Los miraba entrar con sus vicios y sus mujeres en las manos, levantar el sonido de sus radios, sin siquiera quitarse los zapatos, los tacos que eran los peor ya que eran mujeres jóvenes, y ellos usando zapatos altos como sus peinados, bailando, al ritmo de baladistas en ingles, viciosos igual a ellos, de esos que comparten jeringas en los baños del bronx, de esos que cargan sus instrumentos a las 3 de la mañana hora en que los mortales como yo descansamos, tírales un balde con agua decía mi mujer, como crees mujer si a esos ni con la peste los callamos.
El miércoles es día de tanqueo. aunque crea que no me doy cuenta, lo he visto todo, porque yo también he tenido algún amigo descarrilado. a los 34 que ya era una edad adulta uno también puede caer en las garras del "atormentado". Recuerdo que esos días la fiebre del rockandroll no dejaba de cuerpos ni cabezas. Dos balas recibió el hippie-atormentadito ese.
Al llegar al departamento Gabriel toca la puerta y dice ser el nuevo portero. Solo quiero pasar a revisar las tuberías, y la puerta se abre solita, ya que el gordo, que mira estudiosamente a Gabriel, le deja avanzar hacia adentro, ya que no sabe que a Gabriel lo he contratado yo.
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