En la ciudad de Zip, poblada por los hombres Zip, era extraño que alguien se quejara, al contrario de lo que ocurria en ciudades vecinas como la vecina ciudad de Velcro. En la ciudad de Velcro, los hombres Gamuza a falta de relojes y fábricas donde pasar el día, pasaban sus días en eternas discuciones, lease bien eternas, discutiendo los nombres con que habría que llamar a los minutos del tiempo. Había un nombre distinto para cada uno de los minutos, de cada una de las horas, de cada uno de los dias,de todos los años, de todos los siglos de todos los milenios de todos los posibles tiempos, de todos los posibles Lembos. Para los hombres gamuza el tiempo no existia y eso justamente hinchaba a los hombres de zip, que cada vez que se detenian a a charlar con un hombre de gamuza, terminaban hinchados como patata de lyon, mientras a los gamuza se les iba el mostacho al suelo.
Nombres como ristorio, sersentempáfulo, flalfo, radaradia, trete, clalcogodoarsenfalyurzo, fogoiquestalcon, zuddr, zsutratz hulva, racumn, sulka eran nombres que llenaban, los pisos, las paredes, los arboles, las campanas, los techos, las tejas, las rocas, los picaportes, las bufandas, cualquier espacio, (cada minuto nacía un nuevo nombre,) donde escribir para no olvidar y para no repetir un nombre. esta era la única condición y los hombres de gamuza mantenian esta tradición desde cuando el sol erupciono por ultima vez.
En la ciudad de zip, llos zipeños eran personas fisicamente gigantes, digamos, que un niño zipeño media lo que hombre de gamuza adulto, o sea que en casos frecuentes dos y hasta tres hombres de gamuza hacían un zipeño de pie. Como eran gigantes sus necesidades eran gigantes; fabricar un vaso equivalia a derretir siete millones de granos de arena a una temperatura que solo se lograba elevar si 500 kilos de gas, traídos de las mismas costas de donde traian la arena, encendían los hornos (que median lo que una cueva para los hombres de gamuza) ya que a veces el gas se acababa y tenían que usar casas viejas como leña. Los zipeños en sus fabricas gigantes, fabricaban destorniladores gignates, para atornillar tornillos gigantes, a puertas gigantes de autos gigantes que recorrian por calles gigantes de ciudades gigantes con semáforos gigantes que detenian gigantemente el tiempo. Quizás en eso se parecían los hombres de zip con los hombres de gamuza, sus inventos y sus nombres para el tiempo eran unicos, tanto que un dia en que llego un hombre y la lluvia, no supieron como llamarla o como fabricarla a la musica y la humedad que salia de su flauta.
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