Él no mira, por lo menos veo que a mí no me mira. Él lleva gafas, son gafas oscuras, de montura redonda, de marco invisible, cuasi Elton, cuasi Ozzy Osbourne. Él tiene el pelo recogido, lo trae hecho cola, atada ciertamente, con una cinta de bordes metálicos, lo sé no por mí, nunca llevo el pelo largo, lo sé por un reflejo en la cinta, es el sol el que lo delata. Afuera es mediodía. No importa el número o el día, yo estoy bien, hoy prefiero estar adentro.
Él conversa y al hacerlo levanta la voz. Con claridad lo escucho, lo escuchamos, en realidad sin querer, en realidad queriendo, me entrometo, bebo de mi vaso, agua carbonatada, agua sin hielo, cortesía de Vanesa. Vanesa me sonríe, Vanesa me hace muecas. Tranquila digo, pero en realidad es como si dijera Vanesa. Vanesa se retira, Vanesa y la mueca. Sigo en él, su calva, pronunciada es su calva, ocupa toda la frente, una frente oscura, brillante, una frente del tamaño de un muslo, un muslo de frente. Él es joven, delgado, contextura de insecto, tiene cuerpo de langosta, tiene joroba, quizás estudia. En su maleta carga teorías, la universidad, Francia, quizás y mejor si a Parra, quizás y el insecto es un soldado de Allende. Allende dice; Allende le escuchan; es obvio, él y ellos estudian a Lima. 5000 repite, y la cifra suena tan diminuta, tan enclenque, que instantáneamente hace el favor y desaparece.
Él no sabe que lo escucho, que lo miro, que le invento una historia de cama, que lo elijo, que lo desvisto, que lo colecciono.
Él conversa y al hacerlo levanta la voz. Con claridad lo escucho, lo escuchamos, en realidad sin querer, en realidad queriendo, me entrometo, bebo de mi vaso, agua carbonatada, agua sin hielo, cortesía de Vanesa. Vanesa me sonríe, Vanesa me hace muecas. Tranquila digo, pero en realidad es como si dijera Vanesa. Vanesa se retira, Vanesa y la mueca. Sigo en él, su calva, pronunciada es su calva, ocupa toda la frente, una frente oscura, brillante, una frente del tamaño de un muslo, un muslo de frente. Él es joven, delgado, contextura de insecto, tiene cuerpo de langosta, tiene joroba, quizás estudia. En su maleta carga teorías, la universidad, Francia, quizás y mejor si a Parra, quizás y el insecto es un soldado de Allende. Allende dice; Allende le escuchan; es obvio, él y ellos estudian a Lima. 5000 repite, y la cifra suena tan diminuta, tan enclenque, que instantáneamente hace el favor y desaparece.
Él no sabe que lo escucho, que lo miro, que le invento una historia de cama, que lo elijo, que lo desvisto, que lo colecciono.
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