6/7/10
El salón
El trato
Desde ese punto de la habitación, Marla y Daniela se miran, como si la una fuera espartana y la otra, una bárbara inglesa de siglos pasados. Se miran con ganas, de lejos pero desde adentro. Marla tiene por función el diseño de portadas de discos y la ilustración de novelas gráficas: un dibujo a mano, en minutos se transforma en un Cramp o en una silueta de Charles Schulz. Marla es ambidiestra. Daniela, quien detesta los dibujos animados, juega con sus dedos sobre el escritorio, como si este fuera un tambor y sus dedos unas baquetas, como si tocar un ritmo fuera el mantra que necesita para preparar estrategias, para sondear clientes, para elegir los términos adecuados, para encontrar el momento exacto en el que dejará a su jefe el resto del trabajo, el cierre nada más. Para la empresa no faltaba el cliente es la marca.
Daniela, pensaba en Marla. Pensaba que Marla era una mujer afortunada, no tiene auto, pero es afortunada.
A Marla le preocupa su edad. Pronto estaré vieja para este mouse. A la mano tenía el Harvest de Neil Young y el Lady Soul de Aretha Franklin.
La voz de Daniela sonó clara, incluso amena, sonó como una voz amiga, o de alguien que ha perdido a todos sus amigos.
¿Quieres un café? Preguntó
En la habitación, además del disfraz de Charly Brown, no había otra persona, por lo que Marla comprendió que la pregunta era para ella. Claro, dijo, y Daniela ya estaba con el café y el azúcar, y Marla con un trapo limpiando el desorden de Daniela.
Déjalo, yo lo hago dijo Marla.
Daniela que nunca hablaba de ella, se lanzó a hablar con Marla como una hermana, como con su íntima amiga. Quizás menos Marla, ella ya no tenía amigas.
Esa mañana, Marla y Daniela hicieron un trato. Marla, aún dibuja en ordenadores, incluso ha trabajado para esas marcas de zapatillas deportivas, las que salen en la película del auto de aluminio, el De Lorean creo. Daniela ya no riega el café. Sobre su escritorio, detrás de un retrato de ella, está el disco de Neil Young.
2/7/10
Jeff Albertson
30/6/10
la sexualidad adolescente
El telefono suena, Dani, y tras varios timbrazos se convierte en la tercera llamada perdida.
25/6/10
Episodio
El miércoles es día de tanqueo. aunque crea que no me doy cuenta, lo he visto todo, porque yo también he tenido algún amigo descarrilado. a los 34 que ya era una edad adulta uno también puede caer en las garras del "atormentado". Recuerdo que esos días la fiebre del rockandroll no dejaba de cuerpos ni cabezas. Dos balas recibió el hippie-atormentadito ese.
Al llegar al departamento Gabriel toca la puerta y dice ser el nuevo portero. Solo quiero pasar a revisar las tuberías, y la puerta se abre solita, ya que el gordo, que mira estudiosamente a Gabriel, le deja avanzar hacia adentro, ya que no sabe que a Gabriel lo he contratado yo.
13/6/10
Siempre pasaba que al despertar y encender en el canal 9, el video de Sabrina acompañaba los créditos, del noticiero de la mañana que acababa de terminar. No era la primera vez que me levantaba, era como si mi cuerpo se hubiera programado a despertarse a esa hora, encender el televisor y encontrarse con la italiana en la pantalla. Como no había nadie en la habitación, y ese silencio parecia aplicarse a toda la casa, era mas sencillo observar sin ser molestado.
12/6/10
11/6/10
A propósito del mundial

Gol gritaba la voz dentro del televisor y era obvio que esa misma voz, recorría también, el dial de alguna vieja radio, y los pixeles en alguno de esos monitores planos. No pude evitar sentirme aludido, asi que corrí a comprar una antena nueva para mi viejo sony trinitron de 14 pulgadas.
El partido inaugural fue transmitido a eso de las 9 de la mañana. En pantalla, algo lluviosa, aun, los presentadores de noticias, farándulas y de revistas familiares se tomaban por asalto las 14 pulgadas de mi trinitron. En esos momentos cuando una mujer rubia y regordeta hacía una broma sobre el himno nacional del equipo mexicano, me dió tanta rabia, que lloré el no tener una suscripción ilimitada a tv cable o por lo menos al internet. Como no había otra opción que la de apagar mi sony, continué mirando ese gran show del mundial. Para sumar puntos a la cómica transmisión, el comentario de un viejo, experto al parecer en temas de fútbol, pero algo lento, en comparación con el ritmo del partido que estaba por comenzar, me recordó a los partidos de 1990 cuando Maradona era un crack y Goycochea atajaba penales como si alguien le soplara a donde debía de volar. Estos comentaristas de mundiales pasados no han viajado a Sudáfrica porque el mundial ahora es de Nokia, mientras mas segundos hablas con tus amigos, menos pagas en tus consumos. Para rematar el tecer presentador recordó a los televidentes mensajear a un par de numeritos, por el módico precio de 2 dólares el mensaje, para hacerse acreedor al balón oficial del mundial. De cual de todos preguntó un despistado comentarista, como no podía faltar y como el programa era en vivo, las risas pregrabadas hicieron del tiempo un zafarrancho.
El primer partido de este mundial termina 1 por 1 y temo que todo el mundial vaya a ser un continúo empate. De ser así, si de verdad todos los equipos empatan hasta la final, me compraré una pantaloneta blanca, mandaré a encordar la raqueta, me inscribiré en el tenis club, ya que ahí por lo menos un punto equivale a quince de los otros.
7/6/10
El incendio
En otras épocas, la cama solía tener dos y hasta tres juegos de mantas. Sábanas, edredones, colchas, vicuñas. La cama alta, aquellas de tres plazas sosteniendo cuatro o cinco almohadones, grandes, voluminosos como una tortuga. Además, el colchón de resortes, silencioso, casi amaestrado para no permitir un solo sonido. La habitación completa, el colchón, las almohadas, los edredones bañados por una luz como un desierto egipcio, como una exageración de los sentidos.
Hoy la cama es un colchón de esponja tirado sobre el piso. El parlante conectado al ipod por lo menos decora de alguna manera la escena, digamos que le da un carácter de sencillez o más bien de simpleza. No ha quedado ni las alfombras, ni los almohadones, ni el edredón polar, más bien, la dureza del suelo de mármol, las hojas dobles de periódicos que sirven para no tocar el suelo, las pijamas rotas, desprolijas, en las esquinas de esa habitación rendida.
Del parlante sigue saliendo sumo , disco de 1985, y el año que marca el Daily News de hoy, es 2015. Andrea Sannz enciende otro malboro y la envoltura le advierte que ya le quedan solo seis tabacos más. Andrea hace una mueca parecida a la montaña de colillas que tiene sobre la banqueta, junto al colchón y los periódicos. La pared del costado izquierdo junto al aparato televisor sigue manchada como si el incendio hubiera sucedido hace pocos días. Andrea lleva dos semanas sin salir ni dejar que entren a su apartamento y la humedad parecería haberse prolongado, por los techos, por las tuberías, incluso dentro del refrigerador de semillas secas y frutos deshidratados. Paulo intenta varias llamadas a la puerta, pero, Andrea lo mantiene a raya, con un No te creo.
Es octubre, noviembre tardará dos veces más en llegar, del parlante sale un tema: amo dejarte así.