7/3/15

Intervención

Escucho insistentemente lo de zipi zipi zipi zipi, y los dizing dizing dizing de uno de los discos del loco de primus, y la verdad que sucede, y sigue sucediendo durante dos o más horas, y quizá y eso desde apenas y despertar. Indudablemente es señal de que todo está muy muy mal, así como que todo está en su lugar.

La primera vez que intenté preguntar al respecto fue como lo de hablar de cosas que no existen, pero esas y otras cosas y además mucho más extraño y con muchas más lecciones y lo de los mensajes y las reflexiones y las enseñanzas o la filosofía con los finales. Su rostro era el de un globo que empezaba a desinflarse, y realmente sentí el peso y la responsabilidad, y algo, al mismo tiempo como una luz pero también o además como una profunda profunda histeria. De nada servía intentar mostrar algo de lo que ocupaba el interior, más bien como que no era buen-el mejor momento.

Recuerdo que más bien fui dirigido hacia otras personas, y hacia otros caminos mucho más amplios o mucho más concurridos. Al parecer el buen modo de tranquilizar ese interior dado vueltas era juntarlo en los sitios visitados, eso de ser atravesado o derramado por la goma del tiempo, de una supuesta tradición como salir cada mañana a trotar o como esperar a que sea la una antes de sentarse y levantar la mano para ir a almorzar. De modo que ya estuve siendo abordado y casi que debí volverme una estatua, más bien obligarme a serlo. Sin decir nombres, las cosas como que ya no le pertenecían a nada ni nadie, como que todo estaba allí, y también después y también desde mucho antes.

Me daba ganas de salir corriendo cada que recordaba, y eso era casi a diario, y nada bueno puede resultar de algo que se vuelve repetitivo y sobre todo no buscado. Terminar el día, soñar las siguientes horas, despertar con un rostro en la mitad de la frente y detrás de ella, y volver a caminar como si en realidad el suelo fuera el que se desplazara. Solo así se puede comprender esa imposibilidad de volver o de acercarse a los patios y las canchas de la cuadra cercana. Solo así creo entender que debo buscar de nuevo las luces que nunca dejan de encenderse y apagarse y mirar de cerca hasta que uno de los números sea absolutamente claro.

Osram es luz, es tecnología, Osram.

Cada vez que primus suena seguro y algo está por desaparecer. Cada vez que algo desaparece, inevitablemente se guarda o ya ocupa uno de mis veladores, uno de mis bolsillos o incluso uno de mis brazos. En realidad desaparece hasta ser algo, eso, y para intervenirlo.

15/2/15

yokonomástico

Hoy, 25 de enero de 1994, he decidido visitar las otras habitaciones pues cada vez que avanzo hacia la terraza, soy sorprendido por la luz o lo de la puerta entornada de alguna de estas. 

Por cierto, y antes de hacer aquello de dibujar los números redondos y las bases del dos, del veinte y dos y del doscientos veinte y dos (porque si no dibujo bien esas bases los números van a caerse hacia un lado), empiezo a levantarme de la silla y como que me voy yendo, o como que me voy acercando con la cabeza echada hacia adelante, y ya con la parte más expuesta, la coronilla, toco la cortina, y los rayos de 5000 kelvin o quizá casi 7000 me llenan los poros y las letras y casi todo es medio fosforescente y arde, y arde como si uno avanzara en forma de proyectil caliente y sobre todo como sobre un burro de planchar.

La cortina hace uzzz, y las llamas dejan tres líneas oscuras en el techo.

La primera tiene un aspeto de centro de capacitaciones, y todo con eso de los pupitres recién pintados y con aquello de las cortinas que dejan pasar la luz pero como si lo hicieran a regañadientes. Eso sí, los picaportes brillan y uno amagando que se lo lleva en el bolsillo. La siguiente habitación está desmantelada, pero en realidad toma cierto trabajo lo de empujar la puerta, hacerlo dejando que las alfombras como que van de nuevo pegándose al suelo que queda bajo el semicírculo que hace la puerta, dentro varias cajas y además un sofá de pie; la pared llena de cosas y de estantes vacíos, como llena y vacía y como usada pero también como si no estuviere lista.

Dentro del pantalón y junto a la pierna derecha cuelga una regla de aluminio y de un lado tiene centímetros y del otro pulgadas, y debe haber estado mucho, mucho tiempo allí, y mucho tiempo desde la última vez que lo recordé o que intenté recordar porque ambos lados estaban tibios, y casi que la regla de aumnio empezaba a doblarse y a querer tomar la forma del muslo, una cosa que ya nunca más iba a servir para trazar líneas rectas ni mucho menos para tratar de ser un arquitecto pero lo de las fachadas y las fotos de los edificios ya quedarían para otros horarios. Al bajar sentí que algo se clavaba en la rodilla pero hice como que con jesui no era la cosa.

La tercera es una habitación en forma de revólver como en aquella que vivía don Ruales Hualca, aquella que tenía la cocina por gatillo y una ducha por martillo. De manera novedosa y casi inocente esta habitación parece hermética y casi que uno olvida que fuera está una estación de combustibles puma, y apenas nos llegan los rumores, eso de brom y lo de los brum. En esta habitación tengo ganas de echarme unas cuantas horitas al sobre. La siguiente tiene un olor terrible y además parece la escena de un crimen por resolver, y eso alcanzo a ver sin meter la cabeza, solo al mirar por entre un espacio vertical entre el muro y la hoja de la puerta pero todo alcanza o como que algo dice no te acerques, y yo bien mandado cojo mis cosas y sigo recto como quien no quiere la cosa y al llegar al pasillo y antes de tomar las gradas al quinto piso me observo reflejado en un cristal todo bien limpio, y la verdad me encuentro tantos defectos y la barriga como hinchado y me digo pero diciéndoselo a Marcela, Marcela, deja el voodú en paz.

Me dio por llamarme teresa gibbons y luego era kim gibbons pero me gustaba más cuando teresa maddler me llamaba betty gordon. Su voz siempre calmando el final y el inicio de la luz oscura que en estas épocas o en 1994 solía empezar y llenarlo todo tipo 18 y 43 pm. Quizá eso era lo que mantenía mis rodillas completas, con lo de andar gritando y aceptando que quería saber algo más, Iwannanow, pero al mismo tiempo sin rasguños, todo amparado y bajo el brazo de la confesión.

Luego eran un par de años y además siempre quedarían nuestras magníficas fotografías y los cientos de álbumes en casa de algun conocido. Nos llenaban el rostro y ya la noche con bombillas y destellos y uno solo sabía poner cara de roto.

Nos quedan las canciones rotas de palabras rotas.

La siguientes habitación huele a pedos y a medicinas, pero allí se atiende a receptores y beneficiarios del almanaque municipal y de un modo siento que más o menos me voy acercando, como que me voy hallando un sitio. Allí suenan varios teléfonos a la vez y a pesar de escuchar los movimientos de cuerpos o de personas luego todo queda en silencio. El reloj marca las doce y treinta y ocho. Entro un poco más solo para intencionamente toparme con una licenciada o uno de esos mugrosos hombres de bolígrafo parker en las solapas y la verdad hay escritorios y muchas fotografías debajo de los cristales. 

Lo que queda es sentirse ok, así ella esté hablando de sus sterlings.
Lo que queda es sentirse felling better.

Al salir  y tras regresar me topo con una persona en la entrada y resulta que era alguien muy cercano a mis padres. Tenemos tiempo, adivinaré digo; miro hacia el cristal y los cuerpos avanzan recortados y luego alguien deja en la mesa un vaso lleno de un jugo amarillo.

Tras esos días se me antoja no abrir los ojos y de así suceden un par de horas y mientras la calle se llena de rums y de brums. Luego hay gente corriendo sobre las aceras y el picaporte gigante de la casa de alado se abre varias veces. Una o dos veces al día sale un pequeño jeep y otras tantas se escucha el ulular de un viejo wolkswagen. Todo eso mientras yo respiro y luego exhalo por la boca imaginando que disparo o como que le apunto al techo, y que mis bocanadas o mi aliento luego va llenando los espacios y luego en realidad es una nube la que me cubre, y la intuyo entre blanca y gris.

Al ponerme de lado el resorte como que entra hacia las costillas y también me apuro a creer que es mi terapia de quince minutos. En la esquina han abierto gran salón y a veces el aire se enrarece y a veces al medio día ya no tengo ganas de alimentarme. Lo de cerrar bien los ojos es como forma de no quemarme con el sol, el sol a las diez pega tan fuerte que uno empieza a andar con las manos y los brazos por delante. Me gusta creer que en estas horas de descanso recupero años y sobre todo guardo minerales para otras doce décadas más. Luego escucho un coche de supermercando saltando sobre las imperfecciones de la acera.



23/11/14

andar en hugo, andar en paco, y andar en luis

Estaba dudando demasiado y cuando las cosas se ponen de ese tamaño uno ya empieza a caerse muy mal a sí mismo. Como no deseaba cargar conmigo mismo fui por un poco de velocet. Antes tomé el auto de mamá pero antes tuve que ponerla a dormir y para eso le conté tantas cosas enumerándolas desde el momento mismo que había despertado; eso del sueño extraño, eso de tener que mirar varias veces por la ventana en ese momento en que los demás aún dormían, tuve que inventar cosas que ni yo mismo sabía que cargaba, o sea, usarme y contarme cada pulso. Perdí la memoria pero luego estuve solo en medio de los sillones con piel de elefante y más bien fui por algo de ropa y luego estuve mirándome al espejo pues debía verme distinto antes de salir.

Verse distinto es cada vez más sencillo y cada vez uno debe solo dedicarse a incorpar cosas tan inútiles o incluso basta con dejar de mover la boca, algo así a como moverse desde adentro, moverse de ese modo es extraño pues resulta que uno encuentra una geografía al parecer desabitada hecha de grasas o tendones o acaso flujos que al parecerecorren cada centímetro entre hueso y estática, y uno acaso ya sabe que es mejor y empezar a rendir culto y sobre a respetar esos nuevos componentes. Así estuve dejando que el O2 llene y desinfle y de nuevo como brincando del suelo.
Luego ya tuve mis pies dentro de los cueros y casi que sostenía unas llaves en las manos.

Luego un día fue un día; salir desde el patio haciendo chuc chuc, pero del otro lado y solo al cruzar la calle y antes mirando a mabos lados por aquello de la velocidad; pero solo de ese modo, y del otro lado cruzando la calle y eso de mirar antes a ambos lados, un pequeño muro y hay muros pero este además tenía las rocas a la vista y uno con ganas de salir bastante RuMMM hacia la roca y hacia la puerta oscura y ya a centímetros detener y hacer ring ring. Lo malo y quizá debido a eso de bajar antes y antes abrir la compuerta, y lo malo tener que ponerse de puntillas y luego descubrir que el pulsador está muy muy lejos. Un pulsador suele ser un interruptor de material acrílico que regresa luego de ser utilizado, un cable permite que las cosas se vuelvan hacia cada centímetro.

Lo malo es que antes debí revisar cada centímetro del garage. Revisarlo antes pues cada día lo ocupa un auto distinto. Quizá hoy sea un día distinto durante las 24 horas y sí a 24 se lo divide para dos uno puede creer que pronto y deberá contratar a una especie de persona que puede dividirse por uno y esa persona sería uno mismo pero uno mismo dividido por 24. Andar suelto en varios momentos y en varios individios es bastante, bastante polémico. Polémico e inesperado. Cada uno anda de un sitio a otro y casi sin un mapa o una ruta establecida. de ese modo imagino que más bien conviene andar en uno mismo pero de a tres o más bien como si ya nos llamásemos, hugo, paco y luis. Así fue, lo recuerdo porque ésta mañana nos vi a nosotros tres en uno de los nuevos canales, quizá el 7 que además acaba o está cumpliendo siete años (han pasado tan pronto); nos vi manejando una avioneta o una cesna y en realidad debíamos cuidar de nuestro tío mayor que es único (único tío y único en todo lo que intenta hacer) y cuidándolo pues andaba metido como representante de una cámara de abogados o empresarios, no lo sé, y quizá parte de su labor y trabajo eventual consisitía en viajar hacia una ciudad  representar a la cámara. Lo hacía sobre las alas de un avión un poco más alto y llevaba sus patines de cuatro ruedas paralelas y era muy peligroso, pues el viento podía derribarlo. Hugo dijo que más bien nos acercábamos, mientras Luis con eso de atarse hacia una cuerda que al parecer cargaban en las alforjas.
Como aún tenía mucho mucho sueño volví a apagar el equipo.

18/11/14

enanorata muere o hay pala; usa tus sábados y regresa a la misma hora

He comprado cosas que no sé dónde colocarlas aún, por ejemplo una silla va junto a una mesa y una mesa provoca sombra sobre el suelo y si uno mira desde abajo encuentra formas y masillas debajo. En realidad pienso que debería hacer un gran esfuerzo para colocar o para vestir una mesa; no estoy muy seguro si los brazos deberían entrar en las patas y si es así, bien podría manterner la boca bien abierta y eso y como si se tratase de un cenicero, suponiendo que al vestir la mesa mi cabeza saliera por la mitad del tablero. Es importante notar que una mesa debe descansar y sobre todo llenar una habitación.

Lo hice un día sábado, fue justo al bajar del tranvía llamado tenga sesenta de cambio y justo tras caminar de espaldas hacia el fin de la quebrada. Una quebrada es un sitio rodeado por montaña y por casas que intentan ser edificios; y cada tanto uno va escupiendo hacia arriba y pegándole a las terrazas y sobre todo al edificio de la madrid donde se supone vivía mickey. mickey amaba bajar para luego darse contra las calles llenas de piedra; pero esta vez mickey debe haber tomado sus cosas o quizá y fue a retirarlas justo después de lo de holanda, país donde inicó con eso de la química y la alteración de aminoácidos. Fue un sábado y tras escupir hacia la autopista me detuve frente a Rolinda, y Rolinda estaba advertida y supongo era una de las primeras ocasiones, eso de salir cada tanto y en plan "salgo con plan". Rolinda accedió y estuvo de acuerdo en representar durante algunas horas uno de sus papeles nuevos principales. Ya bajábamos y tras mirar la cantidad de puestos y la gente alrededor dije, oye, ya sabes, hay que mostrar verosimilitud. Cada grupo y cada tanto hacía las preguntas, y los dos con ese ánimo de tomar las cosas para luego dejarlas en el mismo sitio pero, allí pero en otro sitio, o en el mismo sitio pero de otro lado, y así mirábamos que el resto detrás de sus mesas (y sobre todo retirándose las mantas) se obligaban más o menos a ordenar las cosas; uno y los dos con los ánimos de dejar cada cosa en otro sitio y de otro lado, y así hasta llegar al sitio marcado en nuestro mapa. Sabe, uno puede pasarse el resto del sábado y en realidad todo el sábado tomando las cosas o amagando con respuestas o intentando mejorar los precios como si se tratara de un o una pareja de compradores con calle y con eso de la experiencia de pedir que lo números se hagan más chicos. Recuerdo al asqueroso del niño rata, un pequeño esqueleto con los pañuelos atados al cuello como si acaso fuera parte de un grupo de pequeños enfermos o acaso como si se tratara de un sitio u objeto al cual y mejor no se lo debe tocar; eso y el niño rata llevaba los días girando junto a nuestros paradas y estaciones, y ya su rostro estaba pintado de la asquerosa barba que no le restaba infancia a sus gestos, gestos de "soy el niño rata y nada me hace feliz y nada me provoca dicha"; recuerdo que lo vendí en Guayaquil como buen feudal esclavista y sin embargo sus patrones lo dejaban trabajando en el mismo centro de informaciones; ahora lo observo y me lo encuentro y al mirarlo digo, hola niño rata, recuerda que soy el gato y me dan ganas de masticarte las patas. Pero además recuerdo que lo vendí y sin siquiera nombrarlo o caracterizarlo, fue suficiente con decir que acaso serviría en cualquier sitio, en cualquier rol y fue solo decirlo pero decirlo creyéndolo, es decir, sabiendo que así iba a ser.

Tomaba de su boca grasosa, y la grasa nuestra serviría para días de vacaciones pagadas y aún así tenemos que ocupar uno o dos sitios y salir cada tanto en busca de un grifo o un manantial con agua fresca; y ambos caminabamos sin separarnos, y la gente debía hacerse a un lado cada vez que nos veía acercarnos pues las veredas resultaban chicas; las veredas pero frente a las cocinas de barro la cosa era opuesta; y para asustarme quise decir: mira como salimos de la cocinita, pero más bien como que si apenas nos tocábamos o apenas si nos comunicábamos usando la respiración, y de ese modo dejamos cada una de la cocinitas, y las vasijas y las planchitas de barro dadas vuelta o con la boca hacia la mesa; todo costaba lo mismo y cada objeto diminuto pintado con verdadero trabajo y del mismo modo y todo tan distinto, todo nuevo o acaso único.

Me dio por tirar un par de cosas y Rolinda con el ROLROL, o eso de reirse como si no hubiera motivo; y ya todos mirándonos trepar el sábado, todos con el cuerpo hacia abajo y los rostros hacia el sol, sol de sábado y el mundo entero dentro del plomo y de la pintura acrílica, y quizá eran las doce, y quizá debía más de lo que podía pagar, pero acaso uno debe mirar y volver al sitio que llena los libros y del cual se habla en los libros de traducción. En realidad bajando desde el martes a las 17; ya buscando el número para perdirle salir el sábado, que todo con el fin de desesperar un poco antes de que llegue mayo.

9/11/14

some hours reserve

Uno de esos días las cosas al fin se habían detenido. Pero duró menos de ocho horas y quizá a las 10 u once ya todo estaba retomando los sitios y retomando las cosas desde donde habían quedado antes de aquello de caminar e inflar lo del hule. El hule había desaparecido, quizá y si uno miraba con atención hacia las nubes y quizá y ya podía hallar los jirones aún elevándose, y todo aquello como dirigiéndose hacia el elsol. Abajo las mandíbulas se abrían con demasiada precisión y demasiado volumen y cada vereda estaba llena de grrr y guauu y seguro y era el bóxer de los robles pero también se escuchaban como si rayaran el piso y la calzada con las largas garras, como si acaso los grrr intentaran cavar para dejar allí los fémures y las alas de huesos huecos.

Estaba muy cerca de estornudar y tuve que colocar las manos sobre los labios, y el alma es una cosa tibia y húmeda y casi que sentí como si fuera un montón de mocos que intentaban pegarse al vidrio y de allí hasta la ropa que colgaba en la casa del frente. Quizá y eso y para al fin vestir o vestirse sobre alguien más, quizá con eso y como pretexto para salir a dar unas cuantas vueltas, y sobre todo aprovechando que el sol duraría más de lo que normalmente se pronostica. Ya era un buen momento para estar en cualquier sitio, de a pie o quizá tras de un volante y luego también dándole suave al pedal pero también sobre los cien; un poco y dejando espacio en las alforjas para cargar con el discipline de los crimson. Eso, pero sobre todo para cargar con una botella abundante de h2. Pero no pasó, las manos ya eran cera detenida y la cera bajo el calor puede volverse algo que nunca más será lo que fue una vez. Más bien y al cerrar las cortinas el ruido dejó de llenar; luego sonó un ri ring. Supongo que cada tanto uno de los tramos como que esperaba el paso, o como que permitía el turno de la calle transversal.

28/9/14

Ariel, el sol y llevar folios bajo el brazo



Ayer realizaba unas lecturas. Luego estuve bastante preocupado. Al despertar creí escuchar el ruido y pensé que debía ser todo aquello que precede a la inauguración. Fui el tercero en salir, eso de las pruebas, sería por lo de dejar sobre 5 y lo de la ganancia en +2; que ajustararían reverbs al final de cada intervención. Lenguaje técnico, cháchara capaz de mimetizarse durante horas. Encendí la teve. La teve suele acompañar a esos primeros malestares del sábado o de los domingos por la mañana. Luego otra vez volví a dormir. Al despertar el cuadro oscuro estaba dividido en tres imágenes verticales.
Escuché la explosión de dos aeroplanos o cohetes de papel. Ahora creo que la explosión de su combustible es similar a una canción del canal, en la teve.
Un poco pienso que seguiría sucediendo como si detrás hubiera una gran gran planificación; eso de encender la teve y eso de escuchar el vuelo de los cohetes y esperar que cayeran y por supuesto, al mismo tiempo. 
Noté que nada iba nunca a terminar de posar los pies; un poco de un lado y un poco en ambos lados. 
A esa hora la luz aún era de esa coloración azulada, y algo blanca y débil pero también pensé que debía seguir dentro y debajo.
Salir sería incendiarme y andar con la piel hacia afuera sosteniendo un jarro con café oscuro .
El gas inmóvil.
Sobre el escritorio varias carpetas y cada pestaña cubierta por adhesivo: marzo, septiembre, 2011-2013, vhf-avchd, William y Tánger y Dr. Introitus. Me gustaba pensar que uno de los lápices se levantaría para escribir y sobre todo para subrayar las fotocopias, como si un lápiz roto tuviera una vida única, única y propia. 
Nada, y tampoco las cuchillas.
En casa nunca hubo sacapuntas y luego no habrá electricidad. Luego un lapicero amarillo, ligero o débil y casi y aberrantemente brillante parece decirme que su punta oscura está por romperse. Aprieto, y ya tiro de lado a lado y ya llevo la tercera línea y dos o tres círculos que más bien son como caracoles. 
Lo subrayado:  
depende y así ha sido pero
Sí, te llamo desde la lavandería
un día el señor tuvo la buena decisión de quedarse. Luego vimos algo de teve.
Después de todo el lápiz es mucho más poderoso que la pluma larga y brillante y horizontal-, eso quizá por la ausencia de cuerpo, su orfandad. Una pluma afilada sirve para mirarla desde detrás de un cristal. Un lápiz puede ser borrado varias veces y a pesar siempre queda el mapa de relieve inexacto; todo aquello de atrás y delante. 
Las astillas caían dentro de una bolsa oscura de plástico.
En siete días Ariel cambiará las bolsas: La cama va por ambos lados y de

12/9/14

the "beginning boutique"



dice que se fue a la
guerra pero, también
dice que no sabe
cuándo regresará

El día de ayer varios autos pasaron al mismo tiempo, todos con prisa y además varias bolsas blancas en sus cofres. Alguien debió ver que en los autos viajaban más de tres personas y que cada tres metros estaban en eso de detenerse. Yo cargaba dos bolsas llenas con azúcarvaldez, dos cajas de chocolate en barra, miel en polvo LaMolinera, servilletas, una revista de trucos fotográficos, costaba dosdólares, una caja de mentas EstaciónMirán y una caja de hierbas en sobre, hierbas para infusiones con el dibujo de una mujer negra y gorda y toda la sonrisa bien grande sobre la marca o nombre de las hierbas. No era posible mirar hacia el otro lado de la ciudad, no solo porque ya era bastante tarde, ya todos los postes terminaban de encenderse y los autos con sus luces altas parecían bailar y hacer atrás adelante o buscar  como si se tratara de linternas; era bastante difícil pues muchas personas caminaban al mismo tiempo, muchos hombres vestidos con faldas cortas o algo largo en lo que estaban envueltos, como en togas, y las mujeres que parecían buscar algo y levantar los brazos y hacer eso del cabello hacia atrás y eso de tocar o arrancarse las orejas, que se mantenían de pie sobre la acera, algunas con las dos manos en los bolsillos, otras sosteniendo a un niño o dos niñas, y también con un aparato de celular pegado, y eso, con la cabeza como colgada del cuerpo.
Yo, que preferí mirar y ser parte de aquella corriente tuve que esperar pocos minutos, luego ya estaba al otro lado; en esa acera el hombre de los periódicos, al cual encontraba por primera vez extraño, como si fuera un hombre que propiedad de la calle y a quien ahora encontraba junto a un poste, o como si fuera un policía, cargaba aún con su maletín azul lleno de diarios, pensé que debían ser los diarios de la tarde o lo del lunes. Ojalá venda pronto me dije; al caminar leí uno o dos de los titulares.

Muchos mensajes que envié no fueron contestados, ni el día anterior ni el día de hoy, o sea, ya son o van cuatro días sin saber nada. En las cajas rojas encuentro unmuffin que supongo aún fresco y las chispas de chocolate y esas molestas migas cubren la mesa, luego me sacudo el buzo, luego debo ponerme en pie para sacudir todo por la ventana.
Hay vajilla y servilletas y muchos vasos vacíos y muchas envolturas que parecen necesitar nada más que un empujón para salir desprendidas hasta caer sobre mis pies, o sobre los zapatos y sobre la alfombra y debajo de la mesa y así para siempre hasta. El clima es excelente para ir por ahí lleno de hambre, lo también que equivale a aceptable y a mantener los ojos abiertos; hoy también siento que hace el tiempo ideal para ahora sí sacar a Leo a pasear, con cuidado digo, pues hay varios autos circulando y mucho más por esa pequeña autopista y Leo a veces quiere correr o trotar, es como si los autos lo estimularan. De ese modo supongo que ambos podremos ejercitar lo que queda del cuerpo aunque Leo lleve las de ganar en resistencia y edad, eso sin contar que tiene cuatro patas. El suyo, cuerpo mamífero, el mío, algo más extraño, casi como la cola de una lagartija, una cola que está debajo de la suela de un zapato o en la mitad de una acera, en la mitad y al medio día y como levantándose sin demasiadas fuerzas hacia el sol.
Ya de paseo Leo ladra a todo lo que se mueve y eso me parece un poco detestable y curioso, cómico también, pues son varias las personas que corren y que intentan señalar a Leo y entonces usan esas curiosas formas como si bendijeran a la distancia y también como si intentaran ponerse a salvo de algo; entonces me quedo mirándolos, luego digo tranquilo Leo, y a las personas de las bendiciones con eso de que es amistoso o no le tenga miedo.
Ayer cerca de una de las iglesias de los brasileños hallamos un pollo arrollado, no quedaba más que el vaso rojo de cartón y algo de piel, era como una careta de cartón y ketchup; no había sangre, el ketchup estaba seco y casi convertido en tierra.
Supuse que las plumas del ave debieron ser azules y grises.
Luego de veinte minutos de autopista, aquí las autopistas son vías de dos carriles, llegamos al complejo; en realidad nos detuvimos en la acera del frente a mirar los autos entrar y a la gente bajar con zapatos de suela, más tarde bailaban, eso creí, en uno de los salones. Sería jueves, creo, buen día para la hora y media que tomaría el circuito. Leo estuvo bien y estaba sentado en sus dos patas y sobre su culo, sostenido de su correa por mis manos, a través de las ventanas que daban a la calle los vi intentando bailar o intentando agradar con su cintura o sus brazos estirados, también nos miraban y ya bailaban, quizás nunca lo hicieron y lucían como si escondieran algo o como si bailaran para no estar sentados. Nadie se animó a invitarnos, quizás disfrutaban que los miremos, creían que sería otra de esas tardes, y en algo tenían razón, pero también intuían que no era cierto; tampoco habríamos aceptado, ni entrar ni quedarnos, eso lleva demasiado tiempo, supongo que ahí, de pie, éramos unos náufragos y dos paisanos, o dos perros o dos hombres con correas o una pareja buscando asiento y bebida tibia, algo así pero más extenso, o sea, cuatro veces, cuatro perro, cuatro hombre, cuatro cadena, cuatro canción. Por un poco del vino que tragaban bien podía dejar a un lado las dudas y dar dos pasos, mirar si escondían de verdad algo, pero por qué esconderían algo a la vista de todos, me dije, pensaba y todo eso mientras no pasaba un solo auto.
Detrás del edificio un terreno para los autos que en su mayoría eran pequeños furgones. Uno estaba lleno de adolescentes, chicos que parecían recién duchados, con el cabello húmedo y en sandalias de corcho y las mujeres cargaban maletas pesadas, las guardaban en el furgón con prisa. Otros estaban en traje de baño, de pie junto a las puertas abiertas o corriendo como si tuvieran prisa, pero el viento bajaba y pronto anochecería; seguro que Leo y yo resultábamos como pasando o como yendo.
Vi que era mala idea seguir allí, sentí como si violara algo personal.
Avanzamos cinco cuadras, luego de aflojar los músculos y respirar dimos media vuelta.

La noche la pasamos dentro de su casa. Su casa es chica; si fuéramos más altos diría que estuvimos en una casa dehojaldre, es decir, faltó bien poco para no caber, bien poco para golpear las cabezas o para meterla en una chimenea y mucho más con eso de la llave de la ducha en las costillas, ambos intentando llegar con la esponja y al mismo tiempo eso de no quemarnos los ojos, el jabón corriendo con el agua o haciendo schiiizz.
Creo que dije por qué te gustan los lugares tan chicos, no estoy seguro si lo que pienso lo pienso yo o acaso lo piensa otro, cerca, en otra caja de fósforos con electricidad y servicio de agua, un otro que reemplaza, sin esfuerzos lo que está en tu cabeza o mi cabeza por lo que él acaba de recordar, o lo que está por hacer.
Luego pensé que esas cosas pasan en las iglesias, en las reuniones de fin de año, incluso sucede en el espacio, esas historias del ordenador total que termina contagiado de un miedo irracional; en ese espacio negro de caja de mesa de juego de mesa.
Luego de escucharme esas, otras asociaciones, no pude sino que caer de espaldas, desear que un piano cayera también pero que lo hiciera por partes, como usando destornillador, sobre mi cabeza y sobre mis muslos, deseaba que cada parte, cada una de las ochenta y cuatro teclas pesara, cada una, individualmente, como el piano mismo.
Lo mismo deseé para cada una de las patas, para cada una de las cuerdas, las que luego serían brazos y piernas y cuello y kilómetros de estómago.
En eso estaba, ya con el cuerpo en la mitad de la habitación, con el taburete cayendo en dirección a mi frente. Miré mi cuerpo y ya no era cuerpo, era solo cabeza.
Varias cosas como las mesas y el suelo y los muros parecieron crujir, entonces empecé con eso de yo soy andrésramirez y así, según yo, encontrando el opus y los números.

Ya en la calle encontré a conocidos y personas que al saludar miraban su reloj o gritaban en dirección a otro rostro. Luego fuimos invitados a continuar la noche, o empezarla o a cerrarla, es decir, detrás nuestro debía leerse un letrero con algo como apágame y déjame en el taxi. Deseaba que Rayo estuviera por ahí, eso de tener compañía para volver a la habitación, también para que me mordiera y luego me escupiera o me arrancara las partes hasta dejarlas debajo o sobre la cama. Rayo era el nombre de un perro que dormía en la alfombra del portón de la casa en RemigioRomero hasta 1994, pero eso sería un problema, pues no hay nada me empecé a decir que pudiera contra la gran mancha que cubrirá todo. Para que la cosa no sea tan oscura empecé con las preguntas y luego ya estaba yo en medio de varios Rayos. Más tarde me encontré amenazado varias veces por un tipo que según dijo estudiaba para abogado, eso a pesar de que otro tipo, alto como un piloto de esos aeroplanos de un solo motor intercediera, otro abogado supe después, algo dijo sobre error, sobre narrar, y sobre herrar.
Casi amanezco debajo de una banca de piedra, luego mejor me puse a caminar.

Cuando dio vuelta, luego del tema de losherrores dijo eres un mentiroso. Así escrito parece de poca importancia, pero si lo dibujara sería más palpable como la línea en un rectángulo, línea que va de un extremo a otro, algo así como eres un mentiroso, pero con algo más, como eco.
Luego, tras mi silencio añadió… es peor, no eres mentiroso, eres más bien un farsante. Un mentiroso sabe que miente, pero un farsante no sabe diferenciar la verdad, lo real de lo...   … de lo que no existe.

Tú, un farsante, no tienes experiencia pero…       eres bueno dictando… 
¡Díctame! O…  Dime quién dicta…

Luego vi que doblaba la esquina con la bolsa blanca en las manos, guardándose algo y al apuro y las espaldas parecían pegadas, arrancándose. Varios metros después, es decir, tras caminar o flotar entre velas o cera y las flores rojas y también debajo de los techos plásticos, yo seguía sin comprender qué diablos era todo aquello de lo real y lo fantástico. Luego pensé que debía caer un piano hacia arriba y arriba debía estar una alfombra me dije, quería que ya fuera la navidad, que los hombres americanos de terciopelo cargaran con los árboles delCanadá, eso, y con la mirra roja delKyuss.
Entonces me vino una gran sonrisa y entonces comprendí; supongo que me sentí menos atormentado; ya no tenía ganas de llorar ni de meterme en el cofre de todos los autos parqueados. Un hombre me brindó o me alcanzó un encendedor, en realidad creo que se lo había exigido, estuve dándole a un asqueroso lark, no sé qué pasó con mis marlboritos; sentado, así diez minutos sobre los escalones.
Quise pedirle disculpas al hombre del encendedor porque seguro le había arrancado el aparato en una de las inconsciencias célebres pero luego estuve con eso de empeorar las cosas. Luego quise decir algo pero me encontré conmigo mismo; parece que me balbuceaba, como un hombre que levanta un diccionario o como alguien que intenta guardar viento en una lona de yute, lo que sea, o cualquier imagen nítida y primitiva; y balbuceaba y mis sonidos parecían entrar en los árboles. Luego yendo hacia el galpón y así también entrando en la gente que estudiaba en el sitio; ruidos o imágenes anormales, como tomar el teléfono con los pies o entrar de cabeza en la ecovía. Pensé que sería bueno escribir algo en una pared, el sitio estaba lleno de muros, algo como A.K es un farsante porque no sabe cómo diablos mentir. Al pararme frente al muro esperé hasta quedar solo: muro, carbón, A.K. Con extrañeza y mucho pánico vi que ya me había escrito, eso me dejó con los bolsillos llenos de carbón, quinientas figuras negras, mías, yo miniatura mirando un muro.
Sobre la pared: Mambrú dice que no sabe cuándo vendrá. eresunmntiroso

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Luego en tres.


