18/4/11

(b)

Trent Reznor.. Cada palabra escrita con letra imprenta. Trent, visiblemente más corta que Reznor., Reznor., con el punto en el final. ¿Un punto final?. ¿Un final? Del mismo lado de la pared, sobre la parte descascarada, sobre ese ojo mal abierto donde es posible ver ladrillos, nombres, imposibles de relacionar con el negocio, o el hábito de la música, nombres tatuados sobre el ladrillo, ladrillos transformados en lápidas, tumbas de un imaginario cementerio. Una fotografía, incluso un boceto hecho a lápiz, dentro de un autobus, o una imagen impresa, arrugada y fuera de foco, serían suficientes, la prueba necesaria, para identificar, sin afinar la mirada, palabras, nombres, apodos, diminutivos, firmas, rúbricas, enumeraciones, títulos, definiciones, marcas, cifras, seriales, artículos, grados, géneros, edades, siglos, folios, coordenadas, categorías, voltajes, pesos, resistencias, distancias, índices. Aun, de lejos, las palabras, los autores, serían perfectamente identificables.

Junto a Trent Reznor., T e i g o he mbs. T unida a e por un espacio en blanco. T mayúscula, frase sacada de contexto. E minúscula, ¿artículo? Podría intentarse con una h.

16/4/11

Appetite for Destruction

Sobre el velador un reloj despertador con forma de manzana, pequeño, exacto el tamaño al de un corazón humano, o al de un puño cerrado. Dentro de la fruta plástica, las manecillas doradas formadas sobre las quince horas. Sobre el cristal del reloj, como en un espejo, reflejado el cuerpo de un hombre cubierto por una manta. El reflejo, el hombre dormido atravesado por el segundero, una espada plateada y mecánica, el dispositivo de cuerda de aquel hombre que duerme.

Sobre el suelo varios pares de zapatos, una correa recogida como una cobra, la hebilla, un artefacto metálico compuesto por un cráneo humano, un cráneo con gafas, con dientes, con una cabellera desordenada, larga, detenida en un movimiento violento, como si hubiera parado de golpe. La correa-cobra-cráneo con cabellera recogida como un reptil, junto a un pantano poblado de zapatos. ¿pantano o desierto? Zapatos como dunas, zapatos como bosques, pantanos al borde de volverse desiertos. La correa-reptil-cráneo recogida como una cobra, con los dientes afuera, con las esquinas afiladas y el pulso en la garganta, con la lengua trabada, adormecida, con el veneno en el filo, blanco, sedienta de epidermis, cegada, blindess, juntada por accidente, colgada de una manta roja, mordida, cráneo, dientes, algodón. La correa-cráneo-gafas hipnotizada, fingiendo ser peligro, adormecida, incapacitada, llena de veneno, mordida por accidente, con los colmillos atrancados entre un par de escamas superpuestas, con los ojos en blanco, la cola enrollada, el cabello detenido en un movimiento inoportuno, herida, accidentada, mudada antes de tener otra piel.

El parlante conquistado por Axel Rose. La lista, el reproductor, el shuffle, la lluvia y el volumen a diez mil.

13/4/11

Órbitas

Es posible estar dentro de una cabina, de un auto, una nave o un submarino. Es posible que el desplazamiento se realice dentro del mar. La característica, la propiedad del movimiento es la lentitud. El cuerpo, acomodado sobre un sillón reclinado, es trasladado de A hacia B, dejando, a su paso, a manera de rastro, las sombras de un cuerpo sentado sobre un sillón reclinado. Sombras, fotogramas, transparencias sin fondo, fantasmales, espesas y a la vez livianas, carentes, casi ingrávidas. El concepto tiempo espacio, la ubicación espacial, las coordenadas exactas, un dedo levantado apuntando a cualquier lugar del cielo. El manto, la gigantografía, una cortina, un telón oscuro del tamaño de dos brazos abiertos. La ilusión, de una cortina decorada por estrellas intermitentes, lejanas, de distancias solares. La broma, el misterio mínimo del hombre, la búsqueda, un laberinto de respuestas. Los pulmones sobre un ritmo quirúrgico. El acero, armadura económica en movimientos. Coordenada, palanca, dirección, nave y hombre, cometa anciano.
La trayectoria dibuja una circunferencia, la evidencia está en los planos. El aire anulado, el movimiento limpio. El cabello desordenado, aun con la cabina hermetizada, aun cuando termina el movimiento.

