16/10/11

Es la fascinación de ver un pie. Un pie compuesto por una suma de dedos. Un dedo, extensiones, un rostro sugerido entre los pliegues, las mantas, una protuberancia hecha de montones, de cargas, de sobrepesos. Hay una distancia, vía en un sentido, acomodo la extremidad, la superficie al contacto adhiere, quita, hay pasos, hay sobras y piel de árbol, sin controles el pasto se levanta, la voz de los insectos bajo una hoja café chocan, atraviesan, viajan en la planta de un zapato de suela negro, arrugado, de una piel llamada Bunky, Regard´s, Northlinestep. Surcos, grietas, veredas levantadas, reventadas, una epidermis poblada por estrías, contenido

Entonces pienso cómo pudo haber sido. Veo una habitación, leo una carta, frases cosidas, palabras que necesitan

Coloco las antenas en mis manos. Cierro la mano,

Todo se volvió aburrido. Una casa antigua, un piso falso, una fachada de principios de siglo, pasamanos, hierro entre los dedos, luminarias, dicróicas, rostro perforado, luz de escenario, clima controlado, espejos, cuerpo reflejado, multiplicado, varios pares de piernas, pulpo fuera del mar, pulpo procesado, levanto los tentáculos, los pies, el jean, la remera, abandono tierra firme, abandono el nivel del mar, me enrosco a través de una escalera con forma excéntrica, construida sobre el mármol, con una cerca de hierro, con los pisos y las dicróicas horizontales, como si mirara a través de teleobjetivos. Subo, una puerta mitad vidrio, mitad iglesia, sinagoga, Real audiencia de Córdova impide la entrada, como si del otro lado, como si al fin fuera mi turno.
Entro de lado, las filas aprietan, aprietan como párpados, me antojo ser el tipo Curtis, asiento el trasero, es mejor así, seguro faltan a diario, no puede ser tan distinto,

No hay comentarios: