13/4/13

Dentro de la caja hay programas que se repiten durante todo el día. Fuera del edificio hay un rótulo, al pie de la entrada, varias lámparas fluorescentes forman la palabra Restorant dentro de un rectángulo formado por pequeñas bombillas amarillas y redondas. La luz verdosa de las lámparas golpea la calle, llega hasta la mitad de ella que es totalmente negra, hay dos jardineras llenas con flores amarillas alrededor del poste, las jardineras también forman un camino que llega hasta el estacionamiento. Las puertas de entrada al edificio tienen dos picaportes redondos y de bronce. Delante de la puerta hay un rodapies que simula ser pasto y que mide un pulgar de altura. El rodapies guarda el paso delante de las dos puertas con picaportes redondos.

Las mesas están separadas unas de otras en grupos que forman pequeños conjuntos. Del lado derecho están las mesas para parejas. Del lado izquierdo hay mesas para más de ocho personas. En el centro del salón hay una fuente de color rojo llena con agua e iluminada desde su fondo con luces azules y verdes. Alrededor de la fuente hay mesas para cuatro personas cubiertas por manteles amarillos. Todas las mesas están servidas, hay varios hombres y varias mujeres alrededor del salón. Todos los empleados visten de negro y las mujeres visten trajes blancos con camisas de cuellos muy anchos. Una mujer lleva el cabello recogido en una cola y su cabello parece de fantasía, las cejas y las pestañas de la mujer también parecen accesorios, sus cejas oscuras resaltan sobre su rostro pálido, parecen delgadas cuerdas.

Detrás de la barra están dos hombres con camisas blancas. Ambos sostienen copas largas y botellas con formas extrañas. Sobre la barra hay dos botellas de coca. En el bar hay varias botellas que se repiten sobre un espejo que cuelga detrás de ellas. Los hombres llevan el cabello cuidadosamente cortado y las mangas de sus camisas están arremangadas hasta sus codos. Ambos hombres parecen hermanos, incluso tienen el peinado partido del mismo lado. Uno de ellos tiene en su muñeca dos delgadas pulseras de algodón. Una es roja y la otra es negra y ambas tienen pequeñas leyendas bordadas en letras grises. Una pareja está de pie junto a la barra. Al extremo derecho hay una puerta del mismo color que la pared.

Los autos que no ingresan al estacionamiento se detienen frente al edificio. La luz verde se refleja sobre los cristales de los autos negros y sobre las partes cromadas. Los autos permanecen encendidos. Varias parejas parecen tomar sus abrigos antes de bajar, también parecen hablarle al chófer. La fila de autos llega hasta donde comienzan los arbustos. Al fondo de la calle se observan las luces de las otras manzanas que forman el mismo barrio. Frente al restoran hay casas convertidas en oficinas. Los jardines de éstas parecen haber sido recientemente cortados. En la parte interior del jardín del restorante hay pequeñas lámparas de kerosene que cuelgan indistintamente. Alrededor de la luz de las lámparas se amontonas pequeños insectos que desaparecen entrando y saliendo por la rejilla.

Detrás del edificio hay una construcción metálica con la forma de una calesita. En vez de caballos o de animales acuáticos la calesita tiene sillones, camas y pequeñas hamacas. Todas las figuras tienen una pareja, hay dos pares de camas, dos pares de sillones, dos pares de hamacas. La calesita está apoyada sobre la pared como si fuera otra pared. Al final del muro hay dos contenedores de basura. En esa esquina del muro está colgada una lámpara con una luz blanca muy fuerte que golpea sobre una de las camas de la calesita. Esa cama tiene dos almohadas también de acero. Su par tiene solo una almohada. Las tres almohadas tienes líneas transversales que simulan un dibujo o estampado. El ruido del interior del edificio desaparece con el sonido del seguro. Del mismo modo apenas la puerta es abierta por uno de los hombres de uniforme el ruido parece cercano como si caminara hacia los contenedores.

Del techo cuelgan varias lámparas con forma de araña. Cada una de éstas tiene unas veinte bombillas con forma de gota de agua. Son gotas que parecen dirigirse al techo. Los ventanales que rodean el salón llegan hasta el piso. Desde adentro no se puede observar lo que sucede afuera. Los cristales de los ventanales parecen ser oscuros. En el techo hay varias claraboyas de un material semitransparente y acrílico. Hay unas ocho o diez claraboyas sobre todo el salón. Cada una debe medir unos dos metros cuadrados. El techo del salón es alto y tiene varias caídas, por lo menos en tres direcciones. Las vigas que lo sostienen son de madera vista, una madera cubierta por una capa de barniz que le deja un brillo rojizo. De una las vigas que se pierde dentro de la pared cuelga una cuerda muy gruesa que al mismo tiempo le da varias vueltas. A diferencia de la viga, la cuerda parece gastada, incluso parece estar cubierta por polvo. Su extremo tiene un nudo muy grueso.

Los alimentos parecen haber sido preparados dentro de un horno. La cocina es un lugar dentro del cual los artefactos cuelgan de pequeños ganchos a dos cabezas de los hombres más altos aunque el techo esté mucho más arriba. Los platos miden 40 cm de diámetro pero la comida no los llena totalmente. Con claridad se observan tres porciones distintas, una es una pequeña elevación de unos 5 cm de alto. Forma una pequeña pirámide de la que desciende una hilera de un líquido rojo. La otra porción está separada de las otras dos sin tocarlas, compuesta de pequeñas frutas picadas en cubos y cubiertas por una leche espumosa. Todos los platos tienen el mismo menú sobre ellos, incluso las porciones parecen haber sido servidas con la misma cuchara y por la misma persona. La tercera porción ocupa la mitad del círculo interno del plato. Es carne, tiene la forma de una media luna. Sobre la carne hay hierbas picadas en tiras y que brillan por la mantequilla.

Los platos brillan bajo la luz de las arañas. Hay varias luces que están pegadas al muro. Estas luces forman una haz en forma de una V. En la mitad del haz cuelga un pequeño cuadro. Hay alrededor de 23 cuadros en todo el salón. Cada cuadro muestra un pequeño motivo campestre. Los cuadros no parecen seguir una secuencia, aunque haya personajes que repiten cuadro, por ejemplo un niño camina descalzo junto a un pequeño río, junto a él un perro ladra y parece correr. El mismo perro en otro cuadro se mantiene quieto mientras varios hombres arrastran una red que aún no sale del un gran bote y en otro cuadro el perro persigue a un pato que tiene las alas preparadas para volar y el pico extremadamente abierto. Todos los platos parecen idénticos apenas tienen grabado un motivo floral que forma un tercer círculo que es perceptible al tocar su relieve.

La música sube lenta entre las mesas, la cristalería las plantas y arbustos que llenan el salón. Se puede contar quince arbustos de pino, diez tulipanes y diez arreglos con orquídeas. Los pinos tienen la altura de un hombre adulto, casi todos los arbustos han sido podados hasta parecer paletas de hielo, anchos en la mitad y delgados en los extremos. Hay cinco arbustos de un pino de una variedad roja. Para las orquídeas se han dispuesto unas macetas de barro cubiertas de un material que les da una apariencia metálica, de un color que parece mercurio, un mercurio azulado o violáceo. La variedad de orquídeas es la misma para todas la macetas, una especie cuya flor mide casi veinte centímetros. Todas las orquídeas tienen encima un armatoste hecho con barras de cristal y delgadas cuerdas de nailon. Las macetas miden medio metro de altura y tiene la forma de un rectángulo. Los tulipanes son todos negros pero a diferencia de las orquídeas están sobre pequeñas jardineras alrededor y dentro de la pileta. Algunas jardineras están en medio de los haces en V de la pared.

