22/6/09

cercadelnuevofintabufuegoydolor

Ayer comparaba mi nombre y encontré entre otras cosas
que con el tuyo puedo deletrear el mío
recuerda que al detener el irreversible tiempo
imagino como te verías de llamarte talves Lana.

París, Rupia, Belén, Alada
eres la sílaba, coma, el texto entre líneas,
la sien inflamada desde mi balcón te espera
coloca una silla, la jornada esta vez se aligera.

Me conmueve y así parece que sea
todo de ti me encanta, todo de ti me embriaga
no dudes si por ahí me sale un Neruda
palmo a palmo, mis huellas pronuncian tu sismo

Another Dones

.
.

Por la mañana que nos conjura
como en la misma historia del tiempo,
porque somos necios y esa mirada
convierte el Cuero en Caicedo,
por el amor y ese palacio
que con asombro despreciamos,
por que nos quemamos y es aquel fogueo
que pregunta por mi nombre.

Por el arte de la amistad como dice Borges
por John Lord y John Coltrane,
por ese último mensaje enviado de
un ericsson a otro ericsson,
porque a veces lucimos como ángeles
porque hay un río que converge en tu nombre,
por la ocasión que pesa como bronce
por un onomástico even mysteries.

por imaginar otro principio,
por que solo el olvido modifica el pasado
por relamer cada uno de los versos
por afilar unas ciertas costumbres
por el pop y las tragaperras
y la madruga que nos hará figuretear,
por la 6 y el edificio de espejos
por los minutos en que preferimos el sueño
por andar de plano sin saldo
porque hoy solo hay pluma,
porque mañana, si mal no recuerdo, ya es ahora

18/6/09

Ecuatorianos perdidos en Ekuador.


Lo primero: una pared. Blanca, rural, desprotegida, desproporcionada, desnuda; una pared, un tarro de pintuco, una esquina, unas horas de pie. Entonces, el primer naranjazo; enseguida el segundo y rápidamente el tercero. Naranjazos que explotaban en esquirlas de pepas, pepas-pared, pepas y acidez. Luego las bombas, globos de colores llenos de pintura, payaso si es carnaval, enanos, gordos, en forma de pera; una tras otra en rojo, en naranja, en verde, reventando felices, reventar es felicidad. Entonces una pequeña mosca, negra, se posa sobre la pared. Ha quedadofff un espacio, un centímetro blanco, cuarteado, stoned, inmaculated, dice ella, como si las moscas hablaran. Entonces, ante el brutal público, una camioneta vieja, datsun, 1600, totalmente destartalada, estrella sus latas contra la pared jacksonpollocknesca haciendo añicos la capota, el radiador, las luces, el motor. Se estrella hasta quedar aplanadafff, humeante, desorbitada, abyecta, violada por la bebida tampinesca, por el tropiqueins que enciende el tablero, a los asientos rotos, a las tripas que están fuera como lenguas, sucias esponjas amarillas, por el zumbido en sordina de cumbia, de loquito por ti, por ti por ti, por la mosca que regresa ¡más mosca! Por el silencio o el aplauso en el plató.

El tipo de gafas.

Un tipo, delgado, luce chaqueta negra, gafas negras, cabello negro, observa fijamente un punto en algún lugar del cielo. Fijamente porque su cuello, su cabeza, su cuerpo, parecerían buscar una estatua, una estatua como pájaros en el cielo. Como sucede cuando se mira con insistencia el cielo, un avión cruza el cielo reflejándose de cabeza en los cristales, en las pupilas como si se lo viera con efecto. El tipo levanta un rifle y dispara no una ni dos veces, de hecho la montaña que está a su lado parecería absorber cada detonación, mientras el sol se esconde como tras de un arco, unas aves, o quizás unos cartones se levantan como cenizas y una tormenta parecería precipitarse en el fondo. El tipo de negro enciende un viceroy y camina hasta hacer autostop.

¿Cómo era?

Un tipo de gafas negras, chaqueta negra y pelo negro como la indiferencia mira de costado las imágenes en un monitor. La secuencia ha sido grabada en una sola toma lo que suele ser insólito, lo que suele resultar en perplejidad. Los técnicos lucen sus mejores galas, como si ellos fueran actores y sus diálogos parte impresa en un guión. El final del rodaje. El asistente se acerca al tipo del cigarro, suponemos que es el asistente, porque los asistentes llevan tablero. El cronómetro y los walkie caen al suelo. El asistente habla con familiaridad al tipo del cigarro. El tipo del cigarro, delgado como un micrófono, escucha mientras su semblante se vuelve irritable. Por las caras de sus rostros se diría, que de tirar una moneda, ambos escogerían cancha pero, una cara es solo parte de un rostro.

Nueva toma, prueba de luces, atado de cigarros, el asistente comunica, el tipo del cigarro lo escucha pero no lo mira. En el monitor, en plano medio, unos labios, el humo, el asistente hablar por walkie, tipo y cigarro coger walkie, asistente levantar mano, como si así levantara algo, como si estuviera listo para dejar caer un piano, algo pesado, sobre tipo y cigarro. Sobre uno de los dos dice mi asistente. Al tirar una bocanada de humo, una de las luces cae delante del director. El director apaga el cigarro, cruza el plató, mira con microscopio la pared, la camioneta, al conductor, al incendio, a la mosca de utilería, a los objetos que según él cumplirían una función narrativa, trivial dice él, entonces el tipo se convence de que eso es lo que buscaba, lo prueba el hecho de que esa noche al fin puede dormir. Yo miro la pantalla, que a fin de cuentas es como mirarme a mí mismo, me miro con la paciencia de un cirujano, cortando y colocando, sin sorpresa, casi cegado. Me miro como desearía que me vean en caso de ser parte de la historia, de esas que suceden entre semana. Supongo mi voz se parece a la de los documentales, supongo un día seré crédito, lo que quiere decir que esta película va llegando a su fin. Nos vemos en la segunda parte, como en las películas de Jor El. Todos tienen mi correo, el tipo del cigarro que también es el director, su asistente, los técnicos de las luces, la gente del catering, la productora que trabaja de manera asociada, mi amigo del vtr, los actores también, la gente del maquillaje, gente con nombre desconocido o que no aprendí, el cine lo ha hecho posible. En casa, Sr. Kane, nunca olvide buscar en casa. Tengo una casa donde brilla siempre el sol. Desde allí miro al director. El director también duerme junto a muñecos inflables. Kane y Jor El discuten que hacer con Kal El.

Ecuatorianos perdidos en Ekuador.



Lo primero era una pared. Blanca, rural, desprotegida, desproporcionada, desnuda; una pared mal pintada como cualquier otra. Luego vino el primer naranjazo, enseguida el segundo y rápidamente el tercero. Naranjazos que explotaban en miles de esquirlas, de pepas, de pared y acidez. Luego las bombas, bolas de pintura, de esas que se usan en carnaval, enanas, gordas, en forma de pera, una tras otra en rojo, en naranja en verde reventando contra la misma pared, sin descanso, imitando cualquier pintura del Jackson Pollock. Entonces una pequeña mosca, negra, bien quiteña, se posa sobre la pared. Ha quedadof un espacio limpio, un centímetro blanco, cuarteado, stone, inmaculate, entonces, antes que la pared se de cuenta una camioneta vieja datsun, 1600 totalmente destartalada se estrella hasta hacer añicos la capota, el radiador, las luces, el motor. Se estrella hasta quedar aplanada, humeante, descomplicada, abyecta, violada por el trópico que enciende el tablero, por los asientos rotos de esponjas amarillentas, por el zumbido de cumbia, de papis y llamadas al aire, por la mosca que regresa volando como para decir, chao, me saludas a tu ñaño.

El tipo de gafas.

Un tipo flaco, de chaqueta negra, gafas negras y cabello negro como la indiferencia observa fijamente un punto en algún lugar del cielo. Fijamente porque su cuello, su cabeza, su cuerpo parecerían representar el monologo de una estatua. De improviso, como sucede cuando se está solo, un avión que cruza se refleja comatozamente en los cristales negros de las gafas. El tipo levanta un rifle y dispara no una ni dos, de hecho la montaña que esta a su lado parecería absorber cada detonación, mientras el sol se esconde como tras de un arco, los gorriones se levantan como cenizas y una tormenta parecería masturbarse de fondo. El tipo de negro enciende un cigarro y camina hasta hacer autostop.

Como era?

Un tipo de gafas negras, chaqueta negra y pelo negro como la prudencia mira de costado un monitor. La secuencia ha sido grabada en una sola toma y felices los técnicos recuerdan que no habrá que repetir. El asistente se acerca al tipo del cigarro, suponemos que es el asistente por el tablero que lleva en manos así como por la familiaridad con la que le habla al tipo del cigarro. El tipo del cigarro parece no escucharlo, y al tirar una bocanada de humo, una de las luces cae delante de estos dos. El tipo de gafas deja al asistente que reclama a los técnicos que parecerían estar contentos con la situación, mientras el tipo del cigarro se acerca hasta la datsun. El tipo de gafas mira el monitor y se frota la nariz como si algo le picara, mientras en el monitor, el tipo del cigarro se encuadra en un plano americano. Los técnicos levantan las luces, el asistente anota algo en el tablero y entonces algo corta el sonido de la habitación. El tipo del cigarro levanta lentamente el rostro del muñeco que hace de conductor de la datsun, el rostro del que debería ser muñeco porque así se dispuso en preproducción y al mirarlo a los ojos un frió le congela el nervio, el cigarro, los testículos.
El tipo de gafas, el tipo del cigarro, el muñeco-extra-conductor tienen la misma mancha triangular de un lado del cuello.

16/6/09

Corazón delator


11 episodios sinfónicos es uno de esos discos con el que uno no se espera encontrar. Es como vestirse de rey en la 10 de agosto en una tarde de vendedores de acera.
La primera vez que Cerati jugó con un conjunto de orquesta fue en Verbo carne, track de su segundo disco Bocanada. Para entonces su amigo el director Alejandro Terán, se haría cargo de los 48 músicos entre los que se incluían secciones de cuerdas, vientos y percusión. Dos años después los sinfónicos se embarcarían en un proyecto loco, ambicioso y feliz como el mismo Gustavo a repetido en el que Terán dirigiría la orquesta y Gustavo interpretaría clásicos de su carrera.

Para la gala se elegiría al teatro Avenida, un clásico con más de cien años además de visualmente infalsificable. La orquesta Sinfónica Nacional para la primera parte de la velada. Cancion animal, bocanada, corazón delator, el rito, fueron algunos de los 11 temas que a puerta cerrada se irían colando entre las carnes conmovidas de los invitados, las líneas en rec del pro tools y la señal en pal para el subsiguiente dvd. Las excelentes críticas no solo llegarían por las buenas ventas ni por tratarse de un concierto tan atípico, más bien fue un aplauso lleno a una de esas visagras que tan pocas veces suena aceitada.

México sería el destino lógico de la gira, donde el disco despuntaría en ventas y en preferencias radio espaciales.

La versión que encontré del disco fue hecha y distribuida en Venezuela y aunque peca de la baja impresion en el folleto se supera largamente con la grabacion hecha a 98khz.

Cerati está en otro planeta, un planeta donde todo esta biEn.

8/6/09

no, yo no soy bello, tampoco soy Pedro, de hecho no se quien soy
esperanzadoramente me tomo dos y hasta tres segundos, a veces mas, y sin planificarlo sigo sentado, mirando un espejo, ..obviamente pero ya quisieras fuera asi.. la tarde se aniquiló junto a la noche o sea que esta noche, presta noche, me trasnocharé.

presta noche, cuesta noche, doble noche; flipe el reflejo, las cortinas dobladas, te vi, me vi, volví, digerí. Leandro

31/5/09

Puntillos

cuanto aborreces mis 18, que cuando nos desencontramos, siempre dices tus poros
cuanto reniegas mis 14, que cuando me susurras lo haces sin pronombres
cuanto te inquieta mi nombre, que si es por vos lo inventas, si es por vos lo reformas, si es por vos lo corrompes
cómo cerrar la mañana, cómo ser un hombre sin nombre.

recostada como esfinge, el insomnio que separa
se detiene y nos mira, y es mejor no tocarlo
encerramos los ruidos, enceramos los pisos
quiero tu sueño dormido y la sábana delgada.

por la sal que brota
por los riffs que sobran
por la mirada oblicua
por aspirinas en el pae
por esos orificios en el pecho
por esos caminos sin techo
por ese cielo atrevido
por los moscos bugatti
por esos tonos de aerosol
por esas casas dolientes
por esos dolores abdominales
por esas meriendas informales
por los tios inocentes
por los santos veinteisietes
por las primeras imagenes
por que los hermanos se creen tan normales
por el puto ruido
por el acusticismo
por las personas de a pie
por las personas de a marcha
por los caballos de paso
por los sofas de pasto
por las familias heredadas
por las herencias infundadas
por la restauracion
por la reverberacion
sea en Nicaragua, o sea que este linda la mar y el viento
no camine brinde por un transporte nuevo

29/5/09

Plan B

Desde hace rato ya nada es suficiente. La gente me encuentra en la calle, muchos no me reconocen, otros saludan y me agradecen por cosas que ya sucedieron. Al volver en mi, la voz me sale como de un ágora y hago el esfuerzo para que suene grave, creíble, espontánea, y entonces como sin se escucha un "de nada".

