Apenas le estaba cogiendo el gusto. Andrea me gusta, eso lo saben todos, la que no lo sabe es Andrea. Con Lorraine hablamos de ella, en realidad el que habla soy yo, le hablo del nuevo peinado y de los zapatos con moño que en Andrea lucen como en una modelo. Lorraine es guapa, quizás por eso ha salido en tapas de revistas de moda, de salud, de cosméticos, quizás por eso es que Lorraine me dice tranquilo chico, Andrea te quiere, solo debes saber escuchar.
Miro los labio de Lorraine, estudio la manera en que pronuncia ciertas palabras. Tranquilo chico, me dice, como si supiera lo que estoy pensando, mejor acompañame a la tienda del Sam.
Sam es un gringo veterano, vive en la ciudad desde hace 20 años, en temas de moda es una celebridad. Le gusta Alan Parsons y por ahí nos movemos. Las chicas que llegan al local parecen chicas que trabajan sobre pasarelas, yo aprovecho tomando fotos para sacarle pica a mis amigos. Sam puede ser mi amigo, también podría ser mi padre, también podría ser Alan Parson, de hecho pueda que sea Alan Parson, un Alan Parson viviendo de incógnito. Mi padre fue incógnito, mi padre es Alan Parson? Tantas preguntas me abren el apetito. Sam me obliga a comer una shawarma que el mismo ha preparado. La shawarma no me gusta, se lo digo a Sam, Sam debe pesar 200 kilos.
En la radio suena Jorge Luis del Hierro, recuerdo su nombre, un día lo ví en el centro comercial. Su voz no me parece la de una cría de mono. Su voz se acerca más a la voz del cantante de 30 seconds to Mars, aunque, a él poco o nada debe preocuparle el que su voz se parezca a la de un cantante de pop, que para colmo canta en español. 30 seconds to mars quiere sonar como rock duro pero a mí me deja serias dudas. Sam diría que son como los remakes del planeta de los simios, pura foto, cero decadencia. Escucho de nuevo a Jorge Luis, me parece como si Tim Burton jugara a ser Bruce Wayne.
Al fin salimos. Lorraine mira su celular, ok le digo, acá te dejo, Lorraine me mira con odio, esta bien digo, tu pide que yo obedezco. Eso yo ya lo debería saber. Compramos helados, ella pide vainilla, yo me inclino por dejar que sea ella quien me lo eliga. Piensa bien, le digo. Como dos helados nos derretimos en la boca del otro. Esa frase le va a gustar dice Lorraine mientras escribe algo en su celular. Qué escribes le pregunto, hago como que me acerco para mirar en su pantalla, en realidad busco que me mire, en realidad no tengo a donde ir, en casa me espera una fila de libros por leer, eres un incomunicado sabe decir Jules, adivina, hay un invento llamado mesanger. Lorraine no me responde pero me invita a su casa, en realidad dice mi mamá te invita a cenar. Si quieres quédate a dormir, eso lo dijo tu mamá pregunto, ella escribe en su teléfono, en realidad, eso no lo ví venir.
Llevo la foto de Andrea en la billetera. Un día que estaba muy lejos me sentí solo le dije, entonces ella en vez de decirme algo solo sonrió. Eso me alcanza para un solo viaje dije y ella volvió a sonreir. Ahora llevo varias fotos, ahora creo recordar sus formas, ahora es cuando ella es más fuerte; su foto sale de la billetera y los míos miran y felicitan. Yo pienso en lo que ella pensaba. Entonces no me parece nada gracioso. Me parece que Andrea está dormida. Quiero una de tus fotos digo, para llevarla en la billetera y mirarla cuando esté lejos, cuando me sienta solo, así de algun modo estaremos juntos digo, Andrea se ha ido, la veo de espaldas junto a la cocina.
Eso es triste dice Lorraine. A Lorraine no le gusta lo que escribo. Escribir mata, digo, el martir soy yo. Lorraine sonríe. Que bestia digo, quiero volver una y otra vez, Lorraine deja de sonreir; tres tristes trigres tragan sus colas en un trigal. Lorraine se pone seria, para volver una y otra vez digo, sobre todo otra vez. A Lorraine no la veo hasta fin de mes.
Sam no está. En su puesto está un uruguayo pinta de rasta. Que hubo digo, y le alcanzo un disco de Merciful Fate, el Evil live con la portada del infierno by Dante. El rasta lo mira como inspeccionandolo, luego, lo veo cabezeando en los coros. Andrea debería haber llegado. Mientras me dedico a hojear revistas de literatura pornográfica, fanzines fotocopiados, el diseño es bueno, en las críticas encuentro un disco de Gleen Rose. Nada mal digo interiormente, pero en realidad solo paso el tiempo. Imagino a los editores de todas las revistas del mundo comiendo pizza, la pizza debe ser lo único que une al mundo. La pornografía también es universal me repito. Andrea tampoco llega, me repito, Merciful Fate ya no suena en los parlantes. Un editor edita? un editor es un filtro, dejaría que me filtren, una palabra puede ser varias frases, una frase debe ser como un bosque. Andrea no llega, la llamo, tiene el celular apagado.
Miro los labio de Lorraine, estudio la manera en que pronuncia ciertas palabras. Tranquilo chico, me dice, como si supiera lo que estoy pensando, mejor acompañame a la tienda del Sam.
Sam es un gringo veterano, vive en la ciudad desde hace 20 años, en temas de moda es una celebridad. Le gusta Alan Parsons y por ahí nos movemos. Las chicas que llegan al local parecen chicas que trabajan sobre pasarelas, yo aprovecho tomando fotos para sacarle pica a mis amigos. Sam puede ser mi amigo, también podría ser mi padre, también podría ser Alan Parson, de hecho pueda que sea Alan Parson, un Alan Parson viviendo de incógnito. Mi padre fue incógnito, mi padre es Alan Parson? Tantas preguntas me abren el apetito. Sam me obliga a comer una shawarma que el mismo ha preparado. La shawarma no me gusta, se lo digo a Sam, Sam debe pesar 200 kilos.
En la radio suena Jorge Luis del Hierro, recuerdo su nombre, un día lo ví en el centro comercial. Su voz no me parece la de una cría de mono. Su voz se acerca más a la voz del cantante de 30 seconds to Mars, aunque, a él poco o nada debe preocuparle el que su voz se parezca a la de un cantante de pop, que para colmo canta en español. 30 seconds to mars quiere sonar como rock duro pero a mí me deja serias dudas. Sam diría que son como los remakes del planeta de los simios, pura foto, cero decadencia. Escucho de nuevo a Jorge Luis, me parece como si Tim Burton jugara a ser Bruce Wayne.
Al fin salimos. Lorraine mira su celular, ok le digo, acá te dejo, Lorraine me mira con odio, esta bien digo, tu pide que yo obedezco. Eso yo ya lo debería saber. Compramos helados, ella pide vainilla, yo me inclino por dejar que sea ella quien me lo eliga. Piensa bien, le digo. Como dos helados nos derretimos en la boca del otro. Esa frase le va a gustar dice Lorraine mientras escribe algo en su celular. Qué escribes le pregunto, hago como que me acerco para mirar en su pantalla, en realidad busco que me mire, en realidad no tengo a donde ir, en casa me espera una fila de libros por leer, eres un incomunicado sabe decir Jules, adivina, hay un invento llamado mesanger. Lorraine no me responde pero me invita a su casa, en realidad dice mi mamá te invita a cenar. Si quieres quédate a dormir, eso lo dijo tu mamá pregunto, ella escribe en su teléfono, en realidad, eso no lo ví venir.
Llevo la foto de Andrea en la billetera. Un día que estaba muy lejos me sentí solo le dije, entonces ella en vez de decirme algo solo sonrió. Eso me alcanza para un solo viaje dije y ella volvió a sonreir. Ahora llevo varias fotos, ahora creo recordar sus formas, ahora es cuando ella es más fuerte; su foto sale de la billetera y los míos miran y felicitan. Yo pienso en lo que ella pensaba. Entonces no me parece nada gracioso. Me parece que Andrea está dormida. Quiero una de tus fotos digo, para llevarla en la billetera y mirarla cuando esté lejos, cuando me sienta solo, así de algun modo estaremos juntos digo, Andrea se ha ido, la veo de espaldas junto a la cocina.
Eso es triste dice Lorraine. A Lorraine no le gusta lo que escribo. Escribir mata, digo, el martir soy yo. Lorraine sonríe. Que bestia digo, quiero volver una y otra vez, Lorraine deja de sonreir; tres tristes trigres tragan sus colas en un trigal. Lorraine se pone seria, para volver una y otra vez digo, sobre todo otra vez. A Lorraine no la veo hasta fin de mes.
Sam no está. En su puesto está un uruguayo pinta de rasta. Que hubo digo, y le alcanzo un disco de Merciful Fate, el Evil live con la portada del infierno by Dante. El rasta lo mira como inspeccionandolo, luego, lo veo cabezeando en los coros. Andrea debería haber llegado. Mientras me dedico a hojear revistas de literatura pornográfica, fanzines fotocopiados, el diseño es bueno, en las críticas encuentro un disco de Gleen Rose. Nada mal digo interiormente, pero en realidad solo paso el tiempo. Imagino a los editores de todas las revistas del mundo comiendo pizza, la pizza debe ser lo único que une al mundo. La pornografía también es universal me repito. Andrea tampoco llega, me repito, Merciful Fate ya no suena en los parlantes. Un editor edita? un editor es un filtro, dejaría que me filtren, una palabra puede ser varias frases, una frase debe ser como un bosque. Andrea no llega, la llamo, tiene el celular apagado.