12/4/13

La música suena. El sol brilla sobre los tejados. Dentro del bolsillo hay varias monedas, juntas alcanzan una altura, similar, junto a los vasos llenos de té. El té está frío. Las manos llenas de venas, detrás de la puerta hay botellas cubiertas de un plástico de seguridad y llenas con aguas azules. N llama a F que está mirando a través del cristal, de pie y sin zapatos. Al entrar corren las cortinas y el agua hace un ruido, además del motor del refrigerador. Los pies se mantienen sobre la alfombra. Las hojas del periódico pronto se vuelven débiles y N levanta su pierna llena de pelos mientras sus manos mantienen abiertas las hojas que se pegan bajo el chorro. 

F está recostado sobre un silla plegable con las piernas abiertas y el cabello corto. El agua cae sobre la baldosa que simula ser madera. El viento choca en las paredes de las que cuelgan arbustos a través de grandes clavos pintados con el mismo color de la pared. El sol brilla sobre los edificios. La manguera tiene rayas verdes y naranjas que corren longitudinalmente hasta terminar en la boca de un grifo de bronce con pequeñas vetas verdes alrededor, de un lado, del otro están conectadas a un cañón del cual gotea líquido. F gira sobre la silla dejando ver su espalda cubierta de rayas rosadas horizontales. Sus brazos sirven de almohada mientras el toma notas mentales del número de autos que usan su claxon.

Las paredes están cubiertas de objetos antiguos y casi todos de barro. Los distintos son dos latas de sopa que sirven para guardar números de teléfono. Los números estás anotados en pequeñas tiras de papel. Hay un busto de soldado Spetsnaz.  Hay un acetato de la película Gigi, detrás de una pequeña botella de cristal verde con forma de globo. Las cosas de barro imitan a sillones robustos, bonetes de cumpleaños, una motocicleta antigua, un pedestal de micrófono, y a dos paredes que forman una esquina. Las pequeñas paredes son de color hueso. De lejos la pared parece ser el plano a color de una instalación universitaria o de un laboratorio militar, los objetos cuelgan incluso cerca del piso, para sostenerlos se han colgado pequeñas rampas, pequeños balcones. Nada ocupa el centro en el centro está la superficie de la pared.

El agua sigue cayendo dentro de la ducha. El teléfono está conectado de una línea que baja desde la terraza del edificio. Las ventanas del cuarto del encargado tienen soldadas largas barras de acero. En la casa vecina las hojas de las palmeras golpean los techos. Debajo de los autos hay pequeños charcos, el hombre del octavo lleva más de diez minutos dentro de su auto encendido. Su auto es un pequeño fiat de color rojo. Entre el parqueadero y el edificio hay un sitio donde todos los ruidos forman un solo ruido, un sonido indefinible. El encargado antes de comprar el pan para la mujer del segundo guarda sus llaves en su bolsillo trasero. El fiat avanza por la calle sin prisa. Al hacerlo sus llantas avanzan sobre pequeños charcos unidos por varias líneas negras sobre el asfalto.

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