Las mujeres llevan pequeños vestidos color hueso. Otras usan blusas transparentes que dejan ver los encajes de la ropa interior. El cabello de algunas mujeres parece recién peinado. Muchas tienen el cabello corto alto como el de los hombres. Mientras los hombres hablan las mujeres los observan mientras fuman de largos cigarros blancos usando boquillas hecha con porcelana y plata. También las piernas de las mujeres están cruzadas y cuelgan o se balancean de adelante hacia atrás. En cada mesa hay por lo menos una pareja, las parejas están tomadas las manos debajo o sobre la mesa. Hay hombres vestidos de traje que están de pie pero parecen también estar a punto de sentarse, tienen una pierna debajo de la mesa y la espalda arqueada y la mano sobre el borde. Hay velas encendidas sobre candelabros individuales. Hay tres candelabros cada uno con una vela larga por mesa. Dos rojas y una blanca o dos blancas y una roja. Un hombre usa una de las velas para encender su cigarrillo. El hombre junto deja sobre la mesa un encendedor metálico.

Paul Desmond sale de las paredes. El sonido es imperceptible. En las mesas se habla de varias cosas al mismo tiempo. También hay hombres que usan sus manos mientras hablan. Los hombres de uniforme llevan bandejas de plata. Sobre las bandejas hay pequeños recipientes llenos con tiras de pan horneado. Los parlantes están dentro de las paredes. Una pequeña rejilla negra cubre al parlante. La rejilla es rectangular y en su lado más alto mide unos veinte centímetros. Hay unas diez rejillas alrededor de las mesas dentro de los muros. Las rejillas están a la misma altura de la superficie del muro. Nadie grita aunque se pueden escuchar carcajadas seguidas de las voces de dos hombres al mismo tiempo. Cuando las canciones terminan y durante el silencio entre una canción y la siguiente las voces en el salón sufren cambios como si subieran o si bajaran todas al mismo tiempo. Cuando ese cambio ocurre se escucha de fondo un murmullo permanente que no sufre cambio en su intensidad. Los murmullos parecen compuestos por risas y el sonido de los cubierto que golpean la porcelana.

Los parabrisas de los autos están cubiertos por una delgada capa de agua. En las pequeñas gotas se reflejan las luces verdes del rótulo al pie de la entrada. Muchos de los autos tienen colores oscuros. Hacen cuatro filas estacionados uno junto al otro dejando un espacio para abrir y cerrar las puertas sin que haya peligro de golpear las latas entre ellos. Cada uno de los espacios están señalados por una delgada línea amarilla pintada sobre el asfalto oscuro. Las líneas forman rectángulos entrecortados cuyo lado superior termina debajo de unos topes largos de concreto. Varios autos han sido estacionados a centímetros de aquellos bloques, pero hay un par de autos cuyas llantas se deforman al hacer presión sobre los topes, estas ruedas están giradas hacia el lado por el cual se ingresó al rectángulo, así los autos de la fila derecha tienen la llanta derecha afuera y la izquierda hacia adentro. No ocurre eso con los parqueos que siguen la dirección de la vía principal, los que dan hasta el final de la pared, frente a las cuatro paredes los autos forman un perímetro alrededor de las cuatro filas interiores, también alrededor del edificio. También hay autos que parecen haber sido estacionados luego de varias entradas y salidas, autos cuyas llantas y puertas están totalmente paralelos al rectángulo de líneas entrecortadas.

Luego de mirar los relojes los hombres levantan sus copas largas hasta que la luz de las arañas se vuelve roja dentro del cristal. Ambos evitan encontrarse a pesar de estar en la misma mesa parece que esperan a que uno de los dos sea el primero en responder. Luego ocurre que él cruza los brazos y recuesta todo el cuerpo en el mullido sillón. H, en cambio, estira el pequeño sorbete y da varias caladas largas a su bebida como si se tratara de una de esas pipas para fumar tabaco. Sobre la mesa hay ceniceros, portavasos de lino, una jarra de cristal llena con jugo de tomate. En la mesa de atrás, a la derecha de él, un grupo se cuenta historias que parecen haber sucedido apenas hace pocas horas. Los otros acompañantes de la mesa están encaramados uno sobre el otro, como si se retaran, además, mientras se dicen bromas no dejan de acercarse y también sirven de la jarra hacia la copas largas a excepción de aquellas llenas con vino. Él llama a uno de los hombres de uniforme para que éste llene de nuevo su copa y al hacerlo pide que lo haga hasta el borde. H deja su vaso sobre la mesa con el sorbete dentro y rápidamente quita la botella al hombre de uniforme. Incluso el pequeño mantel que cubre el brazo del hombre, quien mira sin palabras la botella en manos de H así como su pequeño mantel con el que H ha envuelto la botella.

Hay muchas copas llenas la altura de un pulgar con bebidas espumantes. Los hombres dan la espalda a la mesa mientras sonríen a las mujeres que están de pie alrededor de ellos formando un círculo de vestidos anchos y de boas llenas de plumas. Algunos hombres toman a las mujeres de la cintura con el propósito de hacerlas sentar en sus muslos y al conseguirlo ellas tiran una bocanada muy breve antes de volver a ponerse en pie. La mayoría de ellos llevan trajes bastante oscuros y algunos llevan colgado de su cuello medallones muy grandes, con formas de antiguas estrellas cuyo centro tiene una piedra blanca, blanca casi traslúcida. La cadena que sostiene el medallón es bastante gruesa, como una de esas usadas para asegurar las puertas dentro de los jardines, pero están bañadas en oro pues brillan bajo las luces de la araña. Uno de los hombres parece sentirse incómodo pues lleva su mano varias veces hacia su bigote. Es uno de esos mostachos que terminan en largas y finas puntas. Las dos mujeres paradas frente a él se toman de los brazos varias veces como si intentaran darse ánimos. El hombre del mostacho está de pie frente a ellas sosteniendo en su mano un bolso de pie, el tirante cuelga del bolso y de la mano del hombre casi hasta tocar el piso.

Uno de los hombres de uniforme lleva un teléfono rojo sobre una bandeja de plata hacia uno de los hombres de traje. El hombre de uniforme sostiene la bandeja mientras con la mano izquierda alcanza el funicular al hombre que pregunta si ésto es una broma. Mientras los hombres de traje beben de largas copas antes de tomar asiento o de levantarse empujando sus sillas el hombre de uniforme se mantiene de pie junto a la mesa del hombre con funicular. El hombre de uniforme mira hacia el  lado contrario es decir, da la espalda al hombre del auricular que se ha agachado casi hasta colocar su cabeza debajo de la mesa. Un hombre que lleva un uniforme rojo con botones dorados cruza frente al hombre del uniforme arrastrando un pecera llena de juguetes plásticos que flotan y se golpean mientras el agua se agita. Otro hombre con un traje similar cuida que la cubierta de la pecera no caiga. En la parte posterior hay personas que aún no han terminado su cena y cortan pequeñas porciones de la carne con forma de media luna. Dos mujeres llevan sandalias con tirantes negros debajo de sus vestidos.

Hay varias personas de pie sobre la escalera falsa. La mitad de una pared está recubierta por delgadas tiras de madera. De la pared junto a la puerta principal cuelgan varios espejos. Los marcos de los espejos tienen formas circulares, rectangulares, también algunos marcos parecen sacados de una iglesia o hechos en pan de oro. Los espejos con forma de círculo llenan la mitad del muro. Hay espejos circulares del tamaño de una moneda de cincuenta centavos y dos sobre los cuales se refleja una persona adulta sentada sobre un sillón, es decir miden quizás un metro. Esa pared tiene la misma altura que las otras paredes del salón y en la parte más alta los espejos parecen ser oscuros o ser sólo marcos. Los marcos en su mayoría son dorados aunque una serie de espejos con formas de polígonos y de figuras irregulares sean de colores rojos, naranjas y marrones y delgados como si fueran tiras de caramelo. Casi no hay espacios libres, la pared apenas se observa pero no se distingue muy bien parece llevar un empapelado debajo con líneas verticales de colores fríos. Un espejo rectangular cruza casi sobre la mitad del muro, empieza junto al marco de la puerta. También hay espejos portátiles que parecen un libro o una agenda abierta.

