15/6/11

Lan lan

La mente recrea ideas, las filtra, las descompone con un cedaso hecho de troncos, atado a huesos, cubierto por asfalto, delgado, transparente como membrana. Esas palabras, que en su forma sugieren un testamento, en la realidad saben a balas, a soga, a una química necesaria e inesperada, el segundo extra, el infarto que derrumba, el segundo que fulmina. Un corazón dotado de horas de gimnasio, gordo, como un puño adulto cerrado, recibe esos impactos tras una coraza, en sus venas rebotan las frases, languidecen, caen húmedas como un periódico mojado.

La mente, sótano asegurado bajo siete candados, carga de nuevo munición, recrea una guerra, mientras él, hecho tierra, descompone los cuerpos, habla o imagina que dialoga con esqueletos.

No hay comentarios: