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27/10/09

Cancó


La cançó es una composición propia de la literatura provenzal medieval; destinada al canto, en ella el trovador se dirigía a su dama para expresarle su amor.

Su pasión amorosa cumplía todas las leyes del amor cortés, desde la total sumisión a la dama hasta el tópico de morir de amor. La dama se describía como un ser casi sobrenatural, perfecto en el orden moral y físico. El trovador, que se consideraba indigno de su dama, podía ser un simple suspirante (fenhedor), o haber ascendido en la escala del proceso amoroso a las fases de suplicante (precador), enamorado (entendedor), o incluso al difícilmente alcanzable estado de amante correspondido (drut). El que padece de amor ha de guardar sobre todo la virtud de la mesura: discreción, humildad, fidelidad y servicio permanente a su señora.

La cançó provenzal acostumbraba empezar con un canto a la primavera o con una notas descriptivas de la estación propicia al amor, que servían de introducción. La composición se desarrollaba en varias estrofas, en las que el trovador exponía sus contradictorios sentimientos y elogiaba las virtudes físicas y morales de su dama.

La mesura le impedía pronunciar el nombre de la señora, y lo sustituía por un seudónimo poético o senhal. Los sentidos encubiertos, los juegos de palabras, el artificio conceptista eran frecuentes, con lo que la composición resultaba a veces de difícil comprensión.

22/6/09

cercadelnuevofintabufuegoydolor

Ayer comparaba mi nombre y encontré entre otras cosas
que con el tuyo puedo deletrear el mío
recuerda que al detener el irreversible tiempo
imagino como te verías de llamarte talves Lana.

París, Rupia, Belén, Alada
eres la sílaba, coma, el texto entre líneas,
la sien inflamada desde mi balcón te espera
coloca una silla, la jornada esta vez se aligera.

Me conmueve y así parece que sea
todo de ti me encanta, todo de ti me embriaga
no dudes si por ahí me sale un Neruda
palmo a palmo, mis huellas pronuncian tu sismo