Ella decía amarme, mientras, me daba las espaldas y volvía a su trabajo o a sus tareas de compositora. Sin embargo, a qué venía el que ella me declarase su incondicionalidad? No recuerdo haber conversado de temas tan trascendentales, más bien tengo grabadas palabras como inútil, lávate los dientes! o ve a comer algo! bueno, más que palabras frases enteras, más que frases órdenes directas que de haber sido golpes me habrían dejado boca abajo con la cara partida y miles de dientes corriendo alrededor de la alfombra como niños en un parque o como conejos decapitados. Al reordenar mis ideas la encontré de espaldas retocando unas fotografías, -esa es la última imagen que poseo de ella- momento en que aproveché para levantarme y dejando el edificio dejarla mientras ella pronunciaba palabras sueltas y el ipod reproducía Washer; canción de la banda Slint que como sacada de una banda sonora acompañaría mi huida y mis posteriores abandonos.
Ya en la calle encendí un cigarro, miré el horizonte y escuché el sonido de cada uno de mis pasos. Habían pasado casi tres años desde la última vez que caminaba sola, así con una mochila a mis espaldas y sin el compromiso de tener que parecer interesada o amarrada a algo. Fue extraño, en cada cuadra había un hombre que me obsequiaba flores. A mí las flores me gustan, es más, hoy he decidido, tener una casa con jardín.
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