8/4/11

El trato

Desde ese punto de la habitación, Marla y Daniela se miran, como si la una fuera espartana y la otra, una bárbara inglesa de siglos pasados. Se miran con ganas, de lejos pero desde adentro. Marla tiene por función el diseño de portadas de discos y la ilustración de novelas gráficas: un dibujo a mano, en minutos se transforma en un Cramp o en una silueta de Charles Schulz. Marla es ambidiestra. Daniela, quien detesta los dibujos animados, juega con sus dedos sobre el escritorio, como si este fuera un tambor y sus dedos unas baquetas, como si tocar un ritmo fuera el mantra que necesita para preparar estrategias, para sondear clientes, para elegir los términos adecuados, para encontrar el momento exacto en el que dejará a su jefe el resto del trabajo, el cierre nada más. Para la empresa no faltaba el cliente es la marca.

Daniela, pensaba en Marla. Pensaba que Marla era una mujer afortunada, no tiene auto, pero es afortunada.

A Marla le preocupa su edad. Pronto estaré vieja para este mouse. A la mano tenía el Harvest de Neil Young y el Lady Soul de Aretha Franklin.

La voz de Daniela sonó clara, incluso amena, sonó como una voz amiga, o de alguien que ha perdido a todos sus amigos.

¿Quieres un café? Preguntó

En la habitación, además del disfraz de Charly Brown, no había otra persona, por lo que Marla comprendió que la pregunta era para ella. Claro, dijo, y Daniela ya estaba con el café y el azúcar, y Marla con un trapo limpiando el desorden de Daniela.

Déjalo, yo lo hago dijo Marla.

Daniela que nunca hablaba de ella, se lanzó a hablar con Marla como una hermana, como con su íntima amiga. Quizás menos Marla, ella ya no tenía amigas.

Esa mañana, Marla y Daniela hicieron un trato. Marla, aún dibuja en ordenadores, incluso ha trabajado para esas marcas de zapatillas deportivas, las que salen en la película del auto de aluminio, el De Lorean creo. Daniela ya no riega el café. Sobre su escritorio, detrás de un retrato de ella, está el disco de Neil Young.

7/4/11

Weekend

Las uñas golpeaban su rostro. Letargo. Esquirlas. Búnker de músculos, puerta bloqueada, !desayuno!, posible hombre amarillo, huelga de jamón, tomar ducha, vivir hambrientos.

Afuera, en los parqueaderos, la lluvia lava los autos desde la madrugada, es posible, puede que llueva toda la mañana. Hay gente armada con sombrillas, gente uniformada que recibe a gente en shorts. Los deportes de verano reducidos a una mesa plástica, a dos palmeras, una hamaca y un set 6-6, vía aero digital. Café, para mirar hamacas en la teve. Mamíferos sueltos, desatados, metiendo sus narices comiendo con las patas. Perros, húmedos, desinflados, metiendo sus patas, buscando que morder entre las sobras. Perros desplazados en grupos. En un parqueadero un partido improvisado. A pesar de la lluvia los grupos se dedican a alentar a sus equipos.

Él, que ahora descansa con el cuerpo desnudo, sentado sobre un sofá negro, duerme o pretende que así lo hace, aunque de vez en cuando, él suelta sonidos parecidos a un ronquido. Ella, que continúa sobre la cama, disfruta de verlo acostado aunque recuerda estar molesta y cambia de lugar su mirada. Con su mano explora entre sus piernas e imagina que bucea con gafas, con un tubo esnorkel. De no ser por el sonido que sale mínimamente de entre sus labios, y los imposibles ronquidos de él, ambos escucharían el rumor de bar que se filtra por los pasillos de ese hotel. Gente masticando camarones, sorbiendo gaseosas, mezclando café y leche dentro de pequeñas tazas blancas de porcelana, con pequeñas cucharas doradas como las que reposan sobre una bandeja con ruedas junto a un pedazo de sandía y un hueso de aceituna. Escucharían a una banda de jazz, abundante como es el jazz de salón, al jefe de meseros dando todas las pautas, delegando la atención de cada mesa, de cada familia, a unos niños masticando su primer pulpo y a su padre recordando el nombre de aquella canción. También escucharían los naipes de una partida imposible si no fuera por la estática de un televisor que nadie ha decidido arreglar. Ese ruido recuerda viajes llenos de sal, islas, pantanos, cuevas, fotografías, a un hombre haciendo equilibrio, unos labios quebrados por el mar. La televisión lo despierta y en ese momento él decide dormir de verdad. Entonces para dormirse canta una canción pasada de moda, ella, por decir algo, lo invita a él a besarla, le cubre el cuerpo con una toalla. Ambos despiertan, miran sus rostros, tienen surcos en sus caras.

4/4/11

Un día perfecto

Sobre la superficie dibujada redonda la figura del sol. La personas que descansan alrededor llevan lentes oscuros, trajes brillantes, lentillas para mirar debajo, para nadar con los ojos abiertos. Sobre el agua flotan varios niños en boyas y en juguetes inflables, grandes como tortugas y leones marinos. Un hombre flota sobre un colchón mientras su piel enrojece, acá mamá, acá grita una niña desde el trampolín, mientras su padre masajea a una mujer con pecas rojas en el pecho y en la espalda. Un camarero con el cabello peinado hacia atrás, equilibra su charola entre los niños que corren, entre los que se empujan al agua. Su rostro indica fuerza y la manera en que esquiva a los niños es señal de una estudiada paciencia. Quizás el camarero se ve a sí mismo sumergido con el uniforme, o sentado en posición de yoga, como una flor de loto sobre la superficie del agua, como una flor que flota descalza y sentada.

Él observa todo desde el balcón a 5 pisos de altura en su habitación. Él lleva dos días dentro, las probabilidades sugieren más días de encierro. En el suelo hay cenizas y fotografías quemadas, el teléfono, un aparato grande como un armadillo no recibe ni realiza llamadas, tiene cola, un cable de pocos centímetros. Él se concentra, habla solo, hace zapping, hace como si se lanzara por el balcón. Llora como un chico. En el piso patalea. Escucha su respiración, aun escondido bajo la cama, aun con los ruidos, aun colgado sin peligro del filo del balcón, su respiración, como si respirara arena, como si el aire estuviera hecho con viruta.

En la piscina la niña nada, practica, flota, sonríe al ver el flash. Al fondo, a una distancia que parece insalvable, se dibuja una línea recta, perfecta, firme, al fondo, atrás, del otro lado, un espejismo, un mar blanco, un universo estático, la dimensión encerrada entre el cielo y el sol.

29/3/11

La tres, la adulta, la de a de veras. Fotocopia festeja: Chilín! hace y el castillo cae sobre los invitados. Fotocopia 3, resto del mundo 0. Fotocopia camina derechita hacia la madurez: visita Chile, pasea por México, escribe en Costa Rica, discute en Colombia, hace fila en Francia, se traduce en La India, farrea en Baires, duerme en España; Fotocopia toma asiento, enciende la tv, festeja viendo partidos pregrabados. Fotocopia grita: ¿dónde esta Buzz?, con el rimel oscuro, las uñas rojas y el vestidito corto ¿dónde está Buzz? mientras afuera intentan tirar la puerta. Como por un milagro Buzz aparece en la caja, !al infinito y más...! grita en mute justo antes de que lo desenchufen.

Fotocopia y la literatura: Víctor Apezteguia, nos presenta su cuento Willy el tuerto. Willy y el Tuerto. Caras de la misma apuesta. Víctor maneja el blog llamado El trastero. Lector, no olvide comentar.

Sofía no Sefía nos comparte por pedido nuestro dos de sus poemas: Más engañoso que el sol de invierno y Hasta septiembre. Recibir un dibujo después del verano. Seguir sonriendo. Jamás hacer planes. Si usted necesita restaurar visite: http://desconcertada-y-mas.blogspot.com/

...una hoja que es parte de una rama de un árbol de un bosque que lo mira una persona. Como un bosque, Naty Rillo se ramifica, y como un árbol va dejando sombra. Además de sus poemas nos presenta Sr X y Sr X, y Arcoiris enredadera, ambos cuentos.

Desde el pupo, Mal día, cuento breve de Edisón Paucar. Apto sólo para públicos.

Además Hannibal apuesta por reescribir un clásico, Púdrete Pablo Neruda. No me gusta cuando callas Ni cuando estás como ausente. Ya nunca una palabra, peor una sonrisa. Poemórfosis, clásicos con rostros de goma.

Y todos y los de siempre: cine y recomendados, carta del director, Lord Auch, un comic junkie, un comic naked, blogs y publicidad. No pierda el tiempo, Fotocopia lo invita a leer hasta su última hoja.

Comentarios a: fotocopiarevista@gmail.com

25/3/11

Tropical Allende

Él no mira, por lo menos veo que a mí no me mira. Él lleva gafas, son gafas oscuras, de montura redonda, de marco invisible, cuasi Elton, cuasi Ozzy Osbourne. Él tiene el pelo recogido, lo trae hecho cola, atada ciertamente, con una cinta de bordes metálicos, lo sé no por mí, nunca llevo el pelo largo, lo sé por un reflejo en la cinta, es el sol el que lo delata. Afuera es mediodía. No importa el número o el día, yo estoy bien, hoy prefiero estar adentro.
Él conversa y al hacerlo levanta la voz. Con claridad lo escucho, lo escuchamos, en realidad sin querer, en realidad queriendo, me entrometo, bebo de mi vaso, agua carbonatada, agua sin hielo, cortesía de Vanesa. Vanesa me sonríe, Vanesa me hace muecas. Tranquila digo, pero en realidad es como si dijera Vanesa. Vanesa se retira, Vanesa y la mueca. Sigo en él, su calva, pronunciada es su calva, ocupa toda la frente, una frente oscura, brillante, una frente del tamaño de un muslo, un muslo de frente. Él es joven, delgado, contextura de insecto, tiene cuerpo de langosta, tiene joroba, quizás estudia. En su maleta carga teorías, la universidad, Francia, quizás y mejor si a Parra, quizás y el insecto es un soldado de Allende. Allende dice; Allende le escuchan; es obvio, él y ellos estudian a Lima. 5000 repite, y la cifra suena tan diminuta, tan enclenque, que instantáneamente hace el favor y desaparece.
Él no sabe que lo escucho, que lo miro, que le invento una historia de cama, que lo elijo, que lo desvisto, que lo colecciono.

24/3/11

A propósito de la poética

Es posible que todo lo escuchado sea el producto de un sueño. Un sueño largo. Un sueño del tamaño de un desierto, un sueño tan profundo como la boca de un dinosaurio. Esa boca pronuncia palabras desproporcionadas, singulares, aptas en distintos casos. Hay casos más singulares que otros, casos excepcionales también, casos en que el desconocimiento entre emisor y perceptor es evidente. Casos de familiaridad, de lazos sanguíneos. Casos experimentales, o químicos más bien, para hablar con la debida propiedad, casos no resueltos, amparados bajo leyes y toda clase de dispositivos, ¿dispositivos o trampas? trampas o ayudas, o bunkers o trincheras. Casos ambiguos, bajo tierra, de baja iluminación, de película de bajo presupuesto, casos en los que la voz y su palabra, su letra, su significado caen el la profundidad de no querer ser interpretados. Aislo la voz, a esa expresión, no importa quien la pronuncia. Primer y único acto, un análisis cuasi objetivo. Separar la memoria, la identidad, despojar al individuo de sus características culturales, desplumarlo, mostrar la carne. Un antiguo rito de defensa, un procedimiento médico. Como médico me pregunto no sin antes acomodar mis anteojos, no sin antes ordenar algunas de las notas de mi vieja libreta de piel. Mi libreta me acompaña, su piel es mi derma, la derma tiene el don de no envejecer. Digo, acomodo los objetos que me caracterizan como médico, y es posible, sucede, entonces la verdad llega, la verdad quema.
Es posible también que nada haya escuchado.
Es posible que me esten entrando nuevos y desordenados hábitos. En la guerra los soldados perdían el sano juicio luego de noches y mañanas y noches de nuevo, noches nerviosas, mañanas nerviosas, a la guerra, quizás la ganaban los que mejor dormían. Los hábitos hacen al hombre: Una historieta esta compuesta de personajes, un mundo propio y un drama, una telenovela. Héroes y antihéroes. Valor, guerra, conflicto, libertad, tambien justicia, justicia en el nombre de la justicia, amor en el nombre del amor, El hombre, en sí mismo un valor. Un hombre es su historia, la historia de un hombre es la historia de todos los hombres. Dentro de la botella, dentro de elena, dentro, bien adentro, hecho piel, la piel, el miedo, la misma, la piel y la piel del miedo.

Billy Boy sonríe, tres drugos más un Billy Boy. Suelo, tocar suelo, el suelo y dentro del suelo. Vivir sin miedo a través del miedo. No mostrar miedo. Reunión de espíritus elevados, un zepellin llamado Hitler, Hitler en botella, que viva la alegría nazi. A esta historia la componen también ancianos y jubilados. El escenario: la capital de un país importante, ni tan pobre, ni tan rico, quizás más bien un país como Suiza. Suiza y su capital, humano y elemental, capital bajo crisis, la crisis, crisis azteca, crisis de manteca. El recurso en ninguna mano. Todos apuntan, todos usando el dedo. La lucha, el poder, un primer desencuentro.
Sobre la mesa Aristóteles, Jonh Wayne y Jack Torrance, hubiera preferido a Adam Sandler, Hegel, y a algún androide, algo a lo Hal 9000. Sobre la mesa y sobre mi cabeza. El problema, uno no escoge con quien vive en su cabeza.

20/3/11

The Televators

La bestia conoce todas las lenguas.
La bestia mide quince minutos.



Dixer daba vueltas, incluso en el video el cantante de The Televators se movía como un remolino. Tres temas después; Dixer, el público, la lluvia. Omar apretaba pedales y de los parlantes parecían salir además de ruidos, algas, tablas, pedazos de lavavos, incluso tinas de baño. El recital: fecha concebida para el mar. Omar tocaba y tocar era como emerger de entre todos los abismos. Emeger cubierto por algas, como si emerger fuera el propósito, como si al abismo le fuera imposible una existencia sin el mar. El público desde la playa. La playa, el estadio.
Dixer H. Heiden: agujeros, y los agujeros dentro de otros agujeros. Dixer el agujero destruyendo al propio Dixer: Dixer no era más Dixer; las palabras le regresaban, ¿eran palabras?, Dixer el purificador, ¿Dixer canta en castellano? Dixer en la boca de la bestia ¿La bestia tiene lengua? Dixer detrás del volante, Goliath Reverse, las palabras como cascadas, las palabras, las rocas. Los titulares, las teorías, los reyes en los medios, los dioses y sus agujeros.

Día 2: The Televators, The Comatorium, The Acephalum, The Gigs, The Soundancers, The Fatrats, Faloumns, Television, Territorial Pissings, Fo Hangar, Terreblun, 1000 Deserts, Lafange, Carnflesh, Loused Soraya, Nerves, Via di Toyas, Antigonas, Goldod, The Pardasbas, Falcon, Itch Gaf Vunden, Drugs of lord, Canibals, Rectum, The Catetum, The Opposite, Verridas, Vi Fos, The Atler Goes, Xi Men Adela, Calvos, Golgden, Amnisfoge, Suicide Polution, Welwelchien, Binaural Les, Crisis, Flujo, Neoone, Li Hi River, Huéspedes, The Flush, An d over, Autoself, Liken, Gramaticals, Bronce, A perfect circle, The Blur, Niddles, Tropical Coca, Carnalterror, Lava, The Pasangers, The Society, Toukkans, The Marmol.

La música: el retrato de los fondos. El ruido: la mandíbula de los abismos.