Escucho insistentemente lo de zipi zipi zipi zipi, y los dizing dizing dizing de uno de los discos del loco de primus, y la verdad que sucede, y sigue sucediendo durante dos o más horas, y quizá y eso desde apenas y despertar. Indudablemente es señal de que todo está muy muy mal, así como que todo está en su lugar.
La primera vez que intenté preguntar al respecto fue como lo de hablar de cosas que no existen, pero esas y otras cosas y además mucho más extraño y con muchas más lecciones y lo de los mensajes y las reflexiones y las enseñanzas o la filosofía con los finales. Su rostro era el de un globo que empezaba a desinflarse, y realmente sentí el peso y la responsabilidad, y algo, al mismo tiempo como una luz pero también o además como una profunda profunda histeria. De nada servía intentar mostrar algo de lo que ocupaba el interior, más bien como que no era buen-el mejor momento.
Recuerdo que más bien fui dirigido hacia otras personas, y hacia otros caminos mucho más amplios o mucho más concurridos. Al parecer el buen modo de tranquilizar ese interior dado vueltas era juntarlo en los sitios visitados, eso de ser atravesado o derramado por la goma del tiempo, de una supuesta tradición como salir cada mañana a trotar o como esperar a que sea la una antes de sentarse y levantar la mano para ir a almorzar. De modo que ya estuve siendo abordado y casi que debí volverme una estatua, más bien obligarme a serlo. Sin decir nombres, las cosas como que ya no le pertenecían a nada ni nadie, como que todo estaba allí, y también después y también desde mucho antes.
Me daba ganas de salir corriendo cada que recordaba, y eso era casi a diario, y nada bueno puede resultar de algo que se vuelve repetitivo y sobre todo no buscado. Terminar el día, soñar las siguientes horas, despertar con un rostro en la mitad de la frente y detrás de ella, y volver a caminar como si en realidad el suelo fuera el que se desplazara. Solo así se puede comprender esa imposibilidad de volver o de acercarse a los patios y las canchas de la cuadra cercana. Solo así creo entender que debo buscar de nuevo las luces que nunca dejan de encenderse y apagarse y mirar de cerca hasta que uno de los números sea absolutamente claro.
Osram es luz, es tecnología, Osram.
Cada vez que primus suena seguro y algo está por desaparecer. Cada vez que algo desaparece, inevitablemente se guarda o ya ocupa uno de mis veladores, uno de mis bolsillos o incluso uno de mis brazos. En realidad desaparece hasta ser algo, eso, y para intervenirlo.
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