17/1/14

Nelson se ve bien cuando lleva su chaleco nelson

I kill you!… Chicken, Chicken, Vietnam! Cuando recordaba estas palabras dichas por Bonavena, me daban ganas de entrar en Alí y sí, dejar que el gaucho tire sus ráfagas y luego hacer que Alí levantara las manos y mirar los puños y las pies volar y girar pero con la velocidad yo ya suponía que toda la situación se volvería imposible y entonces Chicken Chicken diríamos ambos, yo colgado de sus hombros y el gaucho tirando puños al hígado y luego yo balbuceando con una sonrisa lánguida en los labios, casi como si Yo-Alí estuviera hecho de cera y la cera empezara a correrse.

Luego miraría al gaucho, su rostro, un rostro buscando en mi cuerpo inconsciente todas las certezas. Lo menos que se puede esperar de un tipo que ha acabado de recibir una paliza es que sostenga una sonrisa enorme y triste en su rostro! el gaucho entonces saltaría, pensaba yo, sobre mi cuerpo y sobre la lona e intentaría borrarme a gritos la dicha-locura-orgullo, o, quizás de pie, sobre la lona, como la sombra de pie de Yo-Alí nockeado, sería levantado por uno o diez fanáticos y en hombros y con la bulla de la gente y con el cuello girado me miraría buscando en el rostro inexplicable de sad+happy: sappy, restos de CMB, efedrina, KimbandaBokor, alguna, cualquier respuesta, o por lo menos una larga y dramática exhalación.

Extrañamente el tipo nockeado gana al ser nockeado.
Perder es el nuevo ganar?

En verdad perdí el round? Perdía mi nariz y quizás ganaba todo al dejar que me la partiera y sobre todo tras mirarlo bajar y buscar la inconsiencia. La mejor parte del box ocurre cuando miras la lona pegada a la cara y luego todo es oscuridad.

Luego todo sería bajada para Alí y entonces recuerdo que tomaba o dábamos arranque a uno de sus descapotados y me largaba a correr pavimento frente al mar y entre paredes de roca por carreteras largas e infinitas y poníamos un cartucho con algo de Juanito Efectivo y Juanito cantaba temas donde alguien pedía cosas pero recibía noes como respuestas y Juanito insistía y uno, tras el volante decía cómo puede Juanito pedir si lo que Juanito debe hacer es solo cantar, porque así como algunos solo pueden tomar cosas de los otros, tipos como Juanito solo pueden poner cosas en otros, canciones que dicen cosas como vámonos pal otro lado que aquí ya somos demasiados o cosas como cuando despiertas y tus pies tocan el suelo siento que el mundo se inclina porque sabe que luego sigue martes. Y así durante horas, frente a un mar que de lejos parece una mancha detenida y una vibración, pero los autos no flotan y sin embargo uno también dice capaz de tirar todo en la siguiente curva y ya se ve uno cortando el aire con las luces encendidas y luego el Splasshhhhhhhhhhh Splash! en letras rojas y fondo amarillo y luego todo el interior oscureciéndose y Yo-Alí encendiendo las plumas y los parlantes y luego ellos haciendo drummnnmmn y algo de Blurrpp bllurrpp y todo yendo al fondo, y todo azul y azul es el mar y todas las canciones hacen bluurrrpppppp.

Noticia de lunes: "Todos los domingos son días para clavarse y para regresar en un clavado en reversa luego de meter la reversa en la caja de tres cambios."

Luego vino la tallerista con el chaleco de nelson. Ella llevaba muchos años de no tomar clases pero aún vestía como los talleristas o sea de manera que uno la confundía y le estaba ya preguntando si había regresado y también diseñaba prendas para otros y para algunas mujeres de corbata azul. Pocas, no eran demasiadas y la mayoría usaba esas prendas para salir hacia los sitios del centro y una vez bailé con una de ellas algo de lisandromesa pero eso cuando los bares cerraban al día siguiente y ahora los bailes se hacían en casas particulares o en bares donde nos encerraban y ponían todos los candados mientras nosotros seguíamos ya no con lisandro pero dale que nos coge andrés, dale que nos quieren ver.
La tallerista hablaba sobre su hermana y yo imaginé que su hermana sería una mujer alta como ella y tendría los ojos como balas que daría miedo mirarlos y luego le dije tienes una foto y su hermana se paró frente a una mesa y era más bien pequeña y más bien de piel cenicienta y más bien algo regordeta como una pequeña trufa de chocolate o como una monjita que toma un taxi y dije, ah, tiene compromiso, y ella no entendió lo que decía y quise explicarle pero ella tenía un aspecto extraño pero su chaleco nelson era genial y dije oye, hazme un chaleco nelson, te pago lo que pidas y ella dijo que para eso necesitaba un pantalón que yo ya no usara y dije, tengo algunos, es cosa de venir puesto y que luego vos me lo quites y ella sonrío pero no porque se divirtiera sino, porque quizás, ya se imaginaba mirándome la bolas y pensando que mierda ahora seguro quedaremos pegados otra vez por unos meses.
Estaba preocupada y esos días todos nos preocupábamos demasiado y dije ya ha de volver pero en el fondo yo decía lo primero que se me ocurría y quizás ni siquiera era su hermana y más bien añadí que deberíamos salir otra vez los tres e ir a buscar problemas del tipo ey, acá tengo dos hermanas y las estoy vendiendo muy barato a ver si alguien se anima que las dos tienen licencia y además fabrican cosas con las manos y además las dos tienen los dedos completos, puedo pedir el auto a mi padre el escritor, dije, aunque últimamente creo que lo andaba usando para ir demasiado de un sitio a otro porque las llantas andaban medio gastadas recordé, y eso era malo porque ya empezaría con una de sus nuevas viejas novelas donde todos somos víctimas hasta que descubrimos que él era yo y el viaje es una excusa, pero ella dijo que no sabía dónde o cuándo estaría libre y pensé que sería de película decirle, oye, yo te ayudo a buscarla y se lo dije y ella se levantó, me dio un beso en la mejilla, y siguió mirándome y dijo que me vería en dos o tres días o quizás dijo algo sobre prometer cosas que vas a poder recordar.

Luego estaba yo bajando algunos escalones mientras miraba unas pinturas de revelo y de rocíolozano y de díaz recalde y por supuesto de pérez irusta y antes de caer en la planta baja pensé que esas imágenes eran el sur, un sur plateado y brillante como la superficie de una moneda que parecía entender mejor ¿dedóndeyo, venía?, aunque también pensé que Ya era eso y que solo era cuestión de retirar todo lo que sobraba.
Sobre el suelo hice algunas acrobacias y dije hola soy un incesticide y eso no era bueno porque las patas empezaron a doblarse hacia adentro en lugar de seguir su dirección habitual y luego escuché varios pasos en el piso de arriba y creí que esos pasos eran de personas que no tenían zapatos porque sonaban como los pies de alguien que apenas lleva calcetines y dije, mierda, ponte unos zapatos, puto díazrecalde y alguien ya me llevaba en hombros y todos miraban sin verme y quise que alguien me lanzara una manzana a la cara pero solo tiraron una caja de zapatos que estaba vacía y todos miraban y al mismo tiempo debían creer que yo estaba muerto porque la caja había cubierto mi rostro como un sombrero y yo eché la cabeza hacia atras y tenía gans de reírme pero solo dije dios no muere, y eso me dio gusto porque ese loco y su patíbulo hacían fila para comprar unas hojas para rendir una materia que tenían suspensa.

Luego estaba en medio del galpón y extrañamente tenía ganas de comprar flores y chocolates y una caja de lavativas y una revista playdude y unos cohetes ilegales y una botella de whisky pero la puta que lo parió, rayos! pensé que hubieran dicho en la pampa y últimamente me acordaba demasiado de la pampa pero del apuro me dispuse a rodar por los escalones antes de tomar la billetera así que prefería guardar un puesto pues habían dos mil personas y todas hacían fila para comprar croquetas para sus pescados, ron para el pavo, caramelos y gomitas de colores para meterse en el ano, entradas para metálica sin newsted, papas fritas precocidas y otras revistas playdude y una vistazo con estéfaniespín y baterías triple A. Luego ya estaba yo doblándome y luego ya solo era la cabeza la que andaba por ahí como en los dibujitos esos donde una cabeza habla desde el interior de un cilindro con agua pero yo andaba por ahí, quizás sí en el futuro, arrancado del cuerpo pero en un cilindro sin agua y dije oh, falta o2 pero ya era imposible y luego alguien barrió los cristales y luego estaba sobre un cochecito metálico con llantas rojas y un hombre de uniforme blanco dijo en voz alta si alguien deseaba que fueran a su casa a enseñarles cómo preparar pan con canela y limón y nadie contestaba y todos miraban las filas que avanzaban en silencio y sin escándalos aunque al entrar recuerdo que pasaron dos hombres con camisas rojas y dos mujeres vestidas de negro y dije que hermosos, todos, porque parecen dos mantequillas que han salido de un congelador lo que demuestra que la electricidad funciona y su campo atrae y luego sonó una campana y todos avanzamos de nuevo y recuerdo que ya tenía la cabeza en los hombros que no servían para nada y alguien pagó por dos con el tema de los descuentos y luego me metieron en una bolsa blanca con una letras rojas que desde el interior podían leerse como 3102 tsalpiloP ne oserpmI. Los autos giraban sobre la calle con las luces encendidas sobre mis ojos  y luego ya estaba al otro lado junto a un semáforo.

Luego dijo algo sobre eres un mentiroso. Ambos caminábamos de espaldas o quizás era el pavimento o quizás fue que alguien me arrancaba para llevarme como acordeón de derecha a derecha y de izquierda a izquierda. Era como ver algo que camina como alejándose.

16/1/14

Grave H

En una pared estaba escrita la frase o palabras agonía eterna. En la pared que continuaba, cerca del sitio de administración, también estaba escrita la frase agonía eterna pero en esa pared la frase se repetía varias veces, cincuenta, cien, mil; tanta frase escrita valía la pena como para detenerse frente al muro y numerar y comparar dónde antes se había hecho algo similiar, luego estaba eso de estudiar el trazo y la forma en que el aerosol fue usado; quizás más, quizás menos, la cosa es que las mismas palabras habían sido escritas por la misma persona, varias veces, habían diferencias en cuanto a tamaños, frases que empezaban con mayúscula, palabras entrecortadas, otras con vocales alargadas o como gargantas que tragaban sílabas, letras que parecían sacadas de otras palabras, como si la mitad de una vocal o de sílaba se hubiera juntado a la mita de otra,  cursivas, sílbas en negrilla, todas con un trazo similar o familiar. Quizás en ese momento frente al muro hubiera quedado un tono lúgubre o tipo violoncello más órgano de tubos, algo como Chiiiiiiiiiiiuuuuiiiiiiiiiiiiin. Supongo que un poco nos venían sucediendo éstas cosas, cada rincón parecía una grieta para encontrarme a mí mismo pero ese encuentro resultaba incómodo, en realidad, al ver esos muros quise creer que se trataba de lo que tenía dentro o pertenecía a otra persona; yo decía con aires de titán que esas cosas no son para mí, allá, que sufran o sufras, pidas o exijas, de algún modo eso es lo que noooooooooooooooos hemos buscado y es casi algo sobrenatural (y repetía esto, sobrenatural, como si usara un filo de acero brillante y ya estaba bien consciente del sitio endeble que pisaba) sobrenaturaaaal que la naturaleza nos lo ponga en el camino. Casi me sentía un dios con patas de cabra y reloj de pulsera y en mi interior me procuraba que algo similar a una llama consumiera el gas interno, un gas verde o azulado y yo sabía que era el alma que al fin se extinguía y decía es mejor quemar que haber sido quemado y la cama empezaba a levitar y las sábanas saltaban hacia el techo y entonces sus hombros aparecían, cercanos como dos montañas o como un puente y quizás golpeaban mi rostro pero también hacían un movimiento como si desearan ir hacia otro sitio y yo pensaba, sí, eso es, vámonos a otro sitio y allá matemos un buey y démonos un baño con sus vísceras y la boñiga y luego salgamos por díaadía por haganegocioconmigo y por el dispensador de la estación de tambillo y entonces creo que el alma se daba cuenta de que intentaba desaparecer y dejarla como un gas, como algo flotante cerca de lámparas y de las luces de los autos y por eso el alma se metía y se daba el trabajo de pensar y al rato ya decidía hacer cosas impresionantes, cosas como hincharme el pecho y yo dije debe ser abdón K. pero también pensé que era el espíritu de Félix V.V. bajando de san marcos para hacerse ver un poco pero el calor era insortable, una llama fría que parecía hinchar los huesos, llama que a uno le sacaba el jugo de los huesos.

Tenía ganas de colgarme como un murciélago, para qué voy a mentir, dije quizás la sangre en el cráneo logre embriagarme y también deseaba saltar de algún sitio pero fuera de mi ventana sólo había un fregadero de ropa y yo quería un salto triple ilimitado quizás en el espacio como en los filmes donde las personas pierden contacto con su nave y luego se vuelven algo como un naúfrago, naúfrago con una manguera amarilla como cola y diciendo cosas como central, voy a ciegas, repito voy a ciegas. Una de las talleristas, la más delgada de la habitación, decía que deje de pensar esas cosas y eso lo decía mientras yo piloteaba el challenger o sea que apenas tenía 26 o 28 segundos antes del bOm y ella decía cosas pero sin decirlas y yo decía lista para la foto y ella decía cosas sobre los hombros y sobre guayasybajarhaciaambato y todo era fatal, yo pedía que la cosa haga bOm pero la nave se dirigía hacia todas las direcciones, de izquierda a derecha de arriba a derecha de izquierda a izquierda y eso era confuso y apenas eran las dos de la mañana y ya debía estar reponiéndome pues jueves sería día de trabajo seguido y pensaba por favor, por favor, y luego pensaba en yanquis con banderas y decía yanquisconbanderas y luego pensaba en un desfile para una inerte barra de carbón y me parece que la nave había aterrizado pero parecía inclinarse, como si una nave tuviera rodillas y yo decía qué sucede, se fiiiniiii, astanuncaa a a a, dios no muere  y no sé, no estoy seguro, su voz era fuerte y clara y no era parte de la radio porque habíamos perdido las baterías pero yo salté de la nave y no tenía oxígeno y luego empecé a flotar y luego a hincharme y miles de cabellos flotaron y tras de ellos otras partes más grandes y rojas, tiras o cubos de piel y ella decía tú preguntas demasiado y las palabras eras redondas por donde se las mirase y yo seguía una dirección extraña e intentaba reventar las palabras con un alfiler y algo me tiraba hacia abajo y recuerdo que al ver el reflejo de la luna sobre una de las partes cromadas de la nave dije, A.K. consigna el tiempo y logré tomar del espacio varias partes y poco a poco las colocaba dentro de una bolsa azul y las partes no querían quedarse allí y sobre todo fue difícil con los dedos que habían entrado en las narices de otros cuerpos que empezaban a llegar de otra explosión similar y eso era incómodo porque quizás ahora tengo los dedos de alguien más y quizás por ello creo que me sobran huesos pero luego pensé que todo iba a estar de maravilla, busca cinta adhesiva y creo que así fue.

Los ojos colgaban dentro de una caja junto a una cruz de acero. Aceeeeeeeeeeeeeeeeeero. Diablos, no hallaba mi riñón y tenía muchas ganas de ponerme violeta y quería que el agua entrara por la boca y luego brotara de los ojos hasta un jarrón chino para otra vez volvérmela a tomar hasta quizás quedar dormido sobre un charco de agua de jarrón. Además tenía ganas de volver a aquel muro pero no había nave ni tampoco tenía el riñón y era posible que a mitad de camino me desmayara o me cayera la cruz encima y también pensé con mucha tristeza que era una mierda porque ni siquiera sabía la dirección del muro y era importante volver pero ya sabía que nunca lo lograría. La ciudad era una horrorosa cosa alargada como el moco de un pavo y en cada vértice habían nuevos vértices desordenados y que crecían en todas las direcciones y pensé que eso era una mierda y que todo era por no saber hablar y entonces me puse a repasar sobre la cama diálogos que siempre terminaban en disputas y siempre alguien estaba culpádome de su fracaso con unos socios, de una esposa muerta, de un hijo perdido en Irán o en Camboya o en otro país de nombre más extraño como SantiagodeChile que vende secretos o trafica con cuentas del gobierno, cosas que yo desconocía pero respondía al aire como si con él hablara sabrás disculpar pero todo era inútil. No se me daba eso de decir cosas porque siempre decía otras cosas, quería pensar pero terminaba hablando y era el horror, horror escribía, perdón también decía y luego la pronunciaba sin H o con H y escucha un devuelve la H, creo, uno de los talleristas que repetía materia. Me gustaba la cruz de acero, era dorada y yo quería que alguien la calentara y luego la colocara sobre la mesa de plástico o en la puerta de una de las habitaciones y luego pensaba en el loco de jesús y luego en eso de los templarios y en tesoros debajo de las pirámides, toda esa cosa y me ví de rodillas siendo bautizado con el fuego del challenger de 1986 o algo que me durmió o me quitó las capas que empezaban a formarse alrededor de la masa dentro de la cabeza.

Luego rodé por los escalones y creo que en cada escalón fui perdiendo un poco de huesos y luego alguien puso una pegatina en los muros y la pegatina decía algo sobre unas charlas a realizarse el próximo día lunes en el salón Numa Pompilio a las 17h00. Pensé que ojalá la clase esté invitada y pensé que quizás esos talleres eran para personas con intereses en aprender y dije mejor no nos inviten y tras esa pequeña parada volví a rodar muchos escalones más, creo que unos ochenta y tres escalones hasta llegar a la planta baja pero por si acaso me quedé un rato en el suelo esperando que los huesos llegarán en especial los de la cara y sobre todo los de la frente pues me decía no es justo luego como voy a usar sombreros o amarrarme una venda en caso de que me rompiera la cabeza pero no llegaban y creo que alguien me levantó o alguien había evitado que rodara porque ví unos hombros y luego unos pies y creo que en realidad estaba sobre los hombros de algún tallerista pero también parecía ser que él/la tallerista caminaba hacia algún sitio y mientras lo hacía decidió agacharse porque me pareció ver unas líneas o bordes y quizás era una acera y también creo que ví algo que caminaba, quizá sus pies pero luego ya estaba mirando hacia el patio y habían varios grupos y esas personas estaban hablando y miraban a alguien recostado en medio de ellos y parecían contentos porque agitaban los brazos llamando a otros grupos y yo dije que bueno que los talleristas tengan estas relaciones propias de los centros pero en verdad no sabía nada de nada y nunca quise creer lo que decía, por ejemplo, aquella tallerista que ahora fabricaba muebles bajo pedido aquello de tú o yo nunca vamos a aprender pero ya era tarde porque ya eran más de las seis y el sol brillaba pero también el cielo parecía incendiarse.

Luego vino eso de eres un mentiroso y todo se fue a la mierda y nunca más podré dormir dije, o nunca más quiero vivir, y parecía un niño huérfano.

15/1/14

Jelte Skeletar, dont leave mebreakyou

Casi podía ver su cara y era como si dentro, debajo de la carne hubieran otros talleristas pero especialmente uno que ahora cursaba o laboraba en un centro de pueblo satélite, eso, a unos trecientos kilómetros de Kito en la carretera a los Bancos. Luego pensé que iba a ser ideal rentar uno de esos pequeños autos y quizás llevar a pasear a Paco. Paco nunca había hecho un viaje y era buen plan que saliera un poco y que olfateara los postes de satélite antes orinarlos y eso de buscar entre el kikuyo o entre la basura, aunque, satélite estaba bien organizado. También pensé que todo era una maldita locura y estaríamos fuera por lo menos tres días, eso sin contar que las cosas podían resultar distintas y qué tal si el tipo intentaba retenernos pero también estaba la posibilidad de que ambos decidieran darse aquello de un nuevo tiempo, manda al tipo a volar y en ese caso yo estaría de regreso al día siguiente pero seguro cogía mis tereques y terminaba con todo y las llantas en la arena. La verdad que no sé por qué estaba metido hasta el lodo en aquella situación pero quise creer cosas románticas como que la diversión siempre estaba sobre la carretera. Ahora, recuerdo que ella dejo su maleta de tallerista y luego dijo A.K necesito que me lleves a satélite y yo dije cómo así pero ella decía que deje de ser un hijo de puta y que arrancara y me dedicara a conducir y porfavor, no dejara de ser la carretera.

Luego estuve mirando un auto amarillo y el tipo dijo que necesitaba un documento que me respaldara y dije bueno tengo una tarjeta y el tipo dijo eso puede servir detrás de los cristales de la pequeña oficina que el hombre utilizaba para firmar documentos, lo pude ver, y su sonrisa parecía la de un grinch en febrero o algo como eso. También faltaba que el tipo levitara sobre el suelo.

Al pasar por ella, un hombre del tamaño de un armario como las negras con las que una noche soñé que me golpeaban, miró desde los escalones justo frente a la puerta principal. Luego el tipo se acercó pero de cerca se veía mucho más joven, incluso parecía otro tallerista y dijo algo sobre la mierda en la que pensaba viajar seguro a la mierda de satélite, y dijo algo sobre es necia. Una franela roja y blanca ondeaba a un lado del jardín y las huellas de un auto marcaban el borde y luego la acera, quizás un auto que acababa de irse o que había desaparecido entre el kikuyo que asomaba desde el patio de atrás, pero esas cosas se saben, y nadie dijo nada y parecíamos libres de nosotros mismos o desconocidos y eso éramos, y las cosas parecían ir por el camino indicado.

Al salir dijo algo sobre dinero y el tipo le entregó una bolsa o un paquete o quizás un par de medias hechas una pelotita y también ella dijo que no olvide que lo amaba, o algo similar, supongo así es como ahora quiero recordarlos. Los hermanos Mónaco. Yo acababa de despertar porque esperé casi cinco minutos o quizás más y el asiento era cómodo y ese barrio desconocido era bastante calmado. Ella entró al auto y dijo quieres y me alcanzó un pote de nutella con una cuchara plástica en el medio. Claro dije y tome algo de nutella y luego encendí el auto y pasamos por la mitad del barrio y habían varios negocios abiertos como locutorios y centros para usar el internet y muchos sitios donde realizar recargas, eso ya a la salida que estaba a dos calles y el barrio empezaba a mezclarse con el siguiente y atrás quedaba la casa y la calle de un sentido y el auto que acababa de irse y las casas con pequeños jardines y puertas grandes como para que pasaran dos refrigeradoras juntas o un ascensor y sus botones y luego empezaban unas curvas y unas cuestas y dos rompevelocidades y un edifico de apartamentos con un color parecido al del taxo luego todo parecía una gran maqueta o un gran collage de recortes de revistas vistazo o de esa revista que sale todos los domingos en ese diario que dicen fue de quienes quemaron al patas saladas y en donde publican imágenes de modelos que ya no me llaman como antes o a las cuales dejé de ver tras entrar en el centro y también a veces publica mi padre el escritor con su columna sobre las cosas que nos convierten en hombres y las cosas que nos diferencian de un velador y cosas como anuncios amarillos con filos negros y llantas y aros rin 16 y juegos extra de aros rin 16 y mujeres con sobrepeso y luego mucha montaña y mucha roca y luego yo apretando el freno, el acelerador, el freno y ella diciendo algo sobre no levantes mucho el volumen y luego su rostro pegado al asiento y yo manejando como si llevara a nelsonmadela o a sandrabullock, conduciendo como si acabara de comprar un auto.

Todos los pisos habían sido inundados y el agua empezaba a filtrarse y los tumbados tenían largas manchas oscuras y en algunos sitios uno tenía que usar un poncho amarillo para aguas pero también algunos llevaban sombrillas abiertas en mitad de los pisos. El agua parecía furiosa pues llevaba varios días cayendo y el sitio además estaba lleno de un clima inhóspito y varios hombres de corbata azul llevaban un pañuelo atado al rostro o en la mano para cubrir su nariz pero en realidad todos pensábamos que era demasiado eso de subir y bajar el sitio varias veces al día. Además unas corrientes de aire llenaban el sitio y era porque todas las ventanas habían sido abiertas pero también porque muchas habitaciones tenían sus puertas abiertas a pesar se que las clases empezaban a las siete y de que muchas habitaciones empezaban a estar desocupadas. Muchos pensábamos que ya era demasiado tiempo con eso de las reparaciones sin saber que apenas estábamos entrando en la fase más crítica y a veces nos encontrábamos con siete u ocho hombres con casco amarillo pero también podían ser dos o tres o incluso un grupo que parecía detenido o dos o tres hombres que miraban a uno solo mientras este intentaba cortar un pedazo de hierro sobre el suelo con una gran máquina que quizás descargaba un golpe sónico, como esa armas que se usaba en doom en la versión para windows 95.

Debía ser el clima pero muchos empezaron a llevar sus propias botanas y sus propias conservas y uno de los talleristas en mitad de la clase tomaba de su maleta un abrelatas y entonces giraba los duraznos y luego en un pequeño cristal colocaba dos o tres mitades y a veces se regresaba a mirarnos y hacía el gesto de invitarnos sus duraznos que parecían bastante buenos pero yo siempre estaba con los dientes recién rearmados y prefería decir gracias pero me acabo de reparar los dientes. Luego el jugo de la lata que parecía bastante fresco impreganaba el sitio y a la habitación que a pesar de ser bastante amplia parecía un pequeño bar o un pequeño negocio en mitad de una plaza de bangkok o incluso de la michelena pero sin tanta gente empujando y con  menos frituras y menos farmacias. En realidad éramos un grupo colorido y pronto uno de los hombres de corbata azul empezó a llamarnos el curso de talleres folk. No sé si fue un modo amable de nombrarnos o un modo de decir ustedes son un caso perdido, el caso exótico del sitio gris, pero a veces creía que sería genial intentar el nuevo orden que ya estaba perdido desde hace más de mil años. Durante el intermedio entre una u otra clase, intentábamos terminar alguna tarea pero esos días pusimos dedicación especial al cuestionario de casi setecientas preguntas que nos tenía llamándonos a medianoche o enviando pesados archivos mediante un nuevo dispositivo llamado wildress. Imaginaba que ese nombre se debía a que la naturaleza, lo salvaje, estaba siendo cada vez un poco más reducida y también juré que intentaría usar lo menos posible esos dispositivos que enviaban cosas, fotos, textos de un modo que parecía no ser físico como pasa con los estudios de dephrackrushdie. Ese cuestionario mencionaba la historia de las palabras o era una genealogía y a veces las preguntas empezaban por cosas evidentes como palabras antónimas y sinónimas y luego se iban a asuntos del significado y sintaxis y qué es ad libitum o veni vini victi, que podía ser pronunciado obviando las reglas latinas, y yo pensé, por qué no bitche. Por suerte una de las talleristas había trabajado de manera increíble, o sea, ecuador 1990, en las europas cuando ese era un continente bien administrado pero ahora en la tele ya no se contaban historias de lucha y sacrificio sino que cada vez más se hablaba de los paisanos que triunfaban y que habían logrado formar esas fortunas del tipo acá se come lo que allá comemos y consuma folclore hecho por nosotros los paisanos de paisa. Obviamente ellos habrán sido en sus días contemporáneos de la tallerista y entonces son quienes sobrevivieron a la misma hoguera de las noches de marzo escrituras en mano. La tallerista nos brindó una breve introducción a términos básicos y por un momento dije de haber sido romano quizás y hubiera disfrutado eso de azotar a Jor-El.

Al salir bajé pronto las gradas y me topé con talleristas que acaban de estrenar sus nuevos cartones y ellas subían a las habitaciones y tenían varias cosas que hablar y muchas de ellas a quienes recordaba como talleristas grises o introvertidas ahora hablaban de mí y decían cosas amorosas como cuando una mamá quiere para su hijo lo mejor y piensa en cómo debe ser su futuro y su educación y la manera en que los profesores debían influir en las actitudes del estudiante para que el orden natural no sea afectado y para que todos empecemos a preocuparnos un poco más pero todo esto lo decían usando más palabras y en un tono familiar y yo dije esto es extraño, solo porque ahora visten esos pantalones oscuros de tela o gabardina o no sé y solo porque ahora llevan chaquetas con cierres metálicos y usan lentes y también me parecía estar viendo a una actriz yanqui sentada detrás del escritorio con el cabello recogido en un moño y con un par de anteojos bastante delgados para ocultar apenas sus pómulos duros como esquinas  y con un pluma en la boca, y luego eso de tareas dirigidas; pero eso era imposible y luego las imaginé con sus parejas y dije basta A.K y me entró las ganas de decirles dejen de hacer esas películas que me están doblando el cerebro pero ellas ahora charlaban con un hombre de traje azul y en la charla se veía algo único e imposible de repetir y creí que nunca sería un buen director y menos alguien capaz de llevarse bien con otros talleristas vestidos de traje o decir o responder algo motivante a una joven que intentara saber más sobre algo, que quizás por primera vez, la está motivando. 

Pensé que muchas cosas se estaban quedando en el camino pero quise creer que alguien me las vendría a entregar tras golpear y decir hola, pasaba por aquí, sé que son sus cosas, tenga más cuidado, de verdad, tome las cosas con calma, si no lo hace yo lo haré.
Al llegar al séptimo un hombre de corbata azul pasó frente a mí y yo llevaba los pies empapados pero dejé el casco amarillo colgando de la mesa.

Laranja nona gorgeous lovely Van

Me pareció que estaba diciendo muchas tonterías y luego diseñé un modo de decir todas esas tonterías en una sola tontería y muchos de los talleristas reían pero uno de ellos solamente cruzaba frente a nosotros y quizás era de algún modo alguien religioso o quizás, tenía obligaciones para su salud pues, al hacerlo, llevaba la cabeza echada sobre el pecho y creo que escuché que balbuceaba algo como una oración y los ruidos también era como los de tragar o ingerir algo. Quise deternerlo pero solo pude levantar la mano y casi que solo alcanzo a hacer un gesto como de imposición pero en el aire, al apuro, y ese tallerista quizás me observó o me observaba con sus oraciones o sus oraciones eran para mí pero luego ya está saliendo del pasillo con su cuerpo un poco como tambaleándose hacia los lados y creo que llevaba algo dentro pero no estoy seguro y también miré su chaqueta y supuse que en los bolsillos interiores el tipo cargaba quizás botanas y vasos de cartón o quizás dos camineras doradas y llenas de ron o de aguardiente pero esas cosas suelen percibirse bien a la distancia y él pasó por mitad de nuestro círculo y quizás, dije, no se trata de un hombre religioso ni de un loco o un ciego, se trata dije, de un asesino y luego salí de allí y ya no lo encontré por ningún lado, y recuerdo haber dicho en voz alta que hay pocas personas y dos habitaciones con las luces apagadas y los hombres de cascos amarillos bajan llevando carretillas con pedazos de muro y luego corrí tras de uno de ellos, como en los filmes y luego lo empujé y el material de desecho caía haciendo un estruendo enorme que también levantaba una nube de polvo y en medio de esa polvareda y sin mirar levanté su casco y al terminar la nube descubrí que es un hombre, en verdad muy joven, casi un niño que me mira un poco asustado y luego ese joven alcanzó a decir Viernes? y luego yo coloqué su casco en su sitio y dí media vuelta y dije, sí, ya es viernes y luego volví como al principio y él sonríe y yo camino hacia el pasillo pero en mi cabeza se han metido ideas extrañas y el deseo de sentarme tras de un escritorio a pensar que todo es inútil mientras en la calle se escuchan disparos o también la idea de lanzar algo por las ventanas pero sé que no haré nada de eso, así que camino despacio y las cosas y los talleristas alrededor, los pocos con sus maletas dicen cosas pero yo ya no asocio nada con nada y supongo ahora yo parezco el hombre religioso.

Luego tenía una canción en la cabeza, esto quizás fue el día en que intentamos resolver un cuestionario de más de doscientas preguntas, era un tema de faith no more y su estribillo salvaje me hacía desear aporrear una batería y al mismo tiempo cantar y creía que así me acercaba a la elegancia del loco ese de Mickeymousep, tipo salvaje y tipo de rostro particularmente hermoso al que recuerdo retratado por A.A, y cuando lo miré en su casa dije no puede ser y lo miré estudiándolo y dije este tipo es cool y detrás de él había una pared llena de colores o de grafitis y el hombre posaba y se dejaba llevar o la llevaba a A.A y su rostro detenido aparecía de frente, de perfil, de tres cuartos y A.A decía que él le había pedido un favor, que era francés y pensaba largarse para Chile donde tenía más oportunidades de actuar y yo dije claro, seguro respondiste yo te hago todos los favores que quieras y A.A se enojó muchísimo pero en sus ojos habían luces y los grafitis del muro y luego me sentí sucio y dije oye A.A me siento como Porky, démonos una ducha pero A.A dijo hazlo tú, y no dejes mojado el piso y en la ducha dije A.A está ahora pensando en Mickeypatton y entonces dije felicitaciones Mickeymouse mientras lavaba mi cabello y la espuma corría por mi cuello y luego dije de esto se trata mouth to mouth y luego canté mouth to mouth, mouth to mouth, y repetí to mouth , to mouth, to mouth, to mouth.

Pero en la clase coloqué los auriculares y me dejé llevar y pronto golpeaba el piso y faith no more era la banda del año y decían algo asobre alguien que estaba a punto de irse porque sentía que era feo y eso ocurría cada vez que él despertaba, feo cada mañana, creo que así se llamaba el tema pero en realidad tenían un disco más poderoso pero dije ese lo cargo el fin de semana y creo entendí que la fe se trataba de algo como convencerse a sí mismo de que lo falso puede ser cierto y entonces dije talleristas el profesor dijo que no viene y entonces cerremos la puerta y empecemos con eso de saltar por la ventana y todos me miraron raro y faith no more seguía tocando como el lolapaluza de chile cuando se fue la electricidad y nadie se detuvo pero creo que nadie respondió y también añadí muy bien yo empezaré y al subirme a la ventana tres talleristas dijeron yeah A.K, si saltas todo estará bien y me empujaron o yo levanté la mano antes de arrojarme y yo dije o pensé en eso de dios no muere porque había pensado hace unos días que esa era una excelente frase antes de partir con rumba inconcierta y dije dios no muere y luego estuve caminando de nuevo por los escalones y eso estaba algo pesado. 

A veces me sentía como un tipo realmente joven y a veces estaba en medio de gente realmente joven que por ejemplo charlaba animada sobre cosas que parecían estar pasando en algun sitio que ellos miraban y yo la verdad daba la vuelta pero no encontraba a tal sujeto ni la vez que llenaron los bolsillos con azúcar o algo de valdez pero ellos también guardaban silencio y era extraño que luego de tanta voracidad ellos se calmaran como los monitos de la película del loco kubrick, y yo decía la vieron? pero ellos no habían visto a los monitos ni a la roca y no era su culpa pues esas cosas tienen más de cuatrocientos millones de años y en esos tiempos los cines acá debieron ser espacio para tardes montadas con john wayne o para el loco mariomor. Entonces dije que los invitaba a ver la película de los monitos y dos talleristas respondieron que cuánto costaba y yo dije acá debe haber una copia ilegal y entonces uno dijo mi casa está más cerca y tengo nuevos parlantes y yo dije eso es ideal, y luego ya pensaba en el sonido y en el ruido de las naves viajando en medio del espacio y el ruido que harían los hombres al respirar dentro de esos trajes y esos cascos que parecían restarles vida y energía y pensaba qué lujo es conocer a alguien con la casa aquí no más y con un equipo capaz de sonar de manera decente y agradecía a mis padres por darme algo de dinero. Ese tipo se llamaba P.S y de cariño lo llamábamos Patito o Pateto y en realidad era peyorativo porque cuando queríamos echarle la culpa de algo a alguien decíamos fue culpa de Pateto o cuando no podíamos decir nada inteligente decíamos eeeeel pateeeeetoo!, y lo hacíamos como alargando la palabra como si nosotros mismos a través de él y de cómo lo pronunciábamos nos volvíamos hombres o niños down, y empezábamos a empujarnos mientras decíamos paateeeeeeetoo.
Muchos ya estaban dormidos tras los primeros diez minutos y alguien en un momento del filme que denotaba la complejidad y genio absoluto del locok dijo que tenía que irse y yo quería que se quedara pero al ver sus ojos dijo que esto no estaba en sus planes y que mejor se iba un poco a perderse de sí misma porque con ustedes sigo siendo yo y el plan de ver una película es un poco olvidarse y entregarse al spleen pero con una buena película y no con esto que está similar a las cosas que le gustan a un tipo y que al mismo tiempo es el tipo con el cual llevo un año y eso que ambos lo planificamos y todas estas cosas me están doblando el cerebro porque yo creía que sería diferente y además ustedes no aprenden nada en los talleres, pero eso me tiene mejor ya que avanzamos juntos y para colmo estuve otro tipo y pensé que podría resultar divertido, bueno, es una forma de decir, y también es una forma de decir que alguien debería hacer algo, tú, A.K, pero ahora siento que extraño esas cosas y luego estás otra vez con tus películas y yo pensé que todo era un montaje para estar cerca pero veo que de verdad te interesa la película del locok y lo odio porque me refresca esas cosas y mejor me largo, quizás busque a P.A y le contaré algo y él dira algo violento y bueno, ya nos olemos al rato o no se volverán robots o cualquier otra cosa  y luego salió de la casa, Pateto la acompañó a la puerta, hubo un sentido abrazo, y yo dije que mierda, uno trae algo hecho con un mínimo de ingenio y estos giles desean que en las películas hayan personas y que esas personas se vean jóvenes, quizás como nosotros mismos y además de eso quieren que a las personas les sucedan cosas, que les ocurran problemas o que intenten casarse o alcanzar la felicidad a través de otra persona que no le corresponde o que se yo, eso de los asaltos y eso de hablar y actuar como personas inteligentes y listas y dije también que mierda de películas son esas donde hay personas luchando para alcanzar algo y también dije que mierda que son esas películas de personas donde lo único que hay es personas y a esas personas les están pasando o les van a ocurrir cosas como accidentes o sorpresas como por ejemplo que un día llegue una carta explicando que debe ir a kansas porque alguien ha enfermado o esas, por ejemplo, tenemos una tallerista nueva alguien por favor muéstrele el lugar y dije qué hora es y luego Pateto me dijo tranquilo A.K, yo te entiendo mijín, esa era frase propia de Patito, tranquilo mijo y me pasaba el brazo por el hombro y yo decía de leyf, y él decía está de lujo tu película, sé que debe haberte tomado full viajar hasta la luna para filmarla y más con eso del ministerio de cultura va a desaparecer pero, así es la vida y tú no debes dejar que eso te quite el sueño, tu dale, dale y sigue viajando, filma en el planeta que quieras, y con los monitos que quieras. Luego pateto me decía ya te vas a largar? ...ah, ya mijín, darás cerrando la puerta. Y yo ya estaba en la calle y miraba una extensa calle que cruzaba por todo el centro de la ciudad y esa ciudad era plana y extensa y las calles tenían piedras.

Luego escuchaba eso de eres un mentiroso y me sentía extraño y nauseabundo sobre todo porque durante esos ocho o diez minutos sentí que varios mesías en caballo cruzaban delante de mí o sobre mí, además, decían es mesías, es mesías y luego me sentí como si fuera VanVanlarge aunque mi cara era más un Chopan y ese era el camino que debía seguir antes de iniciar el advenimiento hacia Ludwing Van pensé y luego escuché de nuevo eres un eres un y sacudí las manos en el aire como una mosca y empecé a volar y me dieron ganas de pararme sobre un pastel o sobre la cereza del pastel que cargaba en una charola vacía la otra, tarde una tallerista con vestido negro pero solo encontré una caja de cinamon y luego los talleristas me perseguían con periódicos en las manos y yo pensaba que tontos son los talleristas y esto lo demuestra como que todo suma más suma más y porque es casi imposible matar una mosca con un periódico, con matamoscas te creo y creo que alguien escuchó porque empezó con eso del matamoscas y yo hacía biiiiiiiiiiiiiissssssssddddddddddddd y luego de nuevo dijo eres un mentiroso.

14/1/14

Me facones

Una vez más nos hallábamos en medio del pasillo hablando de muchas cosas y a mí me iluminó la idea de que yo hablaba de muchas cosas sin haber de qué diablos estaba hablando. A veces creo que me reía de pura pena o porque creía que estaba a punto de llorar y cerca de convertirme en uno de los personajes de Qué risa cómo lloramos! Qué risa! dije y los talleristas daban pequeños pasos y otros empezaban con sus giros o caminaban sobre una círculo invisible pintado sobre el nuevo piso con una pintura amarilla. Alguien pasó entre nosotros con bastante prisa y todos regresamos a ver al interior de la habitación de un modo autómata. Luego alguien empezó con eso de cambiarle los títulos a las cosas y por ejemplo alguien dijo que si nos presentabas a tus primas alguien podría escribir algo llamado Memoria de tus primas tristes y la verdad, si en lugar de cocoa y sanduches, hubiera sido ron y narcocorridos, la historia no habría terminado, a las 5 pm en mitas del pasillo, día martes. Yo quise ser un poco distinto a como soy y por eso charlaba y decía más cosas y en el fondo pensaba en eso de los orificios y luego pensé que nadie se daba cuenta y seguí y dejé de reírme para luego admirarme pero me arrepentí cuando dije dejen de asustarme. Varias personas pasaban por allí como pequeños turistas de los talleres cercanos y ellos también llevaba prisa pero luego publicaban sus cosas y nuestras cosas combinadas e incluso escuché que el taller de lenguas se había vuelto parte de los contenidos para los talleres de aplicación o sea que formábamos parte de otras habitaciones y estábamos en sus fotocopias.

Un poco sentí que me daba rabia esto de formar parte de algo y también sentí la pérdida de la piedra de la locura y dije maldición me han extraído la piedra. Puse cara de ekeko con sonrisa triste y empecé a buscar la roca pero todo era oscuro porque la cocoa tenía varias gotas de vainilla. Ahí estuve buceando y encontré cosas perdidas como el primer juguete de tortuga inflable que hundí con mi cuerpo de morsa y también encontré una canción que hablaba sobre un hombre que pedía que se olvidaran las cosas y para ello él y alguien más, debían cerrar algun trato en que alguien lo atrapaba entre sus muslos y un genio luego los llevaría a donde todos habían perdonado. Adentro escuchaba cómo los otros en mitad del pasillo seguían con sus historias infinitas y dickenianas y las chimeneas y luego creo que encontré un pedazo de carbón guardado como una pieza o una joya en mitad de una caja de acero o plomo o eso creí pues mi vista de rayos xónicos no estaba activa pero preferí dejarlo para cuando cumpliera un millon de horas o para cuando bajara con el equipo correcto.

Luego el resto del cuerpo seguía funcionando y posiblemente se deba, dije a que ya estaba formado por demasiadas partes y sobre todo a las continuas intervenciones. La parte que había tomado control era menos pasiva y un poco noté que alteraba la situación para que el tiempo se alargara y cuando el hombre de corbata azul dijo que pasáramos hacia la habitación, nos hablaron sobre las funciones de los alumnos y los deberes de la familia nuclear y todos nos quedamos sorprendidos y callados y el hombre de la corbata azul hizo una mueca o intentó una sonrisa y la puerta de la habitación se cerró y el resto de talleristas dijo algo sobre ir hacia el día miércoles y también buscaban las tareas para el día jueves y otros dejaron la cabeza sobre las mesas. En realidad buscamos la verdad dije desde el fondo, pero la voz salió en forma de dos burbujas y dimos media vuelta y dejamos el muro donde estaba y el pasillo se hizo más chico y tras de nosotros quedaron cuatro cajas de acero o de plomo, cajas del tamaño de un parlante y quizás tenían un carbón dentro. 

En la pantalla pudimos leer los textos del hombre de la pampa y varias fotografías de campo y pampa y de naturaleza y en esos sitios solo habían extensiones enormes de campo y pampa y sol y en realidad otras imágenes eran dos líneas horizontales una pegada a la otra a pocos centímetros del borde inferior de la fotografía y uno pensaba que no había nada en la naturaleza más propio e indefinible que una línea horizontal muy cerca de otra que a la vez estaba a poca distancia del borde la fotografía. También unos hombres de apariencia cenicienta miraban el horizonte desde sus caballos y parece que el clima era agresivo porque debajo de sus chales o ponchos ellos cargaban en sus cinturas los facones y estos brillaban pues sus empuñaduras tenían piedras incrustadas y ese brillo era sobrenatural, pues, ya había caído la tarde y quizás podían ser los ojos de animales nocturnos y quizás eran los fantasmas de los indios que habían sido asesinados pero creí que en ese caso debían ser por lo menos dos millones de facones o un millón de pares de ojos, pero, luego dije o pensé que los fantasmas nunca andaban en grupos de más de siete. El clima de esos campos le llamaba a uno a tomar la maleta para vaciarla en la ventana hasta que todo cayera sobre las mesas que iban a ser recicladas para luego tomar el tren con el destino más largo, quizás uno de tres meses. Luego sobre las rieles y pegado a una ventanilla, yo, sabía que el tiempo haría el favor de no volver. Pensé que primero serían estaciones, luego algunas casas con la pintura rota, luego una zona industrial y varias chimenas de fábricas en paro y luego quizás esa vegetación exótica donde los helechos parecen seres acuáticos o barcos encallados y luego quizás al fin las casas pequeñas y luego una que otra granja y así durante varias horas porque Chile es como un moco de pavo y luego la noche y luego la oscuridad. 

A.A.G.G.

Las iniciales estaban prohibidas pero alguien encontró que debajo de la mesa el territorio era de quien lo bautizara. Yo estaba debajo de la mesa buscando unos documentos pero luego me quedé debajo pensando en la grandeza del espíritu y también en que quería ser un pescado para llenar los platos de los comensales en el filme ese del gran buffet y también hablé con una cabeza de chancho que tenía la piel crujiente y cada vez que la cabeza decía algo la piel alrededor de su hocico se cuarteaba un poco y yo pensé que debíamos llamar para que nos trajeran bebidas o algo de vino pero luego pensé que todo era importante. Mira, iniciales, A.A.G.G, me dije, como estudiando, odio los números pares dije para no decir lo que en verdad pensaba y lo que en verdad pensaba tenía mucho que ver con el dejar de convertirme en una especie de agente triple que encuentra iniciales grabadas debajo de la mesa. Luego transcribí A.A.G.G en un papel para no olvidarlas y entonces encendí un pequeño monitor y me dispuse a llamar a algunos conocidos pero nadie sabía su significado pero lo peor fue que nadie intentó explicar algo. Por lo menos sobre el tema de lo doble, el tema de la repetición o la forma del grabado y eso de la grafología. Tampoco me sirvieron de mucho las dos páginas en las que me había puesto a asociar cifras enteras con equivalencias decimales y era porque en ambas páginas, sobre la pantalla, las cifras se volvían una E.

El orificio tenía los muros pintados de color blanco. La luz del sol o quizás algún reflector artificial servía para que los hombres de casco tuvieran una mejor idea de sus dimensiones pero también era que lo estaban adecuando y ya bastante tiempo del moho, que tras arrancarlo llenaba varios sacos de yute, y la humedad se pegaba en los huesos de quienes nos acercábamos a mirar los muros pintados de blanco, pintura que también podía ser respirada y eso ocurría en los siete o nueve pisos, aunque, quizás no en el séptimo porque sigo creyendo que ese piso no existe, pero definitivamente no en la terraza, donde todo estaba cubierto de una capa amarilla pero también había un mapa colgado junto a la única puerta, que explicaba algo sobre buscar las partes que no habían sido pintadas. En casa la ropa tenía adherida el ruido del orificio y todo luego lo metí en una caja antes de oprimir los botones para que cayera el agua y la ducha hiciera eso de ussssssssssssshhhhhhhhhhhhhs
hhhhhhhhhh
shhhhhhshhhhhshssssssssshhs
hhhhhhhhhshhhhshs

Luego escuché eso de eres un mentiroso y dije algo y no pasó nada y luego volví a decir algo y luego me senté sobre un escalón y en todo el sitio las ventanas habían sido abiertas al mismo tiempo aunque creo que fui a buscar mis cosas y creo que estaba subiendo hacia zootecnia o idiomas pero también seguía sentado sobre un escalón.

Se vende informes al



Hoy estoy encontrando muy borracha a gente que generalmente suele estar borracha pero no tanto como ahora lo están. Incluso pasó que al abrir la puerta la persona la dejó sin cerrar y del pasillo se coló un sabor absolutamente conocido y entonces dije: diablos, alguien acaba de bañarse en una deliciosa tina llena con azul y apenas si ha traído una toalla pues el pasillo empieza a marearse. Creo que estuve a punto de inventar que salía a buscar algo y miré en mi maleta pero no había cargado mi copa larga y tampoco el vaso de cartón que se dobla para parecer un portavasos o una libreta de periodista. También pensé que la ansiedad de tener el cuerpo en el colchón estaba haciendo que mi olfato inventara cosas pero luego observé que alguien en el pasillo se tambaleaba y al mismo tiempo se paraba sobre la punta de los pies y luego colocaba la cabeza que era como una esponja absolutamente mojada sobre el vidrio de la puerta y yo pensé que mas bien yo tenía el deber de felicitarme.

Creo que nadie notó lo que ocurría en el pasillo pero todo fue hecho con brevedad de modo que luego el sitio quedó desierto. Pasó que alguien colocó una mano sobre el hombro de aquel tipo y luego con algo de presión o algún empujón las cosas no terminaron en pedidos y cosas como usted caballero métase en sus asuntos. Al parecer aquel tallerista, es decir, ambos eran viejos o casi compañeros de clase, intentaba persuadirlo y el otro no lo reconocía. Uno llevaba una chaqueta, quizás una o dos tallas más grandes y el otro llevaba una barba de varios días que lo hacía lucir como el hombre que viaja en el metrobus a las diez de la mañana usando gafas y oliendo a todos los hombres que duermen en la estación mientras los autobuses son lavados con espuma y agua caliente y a veces, ese hombre me miraba y yo me sentía su espejo, eso era en la alameda. Yo sentí que mi obligación era impedir que se lo llevaran pero también dije que era hora de estar con los libros y con la materia reproducida del enciclopédico océano y adentro unos talleristas conectaban el equipo para las siguientes dos horas en que impartirían una clase sobre estrategias de dirección en escuelas con recursos que no pasan de cinco cifras o cómo enfrentarse a los padres de un chico que asiste a clase los días en que la escuela está cerrada sin temor a que el gobierno se ponga de lado de ambos. Talleres para distraer y talleres afines a lo que venía sucediendo en las prácticas y en las reuniones de vinculación con la comunidad durante el último semestre.

Supongo que muchos queríamos tener un puesto dentro de una institución pero dadas nuestras avanzadas edades ya no pensábamos en dirigir o en ser parte de los grupos de intervención y de organización, era más bien cosas para pensar en pequeños suicidios y eutanasias de los cuales no podríamos volver. Muchos teníamos nuestras familias las cuales eran una máquina sin manuales o instructivos, yo por ejemplo tenía dos hijos y ellos todos los días esperaban que yo explicara las cosas que estaban descubriendo. Habían tareas tanto en el centro como en el hogar y casi estaba arrepentido de haber regresado al centro luego de diez años pero también estaba ya, desde hace mucho tiempo convencido de la ciencia y sus bondades. Muchos hombres de corbata azul elevaban sus voces como si fueran grandes gallos franceses para subrayar la importancia de nuestra actividad y muchos incluso hacían pública su adherencia a muchos (no demasiados) de nuestros talleristas, un ejercicio de futuros iguales o socios que se golpean para estar en forma. Se hablaba de que Paver podría formar parte de la nueva escritura que se estaba produciendo de la mano de jóvenes con horas de lectura, jóvenes que compartían pasiones en cuanto a las películas de Hugo Mayo o la fotografía y la intervención en lenguas amerindias de Medardo Silva. Otro hombre de corbata azul pensaba que debíamos especializarnos en la parte de dirección estratégica pues, lo más común era que la función pública escogiera a talleristas que acababan de salir del centro, ellos, dirían, tendrán la fortaleza política de los sin partido o del tallerista que estudia la parte histórica y su axiología y además el puesto requerirá de jóvenes que cumplian requisitos propios del trabajo corporativo: prestancia, competencia, capacidad de dirección, rapidez y liderazgo. No faltaban uno que otro en la habitación que en ese momento guardaba el rostro en el regazo de alguna tallerista y en realidad ellas no prestaban atención a estas arengas pues siempre que les preocupaba algo empezaban con eso de L es lo mejor o J de seguro será rector junto a U y si P también quiere para que hagan un trío, y yo les doy mi aplauso y además como decía que dije... y que... voy a tres pajaritos en un rincón, el del medio es bien obviamente...

Yo me imaginaba mientras todos esperaban que la clase diera inicio y antes de correr las cortinas que quizás sería un gran mérito terminar con el centro y luego dedicarme a una especie de periodismo de investigación y divulgación o eso de la crítica artística. No entendía muy bien eso de investigar pero creí que podría componer cosas a partir de hechos irrelevantes y eso al mismo tiempo podría servirme o servir para encender un poco las ideas y esas cosas que últimamente parecían provenir del mismo sitio. Pensaba, debería divulgar cosas como las que guardan las alfombras entre sus pliegues y dije que sería genial hablar del polvo o de las partículas que estarían flotando alrededor de nosotros llenando la habitación y que a veces solo se observaba bajo determinadas luces o bajo determinadas líneas y reflejos. Pero pronto me desanimé porque pensé que en estas revistas y en estos diarios donde trabajaban algunos artistas, últimamente todo estaba entregado al comercio de datos y de información y, al recuento de tablas y cifras y eso de la economía comparada y cero espacio a las cosas del estómago. Además que medio estaría dispuesto a publicar acerca de un cable que cuelga de un poste, una pared en ruinas, escombros de ascensores o a publicar un título como Pared ed eed o El llano hace 500 arres.

Luego sentí pánico y el pánico es un punto en un lugar entre el corazón y la entrepierna.

Luego pensé que los chicos en las clases simuladas intentaban que yo diera media vuelta para luego ellos mirar la cancha por la ventana. Luego encontré que varios pares de ojos me recorrían como si yo fuera un pedazo de tarta de manzana brillante o un sorbete y con miel en la cubierta de la dorada piel o metido dentro de un vaso de gaseosa roja.

Luego pensé que yo era una manzana y luego me comí a mí mismo y luego tiré las cáscaras a las que apenas había chupado y los labios tenían un dejo de azúcar y alguien había dejado un pedazo de hoja en el sillón junto y yo lo doblé para darle la forma de un pequeño basurero rectangular y allí puse la piel roja de la manzana y un hombre molesto dijo que ese no era lugar para masticar y menos cuando está por empezar Carmen, la ópera, y luego dijo que dejáramos de hacerlo y yo volteé para mirarlo y en verdad estaba molesto y más bien tomó lo que quedaba de piel y la puse en el pequeño basurero de papel y se la pasé a la tallerista que se había sentado junto y le dije toma, usa el basurero y no dije más y esperé que el hombre la levantara del cabello, pero estábamos en un salón rojo del centro y esas cosas aquí ya no pasan y el hombre solo se fue y todos parecíamos tener ganas de ir tras de aquel hombre o de ser cáscara de manzana.

Luego quise tomar un poco de leche y bajé rodando los trecientos cinco escalones y luego fui dando saltos largos como ardilla o como liebre hacia el interior del galpón y en el galpón las puertas estaban cerradas así que tuve que ir hacia una ferretería, recuerdo que junto a la ferretería llamada Ferretería Gatito había un letrero de se vende el negocio y también un almacén de calzado ofrecía varios pares a mitad de precio pero en la ferretería me dijeron que no les quedaba ni leche entera, ni leche descremada ni leche sin lactosa ni la rica leche tibia que calentaba la garganta de los obreros a las seis de la mañana en la mitad de la estación de la Marín y quizás era porque estaba por la diez de agosto. Qué hago? dije pero ya el vendedor estaba ocupado atendiendo a una mujer que le pedía un kilo de riñón y además media libra de clavos con punta de acero para colgar cuadros en los muros sin romper la segunda capa de concreto.

Entonces dije que por favor me diera dos tarros de pintura blanca y al caminar alguien dijo que no debía tomar eso pues eso era para pintar los muros y además había un hombre al que acababan de conocer y del que se decían cosas y esas cosas había que escribirlas en los muros y yo ya estaba con mi moneda de veinticinco y miraba la foto de una mujer en el tarro y en la foto la mujer lavaba un pantalón y estaba de espaldas y el sol pegaba de lleno en su espalda y su espalda era como un pedazo de nube o como si nunca hubiera jugado baloncesto en el colegio y como si fuera papel bond pero eso no había en el tarro, solo lo imaginé, y tomé en casa un jarro de porcelana y coloqué la pintura y luego coloqué colacao y luego me fui a ver una película sobre Stomp 442 y luego me dormí y junto a mí estaba la mujer de la espalda y su espalda era como papel bond y también dije que dejara de salir en los tarros de pintura y ella dijo que yo era un imbécil.

También recuerdo que eres un mentiroso dijo que yo me había vuelto un mentiroso y que dejara de mirar las espaldas de mujeres porque en los tarros solo habían indicaciones de uso o en caso de ingerir hacer que

Cam pan

El orificio nos miraba como si nosotros fuéramos los encargados o como si nosotros lleváramos la gran caja. La gran caja pensamos que sería una cosa grande como un elefante y de un color similar pero brillante ya que suponíamos sería de acero. Luego recordé los paseos en el galpón de cosas para el hogar y entonces me quedó la imagen brillante de objetos para la cocina y de los juegos de acero que colgaban como muestras en paneles que querían ser muros. Alguien dijo que desearía traer a su familia para dar un paseo durante los siete u ocho pisos del sitio y creo que en realidad no lo dijo solo lo pensaba y creí que eso sería fundamental, pues quedaba bien con la guardería que abrieron en los talleres para cursos básicos. Varias veces solíamos ir hacia los cursos básicos para molestar a talleristas que siempre vestían ropa para deportes. En el segundo piso y al ver un grupo numeroso de talleristas preguntábamos si ahí era donde cuidaban a pequeñines o acaso los podían entretener durante algunas horas mientras sus padres estudiaban, entonces decían que sí, claro, ahí mismo era caballero buen mozo, mi esposito y luego nosotros al escuchar nos tirábamos al piso y sobre el piso nos movíamos y retorcíamos como gusanos y llorábamos como bebés, bebés con zapatos y camisas y baberos Larousse, y entonces abrían sus pequeños ojos hasta que se volvían enormes luces y decíamos juguete, hambre, teta, cama, juyo, miedo, ahhh, mama, mamá, mama.

Era muy divertido llorar y luego nos cargaban sobre sus piernas y parecíamos dibujos animados y nuestros ojos eran pequeños como dos cortes, como dos rajitas y sus brazos eran enormes y en realidad parecía que descansábamos sobre una gran cama pero además se percibía en el aire una cosa dulce como una mezcla de aceite con algo de coco y ambiental y no podíamos desear más porque el día en el taller era agotador pero bajar a cursos básicos y a veces estaban llenos o con hombres de corbata azul que enseñaban los asuntos de dirigir un salón para niños o efebos y discusiones sobre sus padres que habían regresado a terminar la escuela.

Ser dibujo animado tenía sus ventajas como eso de la inmortalidad y eso de tener muchos amigos y muchas amigas y muchos autos para viajar porque los dibujos animados casi no ocupan espacio y siempre hay gente viajando sola hacia la ciudad y nosotros también teníamos tiempo para dormir en los brazos de talleristas que vestían con ropa deportiva antes de subirnos en la parte de atrás de un auto para pasar el fin de semana tomando el sol.

El orificio seguía ahí y cada tanto alguien se acercaba a olfatearlo o a conocerlo mejor y luego comprendí o quise creer que solo se trataba de dos orificios en la mitad del sitio, y luego me pareció que estaba hablando o estaba examinando una nariz. Sus paredes internas eran irregulares a diferencia de los suelos que estaban siendo aplanados hasta parecer el paño de una mesa de billar. Se podían ver largos surcos o largas costuras que subían desde la planta baja como sí en el orificio las dos mitades del sitio hubieran sido pegadas como dos pedazos de cartón que forman un prisma, pegados pero de modo apurado pues el empate no era perfecto. Además esas figuras de cartón nunca quedan totalmente rectas o regulares, no? Pensé que sería buena idea mover a una de la mitades pero luego la gente empezó a abrir las ventanas para salvarse en vuelos largos acompañados de un alarido como ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, y dios no muere!, o cosas semejantes, entonces dejé de mover las mitades pero era inútil y abajo los pequeños cuerpos se sacudían en el suelo con sus pequeños brazos adoloridos y los miramos por la ventana pero parecían en realidad grupos animados o gente que resume las cosas que han visto esos días en un círculo donde todos parecen disfrutar del tiempo fuera del sitio pero en realidad estaban observando y pensando como prestar ayuda, y esas cosas son algo medio como imposibles de hacerlas o ejecutarlas, uno las piensa pero qué sucede y cómo actuar si de repente un tallerista cae en la mitad del patio y a dos metros de tus pies. Luego mejor dejé de mover y sacudir el edificio y luego pensé que era mucha fantasía y supongo que nada pasó o yo estaba obsesionado con eso de las fallas tectónicas o los versos y los encabalgamientos.

En las paredes estaban escritas frases torpes como Anna ama a Miguel de Unammuno y no digan que ser y no ser es lo mismo porque yo he elegido que ese no es un dilema pero sí puede ser mi lema y Miguel deberá tomarse las cosas con mucha más calma. También estaban repetidas las palabras sex sex sex pero una debajo de otra como si estuvieran alineadas para ser sumadas como cantidades y con el símbolo de suma a un lado y una línea para diferenciar el resultado y el resultado era otras tres palabras o sea,  sex, sex, sex que volvía a ser sumadas y tenían como resultado otras tres palabras sex que separadas por la línea de resultados daban otras tres palabras sex y frente a ese muro estaba la entrada al salón principal donde se presentaban cada quince días programas para entender el arte y la poesía y varios cuadros de sueños y simetrías colgaban y generalmente los organizadores del evento llevaban trajes oscuros y las talleristas se vestían con vestidos tan cortos que uno pensaba que era buena elección eso de tomar talleres y luego también uno guardaba silencio y esperaba que la exposición terminara y una tallerista gritaba que quedaba solo una cereza de pastel y llevaba una charola vacía en la mano y al despertar por suerte solo quedaban algunos escritores tomando de largas copas, y entre ellos estaba mi padre el escritor pero yo me ponía la capucha pero con la capucha me veía como uno de esos locos y quizás como el demente de Last Action Hero pero ya era muy tarde y mi hacha cortaba el aire y abría troncha y luego decían es un imbécil pero yo estaba lejos y ya nada de volver.

Luego estuve buscando una de esas cabinas y luego estuve dentro de mi maleta contando cuanta monedas quedaban y no habían talleristas haciendo fila pero yo era muy torpe y no podía manejar tantas cosas al mismo tiempo, en una mano sontenía el auricular, con la otra intentaba marcar el número y con una tercera mano que no sabía si era mía o de algún tallerista del curso cercano contaba las monedas pero supongo que era uno de hombres de corbata azul y yo dije gracias y la mano hizo una señal afirmativa y ese lenguaje me pareció haberlo visto en algun filme con esa niña de cabello oscuro y también dije mano ve a traerme un café y la mano hizo otra señal como si preguntara si lo quería cortado o expreso y yo dije que no importaba. 

Varias veces escuché el sonido de interconexión pero nadie levantó el auricular del otro lado. 

