22/5/09

Los ascensores

la pelicula una histeria. Sobre 5 un seis y eso que la Vallejo jamás se desnuda.
No hubo popcorn ni coca cola, monton de frases inconformes.
Ana es bella, los años le han dado un sesgo como de diva y siniestra princesa;
A saucerful of secrets.


Él levanta la mano, hace como que se acomoda y ella desde su butaca regresa el gesto. Andrés no lo admite pero en su interior se incomoda, diría incluso que se acompleja; ella, por su parte, actua normal, como cualquier cita: controla su respiración, su risa, algunos de los roces, y pretende que él no lo sabe. De hecho él no lo nota.

Rapidamente el snack cambia de manos, cada cual toma su porción, las parejas de las filas posteriores a ratos celebran la película, una man dice algo, un man, sin complicarse, ríe en exceso; quizas alguien de adelante se atribuye un garabato, lo justo, toses, es solo un ensayo, y el tío de la protagonista mira el cielo descampado.
La banda sonora no se corta y nunca falta quien pida una prueba, encienda una linterna, infle una bomba o regale una pulsera, arriba el proyeccionista seguro tiene algun rollo que cambiar.

Al fin, mucho después de que el snack se acaba, casi en el último plot, él levanta su brazo y ella se deja abrazar; al fin ellos miran en silencio la pantalla y entonces ambos saben que es la hora de abrazar. Entonces él le da un beso. Sus ojos que habían convocado el futuro, al fin dejan y dejaron de mirarse: de sentir terapia en la mirada, de comerse las palabras en la inexperiencia, de sentir un pecado aliviado, lueguito una pierna, un cuello, su cuello... alguien vive en su cuello!!!, y un labio ligeramente abombado muerde otro ligeremante rosado; una palabra, banda sonora y susurrada, como whisper, con colmillos, el grito vencido de lo mas conocido, de lo invencible, de no querer dejar de amarse, de provocarse, de hartarse.

A la película la destruyen en el tercer Reich.

No hay comentarios: