría lo bonita que se había vuelto la generación beat it. Al igual que Lennon y en vista de que no tenía nada que perder, protagonizó, junto a Twigy, su primer Yoko Ono, escándalos necrófagos y documentales porno. La industria fotografiaba todo.
Es hermoso ser aliado de la tecnología. Hoy un gol se dibuja en las expresiones agotadas de un Diego Forlan, que anota, de un balazo el tanto del empate. Se lo cuenta con una ralentización de la imagen, tan poderosa, para mirar sin remordimientos los primeros planos del sacrifico deportivo. Triunfe quien triunfe, este mundial se lo han ganado los cámaras.
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