Luego quedaba eso de escuchar eres un mentiroso y luego dije sí, A.K es un mentiroso pero no sabía como recordar mis nombres y balbucí cosas como akate o ka dos o dos y eso era como mirar la cara de un hombre arrugado y también como escuchar un tema de música para bailar bien pegadito como en los años ochenta junto a la conga pero en medio del canal cuatro. Una teoría sobre el uso de términos para separar las cosas vino hacia mí pero yo no quería parecer inteligente y menos para dejar de pensar eres un mentiroso. Quise suponer y creer que eres un mentiroso debía volverse el pan de cada día y qué mejor que probar el pan durante algunas horas. Cuando llegó, le tomó algo así como quince minutos a eres un mentiroso para demostrar que esos minutos equivalen a las bisagras o a los puntos de donde se sujetan los planos y las redes cuánticas y eso de lo que no quiere irse. Con cuanta furia odiaba yo eso de que aquí suceden cosas y esas cosas motivaban una serie de direcciones y desplazamientos y me rompía las bolas pensando que haya gente entrando y saliendo de varios campos contenidos dentro de otros campos sin sorprenderse. Yo quise que eres un mentiroso fuera un propósito para entender mejor si yo ya era un hombre capaz de dirigir clases en la educación formal o acaso eso nunca sucedería pero la acción de eres un era mucho más fuerte. Apenas tuve tiempo para no ser atraído por su acción o campo hasta volverme luz o hasta que llegara la desaparición. De modo que luego fuimos encontrándonos como dos materiales nuevos. Creo que era mucho más eficiente, entendiendo la acción y la velocidad del movimiento de estos campos que entendiendo el significado de eres un mentiroso y también quería olvidarme todo el tiempo de mí, corriendo entre la acción, el nacimiento y el choque de distintos planos. Otros intentaban expandir el perímetro resultante del choque entre dos campos y otros intentaban producir un tercer campo pero yo seguía en la histeria budista y pensaba debes ser el campo, y me refería a algo inmaculado.

Pero, era un mentiroso porque, eres un mentiroso decía que yo era un mentiroso.

13/1/14

Permanente

Los escalones parecían tener pequeños escalones dentro, y con mi inesperada pequeña dimensión o volumen yo solo estaba en la quinta grada de la cuarta grada. Tenía un ánimo del diablo, es decir, quería hacer cualquier torpeza para que mis manos se agarraran a sus hombros y desde allí, manos y hombros viajáramos, camináramos, cualquier cosa con tal de no estar quietos, esa manía de querer ser parte de algo y la vez de creer que el mejor sitio para mirar las cosas es subido o trepadote como escuché decir, a los hombros debajo de alguna cabeza, normalmente no esperaba que hubiera cabeza.

Yo esperaba que bajase también, abrí el cuello para observar y creo que eso ocurrió y entonces spiderman dijo do it marica and I said yeah peter y luego creo que golpeé mi frente y luego creo que mis dientes rotos estaban sobre el piso doblados de risa y muchos de esos dientes no tenían ojos y yo pensaba por qué no me avisaron que estaba por tropezar y sus pequeñas bocas llenas abiertas como cuevas también tenían pequeños dientes y uno de ellos, uno de los que no se reían parecía preocupado como lejano del resto, hasta que uno dijo que dejara de preocuparse, que el miércoles lo llevarían a primera hora, pero el diente dentro siguió de pie, dentro de la boca como mirando hacia afuera, como si nada lo convenciera, mirando a los otros dientes.

Recuerdo, si es que pasó, que sus hombros no eran tan firmes como esperaba. O quizás fue demasiado peso. Apenas estuve durante dos o menos segundos y era como estar sobre un alambre o una rama y recordaba que cuando fui pájaro solía picotear un capulí y luego los vecinos, unos chiquillos y efebos hacían lo mismo pero eso era cuando yo había vuelto de la escuela y estaba en mi habitación jugando con mis fichas y mis legos y entonces una señora entraba en mi habitación gritando y asustada de que hubieran unos locos desadaptados y efebos con cuerpos alargados trepadotes al capulí y yo me asomaba por la ventana y era como ver las primera escenas de odisea, en realidad era lo mismo, todos brazos y gritos y ramas en todas las direcciones y yo dije que hagan lo que quieran y la mujer me miraba con cara de eso no puede ser cierto, usted debe ser un recogido, un hijo del aire, usted no puede ser un K como si ella conociera bien a los hombres K y yo seguía pensando en los monitos y luego miré de nuevo por la ventana y al fin vi sus rostros y todos comían los capulíes, metían grandes puñados y parecían monitos peligrosos y luego se de hincharse porque estaban felices y sus ojos ya estaban en otra parte, escupían las pepas sobre el jardín y sobre las orquídeas y sobre el rosal, quizás ellos con los ojos perdidos ya pensaban en mis primas y sus amigas y que bueno que no tenía ni primas ni amigas pero lo malo fue que el jardín terminó lleno de semillas y nadie las tragaba y dentro de la semilla hay pistacho.

Bueno, algo así era lo que venía a mi mente cada vez que pensaba en árboles. Y al subir en sus hombros algo así ocurrió pero no deseé ser más ágil o menos pesado, como los monitos, no, solo dije esto va a estar bien duro como la vez que tuve que romper Tilipulo golpeándola como mil veces con mi cabeza. Dentro de Tilipulo había una roca brillante y muy oscura pero luego pasé varios días sobre la cama de un centro de salud y las medicinas aún no eran gratis y los doctores me levantaban la camisa para auscultarme. En el centro conocí las bondades de la química casera que luego entraba en mí a través de una jeringa. Luego leía algo, por lo general a Ana Costas y luego alguien retiraba la revista pegada sobre mi rostro y luego yo estaba en medio de un salón oscuro y varias, varias pantallas me mostraban los rostros de los otros internos. Esto no sucedía en el taller y sin embargo teníamos una gran pantalla de un cristal blanco y a veces alguien escribía con un rotulador de esos que no se pueden quitar y luego alguien debía ir a buscar algodón y alcohol pero no mirábamos nuestros rostros en el pizarrón y quizás eso era lo que nos faltaba. 

Cada vez que el hombre de corbata azul hacía una pregunta, todos nos preocupábamos de nuestras maletas y luego entrábamos en ella y no salíamos hasta el fin de la jornada. Poco a poco pienso que algunos nos fuimos adecuando a ese interior y luego ya no quisimos más las luces ni el calor de las bombillas ahorradoras porque en cada maleta habían paneles con botones que sí encendían y a veces, sobre todo a las talleristas, se les ocurría llevar un termo especial que dotaba de calor al interior. Yo en realidad prefería mi maleta pero varias veces estuve visitando las maletas y los interiores y los bolsillos de otros y en una ocasión tuve un romance con una una peluca, sí, en la oscuridad, un panel con botones que sí encendían estuvo perdido, y mientras lo buscaban, yo formaba parte del equipo de rescate número dos, me encontré con una peluca oscura que me preguntó si me gustaba su colonia; aproveché para tomarla y me hice fotos y luego me respondieron de santiago. Ese día supe que me gustaba enredarme y tomarme fotos. Lo gracioso fue que durante dos semanas fui de piso en piso y de maleta en maleta y mis pies y anotaban todo en la libreta y me daba por usar el flexómetro pero luego se perdió, y los buscamos en las maletas.

Por cierto, el hombre de corbata azul solía prestarnos su sala para reunirnos y llevábamos café instantáneo. Era una casa sobre una colina sobre la cual habían otras colinas y otras casas. Yo la verdad desde hace mucho tiempo había perdido el juicio claro e intentaba no hablar ni decir muchas estupideces puesto que empezaban a notar mi trastorno. Por eso sería que muchos me hablaban de la sociedad secreta y que desde allí se producían todos los centros. Yo sentía que no estaba muy conectado con los centros, y me refería a nociones taxológicas y nemotécnicas pero tampoco es que las cosas eran demasiado complejas. Sin embargo y tras varios años me di cuenta que apenas y lograba despuntar en alguna materia y luego pensé que debía intentar especializarme en cosas como historia y desarrollo o análisis de estructuras comparadas. En algunos sitios se empezaban a requerir con fuerza ese tipo de profesionales, eso decía el hombre de corbata azul sentado mientras nosotros transcribíamos unos epígrafes y eran ya demasiadas sus arengas y alguien hizo un nudo con la corbata que colgó de una viga. Luego observé un mapa que ocupaba de la ciudad que ocupaba todo el muro. Decía Ciudad de la Línea. En otro muro colgaban retratos de hombres de corbata azul y debajo la fecha era de 1979.  Luego me inventé una historia sobre los orígenes de la corbata que llevaba los hombres del centro. Del centro de investigaciones. Supuse con algo de rabia que nosotros jamás aspiraríamos a ese tipo de compromiso. En otra foto muchos hombres y mujeres de corbata azul miraban a la cámara con grandes sonrisas y detrás de ellos otros hombres bailaban con otras mujeres. En mi historia yo contaba como el centro en 1983 colocó nueve representantes y la asamblea se dividió en tres bloques. Terminaba con mi arenga personal: Compañeros, corbata al gobierno. En el fondo me sentía como alguien que había hecho todo, pero en realidad todo era al revés.

Luego al bajar esperaba no encontrar nada que me recordara eso y uno de los botones tenía grabada la palabra Push. Los muros temblaban y yo calculaba la posibilidad de lanzarme a los escalonesy luego rodar a la planta baja. Eso pudo o no suceder pero también tomé el hombro de alguien, y era porque alcancé a reconocer su perfil recortado como una hoja sobre un muro y luego estuvimos mirando a los grupos y yo pedí alejarnos para no volver a los talleres y para evitar que nos reconocieran y lo dije antes de que empezáramos a dirigirnos a cualquier lado y porque en realidad ya los habíamos visto dentro de ellos y no había ningun plan pero quedarnos o acercarnos era buscar más problemas.

Luego rodé por los escalones como una pelota hacia el noveno piso y terminé dentro de un arco de fútbol cinco y en la camiseta alguien me había escrito eres un mentiroso.