Es posible estar dentro de una cabina, de un auto, una nave o un submarino. Es posible que el desplazamiento se realice dentro del mar. La característica, la propiedad del movimiento es la lentitud. El cuerpo, acomodado sobre un sillón reclinado, es trasladado de A hacia B, dejando, a su paso, a manera de rastro, las sombras de un cuerpo sentado sobre un sillón reclinado. Sombras, fotogramas, transparencias sin fondo, fantasmales, espesas y a la vez livianas, carentes, casi ingrávidas. El concepto tiempo espacio, la ubicación espacial, las coordenadas exactas, un dedo levantado apuntando a cualquier lugar del cielo. El manto, la gigantografía, una cortina, un telón oscuro del tamaño de dos brazos abiertos. La ilusión, de una cortina decorada por estrellas intermitentes, lejanas, de distancias solares. La broma, el misterio mínimo del hombre, la búsqueda, un laberinto de respuestas. Los pulmones sobre un ritmo quirúrgico. El acero, armadura económica en movimientos. Coordenada, palanca, dirección, nave y hombre, cometa anciano.
La trayectoria dibuja una circunferencia, la evidencia está en los planos. El aire anulado, el movimiento limpio. El cabello desordenado, aun con la cabina hermetizada, aun cuando termina el movimiento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario