31/8/14

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mefacones

Una vez más nos hallábamos en medio del pasillo hablando de muchas cosas, y a mí me iluminó la idea inesperada de que yo hablaba de muchas cosas sin haber con certeza de qué diablos estaba hablando.

A veces creo que me reía de pura pena, o porque creía que estaba a punto de llorar y cerca de convertirme en uno de los personajes de ¡Quérisa,cómolloramos! ¡Qué risa! dije y los talleristas daban pequeños pasos y otros empezaban con sus giros o caminaban con cuidado sobre un círculo invisible pintado sobre el nuevo piso, todo eso con una pintura amarilla. Alguien pasó entre nosotros con bastante prisa y todos regresamos a ver al interior de la habitación de un modo automático y solo reconocimos la silueta de un hombre vestido con traje. Luego alguien empezó con eso de cambiarle los títulos a las cosas y por ejemplo alguien dijo que si nos presentas a tus primas escribiríamos algo llamado Memoria de tus primas tristes, y la verdad, si en lugar de cocoa y sanduche, compartíamos ron y narcocorridos, la historia no habría terminado a las cinco, ni en mitad del pasillo de aquel martes.

Yo quise ser un poco distinto a como soy y por eso charlaba y decía más cosas de lo acostumbrado, y en el fondo pensaba en eso de los orificios y la oscuridad que lo ocupa todo, y luego pensé que nadie se daba cuenta, y seguí, y dejé de reírme para ver el momento en que empezaría a sentir admiración por mí mismo, pero me arrepentí y creo que fue al decir dejen de asustarme.
Varias personas pasaban por allí, y eran como pequeños turistas que tomaban curso en los talleres cercanos, y ellos también llevaban prisa pero luego publicaban sus cosas, y era eso y también nuestras cosas combinadas e incluso escuché que el taller de lenguas se había vuelto parte de los contenidos para los talleres de aplicación, o sea que formábamos parte de otras habitaciones y estábamos en sus fotocopias y todo era medio reversible.

Un poco sentí que me daba rabia esto de formar parte de algo y también sentí la pérdida de la piedra de la locura, pérdida en peso y dije maldición, han extraído la piedra. Puse cara de ekekohina con una gran sonrisa triste, y empecé a buscar la roca pero todo era oscuro porque la cocoa tenía varias gotas de vainilla y todo estaba conectado. Allí estuve buceando y encontré cosas perdidas como el primer juguete de tortuga ninja inflable que hundí con mi cuerpo de morsa a los doce años, y también encontré una canción que hablaba sobre un hombre que pedía olvidar y guardar las cosas y para que ocurriera se debía cerrar un trato para que el genio no lleve hacia donde están los perdonados.

Adentro escuchaba cómo los otros en mitad del pasillo continuaban con sus historias infinitas y chimeneasdickenianas, y luego creo encontré un pedazo de carbón guardado como una pieza o una joya en una caja de acero o plomo, o eso creí pues mi vista de rayos xónicos no estaba activada pero preferí dejarlo para cuando cumpliera un millón de horas o para cuando bajara con el equipo correcto, escafandra y tanques.

Luego el resto del cuerpo seguía funcionando, y, posiblemente, dije, debido a que ya estaba formado por demasiadas partes y sobre todo a las continuas intervenciones y actualizaciones. La parte que había tomado control era menos pasiva, y un poco noté que esa parte alteraba la situación para que el tiempo se alargara, y cuando el hombre de corbata azul dijo que pasáramos hacia lahabitación, nos aleccionaron sobre las obligaciones de los alumnos y los deberes de la familia nuclear, y todos teníamos rostros de sorpresa y también callamos, y el hombre de corbata azul hizo una mueca o era un intento de sonrisa, y la puerta de la habitación se cerró y ya discutían sobre ir hacia el día miércoles y también buscar tarea para el jueves y otros dejaron la cabeza sobre las mesas como si fuera un casco. Buscar la verdad dijo alguien y quizás era nuevo o asistía por primera vez pero también la voz salió en forma de burbuja, y dimos vuelta y dejamos el muro donde estaba y el pasillo se hizo más chico, y atrás quedaron cuatro cajas llenas con carbón, cajas del tamaño de un parlante y quizás también eran los escombros del sitio. 

En la pantalla pudimos claramente los textos de el hombrepampa y todo ilustrado con fotografías de campo y pampa y atardeceres, y todo aquello en esos sitios que eran enormes extensiones horizontales coronadas por el sol, y en realidad una de esas imágenes era dos líneas horizontales, una gris y una blanca, ambas corriendo al fondo de la imagen muy pegadas la una a la otra, y uno pensaba que no había nada en la naturaleza insondable similar a una línea horizontal que corre muy cerca de otra sin llegar jamás a tocarse, como las líneas del tren.
También unos hombres de apariencia cenicienta miraban el horizonte desde sus caballos, y parece que el día pintaba agresivo porque debajo de sus chales cargaban los mefacones y estos brillaban y en sus empuñaduras asomaban como ojos las piedras incrustadas, y ese brillo era cálido, y ya caía la tarde y los ojos de los animales buscaban el nacimiento del sosiego, y quizás eran los fantasmas de los indios asesinados y sumado necesitaría dos millones de mefacones o un millón de pares eléctricos, pero, luego dije, o pensé que los fantasmas nunca andaban en grupos, nunca son más de siete.
El clima le llamaba a uno a tomar la maleta para vaciarla en la ventana hasta que todo cayera sobre las mesas pegajosas para luego tomar el tren camino al destino más largo, quizás uno de tres meses húmedos y cargados. Luego sobre la riel y pegado a una ventanilla, ya sabía que el tiempo haría el favor de no volver. Pensé que primero vendrían las estaciones, con los nombres escritos con rocas de río, luego algunas casas con la pintura rota y amarillenta, luego una zona industrial y varias chimeneas de fábricas en paro, eso de lo inglés y lo de victoria y luego quizás esa vegetación desordenada con helechos como seres acuáticos y como barcos encallados, y luego quizá las casas pequeñas y luego una que otra granja y así durante varias horas porque al final Chile es como un moco de pavo, y luego la noche, y luego la oscuridad y la noche otra vez que no termina de llegar. 

A.A.G.G.

Las iniciales estaban prohibidas pero alguien dijo que el territorio es de quien lo bautiza. Yo buscaba debajo de la mesa otros nombres y luego me quedé debajo mirando la mesa y  pensando en la grandeza del espíritu y también en que era buen tiempo para ser un pescado y para llenar los platos de los comensales. También hablé con una cabeza de chancho y sus palabras eran bien crujientes, y cada vez que la cabeza decía algo, la piel alrededor de su hocico se cuarteaba un poco, y yo pensé que debíamos llamar para que nos trajeran unas cocacolitas o algo de moscatelazul pero luego pensé que todo era bien importante. Mira, me dije, iniciales.

A.  A.  G.  G.

Repetí, repetí en voz baja como si estudiara. Eso, para cubrir lo que en verdad pensaba, y lo que en verdad pensaba tenía mucho que ver con dejar de convertirme en una especie de agente triple que encuentra grabados debajo de la mesa de cualquier lugar.
Luego transcribí A.A.G.G en un papel y entonces encendí un pequeño monitor, y estaba por llamar a los conocidos pero nadie sabía su significado, pero lo peor fueron nuestros intentos, nuestras explicaciones. Sobre todo nuestra tendencia a asociar todo con el tema de lo doble, la repetición del grabado como un diagnóstico.
Tampoco me sirvieron de mucho las páginas llenas de asociaciones, cifras enteras y sus equivalencias decimales, y era porque sobre la pantalla las cifras terminaban en una E.

El orificio tenía los muros pintados de color blanco. La luz del sol o un reflector de tungsteno servía a los hombres de casco amarillo y así ellos tenían una idea más clara de las dimensiones, pero también era que lo adecentaban, y ya bastante tiempo llevaba con eso del moho; tras arrancarlo llenaba los sacos de yute, y la humedad se pegaba en los huesos y nos acercábamos a mirar los muros que lucían como nuevos al estar pintados de blanco, pintura que llenaba como de nubes los pisos, y eso ocurría en los siete o nueve pisos, a excepción del séptimo, porque sigo creyendo que ese piso no existe, pero definitivamente no en la terraza, donde todo estaba cubierto de una capa amarilla, pero también había un mapa colgado junto a la puerta, explicaba algo sobre las superficies que estaban aún por pintar.

En casa la ropa parecía adherida al ruido del orificio, y luego metí los sombreros en una caja, y eso antes de oprimir los botones para que cayera el agua y la bomba hiciera eso de ussssssssssssshhhhhhhhhhhhhs
hhhhhhhh
shhhhhhshhhhhssssssssshhs
hhhhhhhhhshhh
hshs

Luego escuché eso de eresunmentiroso y dije algo y no pasó nada, y luego volví a decir algo y luego me senté sobre un escalón, y todo el sitio cubierto por ventanas abiertas al mismo tiempo aunque creo que fui a buscar mis cosas, y creo que subía hacia zootecnia o hacia idiomas, pero también seguía sentado sobre un escalón.

30/8/14

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Se vende informes al

Hoy encuentro muy borracha a gente que generalmente suele estar bien borracha pero no tanto como ahora, hoy están todos pasados. Incluso sucedió que al abrir la puerta la persona luego la dejó así sin cerrar y del pasillo se coló un gusto absolutamente conocido, y entonces dije: diablos, alguien acaba de bañarse en una deliciosa tina llena hasta el tope con azul, y apenas si ha traído una toalla pues el pasillo empieza a marear.
Creo que estuve a punto de inventar que debía salir a buscar algo, y eso fue, y miré en mi maleta pero no había cargado mi copa larga y tampoco el vaso de cartón que se dobla para parecer un portavasos o una libreta de periodista. También pensé que la ansiedad de ya tener el cuerpo sobre el colchón estaba haciendo que mi olfato inventara cosas, pero luego observé que alguien en el pasillo se tambaleaba y al mismo tiempo se paraba sobre la punta de los pies y luego colocaba la cabeza que era como una esponja absolutamente mojada y la colocaba sobre el vidrio de la puerta, y pensé que más bien yo ya tenía el deber de felicitarme.

Creo que nadie notó lo que ocurría en el pasillo pero todo fue hecho con brevedad de modo que luego el sitio quedó desierto. Pasó que alguien colocó una mano sobre el hombro de aquel tipo, y luego con algo de presión o por un empujón bastante inesperado las cosas no terminaron en pedidos ni en eso de usted caballero métase en sus asuntos. Al parecer aquel tallerista, es decir, ambos eran viejos o casi importantes (camaradas) compañeros de clase, intentaba persuadirlo, y el otro no lo reconocía o definitivamente había empezado eso de la desaparición. Llevaba una chaqueta, chaqueta de una o dos tallas más grandes y el otro llevaba una barba de varios días que lo hacía lucir como el hombre que viaja en el metrobusparadaelejido a las diez de la mañana, aquel homeless de gafas oscuras que carga los olores de todos los hombres que duermen en la estación, eso, despierto antes de que los autobuses sean lavados con espuma y los chorros a presión, y a veces ese hombre me miraba y yo no quería pero terminaba sintiéndome su espejo, y eso era en laalameda o en elejido y cerraba con fuerza los ojos pero el hombre viajaba dentro por lo menos hasta lacolón. Sentí que mi obligación era impedir que se lo llevaran pero también dije que era hora de repetir y memorizar y ya con la materia reproducida del enciclopédicoocéano y ya dentro los talleristas conectaban el equipo para las siguientes dos horas, empezaron con eso de estrategias de dirección en escuelas con recursos cerrados de cinco cifras y cómo atender a los representantes de un alumno que asiste a clase los días en que la escuela está cerrada y casos para una evaluación distrital. Talleres para distraer y talleres afines a las prácticas de vinculación con la comunidad, eso durante el último semestre. Luego todos olvidaron las cosas y al finalizar la clase parecía un día más de marzo.
Supongo que muchos queríamos un puesto dentro de una institución fiscal pero dada nuestra avanzada edad ya no pensábamos puestos directivos y menos en ser parte de los grupos de intervención y de organización académica, pensar en esto nos deprimía pero igual manteníamos nuestras reservas y acaso no dejábamos de actuar de modo violento o inaccesible. Muchos tenían familias grandes, las cuales eran como una máquina fuera de borda con los manuales e instructivos perdidos en cajas que nunca llegaron, como cuando se trae electrónica del norte y para aligerar el bulto se dejan ciertas cosas en el aeropuerto. Yo por ejemplo tenía dos hijos, y todos los días esperaban que les explicara las cosas que descubrían y me entraban ganas de ser isabellacatólica para mandarlos unos años al océano luego de empeñar las joyas. Había listas llenas de tareas, tareas tanto en el centro como las que nunca terminaban en el hogar, y casi que estaba por renegar de todo y sobre todo de haber regresado al centro luego de diez años, empezaba mi mantra y repetía como besuño: convencido de la ciencia y sus bondades, convencido de la ciencia y sus bondades.
Muchos hombres de corbata azul elevaban sus voces como si fueran grandes gallos franceses subidos al árbol del despertador del martes y lo hacían para subrayar la importancia de nuestra actividad, y muchos incluso tenían tiempo y anécdota para hacer pública su adherencia o su respaldo a muchos (no demasiados ni a quienes merecían, quizás por antipatía o por un examen previo, no aprobado, de conocimientos generales de historia general de la sociedad andina y los hábitos en el siglo ilustrado) de nuestros talleristas, un ejercicio para motivar en el campo de proyectos relacionados con el lenguaje, el uso y la producción de nuevos escenarios. Se hablaba (el favorito de los hombres de corbata azul) de que Paver formaría parte de la nueva escritura, aquella que se estaba produciendo tras horas de lectura crítica, (comercial o publicidad para la técnica de ideas comparadas) por jóvenes que compartían pasiones, aquellos que entronizaban a Hugo Mayo y a JoanneRowling, los mismos que no soportaban a Carrión por su supuesto aplanamiento metageográfico, aquellos que pensaban en significantes que podían y debían ser reinterpretados, discípulos de Baudrillard y de la hiperlotería. Otro hombre de corbata azul pensaba que debíamos especializarnos en dirección estratégica hacia mejora de recursos decía como si no quisiera contárnoslo que ya era muy común que la función pública escogiera a talleristas que apenas si egresaban, ellos, decía, con su fortaleza de los sin partido, alegoría de la transformación histórica y su correspondiente axiología, además el puesto requerirá de jóvenes que cumplan y critiquen los requisitos propios del trabajo colegiado: prestancia, competencia, sabotaje, capacidad directiva, rapidez, vigilancia, ludismo, reformas de autor, capacidad de réplica, SEO de redes temporales. No faltaba quien aprovechaba las lisonjas y ya guardaba el rostro en el regazo de alguna tallerista, y en realidad la tallerista no prestaba verdadera atención, y ya preocupada de algo empezaba con eso L es lo mejor o J será rector junto a U y yo les doy mi aplauso, y eso me dejaba enfermo y al verme de ese modo se acercaba y colocaba su mano tibia en mi estómago y luego yo deseaba cosas que no entendía cómo pedirlas.

Yo me imaginaba, mientras todos esperaban que la clase diera inicio y antes de correr las cortinas, que quizás sería un buen mérito terminar con el centro y luego dedicarme a una especie de periodismo de investigación y divulgación, o eso de la crítica artística y la publicación de estudios basados en la teoría andina. No entendía muy bien eso de investigar pero creí que podría componer cosas a partir de hechos irrelevantes, y eso al mismo tiempo podría servirme o servir para encender un poco las ideas y esas cosas que últimamente parecían provenir del mismo sitio. Pensaba, debería divulgar cosas como las que guardan las alfombras entre sus pliegues, (lo que no llega a ser adecentado) y dije que sería genial hablar del polvo o de las partículas que estarían flotando alrededor de nosotros llenando la habitación, cosas que a veces solo se observaba bajo determinadas luces o sobre líneas que en realidad eran testimonios y reflejos que no eran fieles al objeto. Pero bien pronto me desanimé porque pensé que en estas revistas y en estos diarios donde trabajaban algunos artistas y académicos y también funcionarios, últimamente todo estaba entregado al comercio de datos y de información y sobre todo al recuento de tablas y cifras y la verificación de ecuaciones o de proyecciones, eso de la economía comparada y público desmotivado, las butacas vacías para las cosas del estómago.
Además, que medio y ya estaría en unos meses dispuesto a publicar acerca de un cable que cuelga de un poste, y sobre una pared en ruinas que se puede comer sin que mamá nos vea, o la nota sobre escombros de ascensores pero sobre todo me motivaba el título escogido para un primer texto Pared ed eed o El llano hace 500 arres.

Luego sentí pánico y el pánico es un punto en un lugar entre el corazón y la entrepierna.

Luego pensé que los chicos en las clases simuladas intentaban que yo diera media vuelta para luego ellos mirar la cancha por la ventana. Luego encontré que varios pares de ojos me recorrían como si yo fuera un pedazo de tarta de manzana brillante o como si fuera un sorbete que gira en la mitad de un jarro con miel y eso sobre una dorada y crujiente piel acompañado de fruit, o metido dentro de un vaso de gaseosa fruit roja.

Luego pensé que yo era una manzana y luego me comí a mí mismo, y luego tiré las cáscaras a las que apenas había chupado y los labios tenían un dejo de azúcar y alguien había dejado un pedazo de hoja en el sillón junto, y yo lo doblé para darle la forma de un pequeño basurero rectangular y allí puse la piel roja de la manzana, y un hombre molesto dijo que ese no era lugar para masticar y menos cuando está por empezar Carmen, laópera, fue un jueves, cerca de abril y como parte de los actos de aniversario, y luego dijo que dejáramos de hacerlo y volteé para mirarlo, y en verdad estaba molesto y más bien tomé lo que quedaba de piel y la puse en el pequeño basurero de papel, y se la pasé a la tallerista que tenía junto y dije toma, usa el basurero y callé pero mostrando rabia, y esperé que el hombre la levantara del cabello, pero estábamos en un salón rojo del centro y esas cosas ya no pasan, y el hombre se fue o ya estaba tras las cortinas, y todos parecíamos tenerle ganas, o era que se nos daba por ser cáscara de manzana.

Luego quise tomar un poco de leche y bajé rodando los trecientos cinco escalones, y luego fui dando saltos largos como ardilla o como liebre hacia el interior del galpón y en el galpón las puertas estaban cerradas, así que tuve que ir hacia una ferretería. Recuerdo que junto a la ferretería FerreteríaGatito había un letrero de sevende el negocio y también un almacén de calzado ofrecía varios pares a mitad de precio, pero en la ferretería me dijeron que no les quedaba ni leche entera, ni leche descremada ni leche sin lactosa ni la rica leche tibia de soya, y me dio ganas de llorar porque cómo iba a calentar mi garganta de ecuatoriano obrero ecuatoriano a las seis de la mañana en la mitad de laOfelia, y quizás era porque estaba por la diez de agosto.

¿Quéhacer?
Ya el vendedor atendía a una mujer y la mujer pedía un kilo de riñón y además media libra de clavos con punta de acero para colgar cuadros en los muros y esos clavos eran buenos porque entraban sin romper el enlucido.

Entonces dije que por favor me diera dos tarros de pintura blanca y al caminar alguien dijo que no debía beber eso pues eso era para pintar los muros, y además había un hombre al que acababan de conocer y del que se decían cosas y esas cosas había que escribirlas en los muros, y yo ya estaba con mi moneda de veinticinco y miraba la foto de una mujer en el tarro, y en la foto la mujer lavaba un pantalón, y estaba de espaldas, y el sol pegaba de lleno en su espalda y su espalda era como un pedazo de nube o como si nunca hubiera jugado baloncesto en el colegio, y era también de piel similar al papel bond pero eso no había en el tarro, solo lo imaginé, y ya en casa tomé un jarro de porcelana y coloqué la pintura y luego coloqué colacao y con la chocolatada en la mano me fui a ver una película sobre Stomp442 y luego me dormí y junto a mí estaba la mujer de la espalda, y su espalda era como papel bond y también dije que dejara de salir en los tarros de pintura, y ella dijo que yo era un imbécil.

También recuerdo que eresunmentiroso dijo que yo me había vuelto un mentiroso y que dejara de mirar las espaldas de mujeres porque en los tarros solo habían indicaciones de uso o en caso de ingerir hacer que

29/8/14

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Cam pan

El orificio nos miraba como si nosotros fuéramos los encargados o como si nosotros lleváramos la gran caja. La gran caja, pensamos, debía ser una cosa grande y pesada como un elefante y de un color similar pero brillante, suponíamos gris como el acero. Luego recordé los paseos en el galpón y en la sección herramientas para el hogar y entonces venía la imagen brillante de bols y de grandes cucharas como para servir la sopa y también los juegos de cuchillos y las sierras y otros con puntas redondas, y todo colgaba de unos paneles que simulaban los muros de una cocina de verdad. Alguien comentaba que ya debía traer a su familia para darles un paseo a través de los siete u ocho pisos del sitio, y creo que en realidad no lo dijo, solo lo pensaba, y creí que eso era fundamental, quedaba bien un paseo pues la guardería que abrieron cerca de los talleres dejaba un par de horas antes de volver a casa. Varias veces solíamos ir hacia los cursos básicos y eso para molestar a los talleristas que vestían su ropa para deportes. En el segundo piso y al ver un grupo numeroso de talleristas preguntábamos ¿a qué hora regreso por el niño? y yo llevaba colgado del brazo un paraguas y luego lo mostraba como diciendo es un demonio pero en el fondo buen muchacho y añadía que necesita lo entretengan pues los padres debían rendir examen de semántica, y luego un caballero, muy buen mozo, nos invitaba a salir pero mi esposito y yo corríamos a la mitad del salón y esposito, sí esposita, llovió, sí, llovió y sobre el piso nos movíamos y retorcíamos como gusanos y el paraguas hacía como un bebé, bebés los tres con zapatos limpios y camisas lavadas con mimosín y el babero Larousse porque ya sabíamos que eso sucedería, y entonces nos miraban con enormes ojos hasta que se volvían como enormes luces y decíamos juguete, hambre, teta, cama, juyo, medos, naahhh, mama, mamm, mama.

Era muy divertido llorar, y luego nos cargaban sobre sus piernas y parecíamos dibujos animados, y nuestros ojos eran pequeños como dos cortes, como dos rajitas o como dos botones de muñeco de felpa y sus brazos eran enormes y llenos de pelos, y en realidad parecía que descansábamos sobre una gran cama pero además se percibía en el aire una cosa dulce, una mezcla de aceite tibio con algo de coco y detergente ambiental de pino, y no podíamos desear más porque el día en el taller era agotador, pero bajar bajábamos a los cursos básicos, y a veces no había espacio y estaban llenos con hombres de corbata azul que enseñaban los asuntos de dirigir un salón para niños o efebos, y eso de las discusiones sobre sus padres y sobre aquellos que mientras terminaban la escuela.
Conclusión: no discutir con padres de familia. De ser necesario hacerlo a través de un comité.

Ser dibujo animado tenía sus ventajas, como por ejemplo estaba eso de la inmortalidad, y eso de tener muchos amigos y muchas amigas y muchos autos para viajar porque los dibujos animados casi no ocupan espacio, y siempre hay gente viajando sola hacia la ciudad en autos con los tanques llenos y con música moderna, y nosotros también teníamos tiempo para dormir en los brazos afrodaysimouse que vestía con ropa deportiva antes de subirnos en la parte de atrás de un auto rojo para pasar el fin de semana tomando el sol y eso ocurría en treinta minutos.

El orificio seguía ahí y cada tanto alguien se acercaba a olfatearlo o a conocerlo mejor y luego comprendí o quise creer que solo se trataba de dos orificios en la mitad del sitio, eso de juntar los nueve pisos; y luego me pareció que estaba hablando o examinaba las paredes de una nariz. El interior tenía una textura irregular a diferencia de los suelos ya tratados y que simulaban el paño de una mesa de billar. Se podía ver largos surcos o largas costuras que subiendo de la planta baja como si en el orificio las dos mitades del sitio resultaran de juntarlas o pegarlas como dos pedazos de cartón, como dos cajas alargadas, pegadas pero al apuro, el empate no resultaba perfecto o limpio. Además, ¿Qué era una figura de cartón totalmente recta o regular? ¿La continuación del galpón? Pensé que sería buena idea mover una de la mitades pero luego la gente empezó con eso de abrir las ventanas para salvarse en vuelos largos, salvación acompañada de un alarido como ah ah ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, y ¡diosnomuere!, o cosas semejantes, entonces dejé de mover las mitades pero era inútil y abajo los pequeños cuerpos se sacudían en el suelo con sus pequeños brazos adoloridos, brazos como pies de tandacuchi, y los miramos por la ventana pero también parecían grupos animados o gente que resume las cosas que han visto esos días en un círculo y usando un lenguaje gestual, como disfrutando del tiempo y del aire que frena la caída, pero en realidad observaban y pensaban cómo prestar ayuda, en las buenas y sobre todo en las malas y esas cosas son harto imposibles de hacerlas a la vez porque son cosas que uno debe venirlas repitiendo hasta que un día solo salen, nada de uno las piensa o qué sucede y cómo actuar si de repente un tallerista cae en la mitad del patio y a dos metros de tus pies. En realidad iba a ser lluvia de ¿Quién sos?
Luego mejor dejé de mover y sacudir el edificio y luego pensé que era mucho dibujo animado de seis de la mañana y supongo que nada pasó, o yo estaba obsesionado con eso de las fallas tectónicas o los versos y los encabalgamientos que no coincidían del todo con el motivo principal sobre todo entre lo parnasiano y el texto colectivo.

En las paredes se había escrito frases torpes como Anna amaa Miguel deUnammuno y no digan que ser y no ser es nacer porque yo elijo que no es un dilema pero desde hoy es mi lema o Miguel deberá tomarse las cosas con mucha más calma. También se repetían exe exe exe una debajo de otra y alineadas como número y para ser sumadas y entonces quedaba añadir un signo más y una línea y el resultado daba otras tres palabras exe, exe, exe que luego volvía a sumar y resultaba otras tres exe exe exe que separadas por la línea de resultado daba otras tres exe exe exe y frente a ese muro esperaba la entrada al salón principal donde se presentaba cada quince días programas para entender el arte y su relación con la historia y varios cuadros de sueños y simetrías que colgaban como verdaderas piezas o joyas y eso era por la iluminación de las dicroicas y generalmente los organizadores del evento llevaban trajes oscuros y las talleristas vestían con vestidos tan oscuros y tan cortos que uno pensaba que fue buena elección eso de tomar talleres, y luego también uno guardaba silencio y esperaba sin prisas que la exposición terminara, y una tallerista gritaba, en realidad levantaba una ceja indicando que quedaba una sola cereza de pastel y ella mismo llevaba una charola vacía en la mano y al despertar por suerte solo quedaban escritores y huelepedos, todos tomando de largas copas, y entre ellos siempre mi padre, el escritor, pero yo me ponía la capucha pero con la capucha me veía como el demente de LastActionHero pero ya era bien tarde, y mi hacha cortaba el aire y abría troncha y las cortinas ya no eran suaves, y luego decían esunimbécil pero yo estaba lejos y ya nada de volver.

Luego estuve buscando una de esas cabinas, y luego estuve dentro de mi maleta contando cuánta moneda quedaba y no había talleristas, había cinco filas y cinco hombres de uniforme blanco pero yo era muy torpe, y no podía manejar tantas cosas al mismo tiempo, en una mano sostenía el auricular y con la otra intentaba marcar el número, y con una tercera mano que no sabía si era mía o de algún guardia o del dibujo de las trece horas antes de veinteycuatro horas, la mano del reemplazo de tictocthompson para la función benéfica, contaba las rupias azules pero supongo que era uno de los hombres de corbata azul, y yo dije gracias y la mano hizo una señal afirmativa y ese lenguaje me pareció haberlo en el cine y la mano se asustaba y desaparecía como quien ha sido cachado infraganti y alcancé a decir mano tráeme un café y la mano hizo otra señal como si preguntara si lo quería cortado o expreso y yo dije que no importaba pero eso no ocurrió, pues, una cortina nos separaba. 

Varias veces escuché el sonido de interconexión pero nadie levantó el auricular del otro lado. 

Luego quedaba eso de escuchar eresunmentiroso y luego dije sí, A.K es un mentiroso pero no sabía cómo me llamaba y balbucí cosas como akate o ka dos o dosdeoese y eso era como mirar la cara de un hombre arrugado y también como escuchar una música para bailar bien pegadito y como desmayarse con una gran sonrisa frente al canal cuatro. Una teoría sobre el uso de términos para separar las cosas de los objetos ideales vino hacia mí pero yo no quería parecer inteligente y menos serlo solo para dejar de pensar eresunmentiroso.

Quise suponer y creer que eresunmentiroso debía volverse el pan de cada día, y nada mejor que probar el pan durante algunas horas todas seguidas. Cuando llegó, le tomó algo así como quince minutos a eresunmentiroso para demostrar que esos minutos equivalían a dos horas, eso de lo que no quiere irse. Con cuanta furia odiaba yo eso de aquí suceden cosas y esas cosas me motivaban una serie de direcciones y planos y lugares y me rompía las bolas y las uñas y los libros de la colección alianzacien pensando en las entradas y las salidas de esos campos contenidos dentro de otros campos, eso servía para olvidar y para andar como una bicicleta desarmada. Yo quise que eresunmentiroso fuera un propósito y una prueba para entender mejor si yo ya era un hombre capaz de dirigir clases en la educación formal, o acaso eso nunca sucedería, pero la acción de eresun era mucho más fuerte, sobre todo experimental. Apenas tuve tiempo para no ser atraído por su acción o eso campo capaz de volverme luz, o, hasta que llegara la desaparición del pulso y la putrefacción. De modo que luego fuimos encontrándonos como dos materiales nuevos, eres un y AK. Creo que fue mucho más eficiente, entendiendo la acción y la velocidad del movimiento de estos campos sometiendo el significado de eresunmentiroso y asociándolo con un olvido voluntario, corriendo entre la acción, el nacimiento y el choque. Otros intentaban expandir el perímetro resultante del choque, volverlo tres campos, y otros intentaban producir un campo negativo, resultado de colocar uno frente a otro pero en sentido opuesto, pero yo seguía en la histeria, una cuestión lingüística y budista, y pensaba debesserelmentiroso, y me refería a algo inmaculado y santo.

Pero, era un mentiroso porque eresunmentiroso decía que yo era un mentiroso.