Pensaba que deseaba conocer a una tallerista que se llamase Carmen Destruge. Luego pensé que sería ideal anotar la fecha en la que tenía aquellos pensamientos: noviembre, dosmildiez. Pensaba que sería ideal detenerme en mí y en el sitio en el que estuve hace exactos diez años: recordé vivir junto alChimborazo, y también que pasábamos varias noches arrastrándonos hacia nuestras camas. Uno era francopolo, el otro era cristobalmiguel y entre el nevado o volcán y nuestras camas se extendía un campo gigantesco, un llano, seco y lleno de pequeños caminos que se cruzaban, uno quizás y caminaba sobre una arena finísima y amarilla y breve y rojiza que se pegaba a los zapatos y las vastas; a uno le quedaban ganas de parar en medio y esperar que cualquier cosa ocurriera, como si eso cambiara en algo las cosas.
Quizás por esos años aún teníamos la gracia de ser algo así como los juguetes de eldiosdorado, esos días y estaban hechos para medio intentar y sobre todo para medio vivir la desconocida consciencia, aquella que sueña y se levanta sobre o con lo inesperado. Creo que nunca estuvimos más de acuerdo en tirar de nuestros límites, incluso, si de eso dependía la furia de otros, eso, estirar todas las delgadas voluntades.
Una noche tras una fiesta en el centrodeinvestigación zonacentro, intenté persuadir al resto de quedarnos a dormir sobre los terrenos, el campo, el campo con la tierra abierta en surcos profundos para la temporada. Creo que después de aquel incidente nada fue igual. Recuerdo, y desde ese día o noche hasta hoy, que ya era grande, mucho más que ahora y sobre todo que francopolo y cristobalmiguel que eran altos pero no muy fuertes, intentaban derribarme; dieron con un cable o quizás lo arrancaron y yo miraba a lo lejos las luces del centro, una gran fogata, esa llama que parecía alejarse y sacudirse mientras ambos me arrastraban, las nubes cerca, apenas si bastaba levantar los brazos. Me esperaba la casa, estar en casa y no allí era ya mi traición.
Quiero decir que eso no es una prueba para determinar algo, pero, sí había bebido con ganas y verdadera fruición. Ahora, ya sobrio, las cosas me parece fueron menos, nada peligrosas, aunque a veces me divierte llamar por teléfono a medianoche, y chalecochicanelson espera que yo diga algo y estoy con eso de hola, me gusta tu chaleco Nelson, pero luego ella ha levantado una demanda o denuncia, no lo sé, y ahora tengo prohibido acercármela, parece que llevo arena amarilla en los zapatos, y eso era necesario, cruzamos-crucé un fango seco a medianoche y era sencillo cuando el fango se lo tragaba a uno entero.
Un poco me preocupa que las autoridades del centrodeinvestigación zonacentro se lleguen a enterar de estas calamidades y luego aplacen o desaprueben los tiempos de entrega, ahora mira la silla azul y antes dejo un par de libros encima. De todas maneras me gustaría que alguien declarase por mí o que dijera al menos que soy un poco raro pero que eso también no significa nada, que en realidad no soy peligroso. De todas maneras y para evitarme ambigüedades escribo un par de cosas en el interior de la tapa del libro deAlbert, con fechas y todo, como una bitácora.
Y por ello creo no estar demasiado chiflado. Recordar para no chiflar.

A francopolo y a cristobalmiguel no los he visto desde el instituto. Quiero suponer que ellos tampoco necesitan saber de nosotros, uno habla con quienquiere y cuandoquiere, la verdad deben saber bastante pues este país es extremadamente mínimo, como lalatinoamérica a la que queríamos entrar como se entra y se sale de un hotel, una cosa para conocer en dos años. Extrañaba las tardes pateando el balón y eso de fabricar métodos para lanzar más lejos los pequeños proyectiles y los silbadores. Yo era arquero pero también jugaba de defensa, de delantero era bien malo pero en el instituto me volví bueno, incluso peligroso.

En elChimborazo hacía unos soles majestuosos y era de ver al sol estirando los brazos, como un cuerpo clavándose en una pileta y ahora que lo pienso en elChimborazo sucedían cosas singulares, efecto de las sombras o del buen tiempo sobre la roca: el sol nadaba, el sol dando braceadas deliciosas sobre Baltasar, sobre el hielo que venía a ser la pileta personal de elsol. Ahora recuerdo que una gran estatua deNeptuno servía de centro y él miraba con sus ojos blancos a todos y eso en uno de esos parques con iglesia y cine alrededor, y ahora entiendo que ese loco musculoso, con su tridente azul en mano, mirando si las cosas andaban bien, por más neblina o brillo de pólvora nunca dejaba de señalar y bucear.

Ahora diez años después la vida dentro del gran laberinto y rizoma es harto divertida y uno anda perdiéndose todos los días y a todas horas. El sol en todos lados como muros rojos pero también los reinos oscuros y el acero y allí el frío quemando de azul los huesos. Quizás de eso se trata esta mente que llevamos entre la carne, un poco aquí, un poco regresando desde kitumbe, un poco con k un poco con q, un poco como en todos lados y por supuesto corriendo o borroneando todo rastro.

Luego de diez años, o ya eran trece, andaba cayendo por los escalones y no recordaba anteriores vidas o centrodeinvestigación, ni siquiera si el sol salía o si braceaba de pecho o si nadaba de espaldas bajo la mirada de un Neptuno y con eso de leer unasvistazo y ni siquiera me importaba ya nadie porque empecé a creer que con el tiempo le iba a sobrevivir a todas las personas que sabían de mí, y eso era extraño y muy perturbador porque ya lo empecé a ver como un destino, eso de un día va a pasar y te va a pasar a ti. Entonces bajaba los escalones o los rodaba pero sí pensaba en sus hombros y en cómo subirme y cómo quedarme en ellos. Pensé que necesitaría un cuerpo de pollo redondo y azul y unas alas y eso de despertar a los demás; y de ahí para dar saltos y de ahí para quedarme quieto, con ese cuerpo ligero de pollo y sin muchos ruidos, como un gran militar o esos especialistas del hambre que esperan y esperan y beben poco y poco y comen cubitos de manzana y la mitad de la lata, y en eso estaba, y a veces también cuentan su ritmo cardiaco y el momento indicado está entre dos pulsaciones, cuando todo es dibujo animado de reinas panameñas y dictadores panameños, el tipo haciendo clic sobre el seguro y levantando la tapa y la lente brillante y ya sobre el corazón detrás y una corbata azul cubierta de roja, la limosina haciendo cachhh y las balas haciendo guummmm o gmmm gm gmm gmmm gmm gmm, para o sigue pero todo confuso, todos culpables; unos segundos pero ya el tipo ha desarmado el M22 y ya lleva su vida en una maleta, camina tras sus gafas, dentro de un abrigo gris y su vida es quitar la vida de otros pero su vida bien puede cambiar por esas cosas que uno no decide, y lleva una maceta y una planta al parque a que tomen sol.

Entonces pensaba en eso y cuando di el salto pude ver al resto de los talleristas reunidos, buscando a alguien a quien quitar dinero para que compraran algo con qué celebrar el fin de semana, muchos tenían los huesos al aire y muchos deseaban linchar a alguien, por eso desde sus hombros dije como si fuera un militar no vayamos con tus compañeros porque tus compañeros quieren que me baje de los hombros para ir por algo que no sea azul y ponerte a dormir, pero también dije que no quería ir y eso solo porque no tenía ganas de explicar nada a nadie, y si estaba rodando los escalones era para caer en tus hombros y tú deberías saber que no quiero ir y que quiero parecer una capa o una toga.
Luego intenté que voláramos como unflash, si unflash usara la capa de elclarkent, y yo seguía rodando los escalones, luego miré unas líneas largas y bastante definidas, algo un poco gris o blanco sobre un fondo oscuro, sobre negro y pensé que me había caído, que la capa era una mierda y volar con los pies por delante era una mierda como de hace quince años, y luego los pies caminaban, es decir, lograban que las líneas y la calle siguieran, avanzaran hacia atrás, porque eso era, eso pasaba, yo estaba de cabeza mirando los pasos y la acera, así estuve hasta cruzar frente a unas personas vestidas con trajes de extraños colores, y querían que probáramos algo traído de monteserrín y así de cabeza vi que eran perros calientes, y me gustaría comer mostaza dije la la mostaza caía y mi cabello colgaba pero luego seguimos con prisa, en realidad intentamos levantarme, creo que estaba un poco harto de mí y por eso dejé una parte en algún sitio que hasta ahora no lo encuentro, mientras iba de cabeza o sobre sus hombros o serían sus tobillos, yo, mi otra parte regresó hacia la puerta del centro, empezó a realizar llamadas, nadie contestaba pero igual hubo muchos usuarios reseñando la tarde, reseñando lo que pudo haber sido un gran proyecto.
Hablaban de idiomas, hablaban de turismo ecológico y para sentirme útil di un par de opiniones, charlas magistrales de cinco minutos, luego sentí que la otra parte me llamaba pero dije que no quería ir y que debía ser sólido, di opiniones como de la pluriculturalidad y la escisión vista desdeThompson.
Luego olvidé quién era y allí se perdió un poco mi otra parte. ¡Qué iras!

Estuvimos en el gran galpón, me dio por buscar en las bolsas blancas de las personas que llevaban unas camisaspical, y con sus cuellos largos y duros como cuchillos. Pensaba que quienmierda les planchaba esas camisas pero no encontré a mi otra parte aunque esto sucedió otro día porque creo que ya no estaba muy seguro de haberme perdido, o de haber perdido la otra parte; mientras, el galpón respiraba y tenía ese aire de fundas para los tachos, de envoltura para bombones, de aceite de aceituna, de cera líquida caliente; además, las luces eran tan blancas que uno empezaba a sentirse azul, luego transparente y las bombillas debían ser de cinco mil watts.

Me dije watt?
Luego me dieron ganas de dormir en la fila.

Luego dijo eresun mentiroso y me dividí otra vez, o sea, estaba hecho de tres partes, y ya se jodió porque seguro se fue la parte que atendía o aprendía cuando se trataba de talleres y luego repitió que eresun mentiroso.
Yo pensaba que la espalda se había pegado; luego dije, mejortopamos pero dije mejor topesno, o dije mejor topastos o también ya se hizo mierda o lo que es lo mismo, cariñad.

Luego eresun mentiroso y yo en tres pero en cuáles