Al fondo y dentro de un espacio que simula ser una gruta tres músicos tocan temas sincopados y con letras que se parecen más a poemas leídos. Sobre el escenario hay un arco de concreto pintado de blanco y con incrustaciones de piedra pómez en los lados donde se forma la media luna. En la mitad del arco están colgadas pequeñas fuentes de luz, los haces caen sobre el espacio destinado a la batería, formando un círculo sobre una alfombra redonda. El guitarrista y el bajista tienen un micrófono individual aunque la mayor parte del tiempo ambos estén ocupados y dirigiéndose hacia el interior y el exterior del escenario, sobre todo entre cada tema para ajustar los volúmenes de sus cajas de amplificación. El volumen de su música no resulta demasiada alto pues igual se escuchan los diálogos del salón entre los acordes y las frases de los temas. La voz del guitarrista se parece demasiado a la de Algodón Gatica y la del bajista parece ser la voz de Thurston Moore, es decir, se produce un orificio durante los tres  minutos que duran sus temas. Sus canciones hablan de veranos que dejaron lecciones antes de volverse inviernos, también de ruegos y de puertas donde antes habían habitaciones.

Uno de los hombres de uniforme lleva en sus manos una botella de cristal verde llena de una agua roja. La botella parece ser extremadamente pesada aunque el hombre la sostiene sin mucho esfuerzo. El hombre del uniforme da varios giros alrededor de las mesas, las personas que lo miran a veces levantan sus manos para pedirle se acerque al igual que las mujeres que levantan sus cigarros apagados. Hay varios hombres de uniforme haciendo lo mismo alrededor de las casi cien mesas dentro del salón, todos llevan las misma botellas de cristal verde y extremadamente pesado que parecen estar llenas de una agua roja interminable. Cada botella parece alcanzar para cien copas, algunos hombres piden que se llenen no solo sus copas sino la de las personas de las mesas más cercanas. Las botellas están enrolladas por un mantel que cubre todo su cuerpo a excepción de los cuellos que deben medir treinta centímetros. El cuerpo debe medir el doble del cuello, por eso hay botellas cargadas por dos hombres de uniforme y junto a la puerta que lleva a la cocina están apoyados varios coches para arrastrarlas. Parecen pequeños coches para llevar bebés de pie.

Ellos están de pie, llevan colgadas en sus manos pequeñas bolsas de tela en varios colores. Uno de ellos cada tanto mira en el interior de la bolsa que lleva en las manos. Ellos hablan entre sí y sin mirar a quienes giran alrededor suyo. Por ejemplo uno de los hombres de uniforme anuncia la llegada de un artista invitado pero en la mesa nadie presta atención. También de una de la otras mesas se escucha la historia de un hombre capaz de torturar usando un colchón a hombres que han vivido dentro de varias vidas. Aunque las charlas en las mesas cercanas parecen sumamente entretenidas ellos parecen no tener otra cosa para hablar que sus propias experiencias, y entre levantar las copas y entre regarse el licor sobre sus cuerpos cuentan cómo han sido tratados durante las proyecciones de filmes famosos de terror. El vino cubre sus muslos, también una de las mujeres intenta quitar de las manos de uno de los hombres una copa totalmente llena de agua roja pero al hacerlo todo es tan rápido que termina empapada y su pecho brilla bajo las luces de la araña. Los hombres de uniforme miran de lejos sin saber muy bien si reír o acercarse a brindar ayuda. La mujer respira varias veces y luego continúa charlando con la mano sobre su vestido y con una servilleta en limpia.


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