25/11/09

El testigo Fiel

Al vestirse, cosa que no hacía desde su segundo matrimonio, notó que las piernas del pantalón le cubría solo hasta las rodillas. Encendió la cámara filmadora, revisó que tuviera cinta, que tuviera batería e incluso probó algunas conexiones y no se sorprendió con la figura de ella en pantalla.

El teléfono sonó, quién habla? dijo y su oreja creció tanto que el auricular podía pasar por un extraño cotonete. La cera o esa cosa amarilla había formado una pared tan poderosa como la letra E, como una sandalia sobre un piso de marmol, tan fuerte que solo podía dejar su oreja en remojo.

Junto al zincel, junto a las medias de líneas grises y negras, Lorena había colocado una tina y se mataba releyendo las instrucciones en el envase de aquel producto disolvente:

Acido acético
Acido tartárico
Acido cítrico
500gr C12H22O11.
Agua 94%
Hidratos de carbono 3% (fibra 1%)
Prótido 1%
Lípidos 0, 3%
Potasio 258 mg/100 g
Cloro Na 3 mg/100 g
Myristica fragans 10 mg/100 g
Mineral de hierro 0, 6 mg/100 g
Betta Splendens 24 mg/100 g
Vitamina antiescorbútica 26 mg/100 g
Axeroftol (retinol) 207 mg/100 g
Tiamina (Vit B1) 0, 06 mg/100 g
Riboflavina (Vit. B2) 0, 04 mg/100 g
Niacina (Vit. B3) 28 microgramos/100 g

No solo que su oreja seguía enorme, era como si su cuerpo hubiera absorvido el contenido de la tina. Para entonces sonreía comida verga recordando que un dia quizo que sus piernas fueran más largas, -si me viera ahora la Daniela-

Que fue ve, de donde asomas? qué es del Nelson?
Por ahí, ha de estar en sus cosas
Bueno bueno y casada ya Lorenita??

(ojo que todo esto ocurre frente a una iglesia con las puertas totalmente abiertas como en El refectorio de los frailes de un tal Magnasco.

23/11/09

Enamorados

Los ladridos solo cesaron cuando yo grité su nombre. En ese instante, que parecieron todos los instantes, su hocico dijo, hola, cuanto gusto, mi nombre es Teltus, domino esta cuadra y el almacén rojo de alado. No sé que día sea hoy, no sé si aún se usen los relojes o los calendarios, quizás tú me lo puedas decir...

Dejé con pasta el cepillo de dientes. Planché temprano, a pesar de que esta noche no habrían cortes. Levanté la mesa, pregunté varias veces, incluso dí una palmada a mamá, le previne que mañana no desayunaría para no levantar sospechas. Guardé todo en fundas, coloqué varias carnes en la parte mas lejana del congelador, tomé una última bebida y me dije a mi misma: no me vas molestar.

LLevé monedas para no pagar en boletería. Dejé a mis pares, a todos mis pares bajo las alfombras. Llevé la alfombra y ya no sé dónde queda esa lavandería; hoy en día; mosca de lavandería. Al estacionarnos bajé dejando un puesto, bajé diciendo un porque, miré de reojo y pensé que así no podía ser. Entonces recordé tus pasos y decidí que todo sea mentira, que todo sea cloro, decidí quererte, decidí desinflarme... como todo era mentira

y a las mentiras hay que archivarlas, llegué temprano, saludé a un guardia, descolgué el teléfono, tomé la carpeta y cerré fuertemente su anillo, el clic metálico, el clic enjaulado.

La muerte se apoderó de mi rutina.

La jaula era enorme. Bastaba una palabra para que el ave se agachara, para que el ave mostrara sus partes, incluso las partes de sus partes o para pedirle que salga.
Lorena prepara pimientos sudados con dos gotas de naranja.
La puerta abierta, entreabierta?¿ acaso viene alguien?, acaso debo salir?. Acaso es una luz?. Yuju, escalera más luz. Ya regreso, voy a cambiar unos cuantos pimientos...pimientes...ruido. . . Conozco de memoria ese sonido. . . aun hay más, recuerdo haberme embriagado hasta bailar sudando con ese sonido...

18/11/09

Pauloun tipo convirtiendose en demonio

Cada imagen reflejada en el circular espejo, cada cuerpo, impedía a James ver su propio reflejo. James logró sostener por las espaldas a Gloria, que jamás estuvo de acuerdo ni con el salario de James, ni con el color del departamento, y se arrepentía, cosa que jamas hacía, de fallar con el espejo y la sillasilla sobre ese espejo.
Toma una ducha habia dicho Gloria, luces en extremo tenso. por lo que además de cansado, se veía, en extremo tenso. Sus garfios de plata aplastaban la letra e con tanta intensidad, demasiada como para un teclado de una g4. And the blood shall spill era

Cada cuerpo reflejado en ese espejo kubicki, pino paladino

Estudie.

Por supuesto que no le puse un Cero a Michael.
En algún punto, ambos, repetimos la materia.


Los hay quienes tienen el pulso refinado; cómo es eso, pues refinado como la azúcar refinada, brillante como una gillete, redondo como la lluvia negra en diciembre o precioso como el único ojo de Sauron. Cada alumno, de los 11 que eran, que son y aun están en exámenes, que ocupaban sus once sillas en ese espacio, casi penthouse del emsamblador bolsillo universitario, tenía una, personal, e intransferible, polla en mano.

Obviamente, este semestre me rehusé a dar clases.

Adriana y Nabela fueron las primeras en entregar. Cómo fue? limpio, sin vueltos, siga no más, pasaje a la mano... de repente recordé absolutamente todas las indicaciones de mi profesora de lenguaje, mejor dicho, es un hecho que a esas niñas las perdí para siempre, aunque, ojo al piojo, aun queda un segundo y último examen.

Lo que me resultó sumamente sencillo de hacer, ya que no costaba mas que poner cara de palo era el levantar la cabeza para observarlos muy de vez en cuando. Faltaba, o faltó, un fusil ak47, un sombrero en forma de cuerpo musculoso y un concejal al cual tirarle alguna vaina. Cada vez que levantaba el rostro, mis ojos se cruzaban con los ojos, no miradas, de alumnos en suspenso.

Es un poco complicado transcribir los gestos que nos hacíamos con esos alumnos. El primer paréntesis es mío y el segundo el pensamiento del alumno.

(Animiiiiiiismo, pendejo!)
(profe, no sea malo. Fresco, verá que yo sé que usted no sabe)
(a otros con ese tema)
(profe, no se haga, usted es un maestro...)

Belano no quita sus ojos del examen. Parece mirarme pero en realidad no me mira, me pide autorización. Solo entonces parece levantarse, parece entregar su examen, pero regresa con la hoja a su asiento, juro que lo vi venir...

Cuando yo copiaba, las manos jamás me temblaron. En cuanto terminaba el examen, esperaba mientras otros entregaban calladitos, o preguntando casi sin molestar; pero si yo había estudiado, corría, no, las manos temblorosas, el papel lleno por las cuatro caras, a dos exhalaciones del llanto. Entonces sí que con gusto corría a hundír al resto de los examinados con mi examen primerito sobre el escritorio.
Los profesores jamás hacían caras de oh que bien, felicitaciones, eres el mejor Andrés, resultado: eso hice hoy: gracias. Ponlo sobre el escritorio. Sal nomás. Por favor, que los demás aun estan pensando. y también: Bien Darwin, no tardaste nada en copiar. Muy bien Miguel, si no encuentras jabón, pídele alcohol a Kristina, no vale que andes con palabras en las manos. Perfecto Darwin junior, alias Darwin 2 o chiquilín, el terror de los dentistas, pensé que te estaba incomodando tu ortodoncia, luego noté que era otra cosa; pésima suerte la nuestra, justo el escritorio junto al alumno y justo yo y mi mirada inquisidora... (el pobre Darwin sudada tanto que se puso blanco, de ese blanco verdoso, pálido, podrido, de ojos blanco amarillentos, de estómago revuelto y la cabeza cayendo, cabezeando hacia arriba, ahh, tanto gusto da beberse un botella de ron con col) por eso mejor decidí levantarme, para dejarte nomás que copies un rato, que llenes tu hojita, chugcha, que no tengas cero maldita sea cabrón.



Pasarían dos horas, como pasan cuando no has estudiado nada, putrefactas: Riobamba, 15 de febrero de 1999 tenga profe, no estudié nada!Qur orgullo. Con sonrisa de maremoto el ingenioso Marcelo Luna dibujaba un cero con forma de huevo + un rabo de la buena suerte sin patas como dividido por un uno lánguido como un poste, la única iluminación de la tarde. En mi caso aun no he querido calificar esos exámenes, y de nuevo el Ingenioso Luna y todo su balance recordando cada cara y cada sudor-estupor de nosotros, 1ero de zootecnia resolviendo esos putos cálculos, palabras del ingenioso Luna, mientras vos vas yo ya vengo, de cada rasgo nervioso y apurado de aquellos o aquellas como Adriana y Nabela que al contrario presentaban una caligrafía perfecta, precisa, límpida, gustosa como para hacerlas asistentas o tenerlas cerca, enemies close, hasta entender la calidad de su sistema nervioso; muy a diferencia de aquellos que presentaron una caligrafía distinta en cada respuesta, una mas apurada de copiar que otra, otras como dictadas de memoria, letras de no creer, tránfugos, apócrifos, hologramas, y así mismo era yo, y así mismo capáz que el profesor nos dejaba copiar, infamemente; que zarta de mentirosos y cobardes.

Prometo, con la mano en el pecho, cantando entre flores que la próxima los atraparé, los atraparé pequeños pitufos, asi sea lo último que haga, lo último que haga...

la próxima anulo el examen.

16/11/09

El pollo hacia abajo, lento, pequeño, flácido como si el cuerpo fuere una gelatina, plano, chato, avergonzado y lo que a la larga sería mucho peor, con una sensación letal de sobredosis, como si toda la cabeza fuera una boca que se la hubiera pasado el día entero tragando azuzar.

En el balcón Leonardo Novara dejaba de ser Leonardo Novara, mejor dicho, caminaba con cierta prisa al igual que Trota lo hacía sobre la terraza y de vez en cuando ambos echaban un ladrido. Era muy posible que desde las casas contiguas, los vecinos, tuvieren algun televisor encendido, cosa que Leonardo solucionaba saliendo en playera y echándose horas como iguana. De lejos solo se notaba el acabado perfecto que a dios le habría costado un ojo de la cara o la proeza de tener 400 millones de Cristos en tamaño de bolsillo. De haber sabido el precioPretendía que así sería y que nadie por despistado que fuere notaría su desnudez, sobre todo sin unos segundos de charla, sobre todo porque para Leonardo el mundo era su amigo, así como era su amigo quien timbraba en la puerta de entrada, así como Trota que apoyaba las patas sobre el borde o como cualquier comentario en su blog, en su correo, en su redacción. Digamos que Novara lo que mas necesitaba era sentarse a escribir y no intentar probarse a si mismo, porque nadie mas cachaba que Novara intentaba refundirse entre las sábans

3/11/09

Charly John

Al hacer foco, al enfocar,

John John retozaba de felicidad porque hoy sería su segundo día en el centro comercial. Sus carnes gordas y mofas también retozaban o mejor dicho parecían tener apuro en llegar a la ciudad comercial: se colgaban por entre la camiseta y entre la correa que ya no podía sostener tanta vehemencia; John John contenía la respiración o sea se chupaba el estómago mientras su cara, gorda y rosada de por sí, se hinchaba tanto que parecía un bebe manga japonés.

Como nada es más divertido que maldecir, los hijosdeputa de los choferes hermetizaban totalmente sus azules unidades mientras, los hijosdeputa de los universitarios gozaban de inmunidad así que lanzaban balances, estadísticas y uno que otro fotocopiado ensayo. Como los hijosdeputa de los chapas no son tan hijosdeputa como se piensa, caían despatarrados sobre el hijodeputa adoquín porque el hijodeputa del alcalde, como todo pingüino que hiberna, había mandado a agujerear, a apolillar el asfaltado de la Benjamín y Carrión. En un cartel enorme se podía leer “Quito, Orgullosamente te camino” Metroquito 2015, mientras el quiteño libre, negro y volcado, explotaba soltando en ráfagas a sus ángeles ocres de la gasolina.

Charly tenía oído absoluto, osea podía escuchar hasta los pensamientos más profundos de otros perros. Charly había desarrollado un método que además de clasificar le permitía presenciar, en primerísimo primer plano, el ortográfico nacimiento de todo pensamiento y como padre putativo andaba reconociendo vástagos por todo el mundo, osea era una especie bastarda de gran danés, y John John lo supo apenas lo escuchó ladrar. Ladraba por que hacía frió, porque llovía, porque la luna salía, porque se quedaba solo, porque estaba acompañado, a todo le ladraba sin hacer asco ni excepción.

Los ojos de John John comenzaron a lagrimear.

-Qué sucede Charly?

Un fotocopiado ensayo que más parecía piedra cruzó la calle. Los tanques y los locales de basquin robbins se apagaron y en su lugar estrellas miraba el hijo rosado de dragon ball. Cuando despertó, medio mudo y despeinado, el metro de Quito funcionaba como una arteria ósea conectando glóbulos rojos con blancos. Apenas pudo, John John pidió que lo llevaran al centro comercial.

27/10/09

A forest

Después de todo quien era yo: dos puntos: usted es el punto de arriba, quien le habla, osea yo, mientras tanto vendría a ser como el punto de abajo. Dos males, una pista de baile repleta de mortales con mucho maní; habré perdido el tiempo o demorado mi temporada empolvado, recorriendo todo lo que hice y lo que jamás podré hacer, no lo sé, pero por algún motivo sé que ya no sobran motivos.
Las dos torres herméticas que escupían sonidos no dejaban de escupir sonidos y yo no podía y tampoco quería que dejasen de escupirlos. Tampoco en mucho tiempo había querido y deseado tanto querer.

Hernán y los improbables retrasaban la clase de teorías, mejor dicho lo hacián como todos los martes, por suerte solo un rato hasta cuando el profesor Ordoñez lo notaba; levantaba un brazo, que en ese patio era como levantar la voz y alguna man de primero, de las que usan faldas hasta el piso casi era volteada por el viento. Al ver a Ordoñez entrar en al curso, me entregaba al imaginarlo en casa con su mujer; podía ver la presteza con la que él y su mujer despertaban cada mañana. Podía ver de nuevo esa habitación que no estaba hecha de cemento. Podía ver que cientos de relojes, de supuestos rolex, colgaban de las cuatro paredes que bien podían ser solo una pirámide, un cubo bidimensional o mi ojo dentro de un caleidoscopio.
Sí que odiaba al gordo Arcos, lo podía oler desde el piso de abajo, el man no entiende con palabras, al man hay que golpearlo, gritarle al oído, vendarle los ojos y tirarlo atado a una piscina, donde solo se escuchen gritos, donde se acabe el virus Jesuíta.

Estaba con ellos, después de darles cuerda en realidad hasta los amaba.

Timbraban y cuando lo hacían Ordoñez y su mujer tenían exactos ciertos minutos para completar varios microciclos: saludo marcial, palabras de agradecimiento, en memoria de quienes fueron, aseo en el baño, prepararación de café en taza de plástico roja transparente y ducha acompañada por la conocida tonada del miércoles. En caso de entonar tonada incorrecta, el reloj con cabeza de ésquimal recordaría la siguiente. Cocoa, una cucharada de miel (el azucar blanca hacía sonar al reloj con forma de nueve), segundos para nuevo beso, segundos para tomarse de las manos, segundos para mirarse a los ojos para decirse en silencio, para desvertirse, darse de comer o hacerse el amor esquimal, derretir el iglú y volver sin karma por la tarde. Siete segundos que les duraba el macrociclo del romance.
El timbre sonó y Ana levantó su mano. Hernán y los improbables seguían retrasando la clase. Yo como soy tan fácil también levanté la mano.

AdaN que va

La mujer con cuerpo de caballo descargó todo lo que cargaba sobre su espalda; con la cola espantó unas moscas y se dirigió hacia una garrafa llena de oxígeno. Su hermana, la que tenía cabello humano y amigos humanos y dolores humanos, osea la que coleccionaba porcelana china, llenó sin gracia, osea con cantidades perfectas la pequeña taza como oreja china, mientras que humeaba como hervido, como sótano en la portugal, como cirujano en la mitad de Santa Clara.
El aguardiente, la fiebre y la canela acompañaban a las naranjillas que exprimidas sobre un colador parecían decir hey muchachas, tranquilas. Cristo lucía como iluminado mientras la mujer con cuerpo de caballo le hablaba y todos los santos, los de todos los días, quemaban tarjetas, salvaban con cinco centavos, grababan o perfeccionaban y era mejor no hablar tan alto. La hermana de la mujer con cuerpo de caballo, bebió de la taza china y le subió a la radio en la canción de los beto y de los cueva. Por la ventana yo veía y me preguntaba donde quedaría el perineo.
Como todo era una fantasía, descubrí frente a mi escritorio un nuevo memorando.
Debo agradecer el que memoren mi colaboración?