16/6/11

Él pasó la tarde dentro de casa. La sala estaba adornada, un automóvilde las paredes colgaban cuadros con motivos similares, una lata de aluminio comprimida, una botella de cristal verde sin etiqueta, un cenicero lleno de chicles masticados, un cuarto cuadro había sido cubierto por una tela de color arena. Él, sentado como si esperara que un camarero lo atendiera, levantó la mano, tomó el teléfono, marcó un número, lo pronunció, lo hizo estando a siglos de distancia, lo hizo desde el pasado, marcó un número en una época donde aún no existía, donde él sería un gruñido, donde

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