17/9/11
Iros todos al averno. Al bajar, sentí con demasiada carne, el haber sido tan poco precavido. Entre las líneas de un imaginario barco, mareado dentro de un rectángulo, de una caja perforada por escotillas, es decir, con la cubierta cubierta de naufragios, pude notar, resolver, uno de los tantos misterios, de las tantas búsquedas que uno a esta edad ya no espera tener. La batería jamás funcionó, el equipo lo obtuve gracias a una rebaja, el equipo ha pasado por una cirugía, la identidad le corresponde según la tarea. El hecho, la calcomanía, sucede cuando lo enciendo. Escribo con el aliento del insomnio, cubro el teclado para no ver lo que escribo, las precauciones han dado paso a una serie de malentendidos, los de siempre, al salir de closet humedezco los pisos, el único que se mantiene en pie, como una gota que camina soy yo. Convivir es como la vida bajo el mar, inflamado, pálido, cubierto de una piel con escamas, escamas que se convierten en otra cadena de escamas que al hincharse, todo bajo esas profundidades, adquieren un tono hueso, se vuelven resbalosas. Intento colocar un tilde desde un teclado que parece no querer responder, importo el signo, hago copy paste, si por lo menos la aplicación me ayudara, esto, el proyecto de querer ser un autor, una pérdida de tiempo, valiosos tramos nerviosos, bombeos de sangre dentro de un tallarín de sangre, rabia da, sugerente y recomendable, espero, Sr. Fito Paéz, sea más creativo, lo he visto varias veces, la última vez saludamos desde nuestras veredas opuestas, usted iba, yo viajé hasta el cochecito, respete a su público, como yo lo irrespeto a ellos.
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