23/11/09

Enamorados

Los ladridos solo cesaron cuando yo grité su nombre. En ese instante, que parecieron todos los instantes, su hocico dijo, hola, cuanto gusto, mi nombre es Teltus, domino esta cuadra y el almacén rojo de alado. No sé que día sea hoy, no sé si aún se usen los relojes o los calendarios, quizás tú me lo puedas decir...

Dejé con pasta el cepillo de dientes. Planché temprano, a pesar de que esta noche no habrían cortes. Levanté la mesa, pregunté varias veces, incluso dí una palmada a mamá, le previne que mañana no desayunaría para no levantar sospechas. Guardé todo en fundas, coloqué varias carnes en la parte mas lejana del congelador, tomé una última bebida y me dije a mi misma: no me vas molestar.

LLevé monedas para no pagar en boletería. Dejé a mis pares, a todos mis pares bajo las alfombras. Llevé la alfombra y ya no sé dónde queda esa lavandería; hoy en día; mosca de lavandería. Al estacionarnos bajé dejando un puesto, bajé diciendo un porque, miré de reojo y pensé que así no podía ser. Entonces recordé tus pasos y decidí que todo sea mentira, que todo sea cloro, decidí quererte, decidí desinflarme... como todo era mentira

y a las mentiras hay que archivarlas, llegué temprano, saludé a un guardia, descolgué el teléfono, tomé la carpeta y cerré fuertemente su anillo, el clic metálico, el clic enjaulado.

La muerte se apoderó de mi rutina.

La jaula era enorme. Bastaba una palabra para que el ave se agachara, para que el ave mostrara sus partes, incluso las partes de sus partes o para pedirle que salga.
Lorena prepara pimientos sudados con dos gotas de naranja.
La puerta abierta, entreabierta?¿ acaso viene alguien?, acaso debo salir?. Acaso es una luz?. Yuju, escalera más luz. Ya regreso, voy a cambiar unos cuantos pimientos...pimientes...ruido. . . Conozco de memoria ese sonido. . . aun hay más, recuerdo haberme embriagado hasta bailar sudando con ese sonido...

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