9/10/11

11. Dog10004

Describir el ejercicio, existir, anotar los movimientos, las posiciones, colocar tachas sobre el corcho, colgar de un hilo, sentado, cruzar una pierna sobre una rodilla, ver virarse al día, girar los ojos, las circunferencias, ser la punta del compás, activar una cuerda, usar las yemas, girar la mariposa, esperar la tensión, el máximo nivel, bajar los estímulos, atender los ruidos, colocar la caja, colocar un bloqueo, dejar lista la trampa, cerrado el cofre, bajo una piedra pintada de violeta, coronada por una bandera de franjas blancas, abrir la mandíbula, dejar escapar a todos los suspiros, descontrol, defcondos, ojos que giran en círculos, ojos disueltos en blanco, cortinas incendiadas, plumas, cuerpos de cobre, muslos de roble, brazos abrazados como pulpos, craken, flotilla sumergida, pasto malpodado, fondo sobre superficie, adentro, contenido.
La luz se pierde, Una nube cubre el espacio. Levantarse es un error, la nube cubre ambos cuerpos. Apenas alcanza para estirar las piernas. Una pierna actúa como cuello. El techo sigue en su lugar. Su lugar es sobre, es decir, cubriendo el suelo. El peso los empuja. No hay pliegues. Hay bolsas contenidas, húmedas, salpicadas, el brazo estirado, el músculo dentro de la aguja, el brazo estirado, primero una pulsión, segundo un desgarre, tercero el sueño. 
La muerte del cuerpo. Visita no oficial. Describir agujeros, rapto, ciencia, escribir para el archivo, sujeto uno, mar sobre Haití, paredes desgastadas, sótanos rosados, esquinas llenando hoyos, rapto, ciencia, orden, memoria, signos, pulso, membrana, radiografía por yema, yema por vena, pliegue por arruga, por uña, por nudillo. Cuerpo vencido. Ojos y franjas. Golpe, pecho, golpe, sonido, eco, 30 segundos, primer track. Pene, labios, corriente, risa, Jehová, pastór, descarga, baño, rostro, miel, nube, techo, pierna como cuello, franja blanca.
La nube llega a nuestras narices. Despertamos. Al estirarme golpeo mi cráneo, levanto la mano, aíslo el dolor, lo pronuncio, fabrico una multinacional, mi voz es una impulsadora y el producto llega a todos los hogares. Él guarda sus manos en los bolsillos, no comete ningún error, trata pero yo ya estoy en la puerta, su estatua ya es de sal, una sal que me persigue por el resto de la semana, cuando él, recostado pronuncia nombres que ha inventado, cuando deja sobre la mesa con cuidado sus manos, mirándolas, deseando una bóveda, buscando entre sus contactos, girando el cuello, apretando cada botón, desenrollando puentes, terminales, aeropistas, respirando en dos tiempos, yendo de la cama al dorado.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Nada novedoso ni fuera de lo común. Deberías dedicarte a otra cosa....En ese horror no hay neurosis ni complejos, sino la certidumbre de un comportamiento intestinal recurrente, es decir que todo empezará lo mas bien, suave silencioso, pero ya al final, guardando la misma relación de la pólvora con los perdigones en un cartucho de caza, una detonación más bien horrenda hará temblar los cepillos de dientes en sus soportes y agitarse la cortina de plástico de la ducha...
–Julio Cortázar-