16/4/11

Appetite for Destruction

Sobre el velador un reloj despertador con forma de manzana, pequeño, exacto el tamaño al de un corazón humano, o al de un puño cerrado. Dentro de la fruta plástica, las manecillas doradas formadas sobre las quince horas. Sobre el cristal del reloj, como en un espejo, reflejado el cuerpo de un hombre cubierto por una manta. El reflejo, el hombre dormido atravesado por el segundero, una espada plateada y mecánica, el dispositivo de cuerda de aquel hombre que duerme.

Sobre el suelo varios pares de zapatos, una correa recogida como una cobra, la hebilla, un artefacto metálico compuesto por un cráneo humano, un cráneo con gafas, con dientes, con una cabellera desordenada, larga, detenida en un movimiento violento, como si hubiera parado de golpe. La correa-cobra-cráneo con cabellera recogida como un reptil, junto a un pantano poblado de zapatos. ¿pantano o desierto? Zapatos como dunas, zapatos como bosques, pantanos al borde de volverse desiertos. La correa-reptil-cráneo recogida como una cobra, con los dientes afuera, con las esquinas afiladas y el pulso en la garganta, con la lengua trabada, adormecida, con el veneno en el filo, blanco, sedienta de epidermis, cegada, blindess, juntada por accidente, colgada de una manta roja, mordida, cráneo, dientes, algodón. La correa-cráneo-gafas hipnotizada, fingiendo ser peligro, adormecida, incapacitada, llena de veneno, mordida por accidente, con los colmillos atrancados entre un par de escamas superpuestas, con los ojos en blanco, la cola enrollada, el cabello detenido en un movimiento inoportuno, herida, accidentada, mudada antes de tener otra piel.

El parlante conquistado por Axel Rose. La lista, el reproductor, el shuffle, la lluvia y el volumen a diez mil.

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