Ya nada es suficiente porque mientras mamá y toda la pandilla hace maletas, toma el auto y tres horas despues caen en mi departamento, el mundo como lo había venido fabricando necesita de urgencia protección. Al llegar, sonrío, abrazo, pronuncio cosas bellas y vuelvo a la guardia y mamá entra al edificio, me muestra algo del auto, camina completamente erecta y yo solo alcanzo a cerrar la puerta. Pronto mamá ocupa su lugar que me parece son varios y rendida quizás luego de tres rounds que los gana sin siquiera sudar, se recuesta y entonces hago como que me olvido de ella o desentierro mis otros dones. Por suerte su segunda hija, mi tercera hermana, lleva una batuta y los músicos tras un trombón tocan desadaptados por elección.

Papá llama, (esto fue otro día), y nuestra charla no dura más de un minuto. No dura porque así es esto: tu llamas, tú propones, tu propones yO te creo, e invenciblemente los segundos se elevan hasta la rabia, hasta la bruma, falocéntricos, altamente blancos, indecisos, inapropiados, insectos que se pegan y los siento boicoteando en mi boca, en su animo, en el puto lupanar o paladar que serán las carreteras hacia Llacta y parte de nuestras futuras sesiones. No sé, alguien dijo por favor no salgas de noche y quizas lo olvidó

Para variar, la esquizofrenia es pasajera, y ridícula y Andrés también dice que contagiosa. No se si fueron los litros o los hongos o esa perra manía por intoxicarme de a ratos, de a semanas, porque las semanas eran eso, horas rotas y tardes de black sabbath, metas a la vuelta de un chafo, cero cine, fulldollar you know. Cuando lo pierdas olvida donde lo encontraste. Nada costaba y cuando nada cuesta nada duele, by the way.

He ascendido, y quizás es por George. El día comienza cuando Ana desde su lado dice bonjour mon amour aunque, numéricamente, cuando piso el sexto piso de la catedral comercial. Ella no sabe que anoche me fue imposible dormir, así como que George se fue porque alguien en la oficce se le quiso imponer. No se como termine esta historia, de hecho hoy abrieron otro café tarot, pero si hay algo seguro es que por ahora este es el plan B.
Huilco

22/5/09

Los ascensores

la pelicula una histeria. Sobre 5 un seis y eso que la Vallejo jamás se desnuda.
No hubo popcorn ni coca cola, monton de frases inconformes.
Ana es bella, los años le han dado un sesgo como de diva y siniestra princesa;
A saucerful of secrets.


Él levanta la mano, hace como que se acomoda y ella desde su butaca regresa el gesto. Andrés no lo admite pero en su interior se incomoda, diría incluso que se acompleja; ella, por su parte, actua normal, como cualquier cita: controla su respiración, su risa, algunos de los roces, y pretende que él no lo sabe. De hecho él no lo nota.

Rapidamente el snack cambia de manos, cada cual toma su porción, las parejas de las filas posteriores a ratos celebran la película, una man dice algo, un man, sin complicarse, ríe en exceso; quizas alguien de adelante se atribuye un garabato, lo justo, toses, es solo un ensayo, y el tío de la protagonista mira el cielo descampado.
La banda sonora no se corta y nunca falta quien pida una prueba, encienda una linterna, infle una bomba o regale una pulsera, arriba el proyeccionista seguro tiene algun rollo que cambiar.

Al fin, mucho después de que el snack se acaba, casi en el último plot, él levanta su brazo y ella se deja abrazar; al fin ellos miran en silencio la pantalla y entonces ambos saben que es la hora de abrazar. Entonces él le da un beso. Sus ojos que habían convocado el futuro, al fin dejan y dejaron de mirarse: de sentir terapia en la mirada, de comerse las palabras en la inexperiencia, de sentir un pecado aliviado, lueguito una pierna, un cuello, su cuello... alguien vive en su cuello!!!, y un labio ligeramente abombado muerde otro ligeremante rosado; una palabra, banda sonora y susurrada, como whisper, con colmillos, el grito vencido de lo mas conocido, de lo invencible, de no querer dejar de amarse, de provocarse, de hartarse.

A la película la destruyen en el tercer Reich.